10/05/2026

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l'autor del mes de juny: Antonio Buero Vallejo

 


    Antonio Buero Vallejo nació el 29/09/1916 en Guadalajara. Su padre, Francisco, capitán del Ejército y profesor de Cálculo en la Academia Militar de Ingenieros, era natural de Cádiz; su madre, María Cruz, de Taracena (Guadalajara). En 1911 nace su hermano Francisco y en 1926 su hermana Carmen. En Guadalajara pasa toda su infancia, salvo dos años, desde 1927 a 1928, que vivió en Larache, adonde fue destinado el padre.

    Pronto se aficionó a la lectura gracias a la completa biblioteca que poseía su padre, lo que le permitió el acceso a textos literarios y dramáticos. Aficionado a la música y a la pintura y el dibujo, desde los cuatro años dibuja incansablemente, porque quería ser pintor. De la mano paterna acude al teatro y, hacia los nueve años, en su teatrito de juguete dirige «ingenuas representaciones» en las que es también un entusiasmado actor.

    Estudia Bachillerato en Guadalajara entre los años 1926 y 1933. Siente curiosidad por la Filosofía, la Ciencia y la Política. En 1932 recibe el primer premio de un concurso literario para alumnos de Segunda Enseñanza y de Magisterio de Guadalajara por la narración El único hombre, sin editar hasta 2000. Comienza a redactar unas Confesiones que posteriormente destruye.

    En 1934 la familia se traslada a vivir a Madrid, y allí ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Le sigue interesando la pintura, pero las lecturas son continuas, así como su asistencia al teatro. Aunque no milita en ningún partido, se acentúa su sensibilidad por la política y se siente próximo al marxismo. Al comenzar la Guerra Civil piensa en alistarse voluntario para ir al frente; finalmente desecha esta idea ante la oposición de su familia. En la contienda su padre es detenido y fusilado el 7 de diciembre de 1936.

    En 1937 se incorpora a un batallón de infantería. Con sus escritos y dibujos colabora en murales, en La Voz de la Sanidad, así como en otras actividades culturales. En Benicasim conoce a Miguel Hernández. Al finalizar la guerra Buero se encuentra en la Jefatura de Sanidad de Valencia, donde es recluido unos días en la plaza de toros y durante un mes en el campo de concentración de Soneja (Castellón). Es autorizado a volver a su lugar de residencia, pero con la orden de tener que presentarse a las autoridades, que nunca cumple. Comienza a trabajar en la reorganización del Partido Comunista, al cual se había afiliado durante la contienda y de cuya militancia se va alejando años después. Es detenido en mayo o junio de 1939 y condenado a muerte en un juicio sumarísimo, junto a otros compañeros, por «adhesión a la rebelión». La condena a la pena capital se mantiene durante ocho meses y, finalmente, la sentencia fue conmutada por una pena de treinta años. Pasa por diversas cárceles: en la de Conde de Toreno permanece año y medio y en ella realiza el famoso retrato de Miguel Hernández, con quien intimó mucho. En esta misma prisión ayuda a un intento de fuga que le inspiró más tarde ciertos aspectos de La Fundación. En la de Yeserías apenas estuvo mes y medio; unos tres años en El Dueso; un año en la prisión de Santa Rita. En estas cárceles escribe «notas y especulaciones, sobre todo acerca de la pintura», pero no literarias; hace retratos a muchos compañeros y sigue en su empeño de aprender el oficio pictórico.

    Del penal de Ocaña sale en libertad condicional, pero desterrado de Madrid, a comienzos de marzo de 1946, por lo que fija su residencia en Carabanchel Bajo, aunque pasa la mayor parte del día en la capital. Se hace socio del Ateneo y publica algunos dibujos en revistas para conseguir ingresos, pero su afición pictórica empieza a decaer en pro de la escritura. Refleja a través de la narrativa los pensamientos de su último año de cárcel, si bien pronto abandona ese género por el teatro. El tema de la ceguera, que siempre le había interesado, se convierte en el centro argumental de su primer drama, En la ardiente oscuridad, redactado en una semana del mes de agosto de 1946. Escribe Historia despiadada y Otro juicio de Salomón en 1948.

