17/09/2023

kapuściński, articles 1


 

De lo que se dice de Ruanda sólo es cierta su tragedia

Ryszard Kapuściński
El País
08/11/1996

    "De todo cuanto oyen y leen los europeos sobre Ruanda, lo único que es rigurosamente cierto es la tragedia de su población. El resto está contaminado por una ignorancia casi total. Para enderezar los entuertos hay que empezar por decir que el conflicto que azota al corazón geográfico de África no es étnico, racial ni tribal. Quienes definen a los hutus y tutsis como dos tribus, dos etnias enfrentadas, no saben lo que dicen. Los tutsis, que llegaron a Ruanda y a Burundi hace cientos de años, seguramente de algún lugar de la península Arábiga o de Etiopía, son, utilizando la terminología conocida en España, la "casta de hidalgos", los aristócratas, mientras que los hutus forman la casta de los pobres, de los campesinos. Los tutsis eran, de siempre, los propietarios de grandes rebaños, mientras que los hutus eran labradores. Se trata, pues, de una estructura social más similar a la de la India que a la que enfrenta a distintas etnias en diferentes partes del mundo; por ejemplo, en la ex Yugoslavia. Los tutsis y los hutus, divididos en castas, convivieron, mal que bien, en Ruanda (y en Burundi) durante varios siglos, formando una sociedad bien organizada de tipo feudal. Los primeros síntomas de un conflicto enconado aparecieron en los años sesenta, cuando África, recién salida del colonialismo, conoció el comienzo de la gran explosión demográfica, que sigue siendo su talón de Aquiles. La región de los Grandes Lagos es la parte de África más densamente poblada. Allí lo esencial es la tierra, y el conflicto entre los tutsis ganaderos y los hutus labradores es un conflicto por la tierra, porque de ella depende la subsistencia de la casta, y tanto más en una zona donde la superficie de la tierra de utilidad agrícola, dadas las condiciones climáticas que imperan en el trópico, con sus abundantes lluvias, se reduce incesantemente. La explosión demográfica coincidió con la lucha de clases por la tierra y con la crisis, muy dramática, de las estructuras de los Estados africanos que nacieron de la lucha por la liberación nacional y la independencia del colonialismo. Hemos sido testigos del desmoronamiento de Estados como Somalia, Liberia y Chad; de la guerra civil que destruye sistemáticamente Angola y de la que, a lo largo de 30 años, ya ha dividido en dos partes a Sudán. Esa crisis de las estructuras del Estado se manifestó también en el África de los Grandes Lagos, es decir, Ruanda, Burundi y la parte oriental de Zaire. Esa región de Africa, muy alejada de los centros civilizadores y del mar, "descubierta" para Europa apenas en el año 1899, sufre un subdesarrollo singular. Las sociedades que la habitan han conservado hasta hoy sus anacrónicas estructuras porque no tuvieron posibilidad alguna de evolucionar hacia la modernidad.

    Los colonialistas -primero los alemanes y luego los belgas- siempre aprovecharon las divergencias existentes en Ruanda entre los tutsis y los hutus para gobernar con más facilidad. Incluso, cuando concedieron la independencia al país, siguieron tratando de ser los árbitros supremos y perpetuar así su dominación.

    Ese plan no dio resultados en Ruanda, porque los hutus labradores -en las sangrientas luchas de los años sesenta- defenestraron del poder, sin contar con los belgas, a los tutsis hidalgos, cosa que no sucedió en la vecina Burundi, donde los tutsi mantuvieron su poder. Allí la casta tutsi se militarizó y sojuzgó sin problema alguno a los hutus. Mientras tanto en Ruanda se impusieron los hutus-labradores y miles de tutsis aristócratas tuvieron que huir del país para salvar la vida. Huyeron a Uganda, a Burundi y a Zaire, y reiniciaron allí su vida en condiciones de gran penuria, en campamentos de refugiados. Sin embargo, jamás dejaron de soñar con el regreso a la patria que habían perdido, cosa que impedían los hutus en el poder. Pero el deseo de retomo era tan fuerte que dio vida a un gran movimiento guerrillero. Ya en los años setenta surgieron muy fuertes destacamentos en Uganda que planeaban invadir Ruanda para acabar con el régimen de los hutus y recuperar el poder.

    En 1985 los tutsis que sé encontraban en Uganda se unieron a la oposición armada local y conquistaron el poder para el actual presidente Yoveri Museveni. Los tutsis ruandeses que combatieron en Uganda, forjados como experimentados militares en muchas batallas, llegaron a la conclusión de que había llegado el momento de iniciar la reconquista del poder, se llenaron de coraje y decidieron invadir Ruanda para conseguir al fin el tan añorado retorno a su país. La invasión de los tutsis exiliados en Uganda comenzó en 1990. Su gran sueño era retomar a sus tierras. Fue así como declararon la guerra a un cacique terriblemente sanguinario, el entonces presidente de Ruanda, Juvenil Habariyama, de la casta hutu. Nada lo hubiese salvado de no haber sido por la ayuda que le prestó el Gobiemo de Francia. Es verdad que la intervención armada francesa a favor del régimen militar de Habariyama no consiguió derrotar a los tutsis, pero sí logró contener su avance, y Ruanda quedó, en la práctica, partida en dos, una controlada por el Frente de Liberación de Ruanda, integrado por los refugiados y exiliados tutsis que, deseando volver a su país, habían entrado desde Uganda, y la otra controlada por el régimen del hutu Habariyama.ç

    A partir de entonces, los hutus, apoyados por los franceses que incluso adiestraron a escuadrones de la muerte, se prepararon para acabar de una vez por todas con los tutsis. El régimen hutu elaboró listas muy detalladas con los nombres y domicilios de las víctimas tutsis y esperaba con impaciencia el momento más oportuno para entrar en acción.

