06/11/2006

El autor del mes de diciembre

Italo Calvino nació en 1.923 en Santiago de las Vegas, provincia de La Habana (Cuba), de padres italianos. Su padre, Mario, dirigía una estación experimental de agronomía en dicha localidad. En 1.925, la familia vuelve a Italia, y se instalan en San Remo. Su formación fue laica y librepensadora. Pocos años antes del estallido de la Segunda Guerra mundial se matriculó en la universidad de Turín, en la facultad de agronomía, donde su padre impartía clases de agricultura tropical. Con el estallido de la guerra, Calvino interrumpe sus estudios y es llamado a filas en 1.943. Desertó en el acto, uniéndose a la resistencia en las Brigadas Partisanas Garibaldi. Al finalizar el conflicto, vuelve a Turín pero se matricula en la facultad de Letras, donde se licencia y entabla contactos con el escritor Cesare Pavese, mentor y maestro de nuestro autor que le introduce en la editorial Einaudi, donde empieza a trabajar. Se afilia al PCI., desde donde participa en el debate político y cultural de forma activa.


Sus primeros pasos en la narrativa se enmarcan dentro de la escuela neorrealista. En 1.947 publica El sendero de los nidos de araña, obra que narra los años de lucha antifascista desde la experiencia personal del autor. A partir de la década de los cincuenta del siglo pasado, el autor se decanta por el cultivo del género fantástico y el de la fábula. Su trilogía Nuestros antepasados: El vizconde demediado (1.952), El barón rampante (1.957) y El caballero inexistente (1.959), marca una tendencia a la simplificación formal de la narración pero plena de simbología y giros alegóricos que esconden un paulatino alejamiento del compromiso político en favor de un análisis intelectual de la realidad alejada de dogmatismos. En 1.956 rompe con el PCI en protesta por la invasión soviética de Hungría.


En 1.964 se traslada a Paris, donde entra en contacto con el grupo Oulipo (Taller de literatura potencial) y recibe las influencias del estructuralismo y la semiótica, conceptos que marcan el debate intelectual de aquellos años. Este período, que algunos denominan combinatorio, se caracteriza por un intento de hacer visible al lector la estructura narrativa de las obras mostrando los diversos elementos con los que trabaja un autor a la hora de construir una narración, pero sin renunciar nunca a su utilización de un lenguaje sencillo y a la fluidez de la narración. Uno de los ejemplos más acabado de este período de experimentación es la lectura de este mes Si una noche de invierno un viajero (1.979).

Murió en 1.985 en Castiglione Della Pescaia.

Selección de obras:

Por último, el cuervo (1.949)
Tiempo cero (1.967)
Las ciudades invisibles (1.972)
Palomar (1.983)
Seis propuestas para un nuevo milenio (1.985)

05/11/2006

Elogio de la escritura



El próximo 18 de noviembre se leerán los relatos que han preparado l@s companer@os . Os animo a tod@s a participar del placer de la escritura y la lectura.

El curso pasado, concretamente en diciembre 2.005, se hizo un intento de presentación de relatos partiendo de una frase o incipit, que diera pie a un relato. Desgraciadamente se leyó únicamente el de este cronista. Como aperitivo para aquellos que no estuvieron aquel día ahi va el relato. ¡Ánimo y a escribir!.

UN PUÑADO DE SAL


Es de noche y, sin embargo, llueve ( éste era el incipit) pesadamente como en los amaneceres plomizos de marzo que canturrean la promesa de la primavera enfundados en el tupido vestido del invierno. Ernest Llivia camina acompasando sus pasos al lento tamborilear de las gotas; el día ha sido duro, muy duro, se siente triste, cansado y el frío de la noche le penetra hasta unos huesos maltratados por una vida ambulante. No ha podido trabajar en "su lugar", un resguardado rincón de la catedral, al abrigo de brisas asesinas y patrullas más asesinas.


-¡ Malditos mozalbetes!, masculla, con rabia


Al final, harto de luchar, ha tenido que recorrer media ciudad para encontrar un lugar decente donde montar lo que él llama su "paradeta". La misma se compone de un destartalado carro de compra "continente" que contiene un sinfín de cosas, aparentemente inútiles a nuestros ojos apresurados, pero que, para él, son hitos, faros que marcan los sucesivos naufragios por los que ha pasado su vida de vagabundeo; un perro más viejo que el anciano Ernest, llamado Ulises y una manta raída por las mil y una esquinas de la ciudad. Remata la "paradeta" un sobado cartón que formó parte, en su día, del embalaje de un ultramoderno 486, en el que se puede leer una escueta leyenda: "ayúdenme". Completada la escena, Ernest y Ulises acomodan sus miserias a la vista de los transeúntes.


