Douglas Stuart nació el año 1976 en un suburbio de Glasgow en una familia de 3 hermanos. Su padre los abandonó cuando eran pequeños y fue criado por una madre que luchaba contra el alcoholismo y la adicción y que falleció cuando él tenía 16 años. Después de la muerte de su madre, vivió un tiempo con su hermano mayor, para mudarse a vivir solo en una pensión cuando cumplió los 17. Tras unos años complicados logró finalmente graduarse en el Royal College of Art, se trasladó a nueva York e inició una exitosa carrera como diseñador de moda.
“La historia de Shuggie Bain” del año 2020 es su primera novela y se inspira en la primera etapa de su vida tomando además como telón de fondo la decadente ciudad de Glasgow, azotada por las políticas de Margaret Thatcher que empujan a las familias al desempleo y al desaliento. Nos explica la historia de Agnes, una mujer bellísima y sin suerte que soñaba con alcanzar una vida mejor en este Glasgow de principios de los 80. Cuando es abandonada por su marido, se ve sola a cargo de tres hijos en un barrio sumido en la miseria y la decepción, hundiéndose cada vez más en el pozo sin fondo de la bebida. Sus hijos harán lo posible por salvarla, pero obligados ellos mismos a salir adelante, acabarán por rendirse. Todos menos Shuggie, el hijo menor, sensible, amanerado y testarudo, que se niega a ceder.
La novela, que pone el foco en tres grandes problemas de las sociedades actuales: la homofobía, la violencia contra las mujeres y las consecuencias de la crisis económica en las clases bajas, ganó el prestigioso Premio Booker en el año 2020.
Douglas Stuart escribió Shuggie Bain durante un periodo de 10 años y fue rechazado por al menos 30 editoriales, hasta que fue comprado por una editorial independiente y en 2021 ya se habían vendido los derechos en 38 idiomas. En Reino Unido fue todo un éxito y en Glasgow se ha pintado un mural inspirado en la novela.
Un viernes de mayo, con visos de ser un día perfecto, se produce una explosión extraña en un edificio de Lyon. En uno de los pisos del inmueble, que queda reducido a escombros, vive un grupo de estudiantes de distintos países que esa noche celebraba una fiesta. Paul, alumno de Bellas Artes; Emma, perseguida por la tortuosa historia de su familia española; Luca, fascinado tanto por las matemáticas como por el ciclista Marco Pantani; e Ilka, una estudiante que dejó Berlín con solo su guitarra a cuestas, son los inquilinos de una vivienda muy frecuentada por los universitarios de la ciudad. En el domicilio vecino, también afectado por la explosión, reside una discreta familia marroquí, en apariencia bien integrada en la vida francesa.
La novela explora lo sucedido desde varios puntos de vista. A través de cinco narradores, víctimas y testigos, conocemos qué ocurrió esa noche de viernes, así como sus consecuencias a lo largo de los tres años siguientes, hasta cubrir con sus relatos cada ángulo muerto de la explosión.
Rewind indaga en la posibilidad o imposibilidad de rebobinar, en los fantasmas personales, en los golpes de azar, en la persona que al final no somos, en los secretos que deben o no deben contarse y en la capacidad de las personas para rehacerse cuando se rompen. La novela es una maniobra de espionaje de los mecanismos de la propia vida, que cambia sin avisar, gira, salta por los aires y te destruye sin que estés preparado: y de manera igual de incomprensible o más, si eso no acaba contigo, permite que te rehagas y que sigas adelante.
En
la novela dos jóvenes de diecisiete años buscan lo que muchas a su edad: un
hueco en el que encajar. Pero más allá de la edad y el género, las
protagonistas de Najat tienen que jugar, en su particular encaje de bolillos,
con cuestiones religiosas y la presión de las costumbres de sus familias, más
cercanas a su Marruecos natal que a su «nueva Europa». Roles de identidad en
los que no consiguen encajar, deseos de ser algo que no son o de dejar de ser
algo que se les supone, no es posible ser indiferente a lo que el destino y sus
propias acciones les depare.
