24/08/2021

la Suecia de Kallifatides, 2

 




Décadas de espera por una casa en Estocolmo

Daniel Castaño/Belén Domínguez Cebrián
El País
08/09/2018

“ “Y tú ¿dónde vives?”. En Suecia —especialmente en grandes ciudades— esta inocente pregunta dispara directamente contra una de las principales causas de estrés en la vida del ciudadano de clase media: el acceso a la vivienda. Conseguir un sitio que se pueda llamar hogar es una misión casi imposible en un mercado inmobiliario que cabalga entre el intervencionismo del histórico presidente socialista Olof Palme y el capitalismo salvaje de la nueva economía digital. Ante las elecciones de este domingo y con un joven electorado al que seducir, el tema de la vivienda se ha hecho también un hueco en la campaña electoral.

Jenny Carlin creció en una gran casa de campo en medio de la nada. Pero ahora, esta doctora de 38 años y madre de dos niñas se siente “frustrada” porque es imposible conseguir un piso grande en Estocolmo, a pesar de que la familia cuenta con dos buenos salarios. La “peor burbuja inmobiliaria” ─como la calificó Bloomberg─ que vive el país escandinavo desde los años noventa ha llevado los precios a superar los 10.000 euros por metro cuadrado. Pero ese no es el único problema.

Para lograr un piso de alquiler en un suburbio alejado y poco atractivo como Tumba (sureste de Estocolmo) hay que esperar de ocho a doce años en una lista de espera regulada por las autoridades. Pero para un piso de dos habitaciones en Södermalm, la isla de moda del centro de Estocolmo, requiere como mínimo una paciencia casi infinita: al menos 20 años. La Agencia Nacional de Construcción, Planificación y Hogar (Boverket) achaca la increíble subida del alquiler a dos factores: la creciente inmigración —en 2015 llegaron de golpe al país más de 200.000 solicitantes de asilo— y el éxodo del campo a la ciudad. En definitiva: poca oferta, mucha demanda.

El peculiar mercado de alquiler — no existen páginas web de alquiler de primera mano— gira en torno a una interminable lista de espera para acceder a un piso. Y los Carlin, a pesar de tener posibilidades económicas, se han visto de momento obligados a quedarse en un apartamento donde ya no caben y convertir el pequeño vestidor —con ventana, eso sí— en un dormitorio. “A las niñas les parece muy divertido”, bromea Jenny.

Los políticos han visto un filón en un tema desde hace años omnipresente en las conversaciones entre familiares y amigos. Una encuesta reciente de Kantar Sifo reveló que el principal problema para los suecos era la sanidad y el segundo la educación. El acceso a la vivienda se encontraba en el 13º puesto de preocupaciones, algo que puede resultar casi irrelevante. Pero han sido los socialdemócratas del primer ministro, Stefan Löfven, los que han recogido el guante y han hecho de la estadística, política. Bien es cierto que hasta la mismísima Comisión Europea urgió al Ejecutivo sueco a solucionar el problema. Löfven, desde 2016, lo tiene claro: hay que construir más casas.

La capital de las 14 islas no solo representa con sus 950.000 habitantes casi el 10% de la población del país, sino que es un foco de atracción para estudiantes. Las autoridades han comenzado un plan para fabricar casas en cadena y poder llevarlas a cualquier sitio, cuenta Brigitta Frejd, representante de Boverket desde su sede en Karskrona, al sur del país. La institución asegura que Suecia necesita construir unas 600.000 casas para 2025, según recogió Bloomberg la semana pasada.

Según la percepción de los ciudadanos, explica Toivo Sjörén, de Kantar Sifo, los socialdemócratas mirarán mejor por sus intereses en el tema de la vivienda. Peter Eriksson, ministro de Vivienda de Los Verdes (socios de Gobierno con los socialdemócratas), reconoció también que el centenario partido es el que ha puesto sobre la mesa este tema en plena campaña. Y es que la sanidad, desliza Sjörén, "no moviliza votantes" en Suecia.

William y Lulú son un matrimonio sueco-mexicano. Y su hijo Elio, de cuatro años, también duerme en el armario-vestidor de un apartamento con un único espacio en otra de las zonas más demandadas de la capital. “Ahora estamos intentando intercambiar nuestra casa con otra persona que tenga un piso más grande a través de una página web que nos pone en contacto”. En esa plataforma se encuentran desde jubilados que necesitan reducir sus gastos y buscan pisos más pequeños, hasta familias que no desisten en su búsqueda del milagro: conseguir un piso más grande. Es un mercado inmobiliario paralelo. Si logran concretar un cambio de apartamentos, ambas familias abandonarán con todas sus pertenencias sus respectivos pisos el mismo día y a la misma hora para intercambiarse las llaves y dirigirse a su nuevo hogar.

