04/06/2026

el llibre de juny, lectures

  

Primera edició
    En esta obra de Antonio Buero Vallejo, la escalera es una metáfora del sistema social español de la época: todos quieren prosperar, pero nadie asciende realmente. Nos muestra la inmovilidad estructural de las clases bajas y medias en la España franquista, un grupo que permanece igual mientras sus vidas se desgastan en un ciclo infernal de pobreza, resignación que se repite por generaciones. 

    El autor utiliza su obra como herramienta de denuncia, al mostrar la alienación a la que arroja la pobreza, exponer las injusticias del sistema que impiden la promoción social e invitan a la reflexión sobre la responsabilidad colectiva y lo necesario del cambio social- En definitiva, Buero Vallejo, con esta obra, nos incita al debate social. 

    Antonio Buero Vallejo opina en “Ante el estreno de Historia de una escalera”

    "Historia de una escalera es una obra en tres actos y treinta años. Treinta años vistos desde nuestro tiempo, y que no tienen por ello la fisonomía fácil y risueña del sainete, sino la áspera y angustiada de la tragedia. Frente a las graves crisis que el mundo vive, caben dos salidas individuales: refugiarse en las triviales diversiones que dispersan nuestra vida, o dar valerosamente cara a los problemas con toda la piedad y sinceridad que nos son posibles. Fue esta mirada, que no teme al amargo escondido en las cosas, atributo de las más representativas obras de arte españolas. Por español que, humildemente, no tiene miedo a mirar así, preferí escribir una sincera comedia de tendencia trágica a servir al público una divertida frivolidad más. 

    Pero, siendo comedia española, no me interesó ningún localismo, porque busqué la vena permanente de humanidad que late bajo todos los localismos y que, en nuestros días, me parece ver latir apresada y viva entre los grandes límites del hombre que son el tiempo y el espacio, representados por la escalera en el caso de mi obra. 

    La construcción técnica me preocupó especialmente; un escenario «de puertas afuera» imponía una forzosa fugacidad en las situaciones, muy interesante de resolver. El sentido aleccionador o moral va implícito en la comedia; no se expresa de una manera concreta, porque la fuerza del teatro está en las pasiones y en la vida más que en las ideas o soluciones absolutas; en sugerir y conmover más que en afirmar. 

    Historia de una escalera busca hoy entre vosotros la corroboración del propósito con que fue hecha: un modesto intento del teatro de nuestros días, cargado de la cruda y real sinceridad a que nos obliga nuestra hora. “ Ante el reestreno de la obra, al cumplirse 25 años de su estreno, 

    Mariano de Paco opina: 

    "[En Historia de una escalera] hay, a nuestro modo de ver, tres aspectos o factores esencialmente interrelacionados y que mutuamente se condicionan: el personal, la actitud y el modo de ser cada individuo; el contexto social en que éstos se encuentran; y, finalmente, un factor que se ha tenido menos en cuenta, el metafísico, que con no pocas ciertas reservas llamaremos «existencial», y se refiere sobre todo al tiempo, elemento dramático de especial importancia en la pieza que comentamos. Cada uno de ellos influye, no obstante, de diferente modo en cada personaje. [...] Una explicación coherente y completa de la obra debe tener en cuenta estos tres factores, cuya dialéctica interacción hace posible una visión de conjunto. A nuestro juicio son parciales e insuficientes las que olviden la dependencia mutua de estos tres elementos. El fracaso de Urbano y Fernando, como el de cada uno de los personajes del drama, tiene su origen en ellos, y sólo en la medida en que se varíen se modificará el resultado. 

    Ricardo Doménech, en su obra “El teatro de Buero Vallejo. Una meditación española”, reflexiona: 

    "Para Fernando y Carmina, esta escena de amor [final del acto tercero] entre sus hijos puede tener el valor de una anagnórisis: en ellos pueden reconocer su propia verdad, el motivo de su fracaso. Cierto que ya no es tiempo de rehacer el pasado, que su vida ha sido lo que ellos han decidido que fuera y que ahora deben expiar sus errores. Pero en la medida en que sean capaces de asumir sus propias culpas y de ayudar a sus hijos a no incurrir en ellas, les será posible dar un significado nuevo y positivo a su vida. Así pues, también para ellos queda «una posibilidad de salvación», aunque ésta sea más oscura y difícil que en el caso de los hijos. También para ellos queda abierta la esperanza."

Buero Vallejo,
En la escalera (ploma), 1947

    En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes leemos:

 

    “Historia de una escalera, drama con el que se inició una nueva época en nuestro teatro y primera manifestación pública del más importante dramaturgo español actual, debe ser considerada con justicia raíz y fundamento del teatro de Buero Vallejo.”

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    En el espacio “Materiales de Historia de la Filosofia”, leemos en la entrada “Historia de una escalera: censura y teatro en la España de la dictadura franquista”:

     Los textos teatrales que se pretendieron representar durante la dictadura franquista debían pasar el filtro de la Junta de Censura de Obras Teatrales, un organismo que funcionó hasta 1978 (incluso durante los tres primeros años de la Transición). En muchas ocasiones la censura supuso "la desaparición de frases, la desvirtuación de diálogos y situaciones dramáticas, e incluso su prohibición total". También sufrieron la censura las obras de los autores del exilio (Max Aub, José Bergamín, León Felipe o Rafael Alberti),y autores extranjeros de signo claramente izquierdista (Bertolt Brecht, Jean Paul Sartre...). Hasta el 4 de marzo de 1978 no se recuperaría la libertad de expresión en los escenarios españoles (tras cuatro décadas de censura). Ese día entró en vigor el Real Decreto 262/1978.

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Historia de una escalera, 1949

    Con motivo de la celebración de su estreno 75 años después, Javier Vallejo escribe en El País de fecha 07/02/2025:

 

    “No ha envejecido un ápice Historia de una escalera. Su dimensión existencial y su universalismo cobran mayor relieve 75 años después de su estreno en este mismo Teatro Español, donde se repone. Incluso la falta de referencias a la Guerra Civil coadyuva a que ese estrecho lugar de paso sin horizonte donde se desarrolla toda la representación pueda pertenecer lo mismo a una casa de vecinos española que a uno cualquiera de los bloques de viviendas sociales sembrados hacia 1920 en el distrito XV parisino o a la corrala de La Habana donde Raúl Villareal filmara en 2013 una versión de la obra de Buero Vallejo con acento local, para la Televisión Cubana.”

 

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Historia de una escalera, 2025


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