20/06/2013

"el color lo es todo" (cercant la llum, 7)

La casa amarilla
ólero sobre tela
Arlés, septiembre 1888
Museo van Gogh, Amsterdam
“Vincent plasmo en pintura estás ideas sobre la vida. En un lienzo enorme (más de 60 x 90 cm) transformo la humilde vivienda del número 2 de la Place Lamartine en un monumento amarillo. Al situar su pequeña casa en medio del lienzo entre dos perspectivas a plomo, la afianzó en el soleado Midi tan inamoviblemente como a la vieja torre de Nuenen en el negro suelo del brezal. Su amarillo color “mantequilla fresca” y el brillante cielo color cobalto repelían a los monstruosos grises de la torre y sus nubes bajas, al igual que las bulliciosas multitudes de la Avenue Montmajour (parejas con niños, bebedores de cafè) se burlaban de las tumbas sin vida al pie de la torre, incluida la de su padre. La Casa Amarilla surge, atractiva y eterna, del brillante campo circundante como un haz de luz, un rayon blanc que contrastaba con el rayon noir de la torre de la iglesia.

En otro gran lienzo pinto el único lugar de la casa donde podía soñar en paz: su dormitorio. Abajo, la realidad siempre tendía a entrometerse: acreedores que le perseguían, modelos que le rechazaban, prostitutas que no querían acostarse con él o colegas artistas que tampoco le querían. Pero en su dormitorio podía cerrar la puerta a todo aquello y leer sobre las ideas religiosas de Tolstoi o la música de Wagner. “AI fin y al cabo”, cavilaba, “todos queremos vivir más musicalmente”. Podía quedarse despierto hasta altas horas de la noche, dando vueltas a ideas de ese tipo o musitando himnos, como solía hacer en Inglaterra. Flotaba sobre el “cinismo”, el “escepticismo” y las “patrañas” del mundo entre nubes de humo de pipa y sueños.

Para captar la música que le daba serenidad, colocó su caballete en una esquina de su pequeña habitación y cubrió el lienzo con su santuario interior. En el pasado había pintado a menudo espacios vitales de su interior para regalar a la familia como souvenirs o guardarlos para el recuerdo. Sin embargo, ahora contaba con una nueva forma de registro: “El color lo es todo”, decía alardeando de su cuadro incluso antes de que estuviera terminado, ”pues simplifica y da más estilo a las cosas”. También tenía una nueva razón para pintar. Al igual que en su cuadro de la Casa Amarilla, en La habitación, con unos muebles demasiado grandes y una perspectiva exagerada, transformaba lo mundano en monumental. Las formas simplificadas y los colores saturados convertían una escena doméstica en una vidriera de colores (“en tonos mate”, escribió reafirmando el mantra del cloisonismo), toda una celebración en tonos complementarios vivos y muebles con los que decoro la santidad de la vida interior. “Contemplar este cuadro debería dar reposo al cerebro”, decía, “o a la imaginación”.
La habitación
ólero sobre tela
Arlés, octubre 1888
Museo van Gogh, Amsterdam

En Nuenen había pintado Naturaleza muerta con biblia para reivindicar su desafiante vida en los brezales. En La habitación recordaba las ilimitadas posibilidades que le ofrecían sus sueños en el Midi. El suelo de tarima es como un libro abierto que contuviera no el deprimente texto de su padre, sino el joie de vivre de las novelas de Zola: una cama lo suficientemente grande para dos personas, hecha de madera de pino color naranja, tan maciza como un barco, y un par de sillas con el asiento de color rojo encendido. Sobre el cabezal, el humo turquesa del fumador y su sombrero de paja colgando de un clavo. Sobre la cama los retratos del desaparecido Boch y de un Milliet a punto de irse, que, decía, “daban vida a la casa”. La luz amarilla del sol se colaba por entre las contraventanas cerradas arrojando una luz color limón sobre las fundas de las almohadas y las sábanas. Las desafiantes pinceladas de color que había utilizado para las páginas de la biblia, escapan de su prisión de gris y llenan el lienzo de un cúmulo de contrastes: una palangana azul sobre una encimera naranja, un suelo rosa con algo de verde; el fondo amarillo y las puertas color lila, una toalla verde menta apoyada contra una pared turquesa y, sobre la cama, una colcha color escarlata. En la parte trasera de la pequeña habitación, junto a la ventana, colgaba de la pared un pequeño espejo para afeitarse. No refleja una imagen sino un color, el mismo sereno verde Veronese que irradiaba de la cabeza afeitada del bonzo y se reflejaba en sus ojos.”

