Najat El Hachmi: “Fa temps que busco una paraula que vulgui dir racisme i masclisme alhora”, amb aquest títol encapçalava el Roger Cassany la seva entrevista a l’autora del llibre del mes “Dilluns ens estimaran” per al diari digital "VilaWeb" -publicada el 15/02/2021, guanyadora del premi Nadal d'aquell any.
A l’inicií de l’entrevista, Cassany pregunta: “ Dediqueu la novel·la “a les valentes que van sortir del camí recte per ser lliures”. Qui són aquestes valentes?; i El Hachmi respon: “Són moltes dones i noies que han viscut situacions semblants a les que apareixen a la novel·la, que s’han hagut d’enfrontar al seu entorn immediat per poder ser allò que eren i, simplement, per poder viure. Són dones que, a més, fora d’aquest entorn immediat, tampoc no han tingut les coses fàcils. S’han trobat amb diverses discriminacions, començant per la derivada del seu origen.”
L’entrevistador replica: “Valentes com Najat El Hachmi…”, i li respon: “Com moltes dones! I, de fet, depèn com s’entengui la valentia. Jo crec que la valentia no és no tenir por d’allò que passarà ni saber encarar la incertesa, sinó que vol dir aprendre a superar i a sobreposar-se a aquesta por, encara que hi convisquis. Optar per no sobreposar-s’hi i conformar-se amb la repressió té un preu. Sobreposar-s’hi també en té un, és clar. Tot té un preu. Però preu per preu, millor ser lliure, encara que costi, que no pas assumir el sistema de submissió que et proposen.”
Iñaki Ezkerra, en la seva crítica, publicada al diari “El Correo” de data 27/02/2021, destaca que:
“ (...) uno de los logros del libro reside en que no cae ni en el panfleto ideológico ni en la habitual y artificial receta de la corrección política, sin complejidades y para consumo facilón de lectores biempensantes. No estamos ante una fría enumeración de injusticias abstractas sino ante una novela en todo el sentido del término, que convierte en sutilmente eficaz la denuncia de estas a través de la narración y la descripción de lo cotidiano, del modo en el que la cultura de la imposición y la represión, la sumisión y la humillación se plasman en las vidas diarias de los personajes y en los detalles más inocentes. Las formas de dominio que sufren esas mujeres le suenan al lector a verdad porque no le resultan del todo ajenas a su cultura sino genuinamente reconocibles. Esto es lo que hace la novela de Najat El Hachmi inapelable. A poco que mire al pasado de nuestro país, ese lector reconoce como menos lejanos de lo que quisiera a esos padres que prohíben a la hija que estudie, se maquille, salga a la calle, trabaje, suba al coche de un hombre y elija al chico con el que casarse o perder la virginidad.”
Patricia Millán, al seu espai "Relatos en Construcción", entrevista l'autora, titulant l'entrevista "Los lunes nos querrán: hablar de todo y hacerlo bien”.
Vegem-ne un fragment:
“Has escrito un libro maravilloso. El primero tuyo que leo, pero estoy segura de que no el último. Lo he disfrutado mucho. Lo primero que te voy a preguntar es: ¿Por qué parece que no tenemos recuerdos alegres? Dicen los psicólogos que no, que siempre nos acordamos de lo bueno. Pero tu libro no es el recuerdo de lo bueno, es una sucesión de circunstancias que llegan y se sobrellevan como se puede.
No son buenas, pero el hilo principal, el vínculo de la protagonista con su amiga, es para mí lo mejor que pasa en la novela. Es como si ese tesoro, esa amistad tan única que a veces tenemos la suerte de encontrar, siguiera viva a través de las páginas, a pesar de que todo lo que les ocurre en contra. Al final muchas de las cosas que tenemos que afrontar acaban suponiendo una presión muy importante sobre los vínculos principales que tenemos. El núcleo más profundo de la novela es para mí algo tremendamente alegre y bueno. Pero está sometido a todo ese todo ese contexto que tienen que afrontar ambas protagonistas. Necesitamos conflicto para construir una historia.
El lunes nos querrán es un cúmulo. Partes un tema que es común a todas las mujeres: el paso de la adolescencia a la etapa adulta sumado a la cuestión del cuerpo, de la obsesión por la perfección física. Por si eso fuera poco, se añade el tema de la libertad en un ámbito religioso que, por mis circunstancias, a mí no me resulta familiar, al menos de primera mano.
