04/04/2023

propostes temporada 23-24, 4

 



Títol: La teoiría de los archipélagos


Autora: Alice Kellem

Pàgines: 288

Proposa: Paco





    Se trata de una novela romántica pero no es la típica novela romántica que nos podríamos imaginar. Tampoco te esperas de qué va. Para mí ha sido una grata sorpresa.

    Lo que más me ha gustado es la cantidad de imágenes que hay en ella y que me han hecho disfrutar de su lectura:

    “Ahora, las calles lo reciben silenciosas. No lo reconocen. No saben quién es. Pensarán que se trata de un forastero más que desea alejarse del ruido de la ciudad, pero lo que busca el hombre de setenta y dos años que acaba de parar delante del hostal es un amor perdido.”

    “Martín se siente como si fuese un puñado de azúcar disolviéndose en café caliente. Cree que todo él va desapareciendo conforme envejece. En las últimas décadas ha desaparecido la fuerza que tenía en las piernas y en los brazos; han desaparecido recuerdos, objetos que un día le importaron y la emoción de alcanzar metas; ha desaparecido incluso la percepción que tenía del tiempo y del espacio, como si todo se hubiese ralentizado.”

    «La teoría de los archipiélagos viene a decir que todos somos islas, llegamos solos a este mundo y nos vamos exactamente igual, pero necesitamos tener otras islas alrededor para sentirnos felices en medio de ese mar que une tanto como separa. Yo siempre he pensado que sería una isla pequeñita, de esas en las que hay tres palmeras, una playa, dos rocas y poco más; me he sentido invisible durante gran parte de mi vida. Pero entonces apareciste tú, que sin duda serías una isla volcánica llena de grutas y flores. Y es la primera vez que me pregunto si dos islas pueden tocarse en la profundidad del océano, aunque nadie sea capaz de verlo. Si eso existe, si entre los corales y sedimentos y lo que sea que nos ancla en medio del mar hay un punto de unión, sin duda somos tú y yo. Y, si no es así, estamos tan cerca que estoy convencido de poder llegar nadando hasta ti».

(Si no es tu estilo y no la votas, si tienes ocasión en algún momento léela sólo son 288 páginas)

propostes temporada 23-24, 3

 



Títol: La tesis de Nancy

Autor: Ramçón J. Sender

Pàgines: 320


Proposa: Fabiola





¿Por qué propongo esta lectura?

    Básicamente por dos razones. La primera porque todavía no hemos leído en Vespres a Ramon J Sender y creo que dada su importancia, es considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX, es un buen momento para acercarnos a este escritor aragonés.

    La segunda razón tiene que ver más con el tema de esta obra. Me he decantado por su obra más humorística. Después de un año de lecturas "duras" y bastante impactantes, creo que ya nos toca reír y leer algo más desenfadado. Y ése es el objetivo de esta novela. El propio autor ya nos lo recuerda con la cita de Cervantes que nos dice: " Es tarea de discretos hacer reír"

    Así pues, en esta novela que os va a encantar, vais a encontrar mucho humor, ironía, juegos de palabras, malentendidos, contrastes, exageraciones... Sin olvidar que también hay dosis de crítica social, historia, escenas costumbristas, picaresca... Así mismo es una novela epistolar, la protagonista escribirá cartas explicando su aventuras y todo lo que descubrirá en Sevilla.

    Y muy brevemente su argumento: Nancy es una americana que viaja a España, concretamente a Sevilla para estudiar a los gitanos y posteriormente escribir su tesis. A partir de aquí, conoceremos en primera persona sus vivencias, experiencias, amores, opiniones y anécdotas.

¡Seguro que ya no os la queréis perder!!!!!