Además, Estocolmo también se ha convertido en una suerte de Silicon Valley del Báltico donde han nacido empresas como Spotify o el videojuego Minecraft. Un denso tejido de fondos de inversión y la velocidad de crecimiento de estas compañías no hacen sino acelerar la fuerza que atrae a programadores y profesionales digitales de todo el mundo. “Somos conscientes de que el problema de acceso a la vivienda afecta a trabajadores cualificados”, admite Mikael Nordström, experto en Boverket. Falta mano de obra y la escasez de viviendas —o las dificultades para acceder a ellas— está frenando la llegada de talento al país.”

23/08/2021

la Suecia de Kallifatides, 1

 

Miembros del Movimiento de Resistencia Nórdica, 
en la marcha del 1 de mayo de 2018 
en Ludvika (Suecia).
TT NEWS AGENCY / REUTERS


Cómo Suecia se ha convertido en el epicentro de la extrema derecha 
y el supremacismo blanco de Europa

Redacción
BBC Mundo
14 febrero 2018



“Cuando el año pasado Donald Trump alertó sobre lo que estaba pasando en Suecia muchos se preguntaron de qué hablaba el presidente de Estados Unidos: "Miren lo que pasó anoche en Suecia, Suecia… es para no creérselo… Tienen problemas como nunca pensaron que fuera posible", soltó Trump en un acto en Florida en el que defendía sus políticas migratorias.

Pero en Suecia no había ocurrido ningún atentado ni algo en particular la noche anterior a su discurso.

Trump aclaró que quiso hacer referencia a un reportaje del canal Fox News que trataba la situación de los refugiados en Suecia y el incremento en la violencia vinculada al aumento de inmigrantes.

De hecho, desde hace un tiempo Suecia se ha convertido en un tema recurrente en sitios de internet, blogs, programas de radio y de televisión de los movimientos de derecha, como los supremacistas blancos o la llamada "derecha alternativa", conocida como "alt-right".

Con más de 160.000 personas, la mayoría africanos llegados a Suecia en 2015, este país escandinavo fue uno de los que más inmigrantes acogió durante la oleada de personas que llegó a Europa.

El país de 10 millones de habitantes, con una tradición de políticas progresistas y apertura, no parece ser un suelo fértil para los movimientos de extrema derecha y el supremacismo blanco.

Pero las cosas han estado cambiando.

Hay dos factores por los cuales los grupos de extrema derecha del mundo se están fijando en lo que pasa en Suecia, explica Jonathan Leman, investigador de la fundación antirracista Expo:

Uno es "la fascinación" que hay entre nacionalistas blancos y de extrema derecha en la idea de que los suecos blancos están siendo "desplazados".

Otro es la "imagen negativa" de qué está pasando en Suecia que ha sido "exportada" por la extrema derecha del mismo país: "Ellos están impulsando esta imagen, en inglés, por todo el mundo".

A eso se añade lo parecido que puede ser demográficamente Suecia con algunas regiones del este y centro de Estados Unidos, donde tienen sus bases movimientos de supremacistas y de extrema derecha.

En Suecia hay poblaciones con más de 90% de personas blancas, lo cual usan algunos estadounidenses de los movimientos "alt-right" para compararse.

Además, un ataque con un camión ocurrido en abril del año pasado, perpetrado por un inmigrante que estaba en proceso de deportación, ha abonado a la percepción de que la inmigración es el problema.

El país registró en los últimos tres años un aumento en los índices delictivos, principalmente los ataques con armas, en regiones donde llegaron los inmigrantes.

La ciudad portuaria de Malmö fue llamada por figuras políticas de derecha, como el británico Nigel Farage, la "capital de las violaciones de Europa" por el presunto aumento de ataques sexuales.

Una verificación de datos de la BBC encontró que ciudades como Malmö de hecho tuvieron un decrecimiento en la tasa de casos de violación desde 2010.

Pero la imagen que se ha vendido hacia afuera es diferente.

"Vimos un gran número de personas llegando, lo que hizo pensar a un amplio grupo de la sociedad sueca que esto era un error. Al mismo tiempo, en Suecia hubo un incremento del crimen", dice Christian Christensen, profesor de la Universidad de Estocolmo.

"El hecho es que el crimen se ha disparado en áreas específicas de Malmö y Estocolmo, pero la imagen es que el país está infestado por el crimen y la violencia".

Es por eso que la asociación de un aumento en la criminalidad a la llegada de inmigrantes comenzó a alimentar las publicaciones de muchos grupos de extrema derecha no solo en Suecia, sino en el mundo.

