22 de març 2017

ais gill


“Cassandra frotó su pulgar a lo largo de los gastados bordes del cuaderno y repasó mentalmente la frase una vez más, preguntándose si le resultaría más asimilable esta vez. El padre de Nell era Nathaniel Walker. Nathaniel Walker, pintor de la realeza, había sido el padre de Nell. El bisabuelo de Cassandra.

No, la verdad todavía le venía grande, tal como la había sentido al descubrirla por primera vez esa tarde. Había estado sentada en un banco junto al Támesis, descifrando los garabatos de Nell al relatar su visita a la casa de Battersea en la que había nacido Eliza Makepeace, la Tate Gallery en donde los retratos de Nathaniel Walker estaban colgados. La brisa había aumentado, agitando la superficie del río y corriendo en dirección a la orilla. Estaba a punto de marcharse cuando algo llamó su atención, un pasaje particularmente enrevesado en  a página siguiente, una frase subrayada que decía: Rose Mountrachet era mi madre. Reconocí su retrato, y me acuerdo de ella. Después una flecha hasta el título  de un libro, Quién es Quién, bajo el cual había anotado de forma apresurada los siguientes datos:

• Rose Mountrachet se casó con Nathaniel Walker, pintor, 1908

• ¡Una hija! Ivory Walker (nacida algún tiempo después, ¿1909? ¿Comprobar escarlatina?)

• Rose y Nathaniel murieron en 1913, en accidente ferroviario, Ais Gill (mismo año que desaparecí. ¿Vínculo?)

Un pedazo de papel suelto había sido doblado entre las hojas del cuaderno, una fotocopia tomada de un libro llamado Grandes desastres ferroviarios en la época de los trenes de vapor. Cassandra lo desplegó. El papel era fino y el texto estaba borroso, pero, bendito fuera, no tenía las manchas de moho que habían afectado al resto del libro. El título decía «La tragedia ferroviaria de Ais Gill». El ruido del restaurante zumbaba a su alrededor; Cassandra releyó el breve pero entusiasta relato.


En las oscuras y tempranas horas del día 2 de septiembre de 1913, dos trenes de Midland Railway partieron de la estación de Carlisie con rumbo a la estación de St. Pancras, sus pasajeros completamente ignorantes de que estaban siendo conducidos hacia una escena de completa devastación. Era una ruta escarpada, que recorría los valles y cumbres del montañoso paisaje norteño, y las locomotoras no contaban con energía suficiente. Dos hechos conspiraron para dirigir a los trenes a su destrucción esa noche: sus máquinas eran más pequeñas de lo aconsejable para las empinadas cuestas del recorrido, y cada uno había recibido carbón de mala calidad, lleno de impurezas que impedían su combustión de forma eficiente.

Tras salir de Carlisle a la 1:35 de la madrugada, el primer tren avanzaba costosamente para llegar a la cima de Ais Gill: la presión del vapor comenzó a decaer y fue disminuyendo su velocidad hasta detenerse. Uno puede imaginar que los pasajeros estarían sorprendidos por tan repentina parada, apoco de salir de la estación, pero no terriblemente alarmados. Después de todo, estaban en buenas manos; el revisor les había asegurado que estarían detenidos unos pocos minutos para luego volver a emprender la marcha.

De hecho, la certeza del revisor de que la espera sería breve fue uno de los errores fatales cometidos esa noche. El protocolo convencional ferroviario sugiere que si hubiera sabido cuánto tiempo le llevaría al maquinista y al fogonero limpiar la caldera y volver a elevar la presión del vapor, habría colocado algunas bengalas o señalizado las vías con algún farol para advertir a cualquier tren que se aproximara. Pero, horror, no lo hizo, y fue así que el destino de esa buena gente quedó sellado.

Porque más debajo de la línea, un segundo tren ascendía a duras penas. Llevaba una carga más liviana, pero la pequeña locomotora y el carbón de inferior calidad eran, empero, impedimento suficiente para causarle dificultades al maquinista. Pocos kilómetros antes de Mallerstang, el maquinista tomó la fatal decisión de abandonar la cabina para examinar el funcionamiento de las bielas. Aunque tales prácticas parecen poco seguras de acuerdo con los estándares de hoy, por aquel entonces era muy habitual. Desgraciadamente, mientras el conductor estaba ausente, el fogonero también se vio en problemas: el inyector se había obturado y el nivel de presión de la caldera comenzó a disminuir. Cuando el conductor regresó a la cabina, esa tarea ocupó toda su atención de modo que ninguno de los dos advirtió la luz roja que se agitaba desde el furgón de cola de Mallerstang.

Para cuando terminaron y volvieron su atención a las vías, el primer tren se encontraba a pocos metros y no había forma de frenar a tiempo. Como puede imaginarse, los daños fueron terribles y la tragedia acabó con gran cantidad de víctimas. Además del impacto del choque, el techo del furgón se deslizó sobre la segunda máquina, diseccionando el coche dormitorio de primera clase que estaba inmediatamente detrás. El gas del sistema de alumbrado originó un incendio a lo largo de los arrasados vagones, llevándose las vidas de los pobres desafortunados que se pusieron en su camino.

Cassandra se estremeció cuando las imágenes de una oscura noche de 1913 la asaltaron: la empinada subida, el terreno en tinieblas al otro lado de las ventanillas, la sensación al detenerse el tren de forma inesperada. Se preguntó qué estarían haciendo Rose y Nathaniel en el momento del impacto, si irían dormidos en su compartimiento, o conversando. Si estarían hablando de su hija, Ivory, que les esperaba en casa. Era extraño sentirse tan afectada por el destino de unos antepasados que acababa de descubrir. Qué horrible debió de haber sido para Nell averiguar por fin que tenía padres, sólo para perderlos de modo tan terrible poco después.”