03/04/2023

propostes temporada 23-24, 2

 



Títol: El viaje de Cilka

Autora: Heather Morris

Pàgines: 384

Proposa: Emi







Sinopsi:

    1942. Cilka Klein tiene sólo dieciséis años cuando es trasladada a Auschwitz-Birkenau, donde enseguida llama la atención del comandante Schwarzhuber. Pronto aprenderá que el poder no deseado ayuda a seguir con vida. Pero tras la liberación es acusada por la brutal policía soviética de colaborar con los nazis y será duramente castigada por ello con una condena de quince años de trabajos forzados en Siberia. Así, por segunda vez en tres años, Cilka se encuentra de nuevo hacinada en un tren de ganado que la transportará al gulag de Vorkutá, donde se enfrentará a obstáculos nuevos y a otros que le son horriblemente familiares, haciendo del día a día una lucha por sobrevivir. Basada en la historia real de Cilka Klein, esta novela es un poderoso testimonio sobre el triunfo de la voluntad humana, la importancia de la amistad y el valor que tienen la esperanza y el amor como armas para la supervivencia.

propostes temporada 23-24, 1

 



Títol: Cinco horas con Mario

Autor: Miguel Delibes

Pàgines: 336

Proposa: Loles






Sinopsi:

    Una mujer acaba de perder a su marido y vela el cadáver durante la noche. Sobre la mesilla hay un libro –la Biblia– que la esposa hojea. Va leyendo los párrafos subrayados por el hombre que se ha ido para siempre. Una oleada de recuerdos le viene a la mente y empieza un lento, desordenado monólogo en el que la vida pugna por hacerse real otra vez. La pobre vida llena de errores y torpezas, de pequeños goces e incomprensiones. ¿Ha conocido Carmen alguna vez a Mario? Escuchemos el irritante discurrir de la pequeña y estrecha mentalidad de la esposa. Otro hombre irá poco a poco descubriéndose, para todos menos para ella, con toda su desesperanza y su fe en la vida. Cinco horas con Mario es una novela de gran penetración psicológica que, a través de un alma femenina puesta al descubierto, llega hasta el fondo de la sociedad española de su tiempo. Sólo un escritor de la categoría de Miguel Delibes podía enfrentarse con este difícil tema y resolverlo tan brillantemente.

02/04/2023

manuel vicent

 



Entrevista a Manuel Vicent

"No tengo terror a la página en blanco, sino a la página escrita"

Por Nora Navarro
El Periódico de España
26/03/2023

"PREGUNTA: Como orfebre del lenguaje y las posibilidades de las palabras, ¿qué línea delimita, une o distancia, en su caso, al novelista del periodista?

RESPUESTA: En mi caso, no existe esa línea. Siempre se dice que se tiene terror a la página en blanco, pero yo tengo terror a la página escrita, porque la página en blanco es un campo infinito que puede ser de todo. Pero a la hora de enfrentarme a la página en blanco, lo que yo quiero hacer es literatura. Nada más. Lo que sucede es que no es lo mismo escribir para una novela que para un artículo, porque cambia la forma. Pero mi actitud ante el folio es puramente literaria. Yo no tengo un sentido periodístico de la noticia. Para mí, el mundo se constituye con palabras.

P. A menudo dice, buscando las palabras, escribe más con imágenes que con el pensamiento.

R. Sí, porque yo no tengo un sentido muy analítico de la vida y de lo que sucede, sino que más bien tengo un sentido sintético. En vez de analizar, para mí es mucho más cómodo o me desenvuelvo mejor intentando sintetizar una sensación mediante una imagen o una metáfora. Además, yo creo que a través de las imágenes se llega más profundamente al interior del cerebro.

P. En una entrevista con Jot Down expresó que "todo lo que nos ha pasado a lo largo de la vida no es más que un desarrollo de los primeros cinco o seis nudos que se hacen en la infancia, y la experiencia no es más que ir desatando lentamente esos nudos. ¿La escritura forma parte del proceso de desanudar?