    Entre 1947 y 1948 compuso Historia de una escalera, inicialmente llamada La escalera, que se modificó por coincidir con el título de una obra de Eusebio García Luengo. El estreno de la obra tuvo una excelente acogida de la crítica y un inesperado éxito de público, hasta el punto que llegó a suspenderse la acostumbrada puesta en escena de Don Juan Tenorio en noviembre. De 1948 es Las palabras en la arena, única pieza bueriana en un acto, presentada al primer concurso íntimo, de los tres que se convocaron, en la tertulia del Café Lisboa; con ella lo ganó, como el de narración con «Diana». Olvidado quedó el proyecto de Nos están mirando, del que Buero escribió un primer acto en 1948 ó 1949.

    Su labor como dramaturgo se amplía, y publica y estrena de forma constante sus obras en varios teatros de Madrid, incluso, como es el caso de Historia de una escalera, es llevada al cine por Ignacio F. Iquino.

    En la década de los 50 se intensifica su labor dramática: La tejedora de sueños, La señal que se espera, Casi un cuento de hadas, Madrugada, Irene, o el tesoro, Hoy es fiesta y su primer drama histórico, Un soñador para un pueblo, son algunas de las obras que escribe y estrena en esta década. Llegan las primeras representaciones en el extranjero, como las de Historia de una escalera, en marzo de 1950 en la Ciudad de México y la de En la ardiente oscuridad en diciembre de 1952 en Santa Bárbara, California. Se inicia una considerable y muy frecuente presencia posterior en numerosos escenarios de todo el mundo.

    La Dirección General de Cinematografía y Teatro prohíbe el estreno de Aventura en lo gris en 1954. Al año siguiente aparece en el diario Informaciones «Don Homobono», irónico artículo contra la censura. También se prohíbe la representación de El puente, de Carlos Gorostiza, cuya versión había realizado Buero.

    Escribe Una extraña armonía, que no llega a estrenarse ni se publicó hasta la edición de su Obra Completa. En el número 1 de la revista Primer Acto aparece el artículo «El teatro de Buero Vallejo visto por Buero Vallejo». Se publica su ensayo sobre «La tragedia». En 1959, Daniel Tinayre dirige en Argentina una película basada en En la ardiente oscuridad, con ese mismo título, pero modificó el final del drama, cambiando su sentido, por lo que Buero sólo permitió su distribución en España, y en 1962, con un título distinto: Luz en la sombra. En ese mismo año, 1959, se casa con la actriz Victoria Rodríguez, con la que tuvo dos hijos: Carlos, que nace al año siguiente, y un año más tarde nace Enrique, en 1961.

    En los años sesenta, consigue estrenar algunos títulos, aunque sigue teniendo bastantes problemas con la censura que había en el país Los estrenos de esta década son: El concierto de San Ovidio, Aventura en lo gris, El tragaluz, así como las versiones que realiza de Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Shakespeare y Madre Coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht.

    Con el estreno de Las Meninas, el 9 de diciembre de 1960, con dirección de José Tamayo, obtiene el mayor éxito de público logrado hasta entonces.

    En estos años tiene lugar la polémica del posibilismo-imposibilismo que mantuvo con Alfonso Sastre en las páginas de Primer Acto. En este año publica «Un poema y un recuerdo», temprano artículo sobre Miguel Hernández en el que rememoraba su convivencia y ofrecía un poema de Miguel en aquella etapa.

    En 1963 se le propone su incorporación al Consejo Superior de Teatro, pero Buero renuncia a ello. Encabezados por Bergamín, firma, con otros cien intelectuales, una carta dirigida al ministro de Información y Turismo solicitando explicaciones sobre el trato dado por la policía a algunos mineros asturianos. El Ministerio publica la carta en la prensa con una respuesta, y aunque no se adoptan medidas públicas contra los firmantes, hay una condena al silencio por parte de la prensa y cierto «desvío de editoriales y empresas». Buero no podrá estrenar hasta 1967 a pesar del interés de algunos empresarios por La doble historia del doctor Valmy (escrita en 1964), que permaneció sin representarse en España hasta 1976, ya pasada la dictadura.