El jardín olvidado (The Forgotten Garden)
Kate Morton
traducció: Carlos Schroeder
Santillana, Madrid 2011 12
Pàg. 172-175


21 de març 2017

Alfred Lord Tennyson

“Cuidando de no alterar su posición en el sillón y despertar la ira del artista, Rose se permitió bajar la vista, para poder observar la página más reciente de su cuaderno de recortes. Había estado trabajando en ella toda la semana, cada vez que el señor Sargent le había dado un descanso de su pose. Había un retal de satén rosa pálido que había sido usado para su vestido de cumpleaños, una cinta de su cabello, y en la parte inferior, con su mejor caligrafía, había escrito los versos de un poema de lord Tennyson: “Pero ¿quién la ha visto agitar su mano?, ¿o de pie junto a la ventana? ¿Es conocida en toda la comarca, la dama de Shalott?”

¡Cómo se identificaba Rose con la dama de Shalott! Condenada a pasar la eternidad en su cuarto, obligada siempre a percibir el mundo a distancia. Porque ¿acaso no había pasado la mayor parte de su vida así, encerrada?

Pero ya no. Rose había tomado una decisión: ya no estaría encadenada por los lúgubres pronósticos del doctor Matthews, por la preocupación constante de su madre. Aunque todavía delicada, Rose había aprendido que la fragilidad genera fragilidad, que nada marea tanto como pasar día tras día en aburrido confinamiento. Abriría la ventana cuando hiciera calor; tal vez se resfriara, pero tal vez no. Iba a vivir con la expectativa de casarse, tener hijos, envejecer. Y por fin, por su decimoctavo cumpleaños, Rose iba a echar una mirada a Camelot. Mejor que eso, iba a caminar por Camelot. Porque tras años de ruegos, mamá por fin había consentido: hoy, por primera vez, Rose iba a acompañar a Eliza a los bosques de Blackhurst.”

El jardín olvidado (The Forgotten Garden)
Kate Morton
traducció: Carlos Schroeder
Santillana, Madrid 2011 12
Pàg. 279-280




Alfred Lord Tennyson, (1809 –1892), poeta anglès, es basava en gran part en temes de la mitologia clàssica com el poema d'Ulisses. El van influir principalment William Shakespeare, Geoffrey Chaucer, John Milton i John Keats.


 La carga de la brigada ligera  


“Media legua, media legua,
Media legua ante ellos.
Por el valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.

“¡Adelante, Brigada Ligera!”
“¡Cargad sobre los cañones!”, dijo.
En el valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.

“¡Adelante, Brigada Ligera!”
¿Algún hombre desfallecido?
No, aunque los soldados supieran
Que era un desatino.
No estaban allí para replicar.
No estaban allí para razonar,
No estaban sino para vencer o morir.
En el valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.

Cañones a su derecha,
Cañones a su izquierda,
Cañones ante sí
Descargaron y tronaron;
Azotados por balas y metralla,
Cabalgaron con audacia,
Hacia las fauces de la Muerte,
Hacia la boca del Infierno
Cabalgaron los seiscientos.
Brillaron sus sables desnudos,
Destellaron al girar en el aire,
Para golpear a los artilleros,
Cargando contra un ejército,
Que asombró al mundo entero:
Zambulléndose en el humo de las baterías
Cruzaron las líneas;
Cosacos y rusos
Retrocedieron ante el tajo de los sables
Hechos añicos, se dispersaron.
Entonces regresaron, pero no
No los seiscientos.

Cañones a su derecha,
Cañones a su izquierda,
Cañones detrás de sí
Descargaron y tronaron;
Azotados por balas y metralla,
Mientras caballo y héroe caían,
Los que tan bien habían luchado
Entre las fauces de la Muerte
Volvieron de la boca del Infierno,
Todo lo que de ellos quedó,
Lo que quedó de los seiscientos.

¿Cuándo se marchita su gloria?
¡Oh qué carga tan valiente la suya!
Al mundo entero maravillaron.
¡Honrad la carga que hicieron!
¡Honrad a la Brigada Ligera,
A los nobles seiscientos!”


Lord Alfred Tennyson


20 de març 2017



El proper dijous 23 de març,  a les 18.30 hores,  el Museu de Ca n’Oliver inaugurarà   l’exposició “Fugint de l’Holocaust”,  amb una visita guiada a càrrec de l’historiador i comissari de l’exposició Josep Calvet.

'Fugint de l’Holocaust. Catalunya i els refugiats jueus de la Segona Guerra Mundial' explica una part de la història mundial a partir de la vida d'alguns dels seus protagonistes. Les seves experiències ens acompanyen i ens expliquen les persecucions i les fugides així com les duanes, les xarxes d'evasió, els passadors, les expulsions, les presons o els camps de concentració. Gràcies als testimonis dels seus protagonistes ens endinsem en un episodi prou desconegut del nostre passat recent, en el qual Catalunya va tenir un protagonisme destacat convertint-se en terra de llibertat per a milers d'homes i dones que fugien de la barbàrie nazi.

Vespres Literaris ha col·laborat amb les activitats annexes a la exposició.


L'exposició es podrà veure a ca n'Oliver del 23 de març al 14 de maig.

19 de març 2017

John Singer Sargent

John Singer Sargent
autoretrat


John Singer Sargent (1856 - 1925), artista estatunidenc, considerat el "pintor de retrats de la seva generació" per la seva evocació de l'època eduardiana . Durant la seva carrera, va pintar uns 900 olis i més de 2.000 aquarel·les, així com una infinitat d'esbossos i dibuixos al carbonet.