R. Sin duda. Yo creo que, durante la infancia, mientras está activo el cerebro de las emociones, que es el cerebro límbico, que registra los sentimientos, los símbolos, las creencias, los miedos o los sentidos, somos pura naturaleza, hasta que esa información llega al córtex, que es la inteligencia, la percepción inteligente de las cosas. Entonces es cuando ese nudo que se forma en el cerebro límbico se va desatando lentamente, como una niebla que se levanta y te enseña los perfiles de las cosas. A partir de una edad, la inteligencia va desenrollando ese nudo que se ha formado en el cerebro inferior, el límbico, donde se alojan los primeros sabores, aromas o canciones, que la inteligencia va evaporando poco a poco para abrir paso a las preguntas sobre lo que somos y por qué, y ahí se va desatando un nudo que llega hasta el final de una vida. Creo que escribir sobre ello es una forma de regresar a esas primeras sensaciones de la niñez y de seguir haciendo esas preguntas. Y es, sobre todo, una forma de mirar el mundo.

P. Su última novela, Retrato de una mujer moderna (Alfaguara, 2022), que rinde homenaje a Concha Piquer, es también un viaje de regreso al paisaje sonoro de su infancia. ¿Cómo fue el proceso de reconvertir la entrevista que le hizo en los 80 en una novela?

R. Cuando le hice aquella entrevista a Concha Piquer en 1981, me encontré con una mujer que era un verdadero personaje. Ya a partir de esa entrevista concebí la idea de desarrollar su vida como un personaje de novela. Pero todo lo esencial de esta novela se basa en datos y hechos reales, no hay nada inventado. Lo que sucede es que yo le he puesto una atmósfera. Digamos que Concha Piquer ha puesto el qué, y yo he puesto literariamente el cómo.

P. En esta novela escribe que "no se puede cantar tan bien si no se ha sufrido mucho, no se puede causar tanto placer si no se ha gozado hasta más allá de la embriaguez". ¿Cuánto hay de la Piquer y cuánto de usted en esta reflexión?

R. Es que eso se puede aplicar a cualquier arte, ¿no? Porque el arte es un producto de la experiencia. Y para expresar, no te digo ya en una canción, sino también en la escritura, esa experiencia del autor se necesita haber vivido, gozado, llorado, leído, visto, tocado. Y eso se transmite y se nota si el autor o autora lo ha experimentado de primera mano. Yo tengo una imaginación limitada a las cosas que he vivido, porque, en el fondo, cualquiera que escriba en una novela un crepúsculo, siempre va a describir su crepúsculo, aunque lo atribuya a un personaje.

P. Desde 2004 guardo una columna suya titulada Las Olas, que empieza así: "El mar sólo es un conjunto de olas sucesivas, igual que la vida se compone de días y horas, que fluyen una detrás de otra". ¿Cuáles han sido las mejores olas de su vida?

R. Pues las mejores olas de mi vida son las que me han dado ocasión para que yo haya podido vencerlas y las que han demostrado que podía vencerlas, y también las que me han ayudado a llevarme a una buena bahía o a una buena playa. Una ola puede ser a la vez un enfrentamiento o un descubrimiento. Una ola te puede hacer naufragar y también te puede llevar a un puerto maravilloso.

P. El mar navega a menudo en su literatura, incluso cuando se ha alejado de la orilla.

R. Claro, yo me crie de niño junto al mar y no concibo esta vida sin tener el mar presente. Y el momento en que lo perdí, que es cuando dejé de vivir en el Mediterráneo y me mudé a Madrid, lo recuperé convirtiéndolo en materia literaria, como en esa columna, que es un forma de no perderlo nunca o de convertirlo en un mar interior en el que puedes navegar continuamente.

P. ¿La eternidad, como en las novelas, cabe en una columna?

R. Una frase puede ser eterna. O un verso. Y también un artículo y una novela pueden pasar a la historia. ¿Qué es pasar a la historia? Pues que alguien repita una línea tuya y que se convierta en un anónimo, por ejemplo. Tú escribes un pensamiento, una sensación, una atmósfera, y se convierte en un viento o un aire a través del tiempo que otra gente, sin saberlo, lo respira. Quizás eso sea pasar a la historia. Pero la eternidad puede caber, en una palabra.”