    A principios de abril de 1994 fue abatido el avión en el que viajaba el presidente ruandés Habariyama, y aquel suceso fue la tan esperada señal para comenzar la indiscriminada matanza. Comenzó entonces un exterminio sistemático de los tutsis que duró tres meses enteros y que segó la vida, según se calcula, de varios cientoss de miles de personas en lo que ha sido calificada por muchos como una de las mayores hecatombes de la segunda mitad del siglo XX. Como se podía esperar, los tutsis no se quedaron con los brazos cruzados. Las unidades armadas de los tutsis, que ya controlaban parte de Ruanda, iniciaron la ofensiva contra los hutus, los desalojaron de Kigali y conquistaron el poder."

16/09/2023

kapuściński, obres i 7

 

Encuentro con el otro

Ryszard Kapuściński

traducción de Agata Orzeszek Sujak

Anagrama 2007 (2006)

páginas: 104


    El concepto de «el Otro» puede entenderse como el individuo que se contrapone a los demás individuos, pero «el Otro» también es aquel que hunde sus raíces en la diversidad de sexo, generación, nacionalidad y religión. 

    A través del reportaje, el autor rememora a los interlocutores que ha ido encontrando por las calles del mundo. Son personas hechas de dos partes: una es el hombre con sus alegrías y sus penas, y la otra es la identidad racial, cultural y religiosa. Kapuscinski analiza este doble aspecto dejando al descubierto que la percepción cultural nunca es estática, sino móvil y sujeta a las tensiones que dependen del contexto exterior, de las expectativas del entorno y de nuestra edad y estado anímico. Así, en estas seis conferencias, el mundo es un territorio en el cual la salvaguardia de la diversidad pasa a través del conocimiento de la diversidad.

15/09/2023

kapuściński, obres 6

 

Viajes con Heródoto

Ryszard Kapuściński


traducción de Agata Orzeszek Sujak

Anagrama 2008 (2004)

páginas: 312



    En la década de los cincuenta, mientras recorre la Polonia profunda «con más pena que gloria, de aldea en aldea, de villorrio en villorrio, en un carro de adrales o en un autobús desvencijado», un Kapuściński aprendiz de reportero vive obsesionado con cruzar la frontera. Fracasa en su aspiración de viajar a la vecina Checoslovaquia, pero, a cambio, la redacción del diario en el que trabaja lo envía a la India.

    El flamante corresponsal parte con un libro, la Historia de Heródoto, que, compañero inseparable desde entonces, resultará decisivo para la formación profesional y personal del futuro autor de El Emperador, El Sha, El Imperio, Ébano o Un día más con vida. Escrito desde la perspectiva del medio siglo, Viajes con Heródoto se revela como un libro de difícil (por no decir imposible) clasificación. ¿Es un reportaje? A ratos. ¿Un estudio etnográfico-antropológico? En parte sí. ¿Un libro de viajes? También lo es. (Viajes en el espacio y en el tiempo: por el mundo de la Antigüedad y por el del siglo XX.) ¿Un homenaje al Heródoto protorreportero y a la calidad de su prosa? Desde luego. ¿Una reivindicación del «primer globalista», descubridor de algo tan fundamental como que los mundos son muchos «y que cada uno es único. E importante. Y que hay que conocerlos porque sus respectivas culturas no son sino espejos en los que vemos reflejada la nuestra»? Sin duda alguna.

    Y todo esto, plasmado en magníficas historias no ficticias, trágicas y divertidas, en las que los soldados de Salamina conviven con un niño sin zapatos en la Varsovia de 1942, los defensores de las Termópilas de Leónidas con los pescadores del Bodrum-Halicarnaso del año 2003, Jerjes con Dostoievski, Creso con Louis Armstrong, etcétera. Y, sobre todo, el maestro Heródoto con su discípulo Kapuściński.

14/09/2023

kapuściński, obres 5

 

Los cínicos no sirven para este oficio

(Sobre el buen periodismo)

Ryszard Kapuściński

traducción de Xavier González Rovira

Anagrama 2006 (2000)

páginas: 128



    «Es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de la vida.» Es uno de los temas centrales de Los cínicos no sirven para este oficio, un libro «conversado» sobre el trabajo del periodista, sobre sus dificultades y sus reglas, sobre la responsabilidad de los intelectuales que, hoy en día, se dedican a la información. ¿Cómo contar la pobreza, el hambre, las guerras? ¿Es imprescindible tener motivaciones éticas para ser un buen periodista? ¿Qué relación existe entre realidad y narración? ¿Cómo moverse entre la investigación de la verdad y los condicionamientos del poder? El libro incluye una entrevista de A. Semplici con el escritor acerca de los acontecimientos que llevaron a la emancipación de África del dominio colonial, y un diálogo con el narrador y crítico de arte John Berger sobre el «ver, entender y explicar».