Es va formar a París abans de traslladar-se a Londres, arribant a gaudir de fama internacional com a pintor de retrats. La seva obra es caracteritza per la notable facilitat tècnica, especialment la seva capacitat de dibuixar amb pinzell.  Els treballs per encàrrec van ser pintats dintre dels canons del gran estil del retrat, mentre que els seus estudis no formals i pintures de paisatges mostren una gran familiaritat amb l'impressionisme.

“— ¿Sabe?, la primera vez que vi a su abuela, estaba colgando de una glicinia bastante gruesa, junto a la verja de entrada.

— ¿De veras? —preguntó Cassandra abriendo mucho los ojos.

—Había trepado al muro y estaba teniendo dificultades para bajar por el otro lado. Por suerte para ella, yo acababa de discutir con mi esposo, Richard, la discusión número noventa y siete de ese día, y estaba paseando por los jardines para calmarme. No quiero imaginar cuánto habría permanecido allí arriba de no haber pasado por allí.

— ¿Estaba tratando de ver la casa?

Julia asintió.

—Dijo que era una anticuaría interesada en la época victoriana y se preguntaba si podía echarle un vistazo.
Las hermanas Wyndham. 
Lady Elcho, Mrs Adeane y Mrs Tennant, 
1899. Sargent. The Metropolitan of Art, Nueva York Wolfe Fund.


Cassandra sintió una cálida oleada de afecto por Nell mientras la imaginaba trepando muros y diciendo verdades a medias, negándose a aceptar un no por respuesta.

—Le dije que sería bienvenida a entrar, ¡tan pronto como dejara de colgarse de mis enredaderas! —rió Julia—. La casa estaba en bastante mal estado, para entonces había sido descuidada durante décadas, Rick y yo tuvimos que desmantelar algunas cosas dejándola aún peor que al principio, pero a ella no pareció importarle. La recorrió, deteniéndose en todas las habitaciones. Era como si hubiera intentado guardarlas en su memoria.

O, mejor dicho, recuperarlas. Cassandra se preguntó cuánto le había dicho Nell a Julia sobre los motivos de su interés.

— ¿Le mostró también la cabaña?

—No, pero sin duda se la mencioné. Después crucé los dedos, los brazos y todo lo cruzable —rió—. ¡Estábamos tan desesperados por un comprador! Nos encontrábamos al borde de la quiebra con tanta certidumbre como si hubiéramos cavado un pozo bajo la casa y lanzado en él todo el dinero. Tuvimos la cabaña en venta durante un tiempo. Casi la vendimos, en dos oportunidades, a londinenses que buscaban una casa para las vacaciones, pero ambos intentos fallaron. Mala suerte. Bajamos el precio, pero ni aun así hubo forma de convencer a uno de los lugareños de comprarla, ni por amor ni por dinero. Una vista espectacular y nadie interesado en comprarla por unos absurdos rumores.

—Robyn me lo comentó.

—Por lo que se ve, algo falla en una casa en Cornualles si no tiene fantasmas —bromeó Julia—. Nosotros tenemos nuestro propio fantasma en el hotel. Pero eso ya lo sabe, lo escuchó la otra noche.

La sorpresa de Cassandra debía de haberse reflejado en su rostro, porque Julia continuó.

—Samantha, la de recepción, me contó que escuchó una llave en la cerradura.

—Ah —dijo Cassandra—, sí, pensé que era otro huésped, pero debió de ser el viento, no quise causarle ningún...

Carnation, Lily, Lily, Rose,
1885-86, Sargent
The Tate, London.


—Es ella, es nuestra fantasma. — Julia rió ante la expresión perpleja de Cassandra—. Ah, vamos, no se alarme, no le hará daño alguno. No es un fantasma desagradable precisamente. No aceptaríamos un fantasma poco amistoso.
Cassandra tenía la sensación de que Julia le estaba tomando el pelo. Fuera como fuera, había escuchado más relatos sobre fantasmas desde que llegara a Cornualles que cuando era pequeña y se iba a dormir a casa de sus amigas.

—Supongo que cada casa vieja necesita uno —aventuró.

—Eso es —dijo Julia—. La gente lo espera. Habría tenido que inventarlo si no hubiera existido uno. Un hotel histórico como éste... Un residente fantasma es tan importante para los huéspedes como las toallas limpias. —Se inclinó acercándose—. El nuestro incluso tiene nombre: Rose Mountrachet. Ella y su familia vivieron aquí, a comienzos del siglo XX. Bueno, antes incluso, si uno considera que la familia se remonta cientos de años atrás. Ella es la figura del cuadro que cuelga junto a la biblioteca en el vestíbulo, la joven de piel pálida y cabello oscuro. ¿La ha visto?
Cassandra negó con la cabeza.

—Ah, tiene que hacerlo —dijo Julia—. Es un John Singer Sargent, pintado pocos años después del retrato de las hermanas Wyndham.

— ¿De veras? —Cassandra sintió que se le erizaba la piel—. ¿Un verdadero John Singer Sargent?

Julia rió.

—Increíble, ¿verdad? Otro de los secretos de la casa. No me di cuenta de su valor sino hasta hace unos pocos años. Vino una persona de Christie's a examinar otra pintura y lo descubrió. La llamo «mi seguro», aunque no podría desprenderme de ella. Nuestra Rose era tan bella, ¡y tuvo una vida tan trágica! Una niña delicada que superó la enfermedad para morir en un terrible accidente a los veinticuatro años —suspiró romántica—. ¿Ha terminado su desayuno? Venga conmigo y le mostraré la pintura."

