28/02/2014

heart so white!



"- Así que ya ves.
(...)
- Ya veo."

Corazón tan blanco
Javier Marías
pág. 290-291

27/02/2014

esto sí que es llamar

por Manuel Alvar

“En el acto II de "Macbeth", el protagonista de la tragedia acaba de cumplir uno de sus asesinatos. Siente miedo de su crimen y, una vez más, lady Macbeth increpa al cobarde: ella lleva las manos tintas en sangre, igual que las de su marido, pero se avergonzaría de "tener el corazón tan blanco" como el de su indeciso esposo.  Es el final de la escena segunda, de la que Javier Marías ha tomado un lema ("Corazón tan blanco") que valdrá para algún personaje de su novela: por su indecisión, por su cobardía, por su temor a su propia maldad.

La novela de nuestro joven autor es una gran novela. El argumento es válido porque mantiene un apasionado interés que no decae, pero es, también, una teoría de formalizaciones que la hacen ser de un valor singular. Estamos en una cuestión que se nos suscita mil veces,  y que nos suscitará otras mil: la cuestión de la forma. Y aquí sí que el mundo de los significantes es de una excepción, maestría. Porque Javier Marías no cuenta, sino que hace: no es esto u otro lo que debe caber dentro de sus propósitos; somos nosotros quienes nos introducimos en un relato apasionante y entendemos lo que es el "tempo lento" que el narrador se impone. "Tempo lento" que no aparece como una deliberada morosidad, sino que se va logrando por las exigencias a las que obliga un vivir, que puede ser trepidante. Aquí se nos plantea un primer motivo: ¿Qué piensa el autor de lo que es la novela? En un momento nos dice: "quizá sea esto lo que nos lleva a leer novelas y crónicas, y a ver películas, la busca de la analogía, del símbolo, la búsqueda del reconocimiento, no del conocimiento". Y con esto sobre su cabal sentido el testimonio de "Macbeth": hay una analogía con el personaje de Shakespeare o un símbolo que actúa sobre un vivir harto dispar, pero que permite re-conocer acontecimientos muy discrepantes, como si hubiéramos encontrado la cuerda que asocia las cuentas de aquel imaginario collar. Ha cobrado sentido la negación de un pertinaz silencio que, de pronto, aflora el reencontrarse en el conocimiento silenciado. Tal vez sea ésta la conducta de Ranz, sepultada como una laguna abisal y borbotada por indicios personales o por denuncias ajenas.

Lo dijo Ortega hace muchos años: la novela es un género abierto. En él -o en ella- no encontramos lo que se nos cuenta, sino, que por indicios, intuimos lo que se nos oculta. Y ésta es una de las grandes maestrías de Javier Marías: parte de unas páginas espléndidas donde está todo lo que van a ser las vidas de quienes protagonizan la historia. Más aún, aquel personaje bello y débil que se suicida, va a ser la mano del auriga que tiene las riendas todas de la cuadriga y las tensará o relajará conforme sea la exigencia del relato: "No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados". Es todo, y aquí está todo. Trescientas páginas para aclarar este suicidio.  Se me dirá al deambular de unos pasos policiales y tendré que decir cuán abismalmente lejos estamos de ello. Una novela policíaca es trepidante porque necesita contar cosas, muchas cosas, para que el lector se sienta en una maraña de la que el autor -omniscente- le dejará salir. Pero aquí no. Se ha logrado un tempo lento en el que los resultados van brotando por su propia existencia y no por la imposición del demiurgo. He hablado de novelas negras; cuentan por su propia técnica, repetidas mil veces en mil ocasiones diferentes.  Ahora no, lo que tenemos es una estructura generosamente alerta en la que caben mil cosas de apariencia ajena al relato. De apariencia ajena, pero que van estructurando la propia condición de la novela. Ortega -repito- decía de ella que era una estructura abierta en la que caben mil manifestaciones literarias; no podemos pensar en la lírica con su condición hermética, ni en el teatro con las cancillas que lo constriñen. La novela es la vida misma, como el río que se despeña o las aguas que se remansan. No se trata de la historia de una pasión, como serían las "nívolas" de Unamuno, sino la vida de lejos de un quehacer restringido. Leyendo "Corazón tan blanco" pienso en Cervantes, en Galdós o en Baroja, no por parecido o vinculaciones, sino por la naturaleza de un arte extendido a un mundo en el que los portillos se han caído y entra un vendaval que viene de treinta y seis rumbos diferentes. Podríamos pensar en un cosmos cumulativo o en pluralidad de muchos inscritos en una estructura que los abarca a todos. Entonces, este relato al servicio de aclarar las causas de un suicidio, tiene también la necesidad de otras vidas que son otras tantas novelas diferentes: la aventura intuida en La Habana, la sátira del mundo de la traducción, la historia de Berta en Nueva York. Y como sustento: el rencor hacia el padre que acabaría en el descubrimiento de los móviles del suicidio.