Hoy se pueden identificar a varios líderes de la extrema derecha, desde el líder de Demócratas Suecos Jimmie Akesson como otras figuras surgidas de los grupos en internet.

Pero uno de los históricos es Daniel Friberg, un empresario que tiene a cargo varios sitios de ultraderecha, ha publicado libros como "El regreso de la verdadera derecha: un manual para la verdadera oposición" y es una de las figuras impulsoras del nacionalismo.

"Comparto muchos puntos de vista con Richard Spencer. Es un gran tipo, escribe grandes artículos. Y creo que ambos tenemos las mismas bases de derecha", dijo Friberg a la BBC.

Spencer es uno de los más connotados impulsores del movimiento "alt-right" de Estados Unidos y de la campaña y presidencia de Trump, quien fundó el sitio altright.com y en el que Friberg es editor.

"Daniel Friberg tiene un gran historial en la extrema derecha en Suecia. En los años 90 fue un miembro activo de grupos neonazis. Una década después trató de introducir el movimiento identitario", explica Jonathan Leman.

Friberg dice a la BBC que él perteneció desde los 15 años al movimiento derechista Alianza Nacional, pero rechaza que sus objetivos en el grupo hayan sido neonazis.

La situación se vio también reflejada en el terreno político sueco en donde partidos conservadores y de ultraderecha han ido ganando terreno en los últimos años.

En septiembre pasado, el partido antiinmigración Demócratas Suecos tenía un crecimiento en las encuestas cercano al 20%.

El aumento en la popularidad de la derecha, y de su postura antiinmigrante, ha continuado pese a que se ha dado un importante descenso de solicitudes de asilo.

De más de 60.000 que se registraron en 2015, pasaron a cerca de 25.000 el año pasado.

Aun así, el efecto de esa imagen negativa se ha ido extendiendo dentro y fuera de Suecia de diversos modos.

Los sitios en internet y espacios en redes sociales del movimiento "alt-right" han comenzado a hacer "alianzas a nivel internacional" para difundir sus mensajes, explica Leman.

Son grupos que "van más allá del conservadurismo tradicional, pues impulsan una agenda como el nacionalismo y el supremacismo blanco", dice el investigador.

De cara a las elecciones de septiembre en Suecia, la derecha ve una oportunidad para impulsar el nacionalismo y las políticas contra la inmigración.

Una suerte de laboratorio para los movimientos de extrema derecha que han estado muy atentos a lo que ocurre en Suecia.”

22/08/2021

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Imre Kertész abandona la escritura

El premio Nobel de Literatura húngaro Imre Kertész ha anunciado que dejará de escribir al dar por zanjado el tema principal de su obra, el Holocausto nazi



EFE(El País
14/11/2012


“"Ya no quisiera escribir. La obra que está tan relacionada con el Holocausto ha concluido para mí", ha explicado Imre Kertész, premio Nobel de Literatura y autor de obras como Sin destino, recoge hoy el portal informativo index.hu.

El escritor, de 83 años, superviviente de los campos de exterminio de Auschwitz y Buchenwald, y residente en Berlín, asegura que en Alemania le comprenden mejor que en Hungría.

"El destino es inescrutable", ha confesado en una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel, al indicar que es justo en Alemania donde ahora se preserva su legado.

El escritor húngaro se refería a la inauguración mañana en Berlín de un archivo con los manuscritos de sus obras, como Sin destino, Kaddish por el hijo no nacido o Fiasco, entre muchos otros documentos.

Kertész se convirtió en 2002 en el primer escritor húngaro galardonado con el Premio Nobel de Literatura, por sus novelas y ensayos en los que ha plasmado la experiencia del Holocausto.

Sin destino, que es su obra más conocida, es hoy un clásico de las letras contemporáneas. Es una memoria que recoge las voces y testimonios de las víctimas de los campos de concentración. el libro ha sido llevado el cine por el húngaro Lajos Koltai.

Imre Kertész acaba de publicar Cartas a Eva Haldinmann (Acantilado). El libro recoge la correspondencia con su traductora y crítica literaria. Veinte años de correspondencia en la que se describe el trabajo y las dificultades del escritor."




Carta de 1977 sobre Sin destino, del libro Cartas a Eva Haldimann (Acantilado)

"Budapest, 2 de junio de 1977
Estimada Eva Haldimann:

Le estoy sumamente agradecido por su carta. En efecto, las revistas no se han interesado por Sin destino. La causa de ello—aparte de eine gewisse Unsicherheit [cierta inseguridad]—es probablemente la cultura literaria interna que impera aquí. No se ha fabricado aún la caja en la que me embutirán con el tiempo. No obstante, los diarios han hablado de la novela, aunque lógicamente no ha aparecido una información tan inteligente y sustancial como la de usted.