- Después de todo, algo cae y el día no ha estado del todo mal, se engaña el trotamundos.


El final de la jornada le ha dejado agotado. Al deambular por la soledad de la calle mojada, los vapores húmedos de la lluvia le envuelven en la añoranza de un lejano pasado, cuando era un niño alegre que saltaba sobre todos los charcos sin que sus huesos chillaran de espanto. Recuerda los primeros días del curso escolar, cuando el olor del alcanfor pegado a los chaquetones impregnaba las aulas de un suave aroma a reencuentro; la rabia que le producía a él y a sus compañeros llevar el uniforme escolar; la admiración bobalicona que sentían por las audacias de los mayores; el tedio de las lecciones cantadas una y otra vez y, sobre todo, el insondable misterio de las aulas de las niñas que había frente a las suyas. Ernest sonríe al evocar los recreos de su niñez; el patio minado de los agujeros para las canicas, las marcas caprichosas que delataban el paso de las peonzas, el dolor persistente que le dejaba en la espalda el juego del "cavall fort"...


Todo tiempo pasado fue mejor, reza la sentencia para los que la realidad diaria les es demasiado huidiza y arisca; en su caso la puta realidad es rocosa y con cortantes aristas. Sin darse cuenta la niñez se le escapó de entre las manos, la juventud fue un viajar sin brújula y, ya adulto...,
- ¿Qué pasó cuando me hice mayor?, se pregunta. Viejo Llivia, creo que desde que dejaste tú juventud siempre has sido un viejo sin pasado ni futuro, solo este presente imperfecto, se responde al tiempo que entra a buscar unos cartones secos en el almacén de El Corte Inglés.
Mientras revuelve en el trastero de la ciudad, retorna a sus ensoñaciones. ¿Hay algo mejor que se pueda hacer entre tanta inmundicia?.


Vuelven a su memoria los cálidos olores de la infancia: a pan recién hecho en el horno donde compraba el desayuno camino del colegio, embriagador el de las traviesas del tren donde jugaba con sus amigos.; las tardes de verano, dilatadas, perezosas, con olor a aventura sin fin. La lluvia y el recuerdo de aquellos veranos producen en él un efecto de honda melancolía., de desasosiego y pérdida, porque en su familia se vivían con gran excitación las tormentas del final del verano. La abuela vivía todavía con ellos, era una mujer pequeña, enjuta, de ojos penetrantes y un luto que se perdía en la noche de los tiempos. La mujer, al oir el estruendo del primer rayo, corría con gesto decidido, impensable para su edad, hacia el patio trasero de la casa con una bolsa de sal en la mano; a continuación, como en un ritual antiguo y esotérico, esparcía una cruz de sal sobre el suelo del patio, Ernest no recuerda la salmodia que recitaba pero cree que lo hacía con el propósito de proteger la casa y a sus moradores. Cumplido el ritual, los pequeños de la casa se quedaban quietos , muy quietos , tras los cristales observando como se iba deshaciendo rápidamente la cruz de sal. Pasada la tormenta, todos reían aliviados porque nada malo les había pasado.

Ernest ha tenido suerte, su fiel Corte Inglés le ha proporcionado unos cartones amplios, limpios y, sobre todo, secos. Con ellos a cuestas se dirige a su "pensión" habitual, un cajero de "la Caixa" apartado del centro. Normalmente no aparece nadie por la noche y, lo más importante, es una pensión con un solo inquilino, él. Tal y como era de esperar, no hay nadie en el cajero. Colocado el carrito en un rincón, inicia el ritual de cada noche: uno de los cartones lo coloca en el suelo a modo de colchón, sobre el mismo se acomodarán él y Ulises, la manta les cubrirá y el resto de cartones los ocultará de las miradas indiscretas.
- Es un buen sitio este cajero, piensa Ernest, mientras ambos toman su cena. La suculenta comida se compone de unos huesos de pollo para Ulises que le ha dado l'' Enríc, un conocido que trabaja en el restaurante que hay en la plaza de la Catedral, y , para él , un bocadillo despistado por Enríc de la cocina.
En la calle continua lloviendo de forma machacona. Siempre le ha gustado la lluvia, su efecto hipnotizador, nostálgico. Poco a poco, Ernest se va durmiendo y en su sueño habita la abuela, la casa, la tormenta. En susurros siente a la abuela que le va diciendo, al tiempo que lanza un puñado de sal a su lado:
- Duerme, duerme, mi niño, no tengas miedo, ya no hay hombres malos. Duerme,duerme, corazón, yo estoy a tu lado. Duerme.
En Ernest se ha dibujado una amplia sonrisa.