El
Hachmi retrata una generación a caballo que ya no es esto ni aquello, que no
pertenece a la vieja guardia ni se le permite encajar en la nueva sociedad en
la que vive; una generación que tiene que justificar siempre sus acciones y que
vive bajo la lupa constante del racismo de genes.
El
lunes nos querrán es una novela hermosa y dura, una ventana abierta a lo que
está al otro lado de la pared de nuestro apartamento. El querer mirar o
preferir hacer ojos ciegos es ya una responsabilidad individual.
En esta
antología, Galeano cuenta la intensidad de personajes femeninos atravesados por
el peso de una causa, como Rosa Luxemburgo o Rigoberta Menchú; por su propia
hermosura o talento, como Marilyn Monroe o Rita Hayworth, Camille Claudel o
Josephine Baker. Pero también cuenta las hazañas colectivas de mujeres
anónimas: las que lucharon en la Comuna de París, las guerreras de la
revolución mexicana, las que ,en un prostíbulo de
la Patagonia argentina, se negaron a atender a los Soldados que habían reprimido a los obreros. Un
homenaje a las mujeres que festejan la vida.
El título de Eduardo Galeano"mujeres" , nos es un texto al uso formado por una historia con nudo
y desenlace, es una serie de píldoras que corresponden a mujeres de todos
los tiempos y condición como eslabones de la cadena que sustenta la historia de
la humanidad .
Dice Galeano, "¡ No hay tradición cultural que no
justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay
tradición popular que no perpetue el desprecio de la mujer o que no la
denuncie como peligro¡¡."
No pido el voto, aunque si me votais lo agradezco, lo
que me gustaría es que lo leáis.
Diumenge, al mati, el vam dedicar a la Maria Àngels Anglada, poeta, novel·lista, crítica i assagista vigatana.
Recórrer Vic de la mà de Maria Àngels Anglada és tornar al món de la seva infantesa, al món del record, és tornar a un Vic antic i en part desaparegut, és fer memòria d’un temps, memòria d’una ciutat, memòria d’uns personatges que feren il·lustre la ciutat. Pels camins de la memòria i del record d’Anglada, podrem conèixer el Vic del tombant dels segles XV i XVI, que va veure i viure Andreu Febrer, protagonista de L’agent del rei; podrem conèixer el Vic del segle XX, el de la postguerra, de la persecució de la llengua, de la persecució d’unes persones, que va patir i viure Lluís Campdelacreu, el protagonista de No em dic Laura; podrem conèixer el Vic de Jacint Verdaguer, el poeta que va redimir la llengua catalana, que va haver d’escriure En defensa pròpia, el poeta que es troba en l’origen de la poesia i de l’obra d’Anglada, el poeta de Vic, la terra d’Anglada i dels avantpassats d’Anglada.
Comencem l’itinerari a la seva casa natal, la casa Fontcuberta, coneguda també amb el nom de casa Bassols. És una casa de dimensions considerables, estructurada en planta baixa, dos pisos i unes golfes obertes amb arcs de mig punt a manera de galeria. La porta principal és d'arc rebaixat, prou ampla per deixar passar els carruatges, feta amb carreus i dovelles de mida gran. De la façana destaca una finestra romànica trigeminada, d'origen desconegut, aprofitada d'alguna casa medieval derruïda. Al saló principal de la casa es conserven pintures inspirades en les metamorfosis d'Ovidi, atribuïdes a Francesc Pla, el Vigatà. Va ser restaurada per Josep M. Bassols als anys seixanta del segle XX.
