30/04/2010

Ensayo sobre la ceguera. Película (parte 2)

Ensayo sobre la ceguera. Película (parte 1)

Cegueras, cuatro



"A más de trescientas millas del Chimborazo y a cien de las nieves del Cotopaxi, en el territorio más inhóspito de los Andes ecuatoriales, se encuentra un misterioso valle de montaña, el País de los Ciegos, aislado del resto de los hombres. Hace muchos años, ese valle estaba tan abierto al mundo que los hombres podían alcanzar por fin sus uniformes praderas atravesando pavorosos barrancos y un helado desfiladero; y unos hombres lograron alcanzarlo de verdad, una o dos familias de mestizos peruanos que huían de la codicia y de la tiranía de un malvado gobernante español. Luego sobrevino la asombrosa erupción del Mindobamba, que sumió en las tinieblas durante diecisiete días a la ciudad de Quito, y el agua hirvió en Yaguachi y todos los peces muertos llegaron flotando hasta el mismo Guayaquil; por doquier, a lo largo de las pendientes del Pacífico, hubo derrumbamientos y deshielos veloces e inundaciones repentinas, y una ladera completa de la antigua cumbre del Arauca se desprendió, desplomándose con gran estruendo, aislando para siempre el País de los Ciegos de las pisadas exploradoras de los hombres. Pero uno de estos primeros pobladores se hallaba por azar al otro lado de los barrancos cuando el mundo se estremeció de un modo tan terrible, y se vio forzosamente obligado a olvidar a su esposa y a su hijo y a todos los amigos y pertenencias que había dejado allá arriba, y a empezar una nueva vida en el mundo inferior. Volvió a empezarla, pero enfermo; le sobrevino una ceguera y murió en las minas a causa de los malos tratos. Pero la historia que él contó engendró una leyenda que ha perdurado a lo largo de la cordillera de los Andes hasta nuestros días.

Contó la razón que le había impulsado a aventurarse a abandonar aquel guájar adonde había sido transportado por primera vez atado al lomo de una llama, junto con un enorme bulto de enseres, cuando era niño. El valle, decía, poseía todo cuanto pudiera desear el corazón del hombre: agua dulce, pastos y un clima benigno, laderas de tierra fértil y rica con marañas de arbustos que producían un fruto excelente, y de uno de los costados colgaban vastos pinares que frenaban las avalanchas en lo alto. Mucho más arriba, por tres costados, inmensos riscos de rocas de color gris verdoso estaban coronados de casquetes de hielo; pero la corriente del glaciar no caía sobre ellos, sino que se precipitaba por las pendientes más alejadas y sólo de vez en cuando las enormes masas de hielo rodaban por la ladera del valle. En este valle ni llovía ni nevaba, pero los abundantes manantiales proporcionaban ricos pastos verdes que la irrigación esparcía en toda la extensión del valle. Los colonizadores habían hecho realmente una buena labor en aquel lugar. Sus animales se criaron bien y se multiplicaron y no había más que una cosa que ensombreciera su dicha. Y, sin embargo, bastaba para ensombrecerla sobremanera. Una extraña enfermedad se había abatido sobre ellos haciendo que no sólo todos los niños nacidos allí, sino también muchos de los otros niños mayores, fueran atacados por la ceguera.(...)"

El País de los Ciegos

H.G. Wells (1899)

29/04/2010

Cegueras, tres

viñeta de Alberto Breccia


Informe sobre ciegos
Ernesto Sabato


“¿Cuándo empezó esto que ahora va a terminar con mi asesinato? Esta feroz lucidez que ahora tengo es como un faro y puedo aprovechar un intensísimo haz hacia vastas regiones de mi memoria: veo caras, ratas en un granero, calles de Buenos Aires o Argel, prostitutas y marineros; muevo el haz y veo cosas más lejanas: una fuente en la estancia, una bochornosa siesta, pájaros y ojos que pincho con un clavo. Tal vez ahí, pero quién sabe: puede ser mucho más atrás, en épocas que ahora no recuerdo, en períodos remotísimos de mi primera infancia. No sé. ¿Qué importa, además?