Vespres literaris Diciembre 2005

La senda de los cátaros


Debido a la distancia y el número de lugares a visitar, proponemos un viaje de 3 días, con 2 noches de alojamiento.

Posibles fechas:

28-29 y 30 de abril de 2.007
5-6 y 7 de mayo 2.007

En el encuentro de diciembre se decidirá la fecha y el tema del alojamiento. Pensar que para un grupo numeroso la reserva se ha de hacer con mucha antelación.

Y para preparar el viaje ahí va un adelanto.


Los cátaros (del griego katharos, que significa "puro'" y también conocidos por los términos albigenses y hombre buenos) eran seguidores del sistema maniqueísta dualístico, que durante siglos floreció en la zona del Mediterráneo. Los dualistas creían en la existencia independiente y separada de dos dioses: un dios del bien y otro del mal. Aparecieron por primera vez en el norte de Francia y en los Países Bajos a finales del siglo XI y principios del XII. Perseguidos y expulsados del norte, se trasladaron hacia el sur, logrando tener una gran aceptación en el Languedoc y las áreas próximas.

La Iglesia cristiana, de la mano del papa Inocencio III, lanzó una Cruzada en el período 1209-1229 que reprimió a los seguidores de este movimiento de una forma brutal, asolando gran parte del sur de Francia. Sólo pequeños grupos de sobrevivieron en zonas muy desoladas, aunque luego fueron perseguidos por la Inquisición hasta finales del siglo XIV.

Para conocer más sobre el tema, ahí va una lista de libros que podéis encontrar en la Biblioteca Ca N’Altimira proporcionada por la compañera Carme Guil que está preparando la salida.

Historia del movimiento:

Adroer i Tasis, A.M. Càtars i catarisme a Catalunya
Atles dels Cátars
Bastart, J. Aude, país cátaro
Dalmau, Antoni Els cátars.
Duvernoy, J. La captura del cátaro Bélibaste
Mestre i Godes, J. Els càtars explicats als meus néts
Els càtars: problema religiós, pretext polític.
Contra els càtars: la implacable repressió de l’Esglèsia.
Viatge al país dels càtars.
Nit de càtars


Novelas:


Dalmau, Antoni Terra d’oblit: el vell camí dels càtars
Irisarri, A. La cajita de lágrimas
Köster, K Hakima
Palomeras, D El temps feliç
Racionero, Luís Cercamón
L’últim càtar
Teixidor, E. L’ocell de foc

29/10/2006

¡AVISO A TOD@S L@S VESPRESTIN@S!


Por motivos ajenos al grupo, el servicio de bar del Centro Cívico deja de funcionar desde las 16 horas del día de hoy.

En consecuencia, para la cena-debate del próximo día 04 de noviembre se ruega a todas/os los amigos de Vespres Literaris que, además de la comida, traigan también bebidas. Disponemos de nevera.

En la reunión se informara de los motivos del cierre del servicio de bar.

24/10/2006

Lectura de Noviembre (LA OBRA)


Doris Lessing

Diario de una buena vecina

Edhasa. Narrativas contemporáneas
Barcelona, 1987
307 páginas







Argumento:

Janna y Maudie, las protagonistas de esta novela-diario, son dos mujeres diametralmente opuestas. Janna es una mujer madura, 49 años, atractiva. Una profesional del mundo de la edición de revistas especializadas en mujeres, totalmente volcada en un trabajo que la absorbe todas las horas, al punto que se refugió en el mismo durante la enfermedad y muerte de su marido y de su madre. Maudie, por el contrario es una anciana, 93 años, con escasa formación, que en el pasado no tuvo suerte ni en el trabajo ni en su matrimonio. Vive una vejez de miseria y pobreza pero mantiene su orgullo intacto y lucha por su independencia para continuar viviendo en el techo que la cobija.
Un día se encuentran e, inexplicablemente, surge la amistad entre ambas. Janna, a partir de ese momento, decide escribir un diario que plasme su relación con la anciana y con un mundo que siempre había estado ahí pero al que no había sabido o querido prestar atención.