El jardín olvidado (The Forgotten Garden)
Kate Morton
traducció: Carlos Schroeder
Santillana, Madrid 2011 12
Pàg. 270-272

17 de març 2017

el jardí secret

El jardí secret ( "The Secret Garden"), llibre escrit per Frances Hodgson Burnett el 1910, i adaptat al cinema i a la televisió nombroses vegades.  Hodgson el va anar publicant a partir de la tardor de 1910 en fulletons.  El llibre va sortir complet l’any següent.

Mary Lennox és una nena de deu anys que viu a l'Índia. Malcriada i dèspota, està acostumada a que els seus pares no li prestin atenció i al fet que els criats facin tot el que desitja. No obstant això, el còlera la deixarà òrfena i no tindrà més remei que viatjar fins a Anglaterra per viure a casa del seu oncle,  Archibald Craven.  D'aquesta manera,  Mary es veurà allotjada en Misselthwaite Manor,  a Yorkshire,  una gegantesca mansió amb més de cent habitacions que amaga no pocs secrets ...

Aviat Mary s'adonarà que el tracte que rep és molt diferent al que estava acostumada i haurà d'aprendre a espavilar-se sola. Els amplis jardins de la mansió li cridaran l'atenció, especialment un que està tancat amb clau.  A poc a poc,  i amb l'ajuda d'Dickon,  un noi de l'erm, i el seu acabat de descobrir cosí Colin li tornaran la vida al jardí secret, i ja de pas, coneixeran l'afecte i l'amistat.

“'El jardí secret” és,  sobretot,  una oda a la naturalesa.  El jardí ha estat ocult i abandonat durant anys, i tot i així la primavera i el treball dels nens el convertirà en un lloc màgic.  Mary i Colin,  acostumats a fer el que els ve de gust, a  maltractar a propis i estranys,  trobaran al jardí la felicitat que mai abans havien conegut.

Frances Hodgson Burnett 

Fragment:


"Quan van enviar a Mary Lennox a Misselthwaite Manor per viure amb el seu oncle, tothom deia que era la nena d'aspecte més desagradable que mai s'hagués vist.  I era cert.  Tenia la careta prima i el petit cos prim,  els cabells esclarissat i clar, i l'expressió dura.  Era rossa,  de pell groguenca perquè havia nascut a l'Índia i, en certa manera, sempre hi havia estat malalta. El seu pare havia tingut un càrrec al Govern anglès i sempre havia estat ocupat i malalt, mentre que la seva mare havia estat d'una gran bellesa i només s'havia preocupat per assistir a festes per divertir-se amb gent alegre.  Mai va voler tenir una filla,  per la qual cosa quan Mary va néixer la va lliurar a la cura de la seva institutriu, a qui se li va fer comprendre que, si volia agradar a la memsahib, havia de mantenir a la nena fora de la seva vista tot el possible.  D'aquesta manera, quan Mary no era més que un bebè malaltís,  rondinaire i lleig,  la mare la va defugir,  i quan es va convertir en una nena malaltissa, rondinaire i lletja que gatejava, també la va evitar. "


Hi ha una adaptació al cinema,  de la Metro-Goldwyn-Mayer de 1949,  dirigida per Fred M. Wilcox i guió de Robert Ardrey 



En el repartiment: Margaret O'Brien, Herbert Marshall, Dean Stockwell, Gladys Cooper, Elsa Lanchester, Brian Roper , Reginald Owen, Aubrey Mather, George Zucco, Lowell Gilmore, Billy Bevan, Dennis Hoey, Matthew Boulton, Isobel Elsom i Norma Varden. 



I una altra anglesa de 1993, dirigida per Agnieszka Holland i guió de Caroline Thompson


Protagonitzada per: Kate Maberly, Heydon Prowse, Andrew Knott, Maggie Smith, Irène Jacob, John Lynch, Walter Sparrow, Frank Baker, Valerie Hill, Andrea Pickering, Colin Bruce

15 de març 2017

jazz terrassa 2017



exposició a l’Ateneu




L’exposició: La Shoah. El genocidi nazi del poble jueu intenta respondre les preguntes del què, qui, com, quan, a on i per què va succeir la Shoah, que vol dir “catàstrofe” o “destrucció” en hebreu, presentant els fets i les causes que van portar a l'extermini de sis milions de jueus (dos de cada tres jueus europeus van ser exterminats), des d’un  punt de vista crític i reflexiu.


La mostra, que es podrà visitar a l'Ateneu del 15 de març al 14 d'abril de 2017, ha estat comissariada per Xavier Torrents, professor de Ciències Polítiques a la Universitat de Barcelona i produïda per la Fundació Baruch Spinoza, que la cedeix gratuïtament.



La mostra obrirà el programa d’activitats  organitzades al voltant de l’exposició “Fugint de l’Holocaust. Catalunya i els refugiats jueus de la Segona Guerra Mundial”, que s’inaugurarà el dijous 23 de març, a les 18.30 hores, al Museu de Ca n’Oliver.

13 de març 2017

dia mundial de la poesia

Antònia Vicens Picornell
Aquest any  la Institució de les Lletres Catalanes ha triat a l’escriptora mallorquina Antònia Vicens per escriure el poema  commemoratiu del 21 de març, dia dedicat a la poesia.