01/04/2023

fragmento final

 

Invisible    

Eloy Moreno

Nube de Tinta, 2020

páginas: 295-296


"A los pocos minutos, cuando el alrededor se llena con el sonido de una ambulancia, el chico abre ligeramente los ojos y, con una pequeña sonrisa, dice una sola palabra: «Luna…».

Será a partir de ese momento cuando volverá a ser visible para todos. Será visible para todas las personas que se acercarán a ver —y grabar con sus móviles — lo que ha ocurrido en las vías del tren tras escuchar la bocina, el frenazo y las sirenas.

Será visible para los médicos que lo atenderán nada más entrar en el hospital, por la puerta de urgencias.

Será visible de nuevo para sus padres, que saldrán de sus trabajos más asustados de lo que nunca lo han estado, porque no hay peor miedo que la incertidumbre de no saber lo que le ha pasado a un hijo.

Será visible también para todos los profesores del instituto, unos profesores que, con cara de preocupación simularán que no saben cómo ha podido ocurrir algo así. Será, por fin, visible para la directora del centro. Una directora que estará preocupada por la salud del chico y, por supuesto, por cómo va a afectar eso a la reputación y a los ingresos del instituto.

Será visible para todos sus compañeros. Para los que ni siquiera lo conocían y para los que sabiendo lo que estaba ocurriendo nunca dieron un paso para impedirlo. Para todos esos compañeros que hacen trabajos, proyectos, murales… sobre «la paz mundial», «la ayuda a los débiles», «la concordia de las civilizaciones…», pero que no han sabido cómo ayudar a quien tienen al lado.

Y será visible también para los padres de esos compañeros que, al escuchar las noticias, se lamentarán de lo ocurrido: «Pobre chico, espero que esté bien, cómo habrá ocurrido algo así?…», unos padres que nunca relacionarán a ese chico con el que aparecía en aquel vídeo de las avispas que les hizo tanta gracia.

Será visible, por supuesto, a partir de ahora para todos los periodistas que, tras conocer la noticia, ya tendrán algo con lo que llenar los titulares, aunque solo sea por unos días.

Será visible de nuevo para Zaro, su mejor amigo, un Zaro que, a partir de ese momento, llevará su propio castigo por dentro. Que pasará los días pensando en qué pudo haber hecho, cuándo pudo haber actuado, en cómo arreglar el pasado…

Y claro, será visible también para ella, para una chica que, a pesar de haber intentado ayudarle a través de los dibujos sabe que no ha sido suficiente. Una chica que lleva días llorando en su habitación, de rabia, de impotencia, de amor… Una chica que continúa escribiendo una carta que, quizá, algún día se atreverá a entregar.

Y quizá, aunque eso nunca lo sabremos, vuelva a ser visible para todos nosotros, para todos los que alguna vez hemos mirado pero no hemos querido ver, para los que hemos preferido girar la cabeza hacia otro lado, para los que hemos hecho del MIENTRAS NO ME TOQUE A MÍ, ESO NO ES PROBLEMA MÍO nuestra filosofía de vida."

cuines literàries

 




LES SOPES

    "En realitat, em penso que es podria afirmar, parlant en general, que el ciutadà d'aquest país es poc soper i que li interessa poc aquest rengló de la cuina. Vull dir, de seguida, que la constatació d'aquest fet em sembla prou estranya.