Se van acomodando a las presiones de algún modo. Es lo que nos ha tocado a la mayoría de las mujeres: que sobre nosotras se vaya construyendo toda una serie de estructuras articuladas con normas sociales, con presiones que a veces son explícitas y otras veces son más sutiles, con mensajes que te van llegando desde que eres muy pequeña que dicen que tienes que adaptarte, encajar dentro de unos determinados moldes, cambiar continuamente…
Si analizamos, al margen del elemento religioso, o migratorio, o la clase social, que también nos condiciona mucho, todo lo que a una mujer, cualquier mujer, normal y corriente, le llega a lo largo de toda una jornada, de una jornada cualquiera, nos daremos cuenta de que nos bombardean todos los días con mensajes que van en esa dirección: hacernos sentir mal con lo que somos, que no sea suficiente. Además, nos transmiten la idea de que si las cosas no nos van bien es porque algo falla en nosotras. El problema no está en lo que ocurre, en cómo está todo organizado. Si no llegas a todo es porque estás mal organizada, no es porque tengas que hacer demasiadas cosas.”
Al suplement “El Cultural”, del diari “El Español” , llegim la crítica de la Ascensión Rivas , titulada “El lunes perpetuo de Najat El Hachmi” i publicada el 15/02/2021, on afirma que:
“La obra de Najat El Hachmi es interesante en lo que tiene de esclarecedora sobre los entresijos de una cultura escasamente conocida fuera de su radio de acción. También porque revela la severa situación de intolerancia que sufren sus mujeres y que supone una destacada aportación a la causa feminista. Sin embargo, el texto resulta plano y en ocasiones parece que su autora no lo hubiera filtrado de forma adecuada. El estilo es simple, a veces con coloquialismos y clichés que lo afean, y que aparecen en forma de tópicos para desencanto del lector.”
“Najat El Hachmi ahonda en la opresión femenina en su nueva novela
La escritora catalana de origen marroquí cierra con ‘El lunes nos querrán’, premio Nadal, un ciclo narrativo donde indaga sobre mujer e identidad a partir de su biografía.”
Així titula la seva crítica Carles Geli, per al diari "El País", de data 13/02/2021:
“Ya no puedo dar más; he dedicado mi vida entera a pensar mi vivencia y las de los otros y ya está entendido y explicado”, asegura Najat el Hachmi ante su última novela, El lunes nos querrán (Destino; Edicions 62, en catalán), con la que obtuvo el premio Nadal hace apenas un mes. La historia de dos chicas jóvenes marroquíes de una periferia de la periferia que luchan con inocente ilusión para salir de un entorno opresivo y ser queridas y aceptadas con normalidad (quizá en ese lunes del título) bebe del agua del pozo más íntimo de la escritora catalana de origen marroquí (Beni Sidel, 41 años). Ha ido hasta el fondo como nunca. Y ya no hay más porque antes de ahí salieron también El último patriarca (la sombra del padre) y Madre de leche y miel (homenaje a la madre), que, junto con La hija extranjera (los primeros conflictos generacionales) y esta última (la batalla y la angustia profunda de ella) quizá conformen un friso narrativo definitivo del que ahora toma conciencia y que reata en lo ensayístico Siempre han hablado por nosotras. “Lo próximo escribiré otra cosa, algo distinto”, dice.
Mientras, la lucha de las dos protagonistas de El lunes nos querrán por una vida normal (tomar una Coca-Cola, ver según qué series, ponerse unos tejanos, maquillarse, comer una hamburguesa, hablar con un chico, escoger a su futuro marido…) puede leerse como un homenaje a todas las que han iniciado una revolución silenciosa contra la opresión. De nuevo, feminismo e identidad en la prosa de El Hachmi. “Quería visibilizar estas heroicidades cotidianas, que no lucen ni pasan a la Historia, como un reconocimiento al desencanto que comporta muchas veces esa batalla sorda”. Una lucha clara en los años 90 y cuya transmisión parece haberse difuminado. “Está empezando a ser una herencia perdida porque no se está articulando un discurso que acompañe esa transferencia de experiencias que pasan sólo particularmente de una mujer a otra”. Ella misma es sujeto paciente de esa dificultad. “Si has superado todo esto no quieres revivirlo; cuando he intentado traspasar alguna experiencia a mi hija veo que le provoca un shock que desearía ahorrarle, claro”. Tampoco llega a las jóvenes de hoy porque “la educación actual transmite un legado donde las mujeres, musulmanas o no, no estamos; y si en España ya ha costado dar a conocer el papel de la mujer durante la Transición… Se necesita un cambio en la transmisión de la memoria de valores”, apunta.”