La poesia

plana sobre
la vida fulgors d’altres mons
t’esclata als ulls també
estrelles
d’aigua eixugades a la cala
de la infantesa quan
retuts tornen
els àngels ja sense
sal sense ales i tu
intentes agafar-ne les ombres
penjalls als fils
d’estendre
les paraules l’hora
que més voldries
revocar els morts que
et pugen per
les cames
baldament omplis
la nit
de colomes blanques tot
esperant
una espurna de foc
que t’encengui el poema.


Antònia Vicens

12 de març 2017

cassandra

Áyax y Casandra quadre de 1886, 
realitzat pel pintor anglès Solomon Joseph  Solomon 
Per veure el quadre heu d’anar fins 
l’Art Gallery of Ballarat , a la ciutat de Victoria , 
Australia
El mite de Cassandra

Cassandra és filla de Príam i Hècuba i és germana bessona de Héleno. En néixer, es va fer una festa al temple d'Apol·lo, als afores de Troia.

Al vespre, els pares van marxar i van deixar als nadons en el temple per un oblit. L'endemà, quan van tornar a recollir-los, els bessons estaven adormits i dues serps els passaven la llengua pels òrgans dels sentits per purificar-los. Els pares van començar a cridar d'angoixa, davant la qual cosa les serps es van retirar. Va ser així com Cassandra i Héleno van tenir el do profètic quan van ser adults.

Una altra versió de la llegenda, indica que Apol·lo s'havia enamorat de Cassandra i li va prometre a la jove el do de la profecia si acceptava lliurar-se a ell.  Ella va acceptar,  però un cop iniciada en les arts de la endevinació, es va negar a complir la seva part del tracte. Davant d'això, Apol·lo li va escopir a la boca i li va retirar el do de la persuasió,  de manera que encara que ella digués la veritat, ningú li creuria.

El que succeïa amb el seu do de profecia,  és que el déu Apol·lo prenia possessió d'ella, i en aquest estat ella formulava els oracles. El do de Héleno era diferent i interpretava l'avenir, mitjançant la examinació de les aus i signes exteriors per l'estil.

Cassandra és fonamentalment coneguda per les seves prediccions en dos moments crucials en la història de Troia. El primer passa quan ella prediu que Paris -sent desconegut- portarà la ruïna a la ciutat. Quan aquest va a ser condemnat a mort, ella reconeix en últim moment que el jove és fill de Príam.

Després, quan Paris apareix amb Helena a Troia ella indica que el fet provocarà la ruïna de la ciutat, però ningú l'escolta. Després, després de la mort d'Hèctor, quan torna Príam, ella descobreix que el seu pare porta el cadàver del seu germà abans que aquest fet se sàpiga.

A més, s'oposa rotundament , juntament amb l'endeví Laocoont,  al fet que s'introdueixi el famós cavall de fusta,  doncs ella sabia que aquest era un parany i que a dins venien guerrers aqueus.  Per descomptat,  ningú li creu i Apol·lo envia unes serps perquè devorin a Laocoonte i els seus fills.  Per això,  els troians permeten que el cavall entri a la ciutat.

Durant el saqueig, Cassandra s'oculta en el temple d'Atenea, però Áyax la persegueix. Ella s'abraça a la deessa,  però Áyax no s'atura i l'arrenca d'aquesta, provocant que l'estàtua trontolli. Davant això, els troians s'ofenen i van a lapidar al jove guerrer, però aquest es refugia en el temple que acaba d'ofendre i se salva.

Posteriorment, quan els aqueus es reparteixen el botí, Cassandra és lliurada a Agamèmnon, qui s'enamora perdudament de la jove. Ella s'havia mantingut verge fins al moment, però ara li pertany a Agamèmnon i d'ell té aparentment uns bessons anomenats Teledamo i Pèlop.

Segons una versió, quan Agamèmnon arriba a Miscenas, la seva esposa Clitemnestra el mata i assassina a Cassandra per gelosia.


Cassandra és també coneguda com Alejandra, i Licrofón la fa protagonista d'un poema que es creu profètic.

11 de març 2017

Daphne du Maurier



Daphne du Maurier  (Londres, 13 de maig de 1907 - Cornwall, 19 d'abril de 1989), novel·lista britànica,  era néta de l'escriptor i dibuixant George du Maurier i els seus pares: el productor i actor Gerald du Maurier i l'actriu Muriel Beaumont. Es va casar amb el lloctinent Frederick Arthur Motague Browning, que va arribar a ser heroi de guerra i va rebre tractament de Sir. Ella mateixa va arribar a la distinció de 'Dama de la seva Majestat'.  Va residir al castell de Menabilly, una mansió a la costa de Cornualla, que li va servir com a escenari d'algunes de les seves obres i on va tenir tres fills.




Amb poc més de vint anys, va escriure la seva primera novel·la. Coneguda per novel·les com Rebeca, publicada el 1938; i La meva cosina Raquel, totes dues dutes al cinema. Les pel·lícules Jamaica Inn i Els ocells d'Alfred Hitchcock també es van basar en relats seus. A més de les seves obres més conegudes, per haver estat dutes al cinema, va escriure molts relats en què reflecteix dones traumatitzades o perverses i insatisfetes.  És el cas dels relats  La pomera, El jove fotògraf o Besa'm una altra vegada, foraster




10 de març 2017

Enid Blyton


Enid Blyton va ser l'autora de llibres infantils i juvenils més llegida del món. Més encara, és una de les escriptores més traduïdes després dels seus compatriotes William Shakespeare i Agatha Christie. Entre els anys 1915 i 1968 va escriure més de 700 històries d'acció, suspens, colles i internats, aconseguint que adolescents de successives generacions s'entretinguessin llegint les aventures de Els cinc, Els set secrets o Torres de Malory.