Van Gogh,la vida
Steven Naifeh y Gregory White Smith
Pág. 600-601


18/06/2013

ruta van gogh (cercant la llum,7)

entrada en el parque de Arlés con paseantes, 1888
óleo sobre tela (72x91 cm)
Natinal Gallery, Washington
"En un cuadro yo quisiera decir algo consolador, como una música. Quisiera pintar a los hombres o a las mujeres con un no sé qué de eterno, de lo que en otro tiempo estaba simbolizado por la aureola en la cabeza y que nosotros buscamos transmitir por el centelleo mismo, por la vibración de nuestros coloridos.
Estoy así, siempre, entre dos comentes de ideas. Primero, las dificultades materiales, volverse y resolverse para ganarse la vida. Después,  el estudio del color. Siempre tengo la esperanza de encontrar algo allí dentro. Expresar el amor de dos enamorados por medio de la unión de dos complementarios, su mezcla y sus oposiciones, las vibraciones misteriosas de los tonos aproximados. Expresar el pensamiento de uno frente a otro por medio del resplandor de un tono claro sobre un fondo oscuro.
Expresar la esperanza por medio de una estrella. El ardor de un ser por medio de la radiación del sol poniente. Cierto que esto contradice los cánones del realismo, pero, ¿no es algo que también existe en realidad?"

Carta a Theo

Arlés, agosto 1888


la aventura de enseñar


LA AVENTURA DE ENSEÑAR

un texto de Francisco Jesús Galindo Sánchez


"Enseñar, explicar a quién quiere escuchar y aprender es una de las experiencias más gratificantes.....,  y todo ocurre mientras el señor del paraguas celeste se mueve por la camiseta negra del profesor, como transeúnte de paso que anda perdido en sus pensamientos.

El reloj se acerca ya a las 6,30 de la tarde. Aún no es de noche, pero,  aún así, es fácil mostrar la luna a quienes miran entusiasmados desde aquel otro lado del pupitre.

¿Cómo explicar, desde una mesa rodeada de colores, que la magia está en cada uno de nosotros... cada vez que ponemos en marcha nuestra imaginación?... y el maestro lo explica mientras otros se preguntan … ¿Qué se siente... rodeado de tantas manos cogiditas a palillos que son pinceles, a pinceles que son palillos... Qué se siente ante tantos ojillos que siguen esos trazos de tus manos?
Se siente, contesta el maestro, que todo ha merecido la pena.


Parecen postres, pero no lo son, son platos, y en cada uno un color básico, y frente a ellos, unas primeras manos de seda y de mago, y.... justo al lado.... lo mejor de todo: las manos de todos los niños del mundo... caminando a tu paso maestro y artesano.

Paso a paso, punto a punto, van naciendo corazones de colores, y flores, muchas flores, y nombres, y lunas y soles,... así de sencillo es crear entre todos un mundo inmenso.

Así de sencillo es decir que con la letra D :  Decido el camino.
Así de fácil es contar que con la letra I :   Improviso con mis amigos.
Así de especial es saber que  la letra A es :  Alegría para nunca dejar de ser niño.

Unos platos, unos colores, manos de niños-manos de ángeles, cuanto talento,  
cuanto interés por aprender jugando a crear algo tan serio como es hacer de un espacio pequeño.... un universo.

Manos de maestro, manos que hablan mostrando su ingenio.
17 obras maestras a tamaño pequeño,
acompañan las obras de Carlos el Extremeño,
en ese juego eterno de quien aprende y enseña al mismo tiempo.

Y al final... lo mejor,
la satisfacción,
la sonrisa ancha
de Carlos,
mi amigo.
De ese niño infatigable
incapaz de cambiar..
con el paso del tiempo."



Francisco Jesús Galindo Sánchez



16/06/2013

explorador del sur (cercant la llum, 6)

La esquina de la Plaza Lamartin de Arlés, donde estuvo ubicada la casa de Van Gogh antes de ser destruida por un bombardeo en 1944.

”Trabajo en un nuevo tema”, escribió a Theo, “campos verdes y amarillos hasta donde alcanza la vista”. En un lienzo de más de un metro por medio metro, mayor que ninguno de los anteriores de Arlés, la imaginación de Vincent transformó el tablero de ajedrez de los cultivos, pedregoso y cocido por el sol, en una exuberante Shangri-La.  La luz del sol cae suave y uniformemente, no existe ni una sombra, los campos recién segados parecen arder y saturan cada esquina de la planicie en forma de mosaico de un color vívido: sendas de arena blanca, vallas con juncos color lavanda, techos de azulejos naranjas y todo un espectro de campos amarillos y dorados, entreverados con esquinas de vegetación verde menta recién nacida. Arboledas verde bosque y montecillos que se yerguen tímidamente en la distancia, hasta las rocas rojizas del Montmajour y, en el horizonte, los Alpilles lilas bajo un cielo sin nubes, implacable.