Por cierto, me topé con su artículo porque alguien lo mencionó en la piscina. Por otra persona me enteré de la fecha en que se publicó. Y por último un amigo de Londres me envió el recorte del periódico. Por fortuna puedo leer en alemán.

¿Viene a veces de visita a Budapest? De ser así, le ruego no perdamos la oportunidad de conocernos personalmente. Mi número de teléfono es: 161-382.

Cordialmente,

imre kertész"

21/08/2021

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David Foster Wallace, el mejor cronista del malestar de EE UU



por Eduardo Lago
El País
15/09/ 2008

"David Foster Wallace, de 46 años de edad, el mejor cronista del malestar de la sociedad norteamericana en la época a caballo entre los siglos XX y XXI, apareció ahorcado en su domicilio de Claremont, California, el viernes, 12 de septiembre, por la noche. El cuerpo fue descubierto por la esposa del escritor, Karen Green, que inmediatamente se puso en contacto con la Policía Local. La noticia se hizo pública 24 horas después, y ha causado una fuerte conmoción en la comunidad literaria estadounidense, que se debate entre la consternación y la incredulidad.

Una de las notas más persistentes entre quienes escuchaban la noticia por primera vez fue el recuerdo de que hace unos años, el propio escritor pidió que lo internaran en una unidad de vigilancia hospitalaria pues no se sentía capaz de controlar su pulsión suicida. Foster Wallace era un personaje muy querido tanto por sus estudiantes y colegas de la Universidad de Pomona, donde impartía clases de escritura creativa, como por sus compañeros de oficio. Tal vez uno de los rasgos más llamativos de su personalidad fuera el contraste entre el afecto que inspiraba en cuantos trataban con él y su marcada propensión a sumergirse en estados de ánimo sumamente sombríos.

Nació en Ítaca, en el Estado de Nueva York, en 1962, hijo de profesores universitarios, su padre de filosofía y su madre de literatura. Sus primeros libros La escoba del sistema (1987) y La niña del pelo raro (1989), escritos cuando tenía veintitantos años, llamaron la atención por la fuerza incendiaria del lenguaje y la radicalidad de sus planteamientos literarios.

El interés se elevó a asombro con la aparición en 1996 de la monumental La broma infinita, edificio narrativo de más de mil páginas, que contaba con un complejo aparato de varios centenares de notas, muchas de considerable extensión. La novela adquirió el estatus contradictorio de ser considerada una obra de culto, pese a que gozó de una extraordinaria difusión. El consenso, sobre todo entre los escritores, es que se trataba de la novela más audaz e innovadora escrita en Estados Unidos en la década final del siglo XX.

A los críticos les resultaba difícil encasillar a un autor como David Foster Wallace, pues se salía de los límites de lo estrictamente literario. Su estética remitía a referentes tan dispares como la obra del cineasta David Lynch (Wallace escribió una crónica memorable sobre el rodaje de Lost Highway) o los comentarios de alguien tan improbable como el célebre icono de la televisión estadounidense David Letterman.

Punta de lanza de una generación literaria que incluye nombres como William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes, Jonathan Franzen o Mark Layner, una generación convencida de que la circunstancia vital de nuestro tiempo no se puede explorar desde la estética periclitada del realismo, la obra de Foster Wallace supone una forma radicalmente nueva de entender la literatura.

Sus estructuras narrativas son consecuencia directa de la sensibilidad de nuestra era; reventando los códigos estéticos de las generaciones precedentes, su prosa tentacular mimetiza los sistemas del paradigma cultural en que vivimos: el vértigo de las comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del terrorismo.

Publicada cuando el autor contaba 33 años de edad y ambientada en EE UU en torno al año 2025, La broma infinita propicia el entrecruzamiento de una portentosa diversidad de registros: de la trigonometría al tenis, pasando por las drogas, la estética grunge, la filosofía, y el cine. Por medio de un lenguaje en estado permanente de incandescencia, la novela lleva a cabo una sátira despiadada de nuestro tiempo, a la vez que un conmovedor escrutinio de la soledad del individuo.

Tuve ocasión de entrevistar a David Foster Wallace para EL PAÍS en dos ocasiones. Hablando de su magnum opus, el escritor se lamentó de que a casi todo el mundo se le hubieran escapado los aspectos más sombríos de la novela, que consideraba una obra cargada de matices trágicos: "Desde un punto de vista materialista", declaró entonces el autor, "los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso, entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto de comenzar en Irak". Señalando otro de los aspectos fundamentales del libro, añadió: "Otro tema central de la novela es el fenómeno de la adicción como síntoma del malestar de la sociedad capitalista: desde las drogas hasta otras formas más genéricas de adicción".