I així va seguir sent després de la seva mort. Sense anar més lluny, en els últims deu anys es van vendre a tot el món més de 100 milions d'exemplars dels seus llibres. Però la vida d'Enid Blyton no és tan coneguda com les seves obres. Hi ha dues versions molt diferents, pràcticament oposades, de la seva biografia.

Blyton va néixer al sud de Londres en 1897, va ser una nena apassionada pels contes i les llegendes, va estudiar en un internat de Kent i va triar la carrera de mestra, que va exercir per un temps. Després es va casar, es va divorciar i es va tornar a casar. Va morir el 1968. Fins aquí les dades en què coincideixen les dues versions.

Segons la versió oficial, Enid Blyton era una dolça mare anglesa que vivia amb les seves dues filles en una caseta anomenada Green Hedges i que teixia una història rere l'altra amb la seva màquina d'escriure sobre els genolls. A l'estiu escrivia en la seva impecable jardí; a l'hivern, ho feia al costat del foc. Diuen que vivia envoltada d'animals: gossos, gats, eriçons i fins a peixos que la reconeixien i menjaven de la mà.

L'altra versió és la de la seva filla Imogen, q ue va publicar fa uns anys un llibre de memòries on la seva mare sortia bastant mal parada. Segons ella, Blyton va ser una nena desgraciada que va patir primer per les bronques entre els seus pares i després per la seva separació. Per consolar-se, escrivia històries amb final feliç, fins que als 19 anys va abandonar a la seva mare i mai més va voler tornar a parlar amb ella.

Després van venir els matrimonis, les relacions tempestuoses i la famosa caseta al camp on, sempre segons la seva filla, ella i la seva germana van patir fins i tot maltractaments per part de la mare. Però la imatge pública de Enid Blyton era molt diferent, ja que ella mateixa s'encarregava de presentar-se com una esposa fidel i una mare abnegada.

En qualsevol cas, el que està clar és l'èxit rotund dels seus llibres, plens d'històries d'adolescents despreocupats i aventurers, que es llegeixen d'una tirada. És clar que tampoc van estar exempts de polèmica, perquè hi va haver qui els va qualificar de racistes i sexistes; però cal tenir en compte l'època que van ser escrits.


Les aventures de "Els Cinc" van arribar a Espanya de la mà de l'editorial "Joventut" en 1967.



9 de març 2017

el port de maryborough



Fins 1842 poc se sabia sobre la regió que formava l'amplia badia del riu Mary. Aquest any, Andrew Petrie va explorar la regió amb dos convictes que havien viscut en la mateixa amb aborígens: Bracefield i James Davis.

                A partir de l'any 1847 ja trobem un assentament de població i el inicis d'un petit port per al comerç de la llana i altres productes bàsics. Maryborough és una de les ciutats més antigues de Queensland.  Primer va ser port per al comerç de llana i,  més tard,  port d'immigració en els primers dies de la colonització d'Austràlia.

En 1856, per tal de permetre un accés més fàcil al port de vaixells més grans, l'assentament es va traslladar aigües avall a pocs quilòmetres dels molls originals del riu Mary. Aquí és on la ciutat de Maryborough es troba avui dia.  El 1859 va ser declarada "porta d'entrada" per als colons que arribaven a Austràlia i es va convertir en municipi en 1861.


El primer vaixell de migrats que va arribar a Maryborough va ser la barca Ariadna, el 9 d'octubre de 1862. Aquest va ser un punt d'inflexió: entre 1863 i 1870 van arribar 3.142 persones; de 1872-1880, van arribar 9.164 van arribar (de les quals 1.762 eren alemanyes i escandinaves) i entre 1881 1890, 7.332. A partir de 1900, la importància del port va decréixer, tot i que encara van arribar vaixells de passatgers al port fins a, aproximadament, 1912.

8 de març 2017

un laberint a Cornualla



Glendurgan Garden està situat a poques milles de la ria de Fal, a la península de Cornwall, al "Finisterre" anglès.

El jardí va ser plantat per Alfred Fox entre els anys 1820 i 1830 amb vistes sobre el riu Helford i la costa propera. Inclou un laberint de llorer plantat en 1833.

Falmouth va ser el primer port d'escala per als vaixells que tornaven de les Amèriques, l'Extrem Orient, Àfrica i antípodes, el que va facilitar l'adquisició per la família Fox d'espècies arbòries i plantes exòtiques de tot el món. A més de faigs i roures, les palmeres, les falgueres arborescents, bosquets de bambú, sicòmors, magnòlies i atzavares diversos conviuen amb els rododendres, camèlies i azalees sobre catifes verdes, que ara a la primavera apareixen prenyades de flors silvestres.


A la península de Cornualla, prop de la costa, es dóna un microclima amb la temperatura mitjana més elevada de les Illes Britàniques causa de l'influx del Corrent del Golf, ideal per al desenvolupament del jardí subtropical.


7 de març 2017

l'autora del mes



“La escritora superventas había avisado: "Cuando vuelas hasta Australia es cuando adquieres conciencia de la dimensión del mundo, de su inmensidad".  Y tiene razón.  La flechita en la pantalla del avión que marca la ruta va dejando atrás Europa,  la península Arábiga,  el subcontinente indio,  se dirige a Singapur…  Y desde allí aún queda una jornada laboral completa hasta aterrizar en la ciudad de Brisbane (dos millones de habitantes,  en Queensland,  noroeste del país,  la tercera mayor de Australia),  lugar de residencia de Kate Morton,  la autora que ha conquistado el mundo desde Oceanía.