Recorda Anglada:
“Ja escrivia versos i sentia l’atracció dels llocs apartats i emboscats, on em semblava que podia habitar alguna mena de misteri. La casa Fontcuberta, on vivíem, molt gran i plena de racons i d’escales, m’hi ajudava, així com les pintures de colors esvaïts pels anys i la guerra, que el Vigatà havia pintat a les altes parets de les sales: encara s’hi reconeixien escenes dels vells mites —els cavalls del sol amb l’inexpert guia que intentava tornar-los al camí, el suïcidi de l’amant davant del cos mort de l’estimada.
Anglada, Maria Àngels (1981). No em dic Laura. Barcelona: Destino.
El següent punt del nostres itinerari es la casa de l’Heura (carrer de La Ramada, 19).
“Els infants -ens diu Anglada- l’anomenàvem així perquè tota una paret plena d’heura espessa de dalt a baix tancava el jardí per la banda de migdia; només una finestra, a mitja alçada, s’obria en tota la façana verd fosc on remorejaven les merles, goludes de les baies quasi negres. També hi venien rossinyols, que sentíem refilar des del menjador. A la part baixa de la paret, s’hi podia arribar perquè s’alçava una resta de mur gruixut, amb petites baixades i pujades, estret però just per poder passar-hi, ple de molsa i petites herbes i fins i tot amb flors menudes; era vorejat d’una filera de boixos. Aquella paret i la seva finestra em fascinaven; sobretot la finestra. La podia veure molt bé des de la galeria que voltava el jardí per dues bandes. S’hi movien, de vegades, unes ombres gesticulants i misterioses, uns braços que s’obrien en un gest ample o s’alçaven cap amunt, com els actors que jo havia vist representant Els Pastorets, o, més ben dit, l’any 1941, Los pastorcillos de Belén, al teatre antic de l’Orfeó Vigatà, quan encara faltaven molts anys per traslladar-se a can Ricart.
Em ve a la memòria, després de tant de temps, una nit de lluna. Vaig anar a la galeria per veure el jardí amb la pols nevada de la lluna plena: devia ser pel mes de setembre, perquè recordo que al vespre tots el fils d’electricitat del carrer eren plens d’orenetes; sempre s’hi reunien, abans de la Mercè, i poblaven el carrer amb els seus xiscles i les seves ales màgiques. Aquella nit, entre la resplendor pàl·lida, els arbres coneguts del jardí - el saüquer, el presseguer, la prunera, l’acàcia i un exòtic catalpa – semblaven un doble divers d’ells mateixos; el pou, condemnat d’anys ençà, amb la seva caseta, era com un niu de somnis, prop de l’escala d’alts graons ben coberts de gessamí.”
Anglada, María Àngels (1981). No em dic Laura . Barcelona: Destino.
Uns metres enllà, un racó amb obres, ens recorda el seminari vell de Vic, ...
“En canvi, com que la paret de llevant del jardí donava al seminari vell, que llavors era al carrer de Sant Just, em feia gràcia de mirar los estudiants de capellà, encara ensotanats, però ja sense el famós tarot: tenien una manera molt peculiar de passejar-se per l'esbarjós terrat, en grups de quatre o cinc, un grup encarat a l'altre, de manera que los uns caminaven a recules fins a arribar al extremo del terrat: aleshores, sense girar-se, es posaven a caminar tots plegats en direcció contraria; els qui havien anat endavant, avançant normalment, eren ara els qui reculaven, sempre a pas de passeig. Era tanta la importància i el pes del seminari a Vic, que fins i tot un eixam d'abelles que teníem al terrat de casa nostra, del qual cada any trèiem la mel i escuràvem les bresques rosses, emigrà cap al terrat dels plançons de capellà i els dugué la mel que libava de les flors del nostre jardí.”
Anglada, María Àngels (1981). No em dic Laura . Barcelona: Destino.