La obra:

La primera edición en inglés data de 1.983. Narrada en primera persona (la novela formalmente es un diario), el estilo es directo, sin concesiones estilísticas y, en algunos casos, las descripciones son de una gran crudeza. A los largo de la obra vemos como Janna, la auténtica protagonista (¿el alter ego de la autora?), va plasmando en el diario sus fobias, sus dudas, sus temores al tiempo que profundiza en la relación con la anciana. De esta relación entre ambas mujeres, nace una nueva Janna, más consciente de su propia personalidad, consciente de sus limitaciones, de sus contradicciones; en definitiva, reconciliada con el mundo donde vive y con las personas que la rodean.

Janna, antes de conocer a Maudie, es una persona encerrada en su trabajo y que, ante la muerte de su marido y de su madre, se lamenta de si misma, no de ellos. No se pregunta quién es sino como la juzga la gente; depende de la admiración y de la estima, cuidando su apariencia exterior, de los demás. Su preocupación es “su estilo”, su aspecto y cómo lo proyecta. A partir de conocer a la anciana su lenguaje va cambiando de registro: “Una semana antes no veía ancianos en absoluto. Mi mirada se dirigía, veía a los jóvenes atractivos, bien vestidos y guapos” (pág. 27) Maudie la confunde y la enfrenta a sus propios prejuicios, “Qué miedo tenemos a la edad: ¡cómo desviamos la mirada!” (pág. 25), “Qué sentido tiene ser viejo así” (pág. 31), pero también descubre que”… yo podía percibir el pulso de la vitalidad allí: la vida. La vida, que fuerte es” (pág. 31). A menudo, se desespera: “Ahora sé el precio que cuesta cuidar de los muy viejos, los desamparados. Me encuentro agotada al cabo de un par de horas y sólo anhelo huir donde sea. (pág.71) Y concluye “… qué privilegio, qué cosa tan maravillosa, preciosa, que no precise de nadie para ayudarme a pasar este día, puedo hacerlo por mí misma” (pág. 203), porque “el tiempo no espera a nadie” (pág. 204).

A Doris Lessing, con motivo de la entrega del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2001, le preguntaron sobre que opinión le merecía la vejez, a lo que contestó:

“Es aburridísima. Continuamente hay cosas que no te funcionan bien, todos los días hay algo que va mal. Sí, la vejez es un aburrimiento, pero la vida no es aburrida. Todo me interesa.”

Cuestiones de debate


Cómo reflexión de cara al debate del día cuatro ahí van unos interrogantes preparados por Victoria:

¿Son nuestros mayores un espejo de lo que seremos nosotros de aquí unos años?
¿Qué relaciones intergeneracionales tienen? ¿Son satisfactorias?
¿Hay diferencias significativas en relación con otros países occidentales? y ¿con las demás culturas?
¿Cómo resuelven las familias actualmente la atención a sus mayores? De aquí a 20 o 30 años ¿Será similar?
Hasta ahora la labor de cuidado y asistencia a las personas mayores a sido de las mujeres ¿Habrá algún cambio?
Todos tenemos la esperanza de poder llegar a la vejez ¿Cómo sería tu vejez ideal?
¿Cuántas etapas hay y cuándo se inician?

Victoria-Andrés
Desde aquí, un abrazo de aliento al amigo Javier que ayer perdió a su padre. (andrés)

21/10/2006

Lectura de Noviembre (EL TEMA)


LA VEJEZ

Las etapas en que se distribuye el ciclo vital de un individuo no han sido homogéneas a lo largo de la historia o de las diversas culturas. En términos generales, las sociedades han contemplado, hasta hace unas pocas décadas, la adolescencia y la juventud como unas etapas de tránsito hacia una edad adulta de desarrollo y madurez. En este mismo sentido, la vejez era considerada como fuente de experiencia y conocimiento para las nuevas generaciones.

El “desprestigio” de la vejez lo podemos datar en el siglo XIX, en plena revolución industrial: desaparece paulatinamente la familia extensa en favor de la nuclear, proceso que rompe las antiguas estrategias de solidaridad familiar; paralelamente adquiere gran prestigio en el ámbito social y cultural la idea de “modernidad”, de “novedad” frente a lo antiguo, a lo tradicional. Esta tendencia se ha acelerado a partir del fin de la Segunda Guerra Mundia: se observa una paulatina “infantilización” o culto a la juventud en la sociedad en su conjunto. A este fenómeno han coadyuvado las empresas y los medios de comunicación que, en su afán por conquistar el mercado del “baby boom”, han creado un modelo de vida y de conducta en el que priman las imágenes de juventud, lozanía, última moda, etcétera. Este proceso, que se inició en los años sesenta del siglo XX, no ha dejado de crecer hasta nuestros días. Asimismo, los acelerados avances técnicos y científicos priman lo nuevo, el estar a la última en tecnología. Todos estos cambios sociales han desembocado en que términos como viejo, vejez, antiguo, experiencia, madurez, hayan caído en un desprestigio total en nuestras sociedades contemporáneas.
El resultado final es la creciente marginación de la vejez.