Con posterioridad a La broma infinita, Wallace publicó colecciones de cuentos y ensayos, entre los que destacan Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer (1997), Breves entrevistas con hombres repulsivos (1999), Historia abreviada del infinito (2003), Olvido (2004) y Hablemos de langostas (2005). David Foster Wallace ejerció una influencia considerable entre los jóvenes novelistas de su país, así como entre los europeos. Su obra ha sido traducida ejemplarmente en nuestro país por el novelista Javier Calvo.

Una de las intuiciones más llamativas de Wallace es su lúcida valoración del papel que le corresponde a la televisión que, tras superar un estado infantil, consideraba que estaba llamado a ser uno de los repositorios de las formas narrativas del futuro. "Nuestra relación con la realidad está violentamente mediatizada por el impacto de los medios visuales y la tecnología, sobre todo la televisión. Creo que la literatura seria mantiene una relación sumamente compleja y ambivalente con la industria del entretenimiento en general".

En este sentido, el novelista estadounidense tenía ciertas reservas acerca de la omnipotencia de Internet: "No nos engañemos: la Red no es más que una avalancha de información, un laissez faire salvaje, sin estándares éticos. Se acosa al consumidor con un aluvión de ofertas seductoras, sin ayudarle a discernir a la hora de elegir. La explosión punto.com es la destilación de la ética capitalista en estado químicamente puro".

Campeón del experimentalismo, siempre tuvo claro que no podía quedarse en un mero juego de artificio realizado en el vacío: "Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada".

La inesperada desaparición del escritor en plena posesión de su talento ha causado una profunda desazón entre sus seguidores: éramos muchos los que estábamos convencidos de que lo mejor de David Foster Wallace estaba aún por llegar."



20/08/2021

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J. D. Salinger, el escritor ausente

por Marta Ailouti
El Confidencial
31 diciembre 2018



"En contra de los deseos del propio J. D. Salinger (Nueva York, 1919 - New Hampshire, 2010), su nombre continúa generando ruido hoy. Celosamente obsesionado por su vida privada, su fuerte rechazo a la exposición pública marcó la vida de este escritor que, a base de interponer querellas y levantar muros, vivió apartado sus últimos cuarenta años en una granja de Cornish (New Hampshire). “Les aseguro que si fuera pianista o actor de cine o algo así, me reventaría que esos imbéciles me consideraran maravilloso -escribió en El guardián entre el centeno casi como una profecía-. Hasta me molestaría que me aplaudiesen. La gente siempre aplaude lo que no debe. Si yo fuera pianista, creo que tocaría dentro de un armario”.

A Jerome David Salinger lo que le gustaba, decía, era escribir. Le sobraba todo lo demás. Nacido el 1 de enero de 1919 en una familia acomodada que se dedicaba a la importación de carnes y quesos europeos, publicó su primer relato The Young folks en 1940 en la revista literaria Story. Lo hizo gracias, en parte, a la intervención del editor Whit Burnett, a quien había conocido en un curso de escritura de la Universidad de Columbia y cuya figura ejerció una influencia esencial en las primeras etapas de su escritura.

En aquellos años, Salinger, que aún se peleaba por publicar sus textos en las revistas literarias del momento, conoció a la que sería, para muchos, el gran amor de su vida, Oona O'Neill, hija del dramaturgo Eugene O'Neill. Pero el estallido de la II Guerra Mundial lo cambió todo y, tras el bombardeo de Pearl Harbor, el escritor se alistó en el ejército para combatir en el frente, donde participó en el desembarco de Normandía.

“Salinger era un chaval de veinticinco años de Park Avenue, un privilegiado criado entre algodones que se creía que la guerra iba a ser una aventura, algo romántico lleno de glamour”, escribió Shane Salerno en la biografía del autor norteamericano que publicó junto a David Shields, y que llevaba por título  Salinger (Seix Barral). “Se preguntaba -continúa más adelante- si tal vez le faltaba el dolor necesario para convertirse en escritor. Quería que la guerra lo curtiera, que lo hiciera más profundo como persona y como escritor”. Aquello le cambió para siempre. Mientras permanecía en el frente, Oona, que había iniciado un romance con Charles Chaplin, contrajo matrimonio con el mítico actor en 1943.

