01/09/2026

el llibre de setembre, lectures

 

    La lectura que obre aquesta temporada, El viatge de l'elefant, de José Saramago, la podem definir com una novel·la històrica basada en un fet real del segle XVI: el viatge de l'elefant Salomó des de Lisboa fins a Viena com a regal de noces del rei Joan III de Portugal a l'arxiduc Maximilià d'Àustria.

    L'obra, última novel·la del seu autor, està plena d'un humor sorneguer, que utilitza per destacar l'absurditat d'aquest viatge i per reflexionar sobre la vanitat dels poderosos davant de la compassió i la solidaritat de les classes “populars”. En aquest sentit, el llibre satiritza els capricis reials i de l'Església, que mouen recursos immensos per orgull, ostentació i pompa; d'aquesta manera, el protagonista de la novel·la, l'elefant, es mostra com un mirall que mostra la manera com cada poble el rep, revelant prejudicis, pors i supersticions de les societats de l'època.

    Com és tradició en la seva forma d'escriure, Saramago construeix oracions llargues, amb una tradicional escassetat de signes de puntuació i integrant els diàlegs a la pròpia narració sense marcar guions.

    Narrada per un autor omniscient, aquest intervé constantment amb digressions anacròniques que trenquen el temps històric per connectar el passat amb el present amb un diàleg obert amb el lector.

    Vegem que ha dit la crítica sobre l’obra:

    A la pàgina de la cadena Ser de data 03/09/2023, llegim:

    “Escribir este libro, que nació en una circunstancia festiva en Salzburgo, se convirtió para José Saramago en un proyecto de vida. El deseo de contar la historia del elefante, es decir, de reflexionar sobre la existencia humana, le ayudó a mantenerse vivo mientras la medicina iba actuando en su cuerpo. Cuando finalmente se sentó ante la máquina, lo hizo con una desbordada alegría y con la sensación de haber recuperado una parte del idioma portugués que permanecía oculto por las distintas capas que los años y las culturas van depositando en los sedimentos. La enfermedad alteró el mundo subconsciente, sacó a la luz palabras y actitudes que habían sido suyas en otras épocas, le abrió vías que no recordaba que existieran.

    El elefante, que pertenecía a la corte portuguesa, tuvo un destino azaroso. Atravesó media Europa y llegó a Austria, donde no tuvo buena vida. Las vidas de muchos seres humanos también son así, un recorrido más o menos largo, lleno de ansiedades y dolores; satisfacciones, pocas; alegrías, las mínimas; y la muerte esperando como si haber nacido no implicara vivir activa y conscientemente. 'El viaje del elefante' es también un viaje por el interior de José Saramago, la alegría de estar vivo y poder contar con herramientas del presente lo que fue pasado. Era como si la enfermedad hubiera producido en su interior una síntesis de tiempos, pasado, presente, futuro, y todo estuviera emocionalmente vivo y activo circulando por sus venas, vivificando lo que tocaba.”


    El diari “El Mundo”, de data 21/11/2008, destaca:

    “En el libro -un cuento muy largo y no una novela para su autor- la nobleza, los militares y la Iglesia no salen bien parados y Saramago asegura que su crítica "no la hace de forma gratuita sino porque es necesario desmitificar instituciones, o lo que sea, que se nos presentan como algo sin lo que no podríamos vivir."

    En la historia del traslado de Lisboa a Viena de un elefante regalado en el siglo XVI por el rey de Portugal al archiduque de Austria, Saramago recurre a esas técnicas narrativas y la obra juega con el papel didáctico del Quijote, "de alguien que tiene algo para proponer, para enseñar". En materia estilística, en "El viaje del elefante", Saramago hace una doble afirmación de sus postulados literarios sobre la figura del narrador, que rechaza de plano, y la función oral y estética de las mayúsculas y los signos de puntuación.

    "Lo que cuenta no es tanto la experiencia, lo que cuenta es la imaginación, la capacidad de inventar", sostiene Saramago, quien recalca: "Eso es la literatura".

    Con esta obra, el Nobel luso cree haber resuelto el problema "instituyendo la figura del autor-narrador", que no sólo se limita a contar la historia, sino que interviene con comentarios, algunos anacrónicos, y revela que dicta a su antojo en el relato.”



    El diari “El País”, de data 19/08/2008, titula la seva crítica: “Saramago concluye 'El viaje del elefante', una reflexión sobre la "compasión solidaria"

    “La novela que ronda las 240 páginas, da cuenta de la imaginación de Saramago. "La compasión solidaria, ese sentimiento que siendo expresado literariamente es, sobre todo, humano, atraviesa toda la obra, se distingue y se significa", comenta Del Río. El humor también está presente en la obra y el escritor lo emplea "para salvarse a sí mismo y para que el lector pueda penetrar en el laberinto de humanidades en conflicto sin tener que abjurar de su condición indagadora de humano y de lector", explica la esposa del escritor portugués.”



    A l’espai de Ramiro Pinto, llegim la seva opinió:

    “Me han llamado la atención varias escenas, pero en general la manera de narrar la historia es de tal amenidad que parece conversar con el lector. Pero además es un diálogo que sucede en el pensamiento. La forma de escribir me recuerda a la que manejó James Joyce en “Ulises” y en “Finnegans Wake”, al no seguir los signos de puntuación, sino lo mínimo, ni poner los nombres con mayúscula, porque no escriben estos autores aquello que contarían o hablasen, sino que lo que directamente les viene del pensamiento y pensar no tiene las mismas grafías que lo dicho o escrito y lo plasman así. Permite esta forma de escribir mayor fluidez y comunica con más intensidad, si bien hay que acostumbrase a esta lectura, pues de lo contrario es difícil de entender. Y muy compleja a la hora de intentarlo y que sea capaz de comunicar con el lector. No es ensayo, no es novela, es escritura en su sentido pleno, desnuda.”


    A la pàgina de la Fundació Saramago llegim aquesta nota de l’autor:


    “El viaje del elefante está muy cerca de nuestra propia existencia y nuestra propia identidad. El libro no se habría escrito si el final de la vida del elefante no hubiera sido como fue: sus patas fueron cortadas para usarlas como contenedor de paraguas y bastones. Es una metáfora de la vida y la vida humanas.”

José Saramago


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