Recuerdo perfectamente, en cambio, los comienzos de mi investigación sistemática (la otra, la inconsciente, acaso la más profunda, ¿cómo puedo saberlo?). Fue un día de verano del año de 1947, al pasar frente a la Plaza Mayo, por la calle San Martín, en la vereda de la Municipalidad. Yo venía abstraído, cuando de pronto oí una campanilla, una campanilla como de alguien que quisiera despertarme de un sueño milenario. Yo caminaba, mientras oía la campanilla que intentaba penetrar en los estratos más profundos de mi conciencia: la oía pero no la escuchaba. Hasta que de pronto aquel sonido tenue pero penetrante y obsesivo pareció tocar alguna zona sensible de mi yo, algunos de esos lugares en que la piel del yo es finísima y de sensibilidad anormal: y desperté sobresaltado, como ante un peligro repentino y perverso, como si en la oscuridad hubiese tocado con mis manos la piel helada de un reptil. Delante de mí, enigmática y dura, observándome con toda su cara, vi a la ciega que allí vende baratijas. Había cesado de tocar su campanilla; como si sólo la hubiese movido para mí, para despertarme de mi insensato sueño, para advertir que mi existencia anterior había terminado como una estúpida etapa preparatoria, y que ahora debía enfrentarme con la realidad. Inmóvil, con su rostro abstracto dirigido hacia mí, y yo paralizado como por una aparición infernal pero frígida, quedamos así durante esos instantes que no forman parte del tiempo sino que dan acceso a la eternidad. Y luego, cuando mi conciencia volvió a entrar en el torrente del tiempo, salí huyendo.
De ese modo empezó la etapa final de mi existencia. Comprendí a partir de aquel día que no era posible dejar transcurrir un solo instante más y que debía iniciar ya mismo la exploración de aquel universo tenebroso. “

Ernesto Sabato
Sobre héroes y tumbas
(inicio de la tercera parte del libro,títulada : “Informe sobre ciegos”)

27/04/2010

Cegueras, dos


“Salimos de Salamanca, y llegando a la puente, está a la entrada della un animal de piedra que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal; y allí puesto me dijo:
- Lázaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentro dél.
Yo simplemente llegué, creyendo ser así, y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afrirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres día me duró el dolor de la cornada, y dijome:
- Necio, aprende que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.
Y rió mucho la burla. Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que como niño dormido estaba. (…)

Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza. Y como me vieses de buen ingenio, hogábase mucho y decía:
- Yo oro ni plata no te lo puedo dar, mas avisos para vivir muchos te mostraré.
Y fue así que, después de Dios, éste me dio la vida y siendo ciego, me alumbró y adiestró en la carrera de vivir.(…)

Visto esto y las malas burlas que el ciego burlaba de mí, determiné de todo en dejalle. Y como lo traía pensado y lo tenía en voluntad, con este postrer juego que me hizo, afirmélo más y fue así, que luego otro día salimos por la villa a pedir limosna, y había llovido mucho la noche antes. Y porque el día tan bien llovía, y andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo había, donde no nos mojamos, mas como la noche se venía y el llover no cesaba, dijóme el ciego:
- Lázaro, esta agua es muy porfiada, y cuanto la noche más cierra, más recia. Acojámonos a la posada con tiempo.
Para ir allá habíamos de pasar un arroyo, que con la mucha agua iba grande. Yo le dije:
- Tío, el arroyo va muy ancho; más si queréis, yo veo por donde travesemos más aína sin nos mojar, porque se estrecha allí mucho, y saltando pasaremos a pie enjuto.
Parecióle buen consejo y dijo:
- Discreto eres, por esto te quiero bien . Llévame a ese lugar donde el arroyo se ensangosta que ahora es invierno y sabe mal el agua, y más llevar los pies mojados.
Yo que vi el aparejo a mi deseo, saquéle de bajo de los portales y llevélo derecho de un pilar o poste de piedra que en la plaza estaba, sobre el cual y sobre otros cargaban saledizosde aquellas casas, y digóle:
- Tío, éste es el paso más angosto que en el arroyo hay.
Como llovía recio y el triste se mojaba, y con la prisa que llevábamos de salir del agus que encima de nós caía, y lo más principal, porque Dios le cegó aquella hora el entendimiento, fue por darme dél venganza, creyóse de mí y dijo:
- Ponme bien derecho y salta tú el arroyo.
Yo le puse bien derecho enfrente del pilar, y doy un salto y póngome detrás del poste, como quien espera tope de toro y díjele:
- ¡Sus! Saltá todo lo que podáis, porque deis deste cabo del agua.
Aun apenaslo había acabado de decir, cuando se abalanza el pobre ciego como cabrón, y de toda su fuerza arremete, tomando un paso atrás de la corrida para hacer mayor salto, y da con la cabeza en el poste, que sonó tan recio como si diera con una gran calabaza, y cayó luego para atrás medio muerto y hendida la cabeza.
- ¿Cómo y oliste la longaniza y no el poste? ¡Olé! ¡Olé!- le dije yo.
Y dejéle en poder de mucha gente que lo había ido a socorrer, y tomé la puera de la villa en los pies de un trote , y antes que la noche viniese, dí conmigo en Torrijos. No supe más lo que Dios dél hizo ni curé de lo saber”