Por su parte, él regresó a su vida en Nueva York, profundamente marcado por las secuelas de la guerra y casado con una médica alemana, Sylvia Louise Welter, de la que poco después se divorciaría. Fue precisamente a su vuelta, en 1951, cuando publicó El guardián entre el centeno, un relato iniciático sobre la pérdida de inocencia y el paso a la vida adulta que aún hoy sigue generando ventas de 250.000 ejemplares al año.

De este texto, que le llevó diez años escribir, cuenta David Shields, que el propio Salinger le confesó a Burnett que seis de los capítulos de la novela estuvieron con él en el frente porque “necesitaba llevar encima aquellas páginas no solamente como amuleto para ayudarlo a sobrevivir, sino como razón misma para sobrevivir”.

Salinger no solo sobrevivió sino que su obra, que una vez publicada pasó a convertirse en un clásico, es considerada hoy como una de las cumbres de la literatura de iniciación. Su narración sobre un adolescente que narra sus aventuras en Nueva York un fin de semana antes de Navidad revelaba a un “un prosista excepcional, con grandes dotes para la narración y la creación de personajes, capaz de combinar la introspección con el humor y el absurdo”.

Tenía 32 años y acababa de convertirse en una leyenda gracias a aquel título que, en la década de los 80, estuvo inexplicablemente ligado a varios episodios violentos. John Hinckley Jr, que en 1981 intentó asesinar a Ronald Reagan, estaba obsesionado con él y se dice que Mark David Chapman, el día que mató a John Lennon, llevaba un ejemplar consigo que acababa de comprar. Tras los disparos, se sentó tranquilamente a leerlo hasta que llegó la policía. “Esta es mi declaración”, había escrito en él.

Pero después del éxito de El guardián entre el centeno, las secuelas de la guerra y su celeridad exagerada propiciaron que Jerry, como le conocían en su círculo íntimo, huyera del ruido mediático y de cualquier otra distracción. Nada de fotografías, admiradores o periodistas. Tampoco le interesaba la autopromoción de su obra. Tan pronto como pudo, quiso que las editoriales retiraran su imagen de la portada del libro y toda aquella información adicional al texto en bruto.

Fue en 1965 cuando desapareció por completo.  Jerome David se refugió en su particular armario del tamaño de una granja en Cornish. “Me gusta escribir. Amo escribir, pero escribo solo para mí mismo y para mi placer”, declaró en una de las pocas entrevistas que en 1974 concedió al New York Times.

Todas aquellas decisiones, no obstante, lejos de apartarle de la vida pública moldearon el mito de un escritor enigmático, cuya imagen fue durante años buscada y perseguida por propios y extraños. Abrazado al budismo, su vida privada tampoco atravesaba su mejor momento cuando en 1967, se divorció de su segunda mujer, Claire Douglas, con la que llevaba casado desde 1955 y con quien tuvo a sus dos únicos hijos Margaret y Matt Salinger, algo más conocido por su trabajo como actor de cine en películas como Capitán América (1990).

En lo creativo, aunque según el propio escritor no dejó de escribir nunca, lo cierto es que a partir de 1965 no volvió a publicar nada más y su producción literaria se limitó, además de la novela que lo consagró como escritor de culto, a varios libros de relatos como Nueve cuentos, Franny y Zooey y Levantad, carpinteros, la viga del tejado

Salinger que murió a los 91 años, un 27 de enero de 2010, pasó los últimos años de su vida rehuyendo de la atención mediática que había vuelto a generar la publicación de varios libros de memorias escritos por su ex amante Joyce Maynard, a la que conoció con 18 años cuando él alcanzaba los 52, y su propia hija Margaret que en El guardián de los sueños describió a su padre como un hombre egoísta, mujeriego y machista.

Tras su muerte, el autor se convirtió en el centro de varias biografías como la de Kenneth Slavenski, J. D. Salinger. Una vida oculta que en 2018 Danny Strong llevó al cine en forma del biopic, con El rebelde entre el centeno y que centraba su metraje en sus años de aprendizaje creativo y su paso por la II Guerra Mundial. Con todo, extremadamente sensible para unos, obsesivo y excéntrico para otros, la oscuridad en torno a su enigmática figura sigue provocando el mismo o mayor interés hoy, cien años después de su nacimiento."

19/08/2021

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Arthur Rimbaud: Poeta Maldito

por  Yolanda Pica
La razón
24/07/2017

“1860, Charleville, Francia, Vitalle Rimbaud está desolada, embarazada de su sexto hijo es abandonada por su esposo, un soldado de vida desordenada, la separación ejerció un efecto en la personalidad de la madre del poeta, se volvió intolerante, rígida y dura en la crianza de sus hijos.