Solo de su segunda novela, El jardín olvidado,  ha vendido más de medio millón de ejemplares en España (y otros 250.000 con la primera, La casa de Riverton).  Casi ocho millones en total,  en 38 países.  La tercera,  Las horas distantes, [vuelve] otra vez [sobre] sus obsesiones: "La estrecha relación entre el ayer y el hoy, y también Inglaterra, con sus sagas familiares,  sus casas antiguas,  sus libros centenarios,  con ese sentido de continuidad histórica…" Ese es el motor de sus narraciones: un pasado que se resiste a morir y acaba cimentando (o diluyendo) el presente.

(…)

Kate Morton  (Berri, 1976)  traza vidas como esas líneas en los mapas de navegación;  sus personajes, habitantes de un mundo y un tiempo concreto, van y vienen, aterrizan y despegan de él cargados de peripecias que se enlazan y entrecruzan; dibuja el rastro de los que estuvieron y ya no están, pero crearon un tejido que condiciona el de sus sucesores, el nuestro.

Tan lejanas, se diría, como Australia misma, que a ojos mediterráneos parece inalcanzable.  Entenderla quizá sea acercarse un poco más a Kate Morton.  Hay que abrazar gran parte del globo durante un día completo y adelantar el reloj y la cabeza nueve horas cuando se pone el pie en esta mancomunidad,  su país,  que es como una isla gigantesca en las antípodas (con una superficie cercana a la de EE UU, pero con 14 veces menos población,  22 millones,  tan vacío que da vértigo);  el segundo del mundo tras Noruega en el índice de desarrollo humano 2011.  Puros nórdicos del Sur.  América,  Europa y  Asia,  fundidos en este verano austral.  ¿Tienen problema de identidad los australianos?  Morton dirá luego, sonriendo con su boca inmensa, que sí. “Tenemos una forma de vida muy norteamericana, pero la cultura con la que nos formamos y que nos atrae es europea y la influencia asiática es cada vez mayor”.  Un melting pot que no acaba de reconocerse en sus orígenes aborígenes milenarios, que fue enorme territorio carcelario para los británicos desde el siglo XVIII, se independizó en 1901 y aún mantiene a la reina británica, Isabel II, como propia.

Curioso lugar al que el estereotipo actual ha dotado de minas, desiertos, eucaliptos, koalas, canguros, tiburones y playas repletas de surferos cachas sin fin. Asuntos varios y con tirón que sí son tal, pero que suelen aparecer poco o nada en la obra de Morton.  Su ambiente literario es otro, mucho más de interioridades dramáticas y exteriores románticos; de decoración victoriana y acantilados amenazantes; de castillos ruinosos con paredes que rezuman historias y seres atormentados que languidecen cargando fardos de secretos familiares.

Más de viejo continente que de este en apariencia joven y próspero, en el que la crisis económica actual apenas es rumor en la costa y donde la arquitectura se levanta a imagen y semejanza del cóctel de gente que pasea por sus calles. Brisbane es puro ejemplo: el centro de la city es un mall continuo, todo producto es chino,  hay gimnasios por doquier y playas urbanas en la ribera del río homónimo,  que se desbordó justo ahora hace un año con resultados desastrosos aún no olvidados.  "Mi literatura bebe de fuentes góticas, de aquello que mamé en mis lecturas juveniles,  que solían ser de las hermanas Brontë,  Dickens,  Daphne du Maurier, Poe o Lucy Clifford,  por poner ejemplos de la literatura victoriana que estudié".  De educación británica, lo que la convirtió en lectora impenitente es, sin embargo, popular y siempre el mismo: "Sin duda, Enid Blyton".

Las historias de Morton discurren en diferentes décadas del siglo XX.  Y con protagonistas muy dadas al surfeo existencial.  Siempre mujeres (en su casa eran todas chicas), los hombres siempre en papel secundario.  (…) “ las historias me poseen a mí, no yo a ellas; me surgen ideas a todas horas". Y como una llegue a mitad de la noche, malo: debe saltar de la cama de inmediato y anotarla. "Si no, se esfumará con el sueño".

Cuando llegamos a su domicilio en Paddington, su barrio, donde, atestiguamos, ella sigue una tranquila y bucólica vida cotidiana: apacibles jornadas escribiendo junto a su esposo, Davin Patterson; sus dos hijos, Oliver y Louis; su perro Buddy, en una casa de madera con jardín donde las chicharras no paran de cantar ni un segundo. Paddington aparecía en El jardín olvidado, con su mercado de antigüedades, las tienditas de ropa vintage y objetos victorianos (medallones, perlas, sombreros ajados…); sus librerías, restaurantes, las casas con veranda salpicadas por las colinas como escena de cuento: todo madera, todo verde intenso… Hay cruces que recuerdan a esas calles de San Francisco onduladas de las películas made in USA.

Kate Morton confiesa, sin embargo, que sueña con irse a vivir a Adelaida Hills, "a un sitio más tranquilo", bien al Sur, donde reside su hermana pequeña, Julia, cocinera excelente, y planea mudarse su madre, Diane. "Es una de las partes más hermosas de Australia, con un clima similar al mediterráneo, una región productora de vino y buenos alimentos. Deseo tener mis propias gallinas y una huerta inmensa". Y un lugar donde mirar al mar… sin interrupción. Más allá, solo el vacío, el mundo congelado, se diría.