Lazarillo de Tormes
Edición de Joseph V. Ricapito
Cátedra, páginas 108-130

25/04/2010

Cegueras




En 1955 Jorge Luís Borges fue nombrado director de la Biblioteca Nacional Argentina. En ese mismo año, sus problemas de visión se agudizán hasta devenir una casi total ceguera. El mismo Borges explicó ,en una conferencia pronunciada dos décadas después, como vivió aquellos momentos : «Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos. Entonces escribí el Poema de los dones»

Poema de los dones

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.

22/04/2010

Presentación libro


El próximo miércoles 28 de abril, a las 19 horas, el grupo de formación local Itaka presenta en la biblioteca Ca n’Altimira (Cerdanyola del Vallès) el libro 511 cápsulas contra el olvido, del actor, mimo y escritor sevillano Antonio Calderón Reina.

El libro se compone de quinientos once textos mínimos que comienzan con las palabras “Me acuerdo…”. Comenta el autor: “Estas breves anotaciones comenzaron a gestarse tras la lectura de Georges Perec. Pero no se trata de un particular “Me acuerdo” (sino que) Esta es una mirada atrás, no muy cronológica, que intenta abarcar desde los tiempos más difíciles de la posguerra a un ayer más cercano al ahora.”

Un ejemplo de cápsula:
“Me acuerdo de que la abuela vaciaba los relojes de arena para llenarlos de especias y, algunas horas olían a clavo, otras a canela y, las noches, sólo olían a silencio.”

Una sugerencia


1962, el comedor de un piso de l’Eixample repleto de realquilados .
18 de mayo de 1968, Raimon canta y recita en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid.
Noviembre de 1978, un plató de televisión de los estudios Miramar.
29 de noviembre de 1989, una taberna del País Vasco.

Cuatro momentos. Cuatro espacios. Cuatro retazos de nuestra historia contempóranea desde la óptica y el trabajo de cuatro generaciones de autores y actores.


Un experimento teatral y generacional que reflexiona sobre la memoria colectiva y la personal.

En el Teatre Lliure hasta el 2 de mayo.

Muy, muy recomendable.

16/04/2010

Xerrada col·loqui a Nou Barris

Avui divendres 16 d'abril i en el Ateneu Popular de Nou Barris (carrer Portlligat, 11-15-sortida 2 de la Ronda de Dalt), tindrà lloc la Xerrada-documental-exposició: Dones i resistència al feixisme, des de les 18.30 h.

Nota de l’Ateneu anuncia’n l’activitat:

"Volem dedicar una jornada a reivindicar la memòria de totes aquelles que varen resistir en una de les etapes més fosques de la història recent.

En especial, volem apropar el testimoni de dues dones, amb la presència de Neus Català amb la que farem un debat i l’exposició dedicada a Mercedes Nuñez, ambdues simbolitzen la lluita d’una generació en la resistència contra el feixisme."

Programa:

Xerrada: “Neus Català, una vida de resistència” Comptarem amb la seva presència.

Exposició: “Mercedes Núñez Targa: El valor de la memòria”

Documental: “Ravensbruck: L’infern de les dones”

Moderadors: Manel Ladrón i Montse Giral

14/04/2010

Vespres con Garzón


El pasado domingo día 11, el mismo día que dabamos por finalizado el proyecto teatral de Carmeta, una dona de Cerdanyola, nuestra particular incursión en la memoria de la República, la Guerra Civil, el exilio y la noche franquista, Jorge Semprún pronunciaba un discurso en la Appeliplatz de Buchenwald, dentro de los actos de conmemoración del 65º aniversario de la liberación de dicho campo de concentración.


El discurso de Semprún discurrió entre el recuerdo a aquellos que vivieron y sufrieron dentro del " archipiélago del infierno nazi", resistieron y se levantaron contra él , y la necesidad de preservar y transmitir la memoria de aquella resistencia frente a ideologías y grupos totalitarios, intolerantes y excluyentes.


En estos días, en que los herederos de los verdugos quieren juzgar y apartar al juez que los acusa, queremos sumarnos a la defensa general en favor de las actuaciones emprendidas por el juez instructor Garzón para enjuiciar los crimenes franquistas.


