31/01/2008

El corazón de las tinieblas (Joseph Conrad)


Nos encontramos en una de las arterias que nutren el corazón del Imperio. El tiempo se ha detenido en torno a la Nellie, Marlow, el único que "seguía a la mar" (20) inicia el relato de un niño polaco de noble familia, Józef Teodor Konrad Korzeniowski de Nalecz. Éste sueña con viajar a los espacios en blanco que ve en los mapas que tanto le gustan- "el esplendor de la exploración"- (24) se dice nuestro pequeño aventurero.
Konrad vera realizado su sueño: durante unos escasos meses viajara a lo largo de un "río grande y poderoso" (24) parecido a una "serpeinte enroscada" (24). En estos meses de descubrimiento y decepción, lo que era un espacio en blanco, virginal en los sueños infantiles; se había trocado "un lugar de tinieblas", última frontera en la que el hombre "civilizado" trata de arrancar sus riquezas a una tierra que "no podíamos comprender porque estábamos demasiado lejos, y no podíamos recordar porque estábamos viajando en la noche de los primeros tiempos, de aquellos tiempos que se han ido, dejando apenas una señal y ningún recuerdo" (66)
El relato de Conrad causa desazón porque muestra en toda su verdad la vulnerabilidad moral humana ante situaciones extremas. Toda nuestra cultura y urbanidad se viene abajo en contacto con la irracionalidad y las fuerzas sin control de la naturaleza; "La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran...No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos" (66)
Marlow-Conrad emprenden viaje a los rincones más apartados y oscuros del alma humana, penetran en el dolor de la soledad, del desamparo y el miedo extremos que llevan a cometer atrozidades sin cuento. A su regreso, horrorizados por el descubrimiento, deciden no hablar, no decir, porque "hubiera sido demasiado oscuro...hubiera sido todo demasiado oscuro" (128)

El corazón de las tinieblas (Kurtz)




"El hombre se me presentaba como una voz. (...) se trataba de una criatura dotada, y que de entre todas sus dotes la que destacaba preeminentemente, la que proporcionaba sensación de una presencia real, era su capacidad de hablar, sus palabras; el don de la expresión, el desconcertante, el revelador, el más exaltado y el más despreciable, el palpitante torrente de luz o el engañoso flujo del corazón de una impenetrable oscuridad. (...) Una voz. El era poco más que una voz. Y le oí. (...) El Kurtz original había sido educado en parte en Inglaterra y (...) Su madre era medio inglesa, su padre medio francés. Toda Europa contribuyó a hacer a Kurtz. (...) Hablando llanamente, saqueó el país"




Alianza Editorial, Madrid 1980 (2ª), pág. 83 a 97








"No había nada ni sobre él ni debajo de él, y yo lo sabía. Se había desprendido de la tierra a puntapiés. ¡Maldito sea! Había hecho añicos la tierra misma a puntapiés. Estaba solo, y yo, ante él, no sabía si tenía los pies en el suelo o si flotaba en el aire. (...) ¡Alma! Si alguien ha luchado jamás con un alma. ése soy yo. Y tampoco es que estuviera discutiendo con un lunático. Me creáis o no, su inteligencia era perfectamente clara; (...) Pero su alma estaba loca. Al encontrarse sola en la selva había mirado dentro de sí misma y, ¡santo cielo!, os lo aseguro, se había vuelto loca.(...) Luchaba también consigo mismo. Lo vi; lo oí. Vi el inconcebible misterio de un alma que no conocía el freno, ni fe, ni miedo, y que, no obstante luchaba ciegamente consigo misma"



Op. cit., pág. 112-113




"Al entrar una noche con una vela, me quedé maravillado cuando le oí decir, con voz algo temblorosa - Yazgo aquí, en la oscuridad, esperando a la muerte- (...) No había yo visto nunca nada parecido al cambio que sobrevino en sus facciones, y espero no volverlo a ver. Oh, no me conmovió. Me fascinó. Fue como si se hubiera desgarrado un velo. En aquella cara de marfil vi la expresión del orgullo sombrío, del poder despiadado, del terror pavoroso; de una desesperación intensa y desesperanzada. ¿Estaba acaso viviendo de nuevo su vida en cada detalle de deseo, tentación y renuncia durante aquel momento supremo de total conocimiento? Gritó en susurros a alguna imagen, a alguna visión; grito dos veces, un grito no más fuerte que una exhalación: -¡El horror! ¡El horror!- (...) La voz se había ido."