    Ante las dificultades económicas que padece, se ve obligado a viajar a Estados Unidos. Durante dos meses de 1966 visita una quincena de universidades y, contra su costumbre y sus deseos, da charlas acerca de su teatro, así como conferencias sobre diferentes temas: «Valle-Inclán y el punto de vista del dramaturgo», «¿Cómo era Velázquez?», «Esencia del problema trágico», «El problema de la esperanza trágica» y «El teatro español después de la guerra civil».

    En 1967 estrena El tragaluz, y la crítica consideró el drama como una de las cumbres de la producción de su autor y el público lo recibió con entusiasmo. Se mantuvo en cartel desde el 7 de octubre hasta el 16 de junio de 1968, con quinientas diecisiete representaciones.

    Escribe Mito, libro para una ópera cuya música había de componer Cristóbal Halffter, que se lo había propuesto para un estreno en el extranjero. Había de centrarse en uno de «los más universales temas españoles»; Buero eligió a Don Quijote. La música no llega a componerse y la ópera no se estrena.

    En 1969 escribe El sueño de la razón, y desde que en junio se terminó el texto, se solicitó en varias ocasiones la aprobación de la censura, sin obtenerla; coincidiendo con un cambio ministerial, ésta se autorizó en octubre sin modificaciones.

    Viaja a Estados Unidos, invitado a un simposio acerca de su obra y del teatro español en la Universidad de North Carolina en Chapel Hill, en el que participa con la ponencia «Las modernas corrientes escénicas vistas por un autor español». Buero viaja a Las Palmas de Gran Canaria para asistir al XXVII Congreso Mundial de Autores, en el que interviene con la conferencia, después publicada, «Problemas del teatro actual».

    A propuesta de Vicente Aleixandre, Emilio García Gómez y Pedro Laín Entralgo, el 28 de enero de 1971 es elegido miembro de número de la Real Academia Española, para ocupar el sillón X. El 21 de mayo de 1972 lee su discurso de ingreso en la Real Academia Española, «García Lorca ante el esperpento», con contestación de Pedro Laín Entralgo.

    Sigue estrenando sus obras, como La Fundación en el año 1974 y La detonación en el 77.  

    En un homenaje a Miguel Hernández, organizado por estudiantes de la Universidad de Madrid en 1976, reproduce sobre una pared su dibujo del poeta de Orihuela.

    En los primeros años de la democracia aumentan los ataques al autor y se producen incluso anónimas amenazas de muerte contra él.

    Es miembro fundador de la Unión de Ex Combatientes de la Guerra de España y de la Asociación de Ex Presos y Represaliados de la Guerra Civil.

    El reconocimiento internacional es constante: participa en Caracas en la IV Sesión Mundial del Teatro de las Naciones; se le hace un homenaje en una sesión extraordinaria de la Modern Language Association, en Nueva York; el Congreso de la Asociación Alemana de Hispanistas, en Tubinga, se dedica al teatro español del siglo XX y en especial a la obra dramática de Antonio Buero Vallejo, que fue su invitado de honor y pronunció la conferencia «De mi teatro», publicada ese mismo año; pronuncia diversas conferencias en las Universidades de Friburgo, Neuchâtel y Ginebra; viaja a la URSS, invitado al Congreso de la Unión de Escritores; fue conferenciante en el PEN Club de Oslo, con ocasión de un estreno suyo en esa ciudad.

    En estos primeros años de la democracia los estrenos de sus obras son constantes: Jueces en la noche, Caimán y Diálogo secreto, así como su versión de El pato silvestre, de Ibsen, en 1982.

    Asiste en Murcia, en 1984, a la presentación del volumen Estudios sobre Buero Vallejo, editado por la Universidad de Murcia, ciudad a la que volverá en otras ocasiones.

    En 1986 en el Teatro Español de Madrid se celebra el Seminario Internacional «El concierto de San Ovidio y el Teatro de Buero Vallejo» y la «Exposición Antonio Buero Vallejo».