Continuem la nostra ruta al Prat del la Riera:
“Les orenetes poques vegades arribaven a la Plana per Sant Josep, sempre venien més tard; los seus xiscles omplien l'aire a primers d'abril i voltaven gràcils i incansables el campanar romànic de la Catedral, cap al temps de la Setmana Santa. Aquest dies eren silenciosos i greus a la nostra ciutat, però tenien les seves compensacions: hom podia menjar penjarelles ensucrades i unes pastes dures com la fusta, los «currotacos», que penjàvem a les palmes. Si havia sort, estrenàvem un vestit per anar a beneir la palma i per seguir los monuments el Dijous Sant, així com per lluir-lo tot passejant pel Prat de la Riera sortint de la Seu.
Anglada, María Àngels (1981). No em dic Laura . Barcelona: Destino.
Arribem al Palau Episcopal de Vic, la “Cúria Fumada” on Anglada va investigar molt al seu arxiu.
“Si us arribeu a la Plaça de la Catedral, al costat de la seu trobareu el palau del bisbe, el “palacio”, com molta gent gran l’anomenava, anys enrere –un dels poquíssims castellanismes infiltrats, quan jo era infant, a la parla de Vic. Entrant al pati, a mà dreta, cal pujar dos trams d’escala per arribar a una mina d’or. Una mina on s’excava, silenciosament, l’or de la història, un arxiu que tothom coneix amb el nom de “Cúria fumada”. També s’hi agafen, si no ha millorat la calefacció, memorables refredats; abans els dits quedaven balbs en girar els fulls del paperam.
Des del balcó, abans d’entrar-hi, es veu el claustre que acabaven d’obrar mentre Andreu traduïa el seu Ciceró en els durs bancs de fusta de l’escola bufant-se els dits de fred.
Aquella tarda hi vaig trobar la Maria-Mercè Miró, l’Anna, l’Imma, en Ramon, cadascun amb plecs d’escriptures notarials, savis manuscrits o bells incunables. I, tal com esperava, l’ànima de l’arxiu, que en sap tots els secrets i en té totes les claus, la Ignàsia, em va ajudar a resoldre els meus dubtes i em facilità, havent consultat les seves llistes minucioses i practiques –fetes sense ordinador ni altres mitjans-, els anys de la vida del meu poeta i els posteriors a la seva mort.”
Anglada, Maria Àngels (1981). No em dic Laura. Barcelona: Destino.
Al carrer de Sant Miquel dels Sants va néixer, molt temps abans, a final del segle XIV, un altre personatge il·lustre de la ciutat de Vic, Andreu Febrer, protagonista, ell també, d’una narració de la nostra autora. A l’obra L’agent del rei, M. Àngels Anglada explica la vida d’aquest vigatà que fou diplomàtic, escriptor i traductor al català de la Divina Comèdia de Dante. M. Àngels Anglada, fascinada per la seva personalitat, seguirà les seves petges en els documents, els testimonis i els poemes.
“Es veu que els poetes tenen poc èxit, en esguard dels sants. Perquè el nom amb què s’ha provat de desbancar, inútilment, l’antiga denominació treta del casal de la família Sant Hipòlit no ha estat el d’Andreu Febrer, sinó el de sant Miquel dels Sants. Miquel va néixer més tard, i més avall, al mateix carrer costerut que puja des del carrer de la Ramada i, com si li costés d’enfilar-se, es revincla cap a la dreta abans d’arribar al darrera de la Casa de la Vila”.
Anglada, Maria Àngels (1993). L'agent del rei. Barcelona: Destino.
Arribem a la Plaça Major de Vic, on diu:
“Penso en el fred que passaven les pageses i hortolanes que venien a la Plaça, gens protegides, a frec de porxos; només tenien uns petits braserets portàtils, amb forats, per escalfar-se els peus i les mans que es glaçaven, mentre esperaven que la gent els comprés la verdura que, tocada pel fred, era molt gustosa.”