Pero si la novela es plural en su propia realización, no podemos decir que no sea el demorado análisis psicológico que hubiera gustado a Unamuno. Hay personajes retratados de manera magistral, como aquel Ranz, tan poco grato, que "hablaba pausadamente, como solía, buscando algunas palabras con mucho cuidado (picaflor, alcauzas, sombras) no tanto para ser preciso cuanto para causar efecto y asegurarse de ser escuchado con atención". El propio Ranz "se tocó el pelo polar con un poco de presunción, como hacía a veces sin proponérselo. Se lo colocaba mejor o más bien hacía ademán de colocárselo, apenas si se lo rozaba con las yemas de los dedos, como si su intención inconsciente fuera arreglárselo pero el contacto le diera temor y le hiciera tomar conciencia". Acumular informes no sería difícil: unas veces porque el texto ajeno sirve de amparo a lo que se dice (la cita de Clerk o Lewis, aplicada un par de páginas más adelante) o porque la propia experiencia es motivo de meditación (la vida de Nieves) o por consideraciones sobre la muerte, el valor de los actos o la capacidad de discernimiento. En otros casos, motivos trascendentes sobre las motivaciones del mundo o sobre el comportamiento de Berta nos sitúan ante una novela en la que poco cuentan las circunstancias (que naturalmente existen) para dejar paso a las turbulencias del ser interior. Pero esto afecta al contenido; no menos importante es saber cómo se organiza el plano de la forma.”

Manuel Alvar
BLANCO Y NEGRO
26 de junio de 1995


26/02/2014

audicions musicals: la natura

Joseph Haydn
L'oratori "Les estacions" és una obra musical de Joseph Haydn (Rohrau, Àustria, 31 de març de  1732.  Viena 31 de maig de 1809). 

 L'obra del compositor austríac va ser escrita entre 1798 i 1801,  sobre textos del baró Gottfried van Sweieten (1733-1803), qui, al seu torn, es va recolzar per a la seva creació en un poema de l'anglès James Thompson (1834-1882).


Amb aquesta obra, Haydn va enriquir el patrimoni de partitures dedicades a la natura i els períodes en què es divideix el cicle anual.  Abans, Vivaldi havia generat les seves "Quatre estacions”, descriptiu cicle de concerts per a violí i cordes.  Set anys més tard de l'estrena de l'obra de Haydn,  Beethoven estrenarà la seva Simfonia número  6  "La Pastoral. Record d'una vida campestre ", que en paraules del seu autor: "(és) més una expressió de sentiments que una pintura ", i que escoltarem aquest diumenge en una nova edició de les nostres audicions musicals.


25/02/2014

Macbeth

Macbeth,  en una representación de la Royal Shakespeare Company del año 2011.
 Jonathan Slinger (Macbeth) Aislin McGuckin (Lady Macbeth)