    En junio de este año muere en accidente de tráfico su hijo menor, el actor Enrique Buero Rodríguez, a cuya memoria está dedicada Lázaro en el laberinto. El día del estreno se le concede el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, por primera vez otorgado a un dramaturgo. El premio se le entrega al año siguiente y el discurso de Buero aparece en el volumen conmemorativo editado por el Ministerio de Cultura y la Editorial Anthropos.

    Se celebra en Murcia, en 1987, el Simposio «Buero Vallejo (Cuarenta años de teatro)», que contó con la participación del autor, así como de diversos estudiosos de su teatro y directores de sus obras. En él se presentó el extraordinario de la revista Anthropos dedicado a Buero (La tragedia, transparencia y cristal de la palabra). Las ponencias y coloquios del simposio quedaron recogidos en el libro del mismo título publicado en el año siguiente.

    En 1989 se celebra el III Congreso de Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Málaga que tiene como tema «El Teatro de Buero Vallejo. Texto y espectáculo», con asistencia del autor; las ponencias, comunicaciones y coloquios se editan en 1990 en un volumen así titulado. También la I Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos, celebrada en Alicante, en 1993, se dedica a la obra de este autor, así como diversos cursos de verano de la Universidad Complutense.

    En 1993 publica su Libro de estampas, donde se recogen abundantes muestras de su «vocación pictórica», con textos inéditos del autor. El volumen, al cuidado de Mariano de Paco se presenta en Murcia con asistencia del dramaturgo. En 1994 la editorial Espasa Calpe publica su Obra completa en la edición crítica de Luis Iglesias Feijoo y Mariano de Paco.

    Entre los diversos premios que se le conceden, destacar el Premio Nacional de las Letras Españolas en el año 1996, otorgado por primera vez a un autor teatral, hecho que ya se había dado cuando recibió el Premio Cervantes.

    En 1997 concluye su última obra, Misión al pueblo desierto, que se estrena en Madrid el 8 de octubre de 1999.

    El 29 de abril de 2000, a los 83 años, muere en una clínica madrileña tras sufrir un infarto cerebral. Su capilla ardiente se instaló en el Teatro María Guerrero.

Texto: extraido de: 
en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes





09/05/2026

el llibre de maig, fragment

 

    "Vera usted, no sé si recuerda cuando hubo aquel accidente en Barajas, aquel en el que hubo ciento cincuenta muertos, yo acabé realmente hasta el mismo nabo de la gente diciendo que estaba conmocionada por los familiares de las víctimas y que se sentía solidaria y demás zarandajas de mierda. Qué cojones, a las víctimas no las conocían de nada, y en principio no se tendrían que sentir más o menos cercanos a esas víctimas que a las seis mil víctimas anuales de accidentes automovilísticos o que a las dieciséis mil anuales por enfermedades directamente relacionadas con la
contaminación del aire. Si uno lo piensa a fondo se debería sentir más cercano a las dos segundas clases de afectados, porque, quieras que no, el coche o el taxi o el autobús los coges todos los días y el aire contaminado lo respiras a diario, y estadísticamente, es mucho más fácil que te acabe matando un coche o una insuficiencia respiratoria a que la palmes en un avión. Pero es que el accidente de avión salía a todas horas en la tele, durante una semana no se habló de otra cosa, ponías la radio, encendías la tele, abrías Internet, y que si la caja negra, y que si la identificación forense, y que si las imágenes, y que si las declaraciones de los familiares, y que si las del ministro del Interior, y que si las del presidente de la compañía aérea. La hostia del puto avión ya pertenecía a la hiperrealidad, ya era más real que lo real, los espectadores, los oyentes, losinternautas sentían más cercano el accidente que los problemas desu vecino o de su compañero de trabajo. Imagínese que los mediosnos dieran la chapa una semana entera, veinticuatro horas al día,con la contaminación, y nos sacaran cada dos por tres a la mujer deuno que la ha palmado de un ataque de asma, o de una neumonía,y así nos tienen siete días, que si la saturación del dióxido decarbono, y que si las declaraciones de Al Gore, y que si las deEcologistas en Acción, y que si las de un neumólogo... Pues al cabode una semana la gente se pensaría un ratito lo de coger el coche,digo yo. Pero eso no le interesa al sistema, porque hay que vendercoches. Al sistema le conviene que te preocupes por las víctimas delaccidente aéreo, no que te preocupes por las de Palestina, o por losniños soldado de Nigeria, o por las niñas prostitutas de Camboya opor la trata de blancas en tu misma ciudad. A eso se referíaBaudrillard cuando hablaba de la hiperrealidad, a que los mediosconstruyen una realidad que es más real que la realidad.