LA ESPERANZA DE VIDA

En nuestras sociedades occidentales la esperanza de vida ha aumentado enormemente en la última centuria. En España ,y para el año 2005, la esperanza de vida al nacer era de 77,2 años para los hombres y de 83,7 años para las mujeres. Este fenómeno, creciente, lleva aparejado uno de los problemas al que se habrán de enfrentar nuestras sociedades: el estado de salud y los ingresos de las personas ancianas.

En general, hoy en día la salud de las personas mayores es mejor que la de generaciones anteriores, pero el alto coste de los tratamientos de las enfermedades crónicas y el incremento exponencial de los gastos sanitarios ponen en duda la viabilidad de una sanidad universal.
El segundo problema de las personas mayores es el nivel de ingresos y el bienestar económico. Dado que la mayoría de las personas mayores ya no trabajan, necesitan disponer de algún tipo de ayuda económica. El mantenimiento de un sistema de pensiones justas y suficientes también está puesto en cuestión por la previsible quiebra del sistema a partir del 2.020-2.025 si no se garantiza un crecimiento de la población activa sea vía crecimiento vegetativo, que no se da en estos momentos, o vía inmigración.


LA FEMINIZACIÓN DE LA VEJEZ
SOLEDAD Y POBREZA

A 1 de enero de 2006 44.395.286 personas habitan España, de ellas, 4.315.762 son mujeres mayores de 65 años (casi el 10% de la población total).

Este es el primer rasgo de las mujeres ancianas, la supervivencia femenina; esta característica lleva aparejada que la mitad de las mujeres de más de 65 años sean viudas, frente al 20% de los hombres, pero como sólo el 20% de las personas mayores vive en el hogar de un hijo/a adulto (mayoritariamente personas muy mayores o que tienen graves problemas de salud) y un 5% en instituciones como hospitales o residencias, debemos deducir que la mayoría de mujeres mayores de 65 años viven en soledad Otra característica de las ancianas solitarias de nuestros días es su bajo nivel de instrucción, lo que dificulta enormemente su acceso a los servicios y la información. Y el tercer elemento determinante de esta realidad oculta, es el económico: la vida laboral de la mayoría de estas mujeres ha sido en el hogar. Fuera de él, lo ha sido, bien en la economía sumergida, lo cual conlleva que no han podido acceder a una pensión, o en trabajos a tiempo parcial o mal remunerados , lo que ha dado lugar a unas pensiones inferiores a la de los hombres. El resultado final es que la mayoría de estas mujeres viven por debajo del umbral de la pobreza.
Podeís encontrar más información en el Portal Mayores del Imserso, en la Web del Departament de Benestar i Familia (Prodep, persones ams dependència), y para el tema de la feminización de la vejez este trabajo.

20/10/2006

Libros e internet



Me ha llamado poderosamente la atención la noticía que publica el suplemento semanal EP3 de El País de hoy. La redactora, Patricia Gosálvez, la títula "Venda una novela en 30 segundos. Librotráilers".

Al parecer en la Red, de un tiempo a esta parte, se da el fenómeno de "colgar" tráilers promocionales de un libro . En el mismo se da idea de su contenido con imágenes . Como siempre los pioneros están en el mundo anglosajón, donde han proliferado este tipo de videos de forma exponencial, surgiendo escuelas que enseñan como crear este tipo de productos. Las editoriales anglosajonas han visto la rentabilidad de esta forma de promocionar un libro y los dichosos tráilers han llegado, como no, al omnipresente YouTube.

Ante este fenómeno me hago una reflexión. Al parecer del futuro de la Red o de la Web 2.0 será la imágen. Los pobres que reivindicamos la letra impresa, aunque sea en una pantalla de ordenador, estamos en franca decadencia. Entonces, este nuevo sistema promocional de libros utilizando la imágen y la inmediatez de la Red, ¿servirá para vender más libros o, por el contrario, inundará de información inmediata y desechable el caudal de imágenes que cada día asimilamos? El tiempo lo dirá.