Rimbaud desde los ocho años mostró un gran talento literario, era el mejor de su clase, con la adolescencia empezó a ser problemático en el colegio, su madre era muy dura con él y lo comparaba con su padre en un sentido negativo. Cuando a los 15 años ganó un premio por el mejor discurso en latín en la historia de su escuela el director dijo: “Nada ordinario germina de esa cabeza, será un genio del mal o un genio del bien”.

Desde ese momento empezaron las huidas de casa y aumentaron los conflictos con su madre, a los 17 años escribió el famoso poema El Barco Ebrio, en donde un barco habla como un profeta de cómo se llena de agua y del matrimonio entre el júbilo y la decadencia, este poema de 100 líneas es la materialización de la teoría juvenil de que el poeta se convierte en profeta. Esta obra se mantiene como una de las gemas de la poesía francesa.

Rimbaud lo incluyó en una carta enviada a su colega Paul Verlaine, quien impresionado mandó un boleto de tren para traerlo a su lado, abandonó a su joven esposa e hijo y se convirtió en su amante.

Verlaine autor de Poètes Maudits incluye a Rimbaud en esta categoría. Juntos abusaron de alcohol, ajenjo y hachís, en su libro Confesiones se refiere al poeta como un parásito que le arruinó la vida, ante un intento de abandono le dio un disparo en la muñeca por lo que estuvo en prisión dos años sobrio gracias a los cuales él se recuperó de sus adicciones lo que no sucedió con Rimbaud.

Rimbaud dejó de escribir a los 19 años, dedicándose a vagar por el mundo siguiendo su idea de que “un poeta debe hacerse vidente por medio de un inmenso desarreglo de todos los sentidos”, vivió en varios países de Europa y África donde devino traficante de armas, regresó a Francia enfermo de cáncer óseo y en su agonía fue atendido por su hermana Isabella, falleció a los 37 años.

Está sepultado en el Cementerio de Charleville-Mesieres, Francia.

En sus palabras: “Yo debería tener un infierno para mi cólera, un infierno para mi orgullo y el infierno de las caricias; un concierto de infiernos”.”


18/08/2021

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¿Por qué escribir?

por Rodrigo Fresán
ABC Cultural
24/10/2018

"Poco antes de anunciar su retiro de la escritura en 2009, llegó a sus editores y así se comentó en varios medios, la noticia de la inminente entrega de una nueva novela de Philip Roth. Y la novela resultaba ya promisoria desde su título: Notas para mi biógrafo. Pero al poco tiempo el escritor explicó no por qué escribía sino por qué ya no seguiría escribiendo. Y añadía que -habiendo escrito todo lo que tenía para decir-a partir de ahora se dedicaría a algo sobre lo que no hacía falta preguntarse por qué hacerlo: se limitaría a leer (entre muchos otros a sí mismo y a la totalidad de lo hecho para descansar en paz sabiendo si había cumplido con sus objetivos; Roth, no hubo sorpresa, confirmó que sí). Y a ordenar sus archivos para quien sí se encargaría de contar su vida (Blake Bailey, quien ya se había ocupado de Richard Yates y de John Cheever y no hace mucho ha informado que ya cuenta con 1.900 páginas de apuntes acerca de Roth para un libro que tendrá, como poco, 900). Y a terminar la supervisión de la edición de su obra completa en la consagratoria Library of America. El último de esos nueve volúmenes fue este indispensable  ¿Por qué escribir? recopilando sus escritos ensayísticos.

El título es bueno pero, también, podría titularse Notas para mi biógrafo. Porque he aquí lo más parecido a una autobiografía de Roth complementando, hasta que Bailey, acabe con lo suyo, el encomiable estudio/retrato Roth desencadenado de Claudia Pierpont Roth.

«¿Soy yo Lonoff? ¿Zuckerman? ... Hasta donde sé no me parezco en nada a un personaje tan bien delineado en un libro. Sigo siendo el amorfo Roth... No tengo nada que confesar y nadie a quién confesarme. En lo que hace a mi autobiografía, no pueden imaginarse lo aburrida que resultaría. Mi autobiografía consistiría casi por completo en capítulos tratando de mí a solas en una habitación y mirando a mi máquina de escribir... Crear biografía falsa, historia falsa, confeccionando una existencia semi-imaginaria a partir del verídico drama de mi vida, es el que constituye mi vida», advirtió el hombre en varias entrevistas, algunas de ellas presentes en este libro.