    La imagen de los medios tiene que ser de consumo, rápido, desechable, y por lo tanto confortable. O sea, el accidente es triste, pero confortable, no te hace pensar. El problema surge cuando la imagen deja de ser confortable y complaciente. Porque en este momento el público reacciona, toma conciencia y la conciencia entra por los ojos. Por eso nadie vio en la tele a los niños iraquíes destrozados por las bombas, ni los féretros de los soldados regresando al país. No, qué va. Pero a los pobres yanquis les dieron la brasa a muerte con el caso Terri Schiavo. No sé si se acuerda, una tipa que estaba en coma y el marido quería desconectarla y los padres no. Día a día, hora a hora; el presidente y el gobernador firmaron excepciones, el juez las rechazaba, el marido salía en la tele, salían los padres... hasta que esta pobre mujer la palmó de una puta vez sin saber la cantidad de imágenes obscenas que había provocado, en el peor sentido de la palabra obsceno, el que nada tiene que ver con el sexo. Sin embargo, durante esas mismas semanas continuaron muriendo cientos de iraquíes, e incluso de soldados americanos, y ni siquiera fueron noticia, más allá de las estadísticas diarias que se publicaban. ¿Por qué? Porque no eran personas, no eran más que putos números. Y una sensibilidad que sólo se conmueve por las imágenes no se conmueve con los números. Los dos únicos momentos en que el público yanqui reaccionó indignado fue cuando se publicaron las fotografías de Abu Ghraib y cuando se emitió mi vídeo que mostraba a un soldado americano disparando contra un herido. Porque el público es gilipollas, ¿alguien piensa que en la guerra no pasan esas cosas?, ¿alguien cree todavía en ese cuento posmoderno de las guerras higiénicas?, ¿alguien cree de verdad que en una guerra no hay sangre, muerte y dolor? Sí. Muchos. Joder, una mayoría.

    Decía Steiner, creo, que lo que no se nombra no existe. Pero eso ha cambiado. Y ahora es: lo que no se ve en la tele no existe. Lo dijo Baudrillard: La Guerre du Golfe n'aura pas lieu. Y demostró que son los medios los que crean la opinión pública desde la hiperrealidad, que no es más que un puto simulacro, un simulacro infinito de una realidad que se desvanece en las imágenes digitales. Si usted lo piensa, en la hiperrealidad el 11 de septiembre fue mucho más dramático y espectacular que la invasión a Irak, que en la realidad fue mucho, pero mucho muchísimo más chunga. En fin, y dicho en bonito, como lo escribiría Mario en su tesis: es la burbuja digital, producida por los medios, la que forja los imaginarios sociales. No sé si me explico, o si lo dejo claro. Viene a ser que creemos lo que nos cuentan, y no lo que vemos."

Lo verdadero es un momento de los falso
Lucia Etxebarria
Santillana, 2010
páginas 381-384

07/05/2026

el llibre de maig, lectures

 



    La obra de Lucía Etxebarria Lo verdadero es un momento de lo falso se inspira de forma explícita en las tesis situacionistas de Guy Debord y Jean Baudrillard sobre la hiperrealidad. Estos autores defienden que la imagen sustituye a la experiencia y la verdad se transforma en un objeto impreciso. Etxebarria construye una novela donde la realidad es una suma de perspectivas parciales, de tal forma que es el lector quien ha de reconstruir —o desistir de ello— un hecho que se diluye entre múltiples versiones contradictorias., concretamente en trece visiones distintas del mismo hecho (la muerte de Pumuky) que nunca se presenta de manera directa.