Hoy, igual que ayer, creemos que hemos de luchar, resistir frente a los que quieren borrar nuestro pasado, la memoria de una idea que, tarde o temprano, seguro que ha de triunfar:


¡Viva la República!



08/04/2010

La "Carmeta" amb el jutge Garzón

El proper diumenge Passi-ho-bé Teatre i Vespres Literaris representem en el Ateneu l’obra Carmeta, una dona de Cerdanyola, amb motiu del 79ª aniversari de la proclamació de la Segona República. L’obra és un homenatge a totes les dones i homes que van lluitar i morir pel somni republicà de conquerir un món millor i més just . Per això defensem la investigació dels crims del franquisme instruïda pel jutge Garzón i estem en contra del seu processament

dempeus pels caiguts

Deixeu-me que avui canti damunt de vostres tombes,

el foc de la recança que encén tot el meu cor,

traient-vos del silenci d'oblidances profundes

—poeta de la vida— sobre el camp de la mort.

Germans no us demano la llengua ni la raça,

ni per quin Déu movíeu els llavis en resar,

només sé que avançàveu amb fermetat la passa,

lluitant per la gran causa, contra el mateix tirà.

(...)

Sé més, si és que s'oblida, pels vius en llurs febleses:

que sou far i senyera per a seguir lluitant,

que estan les cendres vostres del tot encara enceses,

com focs follets que flamen, tots els crims acusant.

Que el vent no les escampi i en faci perdre el rastre,

que el temps amb sa petjada oblida el més sagrat,

fer-ne una gran estiba, muntanya de desastre

i que amb els fèmurs digui: morts per la llibertat

Alceu-vos de les fosses, refeu l'anatomia

— exèrcit, sacrifici, quedant-se ben plantat—,

i un mar irat, les veus, guanyant la llunyania,

crideu l’ànsia que us corca de vostra veritat.

Roc Llop i Convalia

Fragment del poema de Roc Llop i Convalia “Dempeus pels caiguts” (Miravet 1908-París 1992), extret del llibre Roc Llop i Convalia, l’exili d’un poeta miravetà; assaig de Josep María Sáez i Emigdi Subirats, editat pel Centre d’Estudis de la Ribera d’Ebre, juliol de 2008.

Gràcies a la companya del grup, Juani, per donar-nos noticia del llibre i de l’autor del poema.

07/04/2010

Diumenge, la memòria de la República (Carmeta, una dona de Cerdanyola)


"La Cerdanyola dolorida de nuestra guerra civil dejó en mí una huella profunda (...)

los hombres y mujeres que nos acompañaron en aquel intenso período histórico, refugiados unos, militares de la República los otros, fueron dando, quizás sin saberlo, a Cerdanyola una nueva identidad, pues la hicieron más grande, más humana, más cosmopolita y sobre todo la hicieron inmensamente solidaria. Cerdanyola se identificó con ellos, con los refugiados y ellos, en recompensa, la alababan. Aquellos miles de hombres y mujeres que albergó en su seno la hicieron suya y al marchar se la llevaron grabada para siempre en sus corazones (…)

La Cerdanyola dulce, vegetal, repleta, de jardines, de flores y rosales, la del amor y la esperanza, la del odio y la guerra; la Cerdanyola espiritual y combativa, la Cerdanyola del canto y de la alegría republicana ya ni existía, había muerto (…) La gran retirada había empezado (…) La carretera que enlaza con Sant Cugat se pobló de piernas caminantes. Todos los pasos de dirigían al éste, se perdían más allá de Ripollet(…)

En la segunda decena del mes de enero de 1939, los últimos refugiados y la población autóctona comprometida políticamente, las personas de izquierdas abandonaron el pueblo. El exilio se los tragó para siempre. Los hubo que sucumbieron en el holocausto nazi; otros engrosaron el maqui francés durante la guerra contra los alemanes; América dio reposo a los más afortunados (…) Los cerdanyolenses que no huyeron, cerraron las puertas de sus casas y se encerraron dentro (…) Se impuso un compás de espera. “

fragments extrets de l’obra de José García Sánchez (Carreta) Estampas de nuestra guerra. Recuerdos y vivencias (Cerdanyola 1936-1939), editat per l’Ajuntament de Cerdanyola l’any 1991.

Carmeta' s'acomiadarà del públic de Cerdanyola diumenge al teatre Ateneu (nota de prensa a Cerdanyola Info)