Si está cansada o apurada, a Kate Morton no se le nota ni un ápice durante los dos días que la entretenemos. Ni un rictus descubrimos. Quizá sea porque además de literaria, también posee formación teatral. "A veces me veo poniendo caras con las expresiones de los personajes cuando estoy frente al ordenador", señala en su diario. Quizá sea que es muy profesional. O quizá que es en verdad tal cual. Tanto su marido como su amiga Selwa Anthony, su primera agente, imprescindible para ella, o Annette Barlow, editora en Australia, la dibujan como trabajadora impenitente y seria. "Tiene mentalidad de éxito; es centrada, apasionada, pero sobre todo cree en lo que hace. Y cuanto más éxito tiene, mayor es su determinación en mantener el equilibrio entre familia y popularidad", dice la primera. "Kate trabaja durísimo, es perfeccionista y muy modesta. Triunfa porque es contadora de historias nata. Escribe novelas de lo que ella adora; crea mundos en los que a millones de lectores les gusta perderse y personajes con los cuales querríamos pasar más tiempo", opina la segunda.

Solo la vemos perder la compostura cuando, en un despiste, su cachorro se cae a la piscina estando solo y su marido grita desde fuera al descubrirlo. Entonces ella, la escritora superventas, muta en madre aterrada que salta como un resorte de la silla y corre escaleras abajo creyendo que se trata de su hijo pequeño, un diablillo. Solo un susto. "Me obsesiona eso", dirá luego en la cena, en el restaurante Montrachet, un francés cercano a su casa al que acude a menudo con amigos.

Los terribles sucesos, tormentas, accidentes, varapalos y caprichos del azar al que están expuestos los personajes de sus novelas le horrorizan imaginados con sus propios retoños de protagonistas: menores abandonados a su suerte en un barco, obligados a trabajar en un Londres paupérrimo por madrastras inflexibles, la pobreza en el horizonte, la enfermedad, la locura, el aislamiento o el encierro… "Tengo pesadillas con eso. Mis mejores y peores momentos siempre están relacionados con los míos, con su salud, su bienestar". Todos los dramas para ella son familiares y secretos. Quizá ahí está su inspiración, de ahí su ansia por contar los ajenos.

Kate es delgada y lechosa de piel, de pelo liso castaño con reflejos dorados y un flequillo que se recoloca todo el rato con un solo dedo, un tic; piernas delgadas, ancha de caderas, se cubre mucho el pecho; boca perfecta y mirada directa que te aborda con franqueza. "Va siempre impecable", dice la fotógrafa, que la conoce porque comparten barrio. Y sí, viste clásico, con faldas adornadas con flores, zapato bajo o cómodo (presume de unos que se compró en Madrid). Es cercana, de esas personas que facilitan las cosas. No parece que el éxito se le haya subido a la cabeza: "Las cifras de ventas son una medida externa del éxito que se escapa a mi control, mi medida personal es el placer de escribirlos y amo en verdad escribirlos".

Y es madraza. Madruga para llevar a sus hijos, junto a su marido, al colegio. Oliver va a una escuela pública, que ella defiende por encima de todo, en la que participan activamente los padres (de hecho, la fotógrafa y ella no paran de comentar sobre asuntos lectivos). Los chavales juegan en los patios antes de entrar en las aulas. Lo único distinto a los centros educativos de cualquier otro mundo es que hace un calor pegajoso desde bien temprano, todo está rodeado de vegetación, los pájaros cantan y el conjunto produce un ambiente siestero increíble.

Sus costumbres incluyen tomar café cada día con amigas. Generalmente en un pequeño local, el Urban Grind. Hoy son dos escritoras; una de ellas, Louise Limerick, inmersa en su segunda obra, Lucindas’s whirlwind. Se ponen al día y hablan del futuro del mundo, al hilo del ensayo del liberal Niall Ferguson Civilization. The west and the rest, que les ha impresionado. Repasan asuntos caseros, comunitarios; cuentan de su país: "El Oeste está lleno de explotaciones mineras… lo que sí tenemos es escasez de agua, siempre". Y de literatura. Dejando a un lado a grandes autores nacionales como Peter Carey o Patrick White, dicen que leer (como el café) es moda en alza. "La literatura australiana vive un gran momento, con más publicaciones que nunca, sobre todo internacionalmente y en todo género", dice Kate.

De vuelta, en las paredes de su estudio, en su casa –moderna, pero tradicional: de madera blanca, tres pisos, mucho mirador lleno de plantas y sillones, cocina americana, estantes repletos de libros clásicos, un piano, fotos familiares en blanco y negro, juguetes y una divertida estatuilla de la reina Isabel que saluda sin pausa– cuelgan esquemas, garabatos, círculos con relaciones y nombres de escenarios y personajes de la nueva novela de esta mujer crecida en las montañas de Tamborine, apenas a una hora de Brisbane, adonde iremos luego. "¿Manías al escribir? Sí, tengo que quitarme todas las pulseras mientras escribo, no lo puedo remediar. Y otra bien preocupante: necesito cambiar de habitación en cada libro". Y para probarlo señala dos casas cercanas en la calle. Una antigua, preciosa: "Ahí escribí la de Riverton". Y otra más grande, azul: "Allí, El jardín".

Cuadernos y papeles se acumulan sobre la mesa y en el suelo; bajo un ventanal está ordenada su egoteca, las ediciones de sus libros en distintos idiomas. Una pizarra blanca señala lo que debe escribir cada jornada: dos mil palabras.

(…)

De repente, el misterio del éxito de Kate Morton se desvela. Ella lo sabe: necesitamos colocar un marco clásico a nuestras vidas, dotarlas de historia. Y ahí es donde ella, puntada de pasado va, puntada de presente viene, agarra el hilo del tiempo y lo borda. “

Tras el secreto de Kate Morton
Lola Huete Machado
El País

24/02/2012