    La novela la estructura un coro de voces, donde cada personaje ofrece su testimonio sobre la vida y muerte de Pumuky. Estos, en sus intervenciones, muestran sus deseos, frustraciones o traumas en relación con el personaje principal.

    La autora nos muestra, gracias a la estructura elegida, que la verdad es un efecto, no un origen. Cada testimonio es una pieza incompleta, que retrata unas relaciones marcadas por la dependencia emocional, la hipocresía y la traición, síntomas de la fragilidad de los lazos en la cultura actual. Para ilustrar este diagnóstico, elige el mundo de la música y la vida nocturna madrileña, un pequeño ecosistema cultural muy conectado, donde la identidad se negocia a través de imágenes, redes y consumo cultural.

    En el artículo “Lo verdadero es un momento de lo falso”, de la página “Estudi interdisciplinari d'una obra literaria”, de 18 de abril de 2018, leemos:

    “Un resumen simple sobre la construcción de la realidad que se deriva de la novela podría ser el siguiente: la autora nos da la visión de una historia a través de nueve personajes de la misma, es decir que la fragmentación constituye el elemento más destacado. Es significativo que el primer punto de vista lo dé el personaje de Romano, que posiblemente hable desde su perspectiva, y que el último relato lo lleve a cabo el mismo personaje, aunque en este momento de la historia y después de haber leído toda la obra, una lectura que puede desprenderse de este hecho es que el modelo habla por boca del protagonista muerto, Pumuky, que por tanto no lo puede hacer.

    En el mundo de la hiperrealidad que intenta reflejar la novela, Pumuky configura la copia de Romano, esta afirmación está basada en las opiniones de los personajes y en algunos pasajes donde el narrador va trazando lo que fue la vida del cantante del grupo. Todos coinciden en que las mujeres con las que Romano ha tenido relaciones, posteriormente las han tenido con Pumuky. La realidad inalcanzable para el cantante se fabrica en su mente con el tacto y la posesión de las chicas que previamente han contactado con el objeto de su deseo. Se conforma con la representación de la realidad, es decir, con la hiperrealidad, intenta que ellas le transmitan aquello que él no puede conseguir, o lo sitúen en la órbita de su modelo. En algunas versiones de lo sucedido se constata explícitamente que Pumuky habla constantemente de su amigo, que cita las lecturas y los gustos de Romano, por así decirlo vive la vida a través de la personalidad otra persona. Esta alteración de la percepción puede presentar diferentes causas, la falta de referentes paternos que ha sufrido el protagonista seguramente han afectado su autoestima, de hecho se refugia en la madre de Romano para suplir sus carencias afectivas, ya que sus abuelos no le pueden ofrecer una sustitución satisfactoria.

    Si atendemos a las explicaciones de los personajes en la entrevista personal, encontraremos solamente un punto en común, se trata de la certidumbre de que el protagonista estaba abocado a la autodestrucción. Por lo demás, se puede deducir que la mayoría de ellos miente por diversos motivos, o muestran una visión parcial de la situación. Es curioso observar que algunas justificaciones que se intentan expresar sobre los hechos ocurridos guarden relación con los presuntos ídolos de Pumuky: Jimmy Hendrix, Kurt Cobain y otros que murieron a los 27 años víctimas de una vida desordenada. Esta puede ser la realidad de Pumuky, o la que se ha creado en su mente a falta de mejores referentes, algo distorsionado por los medios de comunicación envuelto en un halo de perfección y de intensidad que queda lejos para los demás mortales. El protagonista manifiesta fehacientemente a través de la opinión del narrador y de los demás personajes un desmesurado deseo de reconocimiento, este sentimiento parece indicar, si aplicamos la lógica de la hiperrealidad, que si no te miran, si no te ven, si no te admiran, no existes, no eres nadie, alguien que conforme una idea de la realidad como esta necesariamente ha de considerarse alienado socialmente, esta perspectiva impuesta por los medios en los cerebros débiles desemboca casi inevitablemente en una situación paranoica o delirante. Así no encontramos extraño que el cantante cuente a sus amistades que lo persigue una banda de colombianos, su exceso de ego le produce la visión de una realidad desvirtuada e incluso deformada. La metáfora de la realidad como un retrato en mosaico que describe Mario, se acerca bastante a la concepción fragmentaria de la historia, donde cada pedazo es una parte de la realidad desde un punto de vista probablemente influido por las relaciones interpersonales de dos de los actuantes. Como dice Debord, de una verdad se construye una gran mentira, pero como la imagen tiene categoría de verdad, pues cada trozo del puzle contiene su parte de verdad (o de mentira).!