¿Por qué escribir? destila títulos ya conocidos como Lecturas de mí mismo(de 1976 y del que ha omitido sus escritos sobre baseball, sexo y política) y El oficio (2001), y lo expande con textos hasta ahora dispersos (incluyendo su muy publicitada, aquí en versión expanded, carta/diatriba a/sobre los usos y abusos de la Wikipedia, al discurso por su 80 aniversario, a su profecía sobre el fin de la vida cultural sucumbiendo a las pantallas y respuestas a publicaciones diversas) comentando lo propio y lo ajeno. Lo que lo formó y aquello a lo que acabó dando forma. Aproximaciones cercanas y certeras a Kafka, Bellow, Levi, Malamud, Kundera y otros; evocaciones de sus inicios con la escandalosa Goodbye, Columbus y su problemática relación con «lo judío»; y, en el último tramo, la volátil y sólida materia que nutrió a muchos de sus libros tardíos y magistrales: los siempre desarmantes y desarmándose Estados Unidos y su reencuentro como lector con «padres fundadores» del naturalismo/realismo literario «Made in USA» como Sherwood Anderson y Sinclair Lewis & Theodore Dreiser de los que se descubre como alumno que -no lo dice él, pero queda más que implícito- muy superior a sus maestros.

Y, sí, ¿Por qué escribir» es un libro provocador de aquel que advirtió que «la no-ficción que he escrito la escribí casi siempre a partir de una provocación». Aquí, entonces, el provocador provocado volviendo a provocar. Y -efecto imprescindible para saber si este tipo de libro cumple con su objetivo- provocando en el lector las ganas impostergables de releer o de descubrir la ficción del no-ficcionalista. (Consejo: volver o empezar con esa cumbre que es El teatro de Sabbath, favorito del propio Roth).

En lo que hace a la pregunta del título, Roth la respondió en detalle, en 1981, a Le Nouvel Observateur: «Escribo para liberarme de mi propia y asfixiante y estrecha perspectiva acerca de lo que es la vida y así enriquecerla con un mucho mejor y más desarrollado punto de vista que no es el mío». Pero, también, Roth podría haber respondido «Porque sí» o «Por qué no». Porque ahí está y ahí sigue -imposible de retirar aunque él ya no esté- todo lo suyo que puede ser también, un poco, lo nuestro. Para que así sea, alcanza con alcanzarlo y leerlo. Porque no hubo muchos que escribiesen como escribió Roth mientras se preguntaba por qué escribir. La respuesta a la teórica vida «amorfa» de Roth está en el perfecto diseño de la práctica de su obra. Y es una respuesta tan obvia que no se merece la pregunta absurda de por qué leerlo.

Lectores huérfanos

por Inés Martín Rodrigo


A finales de enero, Philip Roth nos regaló una entrevista memorable en The New York Times. No exagero con el adjetivo. Tenía, entonces, 84 años y sentía que, por fin, había reunido las palabras suficientes para construir algo así como un discurso de despedida. Y no se equivocaba. Apenas cuatro meses después de su «encuentro» (aceptó la charla con la condición de que fuera vía «e-mail», ya que necesitaba «tiempo para pensar» lo que quería decir) con Charles McGrath, moría en Nueva York. «Es sorprendente estar todavía aquí al final de cada día. Meterme a la cama por la noche, sonreír y pensar: “Viví un día más”», confesaba. Ni siquiera el menos común de los mortales escapa del miedo a la muerte, por mucho que le prometan la inmortalidad a través de su obra. La realidad es cosa de los vivos, y a Roth le encantaba «seguir vivo». Por eso nos dejó a todos (lectores y no tanto) con un palmo de narices cuando, allá por 2012, anunció que se retiraba de la escritura. Quizás entonces dejó de vivir a través de sus libros y empezó a hacerlo en el mundanal ruido. Se había pasado «cincuenta años en una habitación silenciosa como el fondo de una piscina», en una «tremenda soledad». Como la del corredor de fondo.

Pero ya no le quedaban fuerzas para seguir «extendiendo» una «mínima provisión diaria de prosa utilizable». Entregado a la realidad, sin el refugio que, al cabo, representa la escritura, le tocó vivir sus últimos años en un Estados Unidos que «nadie» que él conociera «se imaginó». Mucho menos él, atónito ante la «figura ominosamente ridícula del bufón presuntuoso» que, en su opinión, era Trump. No es extraño que, ante semejante escenario, leer se convirtiera en «el estímulo» de su «vida pensante». Entre sus últimas lecturas figuran Ta-Nehisi Coates, Teju Cole y Bruce Springsteen. Pero nada de narrativa. Curioso, porque, desde su muerte, yo tampoco he podido engancharme a una novela sin el pesar de saber que quizás nunca volveré a leer unas páginas como las suyas. En la literatura, como en la vida, la orfandad es para siempre."