Anglada, Maria Àngels (1981). No em dic Laura. Barcelona: Destino
Per finalitzar la ruta, tornem al començament del carrer de La Riera, i a les seves botigues:
“Al carrer de la Riera, en canvi, com en un poble, sabia ja qui era tothom: el senyor Pietx, de la Impremta Balmesiana, pausat i de cara afable, que cada dia de Déu sortia amb un amic i un càntir a cercar aigua cap a la font dels Frares, a la finca de Plantalamor – planta l’amor -, a mitja hora de la ciutat ... El llauner Pasqués, alt i molts anys conco, a l’altre costat, que tenia un taller fosc sota mateix de casa nostra, obrint-se a un celobert humit i verd; en Sarreta, que sabia fer figures de pessebre i dissecar bestioles: al seu aparador convivien els pastors i els xais de fang amb les pobres guilles i els esquirols de fixos ulls inútils de vidre; les dues germanes de ca les Herbes, una botiga de vetes-i-fils, sempre vestides de color negre, fadrines púdiques i serioses, l’una alta, l’altra menuda...”
Anglada, Maria Àngels (1981). No em dic Laura. Barcelona: Destino.
L’hivern, senyor feudal vestit de blancs arnesos,
cap dels seus privilegis no cedia de grat:
el sol atemoria, tancava amb clau les fonts,
les nítides rieres.
Una clova secreta de boires i gebrades
feia que t’oblidéssim, gran ocell de vol clar.
Només et pressentíem en ullades de sol
enfredorit i tímid.
Els arbuixells i els arbres, més savis que nosaltres,
t’esperaven desperts amb la saba frement.
I amb tendres verds tornaven, i amb flors sobre els vells murs,
absorta primavera.
Anglada, Maria Àngels. (2000). «Primavera a Vic». Dins Recull de poemes editat amb motiu de la Festa de la Poesia que organitza la Societat Coral Erato de Figueres.
La tarda del dissabte
la dediquem a exposar i defensar les nostres propostes de lectures i pel·lícules
per la temporada vinent....
I per la nit, Xavier Martorell ens va mostrar un selecte tastet dels sis
anys del taller de música que imparteix: des del romanticisme, passant pel
jazz, el fado, el barroc o el blues d’aquest curs.
També va impartir un curs de dicció, i vam escoltar un fragment del monòleg
“Por qué se quitó Juan de la bebida” un soliloqui creat per Jacinto Benavente l’any 1922, declamat per un dels seus alumnes.
A continuació, vam escoltar el poema i la cançó “El Ángel Simón” escrites
per Nacho Vegas, una carta que escriu un home al seu pare mort.
Amira ens va apropar a la figura del Jalāl ad-Dīn Muḥammad Rūmī, o simplement Rumi, també
conegut com a Mawlana (1207-1273), poeta, jurista, teòleg i místic sufí. Els
seus seguidors fundaren l'orde sufí dels mawlawiyya després de la seva mort, i
són coneguts per la seva meditació semà, en la qual giren sobre si mateixos
acompanyats per flautes i tambors.
Cesa va posar en escena la cançó “Resistiré” ,cançó popularitzada pel “Duo
Dinámico” als anys seixanta del segle passat, amb lletra de Carlos Toro Montoro
i composta per Manuel de la Cava, en la versió de la Estela Raval, cantant argentina
reconeguda com la veu femenina de “Los Cinco Latinos”.
Loles i Joan Francesc van posar en escena un fragment de l’obra teatral de
l’autora argentina Adele Basch, “Bellos cabellos” , un hilarant diàleg entre Laura,
dona de llargs cabells i Miquel, el perruquer.
Emi, Mari, Amalia, Amparo, Carme, Pilar i José Antonio ens van oferir la
seva particular versió d’un quadre del conegudíssim ballet “El llac dels cignes”,
del compositor rus Piotr Ilitx Txaikovski. En aquest cas, el llac l’ocupen ànecs.
Com no podia ser d’una altra manera, la cloenda de l’acte va anar a càrrec del
nostre amic Carlos y el seu “Soy minero”, una cançó que ha esdevingut un himne del
grup.