    En la página “Mujeres & Cia”, se reseña la obra en fecha 29 de enero de 2010: 

    “(…) en esta novela hay un hecho, la muerte del cantante, y diferentes versiones de todos los que lo conocieron. Cada uno tiene una tesis sobre lo que pasó, y cree tener las pruebas que refutan dicha tesis. Pero el lector se dará cuenta, al cotejar las versiones, de que las mentiras, las malinterpretaciones y los engaños, conscientes o no, nublan la percepción de los que lo rodearon.

    Es el lector quien debe decidir cuál es el final de una novela que tiene mecanismo de novela negra, pero que en realidad propone muchas más cosas. Se trata de un juego muy complicado de cajas chinas, en el que cada historia contiene una historia nueva.

    Con esta novela Lucía Etxebarria confirma su capacidad de crear personajes que, más allá de simplemente veraces, resultan casi reales. El abanico de tipos que presenta la novela la convierte en un catálogo interesantísimo de los modos de enfocar la realidad de los hombres y mujeres de hoy. Todo sin obviar una presencia constante del amor y, por supuesto, del sexo, dos términos que los protagonistas de la novela, como la sociedad de hoy en día, no saben diferenciar.

    Una novela que sitúa a Lucía Etxebarria como una de las voces más rotundas de su generación. Una novela que construye una mirada de la realidad alejada de los prejuicios y clichés a los que se nos ha tenido acostumbrados.”


    En “Experpento” entrevistan a la autora. El título de la entrevista “Lucía Etxebarría mató a Pumuky”, de fecha 28/05/2010.




06/05/2026

calendari lectures 2026-2027

 


22ena Temporada

2026-2027

datatítolautor
05/09/2026 El viaje del elefante José Saramago
10/10/2026 El baile de las locas Victoria Mas
07/11/2026 Un detalle menor Adania Shibli
12/12/2026Ordesa Manuel Vilas
09/01/2027El hombre que confundió a su mujer con un sombrero Oliver Sacks
06/02/2027 Insolación Emilia Pardo Bazán
06/03/2027 Lectura fácilCristina Morales
03/04/2027 L’últim amor de Baba Dunja Alina Bronsky
08/05/2027 La mala costumbre Alana S. Portero
05/06/2027 Mira’m als ulls: no és tan difícil entendre’ns Miriam Hatibi
1er reserva Caperucita en Manhattan Carmen Martín Gaite
2o reserva El cerebro que cura Álvaro Pascual-Leone
3er reserva Los viejos amores Rosa Ribas


    El calendari de la propera temporada queda així,després de la supervisió, pel personal de la Biblioteca Central de Cerdanyola, de la proposta inicial resultat de les nostres votacions.

    El primer classificat a les votacions (Viento del norte, d'Elena Quiroga) i el tercer (Bullet Park, de John Cheever) no disposen de prous exemplars a la xarxa de Biblioteques per completar el préstec al grup.

    Del sisè classificat (Philomena, de Martin Sixsmith) només disposen de dos exemplars.

    Pel que fa al quart classificat (Las gratitudes, de Delphine de Vigan), donat l'èxit actual del títol -té reserves a 12 mesos vista- impedeix disposar dels exemplars suficients un mes concret de la temporada que ve.

    Recordem els consells a l'hora de proposar un llibre:

    1. Comproveu al portal Aladi, de la Diputació de Barcelona, ​​el nombre d'exemplars disponibles (han de ser una quinzena)

    2. No proposar novetats o llibres de gran demanda (les reserves impedeixen aconseguir el nombre suficient d'exemplars)