13/09/2023

kapuściński, obres 4

 

El Imperio

Ryszard Kapuściński

traducción de Agata Orzeszek Sujak

Anagrama 2007 (1993)

páginas: 360



    Ryszard Kapuscinski, el «periodista legendario» en palabras de Franco Marcoaldi, nos ofrece un fascinante relato de recuerdos y exploraciones de la Unión Soviética absolutamente imprescindible, un fascinante reportaje polifónico, uno de los grandes libros de la década. Kapuscinski rea­lizó entre 1989 y 1991 un largo viaje por los vastos territorios de la Unión Soviética. En esos años decisivos, cuando el imperio presentaba ya síntomas de derrumbe, este implacable e incisivo cronista de su siglo visitó quince repúblicas y habló con cientos de ciudadanos acerca de las extraordinarias experiencias que les había tocado en suerte vivir, y el terror del cual estaban saliendo. 

    Este libro (que comprende también un relato de las primeras incursiones de  Ryszard Kapuscinski en la Unión Soviética, entre los años 1939 y 1967) es el producto de una carrera contra el tiempo para atrapar las memorias de los anónimos protagonistas de la Historia antes de que los terribles y pasmosos acontecimientos de esos años entren para siempre en el pasado. Guiado por su curiosidad insaciable y su pasión por la verdad, Kapuscinski nos cuenta el derrumbe de este imperio desde el interior mismo de la ballena, con el íntimo conocimiento que le otorga ser un ciudadano polaco cuyo propio país fue una de las colonias periféricas de dicho imperio.

12/09/2023

kapuściński, obres 3

 

La guerra del fútbol

Ryszard Kapuściński

traducción de Agata Orzeszek Sujak

Anagrama 2006 (1978)

páginas: 256



    Entre 1958 y 1976, Kapuściński estuvo en las zonas más conflicitvas del planeta como corresponsal de la agencia de prensa de Polonia. Así cubrió, por ejemplo, los levantamientos en el Congo de 1960, el golpe en Argelia de 1965 y la «guerra del fútbol», cinco días de cruentas luchas y saqueos entre Honduras y El Salvador, cuyo aparente motivo fueron una serie de partidos de fútbol entre equipos de ambos países que buscaban clasificarse para la Copa del Mundo.

    En el Congo tomaron a Kapuściński por espía, y estuvo a punto de ser ejecutado. En Nigeria tuvo que escapar de las tropas rebeldes por remotas carreteras, tras ser apaleado y robado. El resultado de las experiencias de uno de los más inteligentes cronistas contemporáneos son estas memorias de la vida en el centro mismo del caos, en el vórtice generador de la historia contemporánea.

    Un libro tan inclasificable como otros de su autor, notable combinación de autobiografía, testimonio y reportaje.

11/09/2023

kapuściński, obres 2

 

El Emperador

Ryszard Kapuściński

traducción de Agata Orzeszek Sujak y Roberto Mansberger Amorós

Anagrama 2006 (1978)

páginas: 206



    Un libro fascinante en torno a un personaje de excepción: el emperador Haile Selassie de Etiopía, el Rey de Reyes, el León de Judá, el Elegido de Dios, el Muy Altísimo Señor, Su Más Sublime Majestad, descendiente directo de Salomón, que gobernó su país como monarca absoluto durante casi cincuenta años, hasta que en 1974 fue derrocado por un Consejo Revolucionario. 

Ryszard Kapuscinski viajó a Etiopía, se sumergió en un país azotado por una confusa guerra civil y, cautelosamente, superando desconfianzas y temores, logró entrevistar a los antiguos dignatarios de la corte imperial, así como a los servidores personales del Emperador, en su día dedicados a los más variopintos e insólitos menesteres. Los relatos orales que forman este libro son ora sobrecogedores, ora tragicómicos, en ocasiones increíbles y siempre extraordinariamente apasionantes, componiendo el rompecabezas de una Etiopía más próxima a una espeluznante pesadilla que al sueño de las Mil y una noches en el que Selassie creía vivir. 

    El Emperador, señor feudal dueño de vidas y haciendas, de conciencias y sentimientos, se nos presenta como un misterio que cada cual resolverá: ¿un payaso esperpéntico?, ¿un rey paternal, bondadoso y amante de su pueblo, en ocasiones severo pero siempre justo?, ¿un demente voluntariamente ignorante del mundo que le rodea, del hambre y la corrupción, y necesitado de la más ciega lealtad? Se ha dicho que este libro puede leerse simultáneamente como una crónica de la realidad en Etiopía, una alegoría de la situación en Polonia, una parábola sobre la autocracia y, last but not least, como literatura del más alto rango: sutil, elegante, irónica, absorbente.