8 de gen. 2018

houdini

El 24 de marzo de 1874 un rabino de Budapest llamado Samuel Weiss, tuvo un hijo llamado Ehrich Weiss.  Su familia emigró a Estados Unidos,  donde se nacionalizaría poco después,  cuando sólo tenía cuatro años.  Vivieron en Wisconsin y posteriormente se mudarían a Nueva York.  No tuvo una infancia sencilla ni una educación formal y las dificultades eran algo habitual en la familia.  Algún biógrafo relata que los nueve años de edad,  Ehrich se unió a un pequeño circo en su pueblo natal y a la edad de once años trabajó como aprendiz de cerrajería.

En abril de 1891, a los diecisiete años de edad sacrificó su empleo en una fábrica de corbatas y comenzó su carrera como ilusionista. Uno de sus cuatro hermanos le ayudaría en sus primeras presentaciones de magia a los 15 años.  Houdini logró la proeza de escapar de las cuerdas atadas a su alrededor en cualquier forma imaginable. Llegó a tal grado de experiencia, que eventualmente ofreció una recompensa de 25 dólares a cualquiera que pudiera atarlo de manera que no pudiera escapar.  Él nunca perdió un centavo.  Cuentan que en cierta ocasión, encontrándose en Londres, sorprendió a los oficiales de Scotland Yard, liberándose de las esposas, y en poco tiempo, se transformó de una celebridad,  y pasó a cobrar de los  18 dólares por semana  a 1.800.

Adoptó el nombre artístico de Houdini en honor al mago francés Jean Eugene Robert-Houdin,  y comenzó su carrera como ilusionista haciendo juegos de cartas,  pero pronto comenzó a considerar practicar el escapismo, algo que en aquella época hacían algunos espiritistas que invocaban fantasmas mientras permanecían atados para evitar sospechas de fraude. Houdini sabía que se liberaban secretamente para manipular la escena con efectos mágicos, que aseguraban eran reales; así que decidió que tal vez ‘escaparse’ podía ser un número en sí mismo.


Uno de los números más famosos de Houdini es La Metamorfosis, donde Houdini era atado e introducido dentro de un saco y a su vez dentro de un baúl, todo ello era atado y sujetado con candados.  Entonces una ayudante subía encima del baúl,  levantaba una cortina y al instante la cortina bajaba mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante: ambos se habían intercambiado o metamorfoseado con el mejor arte de la magia.  Se cree que Houdini ejecutó este número más de diez mil veces en toda su carrera.

La ayudante de Houdini solía ser Beatrice Rahner, una joven de pequeña estatura, que se convertiría en 1894 en su esposa.  Bess le acompañaría durante el resto de su vida. No tuvieron descendencia.

Durante la Primera Guerra Mundial, Houdini dio sus servicios al gobierno de los Estados Unidos, haciendo presentaciones en los campamentos de soldados. Entre 1918 y 1921 fue una  estrella del cine y puso en pie una compañía para producir una serie de 15 episodios llamada “The Master Mystery”. Houdini desempeñó también el papel principal en las películas “The Grim Game” y “Terror Island”.

Su capacidad de trabajo fue el ingrediente indispensable de su éxito, Se entrenaba constantemente hasta el límite. En sus biografías se cuenta que cada día se sumergía en una bañera de agua llena de bloques de hielo. Con la práctica llegó a ser capaz de permanecer hasta tres minutos sin respirar, lo que le permitía enfrentarse a muchos de sus retos mejor preparado que cualquier persona e incluso que los mejores atletas.

Además era un experto criptólogo, capaz de descifrar casi cualquier mensaje en clave. A  pesar de que Houdini ganó su reputación mundial como escapista,  la magia era la faceta de su trabajo que más le gustaba. En 1924 combinó los números de escapismo con la magia y las ilusiones en un espectáculo que viajó por los Estados Unidos: “The Houdini Mystery Show”.

Como rey de la autopromoción que era, lo que solía hacer Houdini era presentarse en una ciudad ante el jefe de la policía local, o en la prisión, junto a un grupo de periodistas. Proponía un reto, que era publicado en los periódicos y comentado en la ciudad.  Luego el mago era encerrado, atado, o encadenado y cuando conseguía liberarse, su hazaña obtenía nueva promoción en la prensa.

Una de sus proezas más populares era escapar de una camisa de fuerza suspendido boca abajo de una altísima grúa.  Lo hizo en Times Square,  en Nueva York, Washington y en muchas otras ciudades.  Los escapes los realizaba a la vista de todos,  otros los hacía en secreto tras una discreta cortina,  donde no podían entrar sus ayudantes y tampoco nadie del público para ver sus técnicas secretas. En algunos tardaba unos pocos minutos, en los más complejos llegó a tardar más de una hora.



Otro de sus números fue la “cámara de tortura china” , que consistía en un enorme acuario donde era sumergido,  colgado boca abajo por los pies y de donde escapaba al cabo de unos interminables minutos.  Lo último que veían los espectadores,  antes de que una cortina lo tapara,  era la aterrada cara de Houdini sumergido golpeando el cristal.

A partir de cierto momento en su carrera, casi todos sus retos supusieron el enfrentamiento directo con el peligro de muerte real, sin embargo,  oficialmente,  murió de una peritonitis a la edad de 52 años. Fue el lunes 31 de octubre de 1926,  en Detroit. No hubo autopsia, circunstancia que ha dado y da pábulo a sus más fervientes seguidores para alimentar las leyendas negras en torno a su fallecimiento.

Según la leyenda, Houdini se jactó ante unos universitarios de Montreal (de que su abdomen era tan fuerte que era imposible causarle daño. La mañana del viernes el joven Whitehead saludó a Houdini y,  pillando desprevenido al mago, le golpeó con fuerza en el abdomen, dejándole exhausto y casi sin respiración. Unos minutos despué  Houdini pidió al joven que lo golpeara nuevamente,  esta vez estaba preparado para recibir el golpe. E l joven lo golpeó por segunda vez topándose con un abdomen duro como un roble. Así Houdini había demostrado su fortaleza dejando al joven evidentemente impresionado. Esa demostración de fuerza le supuso la ruptura del apéndice.

 A pesar de sufrir fuertes dolores y fiebre durante los días siguientes,  Houdini siguió trabajando hasta que finalmente sufrió dos desmayos en una actuación y fue hospitalizado. Fue sometido a cirugía mayor de urgencia durante la mañana del siguiente día. Poco se pudo hacer para detener la inevitable consecuencia del gangrenado apéndice que el cirujano se encontró.

En la madrugada del 31 de octubre, coincidiendo con la fiesta de Halloween, Houdini fallecía.  Los médicos emitieron un informe en el que indicaban una peritonitis como causa de la muerte. El entierro se celebró a los pocos días.  Una multitud de dos mil personas acudió al mismo.


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