Vista de la llanura de La Crau o "La cosecha"
Arlés, 1888
óleo sobre tela (73x92cm)
Museo van Gogh, Amsterdam

Como si se tratara del triunfo del evangelio cloisonista (1) sobre la realidad observable compuesta de calima y resplandor, la atmósfera es cristalina desde el recinto cercado de cañas situado en primer plano hasta la línea dentada de los montes a muchos kilómetros de distancia. Cada fragmento de color, desde el pequeño carro azul lleno de heno en el centro del lienzo hasta la ciudadela blanca de las ruinas de Montmajour cerca del horizonte, resplandece traslúcidamente, sin que el polvo o la distancia los difumine. En este paisaje, vasto y sereno, hay pequeños campesinos que se dirigen a cumplir con sus labores, como si se tratara de un cómic de la vida rural. En uno de los campos, un sembrador termina su tarea, un carro tirado por un caballo trota en la esquina más alejada de otro; en la distancia vemos una pareja que vuelve a casa andando, mientras que, no lejos de allí, hay un granjero en la parte trasera de su carro que lanza el trigo en su pajar. En primer plano vemos los antiguos aperos de labranza exponiendo su silencioso testimonio: una escalera apoyada contra un almiar, el carro azul vacío y unas ruedas de repuesto pintadas de un rojo brillante.
Tras completar la imagen en un solo día bajo el sol abrasador, Vincent volvió a casa rebosando confianza en su nuevo arte (“esta imagen mata a todas las demás”) y sus nuevos argumentos a favor de su misión en el Midi. “Voy por buen camino”, exclamaba. “Si Gauguin quisiera unirse a mí... nos convertiríamos en exploradores del sur”.

Van Gogh,la vida
Steven Naifeh y Gregory White Smith
Pág. 560

15/06/2013

cercant la llum, 5


Vincent van Gogh mostra molt de  interès pel Japó i, especialment, pel gravat japonès.


Us recomanem, per això, la visita a l’exposició que fa el CaixaForum , del 13 de juny al 15 de setembre: Japonisme, la fascinació per l’art japonès al tombant del segle XIX.



Bartomeu Rosselló-Pòrcel


Ahir, en el jardins del museu de Ca n’Ortadó, Maria del Mar Bonet va cantar, acompanyada per Lautaro  Rosas, una selecció de poemes musicats per la cantautora mallorquina. 
Una part del concert va ser un homenatge al poeta mallorquí  Bartomeu Rosselló-Pòrcel .

Rosselló-Pòrcel va néixer el 13 d'agost de 1913 a Ciutat de Mallorca.   Becat per la Diputació de les Illes, es va traslladar a Barcelona per estudiar Filosofia i Lletres i va viure a la Residència dels Estudiants de Catalunya, on va organitzar la biblioteca i la va dirigir. L'any 1931 va ser delegat de la Federació Nacional d'Estudiants de Catalunya al Congrés d'Estudiants Hispànics de Madrid.

A la Universitat va fer dues amistats decisives: Carles Riba, del qual va ser deixeble, i Salvador Espriu. L'any 1933 va participar en un creuer pel Mediterrani amb el grup d'universitaris. Alguns dels seus poemes són fruit d'aquesta experiència per terres d'Egipte, Palestina i Grècia.


Quan va començar la guerra civil espanyola, va tornar a Barcelona i va col·laborar en diverses tasques culturals a la rereguarda fins que va haver d'incorporar-se a l'exèrcit, però, llavors, sobtadament va patir una tuberculosi i va ser traslladat al sanatori del Brull, al Montseny (Osona) on va morir al cap de pocs dies, el primer de gener de 1938. 

Pluja en el jardí de L'Ateneu

Breus vermellors subtils en llamp.
Cercles menuts de verd i blanc.
Corbes gracioses de l'herbam,
ajupides en el quadrat.
Una pedra, al mig, posa argents
i ploms en lluita.
I damunt tot,
vellut i negre de palmeres
mai no agitades per cap vent.
Bartomeu Rosselló-Pòrcel




Poques paraules surten
de les boques en calma.‎
Els arbres del parc, sembla
que es perdin en llunyana
visió de vell gravat,‎
tota plena de màgica
dolçor que fa pensar
en velles enyorances.‎
Quan s’acosti la fosca,‎
les bruixes i les branques
s’aferraran com serps
en lluita de fantasmes.‎
Tancarem la finestra
i voltarem la flama.‎
El foc allargarà
ombres esvalotades.‎

Bartomeu Rosselló-Pòrcel