Ayer se dio a conocer la sentencia por la cual el Tribunal Supremo
inhabilita durante 11 años al juez Baltasar Garzón. En la práctica, la sala de lo penal ha apartado al juez de la
carrera judicial.
Todas y todos los compañeras/os de Vespres Literaris asistimos, desde hace
unas semanas, incrédulos y con creciente
estupefacción a las noticias que los medios difunden sobre los juicios abiertos
al citado juez.
No somos expertos juristas pero, en este caso, queremos “opinar”:
No entendemos una condena que deja fuera de juego para siempre a un juez
que investiga una de las mayores redes
de corrupción sobre los bienes públicos.
No entendemos una condena que deja fuera de juego para siempre a un juez
que investiga la complicidad de la clase política con una red dedicada a la
tarea de “vaciar” las arcas públicas y al “apalancamiento” del dinero de todos.
No entendemos una condena que deja fuera de juego para siempre a un juez
que, con sus investigaciones, ha sacado a la luz una practica, al parecer,
común: la concesión graciosa e indiscriminada de dinero público, de todos, para
los bolsillos de unos pocos.
No entendemos una condena que deja
fuera de juego para siempre a un juez que investiga el genocidio franquista.
No entendemos una condena que deja
fuera de juego para siempre a un juez que investiga para dar nombre y devolver
a sus familias los miles y miles de cuerpos que aún pueblan tantas cunetas de
nuestra tierra.
Sin duda, las y los compañeras/os de
Vespres Literaris….no,…no entendemos esta justicia.













