5 de juny 2020

la retornada, 7




“Fue a la muerte última después, con ciento nueve años, sentada en su sitio de siempre. De su espiración final subió como una llamarada que secó al instante la copa del árbol, hoja por hoja. Por eso se dieron cuenta casi enseguida de que ella se había ido. Pasados tres días desde el funeral, con un estruendo nocturno que despertó a toda la comarca, el tronco monumental se desplomó al suelo. Por el lado bueno, sin embargo, sin hundir la casa. Durante años proporcionó leña a la familia de Mediopuro y, quién sabe, igual todavía arde en sus inviernos.”

La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 106


La Retornada. Donatella Di Pietrantonio.


Compré este libro con la promesa de una gran historia y una imagen un tanto perturbadora en la cubierta. Esos ojos me llamaron la atención. Hoy traigo a mi estantería personal, La retornada.

Una muchacha de trece años es devuelta a su pueblo junto a su humilde familia. Ella ni siquiera los recuerda ya que vivía con quienes creía sus padres, en una bonita casa y, de la noche a la mañana, se encuentra en un lugar que le es ajeno y en el que se empeñan en llamarle "la retornada". Desconoce el motivo de su regreso, y solo consigue sentirse cómoda junto a una de sus hermanas.

"La Retornada" nos cuenta su historia, la historia de una niña de 13 años perdida en una vida que se ha desvanecido en el aire empujándole a una casa que no conoce, llena de unos niños que le dicen son sus hermano y con unos padres a los que no recuerda y se niega a aceptar. Quizás sea por eso por lo que no nos dice su nombre, porque a nadie parece importarle ni ella, ni su opinión. Se niega a olvidar a la que llamaba mamá y que la echó de casa sin saber el motivo, y también a la nueva que parece no prestarle ninguna atención y menos aprecio. Mientras pasa el tiempo e intenta comprender lo sucedido y adaptarse, vamos acompañando a esta niña en su camino a la vida adulta.

Lo cierto es que la historia es llamativa y promete una buena trama, una niña en edad complicada, una familia totalmente desestructurada, humilde y llena de carencias... el libro tenía muchos ingredientes para ser una historia brusca o conmovedora, brutal o tierna. Y sin embargo, algo falló.

Pocas veces se cierra un libro con indiferencia, sabiendo que dentro de un mes lo leído habrá caído en el olvido y menos veces aún se trata de una historia narrada en primera persona. Y, sin embargo, eso es lo que me ha sucedido con La retornada. No he sido capaz de empatizar con la protagonista a la que ha faltado, cosa casi imposible cuando se narra en primera persona, la profundidad necesaria como para lograr que me importaran sus sentimientos. Si algo le sorprendía, lo miraba. Si algo le aturdía, lo miraba. No he comprendido muchas de sus reacciones, que me han parecido absurdas y mucho menos sus cambios. De hecho, será su hermana pequeña la única que consiga captar mi atención durante la historia en la que sobran hermanos que apenas son una sombra, padres que salen para mostrar una reacción y una vecina que de repente parece ser una más. La sensación ha sido de desapego entre la autora y la historia, un desapego que se ha trasladado a mi durante la lectura que, si bien avanza con cierta rapidez, no me ha preocupado en ningún momento el motivo de ese retorno a casa de la protagonista.

La autora nos da casi al final la resolución del misterio, en la que he visto algún punto que no ha terminado de encajarme y finalmente interrumpe la historia, según mi modo de verlo, porque ya no sabe qué hacer con ella. Esto implica que, si bien ha dado alguna pincelada del futuro durante la lectura, estas pinceladas solo consiguen que el final se antoje brusco, como si la mayor parte de lo que allí nos han contado, no importase nada en absoluto.

La retornada me ha parecido una novela fallida, en la que las denuncias sociales se enumeran y la protagonista está desdibujada. Sin embargo, cada libro tiene un lector y me encantaría ver opiniones contrarias que, casi seguro, arrojarán una luz distinta a la mía.”


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