“Escuchar es lo más peligroso, es saber, es estar enterado y estar al tanto, los oídos carecen de párpados que puedan cerrarse instintivamente a lo pronunciado, no pueden guardarse de lo que se presiente que va a escucharse, siempre es demasiado tarde. No es solo que Lady Macbeth induzca a Macbeth, es que sobre todo está al tanto de que se ha asesinado desde el momento siguiente a que se ha asesinado, ha oído de los propios labios de su marido 'I have done the deed' cuando ha vuelto, 'He hecho el hecho', o 'He cometido el acto', aunque la palabra 'deed' se entiende hoy en día mas como ‘hazaña’.  Ella oye la confesión de ese acto o hecho o hazaña, y lo que la hace verdadera cómplice no es haberlo instigado, ni siquiera haber preparado el escenario antes ni haber colaborado luego, haber visitado el cadáver reciente y el lugar del crimen para señalar a los siervos como culpables,  sino saber de ese acto y de su cumplimiento. Por eso quiere restarle importancia,  quizá no tanto para apaciguar al aterrado Macbeth con las manos manchadas de sangre cuanto para minimizar y ahuyentar su propio conocimiento, el de ella misma: 'Los dormidos, y los muertos, no son sino como pinturas';  'Aflojas tu noble fuerza, al pensar en las cosas con tan enfermizo cerebro';  'No se debe pensar de esta manera en estos hechos: así, nos hará volver locos';  'No te pierdas tan abatido en tus pensamientos'.  Esto último se lo dice tras haber salido con decisión y haber regresado de untar los rostros de los sirvientes con la sangre del muerto ('Si sangra...') para acusarlos:  'Mis manos son de tu color',  le anuncia a Macbeth;  'pero me avergüenzo de llevar un corazón tan blanco', como si intentará contagiarle su despreocupación a cambio de contagiarse ella de la sangre vertida de Duncan,  a no ser que 'blanco' quiera decir aquí 'pálido y temeroso', o 'acobardado'. Ella sabe, ella está enterada y esa es su falta, pero no ha cometido cl crimen por mucho que lo lamente o asegure lamentarlo,  mancharse las manos con la sangre del muerto es un juego, es un fingimiento, un falso maridaje suyo con el que mata,  porque no se puede matar dos veces, y ya está hecho el hecho:  'I have done the deed', y nunca hay duda de quién es 'yo': aunque Lady Macbeth hubiera vuelto a clavar los puñales en el pecho de Duncan asesinado, no por eso lo habría matado ni habría contribuido a ello,  ya estaba hecho. 'Un poco de agua nos limpia' (o quizá 'nos limpie') 'de este acto', le dice a Macbeth sabiendo que para ella es cierto, literalmente cierto. Se asimila a él y así intenta que él se asimile a ella, a su corazón tan blanco: no es tanto que ella comparta su culpa en ese momento cuanto que procura que el comparta su irremediable inocencia, o su cobardía.  Una instigación no es nada más que palabras,  traducibles palabras sin dueño que se repiten de voz en voz y de lengua en lengua y de  siglo en siglo,  las mismas siempre, instigando a los mismos actos desde que en el mundo no había nadie ni había lenguas ni tampoco oídos para escucharlas.  Los mismos actos que nadie sabe nunca si quiere ver cometidos, los actos todos involuntarios,  los actos que no dependen ya de ellas en cuanto se llevan a efecto,  sino que las borran y quedan aislados del después y el antes,  son ellos los únicos e irreversibles, mientras que hay reiteración y retractación, repetición y rectificación para las palabras,  pueden ser desmentidas y nos desdecimos, puede haber deformación y olvido. Solo se es culpable de oírlas,  lo que no es evitable, y aunque la ley no exculpa a quien habló,  a quien habla, éste sabe que en realidad no ha hecho nada, incluso si ha obligado con su lengua al oído, con su pecho a la espalda, con la respiración agitada, con su mano en el hombro y el incomprensible susurro que nos persuade”

Corazón tan blanco
Javier Marías
pàg. 80-82



24/02/2014

veus de dona


Maria Mercè Marçal

   Divendres, 7 de març  de 2014, a les 21.00 hores; i el diumenge 9 de març de 2014, a les 18.00 hores, al Teatre Ateneu de Cerdanyola del Vallès,  Passi-ho-bé Teatre posa en escena el muntatge: “Veus de dona”,  “una proposta escènica sobre poemes”, com diu el programa de teatre de l’Ateneu. 

    En aquesta proposta,  el companys de Passi-ho-bé, combinen el recitat dels seus actors i actrius, amb la música, la dansa i la creació plàstica   d’artistes convidats a col·laborar en un projecte que te voluntat de ser “un entramat d’arts per explorar i expressar, des de diferents perspectives, el món de la dona”

Una proposta força interessant i engrescadora, que no us heu de perdre.

Fitxa tècnica:

Textos de:  Gioconda Belli, Mario Benedetti i Maria Mercè Marçal.

Direcció de:  Miquel Esparrach i Carlos Soler.

Interprèts:  Ana M. Chico, Gustavo Arias, M. José Martín, Isabel Hernández, Mari Pavón, Conchi García, Josep García, Montse Pérez, Paco Cruz, Pilar Chavarrias, Conchi Ramírez, Isabel Iniesta i Antonio del Castillo.

Interpretació musical: Josep M. Ribelles.

Banda sonora: German Rodríguez.

Dansa: Aitana Lorenzo, GéDéCé Dansa i Dansateneu.

Acció tapis en procés: Marutxi Beaumont

dia internacional de les dones 2014, documental


Dimecres que ve, 5 març  de 2014, es projectarà , a la sala 6 de l'Ateneu de Cerdanyola del Vallès (18,45 hores),  el documental "Las maestras de la República", una pel·lícula escrita i dirigida per Pilar Pérez Solano, interpretada per Laura de Pedro  i amb textos de Josefina Aldecoa.

Pàgina oficial:   Las maestras de la República


22/02/2014

Colliure, 21/05/2006



(...)

En el ambiente de la tarde flota
ese aroma de ausencia
que dice al alma luminosa: nunca,
y al corazón: espera.

Ese aroma que evoca los fantasmas
de las fragancias vírgenes y muertas.

Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,
casi de primavera,
tarde sin flores, cuando me traías
el buen perfume de la hierbabuena
y de la buena albahaca
que tenía mi madre en sus macetas.
Que tú me viste hundir mis manos puras
en el agua serena,
para alcanzar los frutos encantados
que hoy en el fondo de la fuente sueñan…

Sí, te conozco, tarde alegre y clara,
casi de primavera.

El limonero

Antonio Machado