Op. cit. pág. 117-118


Mercenarios y aventureros blancos en África central.

F. Westenfelder

Texto publicado en la obra:

Planeta Kurtz. Cien años de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad

Jorge Luis Marzo y Marc Roig (Eds.)Barcelona 2002

27/01/2008

El corazón de las tinieblas (Marlow)



"Había conocido los barcos y los hombres.... ¡Qué grandeza no habrá flotado en el flujo de ese río (Támesis) hacia el misterio de una tierra desconocida!...Los sueños de los hombres, la semilla de las colonias, el germen de los imperios.

- Y éste también - dijo Marlow de repente- ha sido uno de los lugares oscuros de la tierra"
(Alianza Editorial, Madrid 1980-2ª- pág. 19-20)


"- Estaba pensando en tiempos remotos, cuando los romanos vinieron aquí por vez primera, hace novecientos años, el otro día. Surgió la luz... Vivimos en ese aleteo de la llama... Pero aquí había oscuridad tan sólo ayer.... Eran lo bastante hombres para afrontar las tinieblas"


(Op. cit. pág. 21)

"... tiene que vivir en medio de lo incomprensible, que es también detestable. Y esto ejerce además una fascinación que actúa sobre él: la fascinación de la abominación... La conquista de la tierra, que más que nada significa arrebatársela a aquellos que tienen un color de piel diferente o la nariz ligeramente más aplastada que nosotros, no posee tanto atractivo cuando se mira desde muy cerca. Lo único que la redime es la idea. "


(op. cit. pág. 22)



" Zarpé en un vapor francés... Durante algún tiempo sentía que aún pertenecía a un mundo de hechos sencillos, ...Recuerdo que una vez nos encontramos con un barco de guerra anclado frente a la costa...estaban bombardeando la maleza... Allí estaba, en la vacía inmensidad de tierra, cielo y agua: incomprensible, disparando contra un continente. ¡Pum!... y no ocurría nada. No podía ocurrir nada."

(Op. cit. pág. 31-32 y 33)




"En el decimoquinto día volví a avistar de nuevo el gran río, y llegue cojeando a la Estación Central... Mi primera entrevista con el director fue curiosa..., le oyeron decir "Los hombres que vienen aquí no deberían tener entrañas"... ¿Qué eramos nosotros que nos habíamos extraviado allí?, ¿podríamos dominar aquella "cosa" muda o nos dominaría ella a nosotros?... ¿Qué había allí dentro?... Vivimos igual que soñamos: solos"

(Op. cit. pág. 42 a 52)

"Escuchaba, escuchaba atentamente a la espera de la frase, de la palabra que me ayudara a comprender la lánguida inquietud que inspiraba esta narración, que parecía tomar forma, sin la ayuda de labios humanos, en el aire denso de la noche sobre el río."

(Op. cit. pág. 53)

..... y Marlow continua su relato...

Con Conrad por el río Congo, Javier Reverte


26/01/2008

Propuestas teatrales

Cuelgo en este medio, por su interes y porque estarán poco tiempo en cartel, dos propuestas teatrales.

La renombrada obra de Tony Kishner llega a Barcelona hasta el día 03 de febrero y en el Teatro Romea.

Página Web del espectáculo.


En 1979 Ovidi Montllor y Toti Soler grabaron Coral Romput, poema de Vicent Andrés Estellés que ahora llega escenificado al Lliure de la mano de Joan Ollé. Del 31 de enero al 3 de febrero.

Ovidi Montllor diu Coral Romput

Noticia del próximo estreno

Nuestro autor del mes

Manuel Vicent escribe en el número 844 de Babelia, un artículo sobre el autor de El corazón de las tinieblas.
El mar es una moral, por Manuel Vicent

21/01/2008

Representación de "La Bomba"

En todos los montajes que venimos haciendo y que, confio, continuaremos haciendo, algo de todos nosostros va quedando prendido en cada uno de ellos. ¡Que no nos falte nunca esa emoción! Gracias a todos por el entusiasmo y la dedicación.


Y, recordad,¡ el martes a trabajar!




Victimas recordadas,... victimas olvidadas...



Recuperar la voz, la palabra,...el recuerdo.


Para testimoniar un deseo...


El corazón de las tinieblas (Exposición)



Ilustraciones originales del pintor Ángel Mateo Charris para El corazón de las tinieblas.
Sede: Fundación Círculo de Lectores de Barcelona (Consell de Cent, 323).
Hasta el 8 de marzo.