    Durant segles, l'alimentació popular en aquest país ha estat l'escudella i carn d'olla, es a dir, el bullit a la catalana, que es un plat que pot trobar-se, amb els naturals matisos, en tot l'occident europeu concentrat, sobretot, en l’àmbit familiar: es el pot-au-feu francès, el cocido peninsular, la potée flamande, el bollito italià... Aquesta forma de bullit, de variats elements vegetals i animals, dona origen a un brou, que aquí s’ha perfeccionat d'una manera modèlica amb l’arròs i fideus o altres pastes i alguns llegums verds i secs, que han arribat a construir, sobretot al camp, l’anomenada escudella de pagès, que es un plat que a penes pot discutir-se perquè es un fet d'un volum inqüestionable. De manera que la veritable sopa del país, la que s’ha menjat en el curs dels segles, ha estat la del bullit, l'escudella, que ha tingut una popularitat vastíssima, tant al camp com als vilatges i a les ciutats, als medís rurals com als industrials. Jo sóc d'una època que, en família, es donava l'escudella i carn d’olla cada dia de la setmana a l’hora de dinar. El diumenge era excepcional: es presentava, en les cases, un arròs cuinat segons principis comarcals, és a dir, de la geografia, de la producció i del clima imperant.

    Ara, la meva intenció seria parlar del rerefons històric de les sopes. És de tota evidencia que, en els decennis que travessem, la carn d'olla — i el brou o la sopa subsidiària — ha anat molt de baixa, no solament perquè els ingredients que en formen part son molt cars, sinó perquè el plat requereix — si cal presentar-lo d'una manera decent — unes hores de cocció, i una de les característiques mes acusades del temps en què vivim es la possibilitat de trobar persones interessades en les coses mes absurdes i grotesques de la terra i la impossibilitat de trobar persones que tinguin curiositat pel fogó, la cassola o les graelles. De la mateixa manera que hi ha tractats per a aprendre el grec o el llatí sense llàgrimes, ara, hom pretén de menjar be sense el mes lleu esforç,, fent les coses de qualsevol manera, sense dificultat. Cada dia es més petit l’interès per la cuina — cosa fatal per al manteniment de l'amor i dels matrimonis reals, vull dir monògams. Es absurd, però es real. El cas es que l'escudella ha anat molt de baixa, cosa per altra part natural en un país que ha tingut uns dirigents que han abaratit les coses de luxe i han escandalosament permés l'encariment de les coses populars. L'escudella era una cosa popular.

    Totes les altres sopes que es popularitzen en el país no tenen, en realitat, consistència ni presenten una qualsevol importància. Les tasses de brou, que tingueren una tan difusa presència en els estats de convalescència, formen part del sistema del bullit de què ja parlàrem i, de vegades — quan es volia fer una cosa substanciosa—, del bullit dels ossos amb moll, dels ossos cilíndrics — de l’osso bucco dels italians. Era el moll d'aquests ossos que produïa les llunes de les nostres velles tasses de brou. Les sopes de profiteroles, les sopes de pa, de vegades amenitzades amb un ou, eren sopes sense somnis possibles i sense realitats. La sopa d'all es un bon plat peninsular — amb un raig d'oli d'oliva i sempre que l'all no arrasi el contingut del plat. La sopa de farigola, que se sol menjar tot l'any, però sobretot pel març;, que es l’època en què la flor d'aquest arbust es més aromàtica, és molt agradable, molt més, al meu entendre, que la sopa d'all, sopa clèrico-rural que s'ha imposat, no solament en el món eclesiàstic, sinó en estaments de la vida ciutadana, per la seva extrema facilitat. La sopa de farigola és poètica i terral i, a més, molt antiga, perquè hi ha una locució en el país que diu «Sopes de farigola, parts de rosari...».

    Queda, si més no, una altra sopa que potser és la més gustosa del país i que ha pres, en els últims anys, una voga molt vasta: és la sopa de peix. Es tracta, però, d'una sopa molt limitada al nostre litoral, perquè no hi ha res més discutible que aquesta mena de brous en l'interior, a pesar dels frigorífics habituals. Les sopes de peix autentiques i reals (en franca baixa) que es fan aquí — i que en aquest llibre examinarem quan arribarà l'hora — tenen la característica d'ésser una sopa de brou de peix; en aquest sentit aspira a ésser una sopa molt diferent de bollabessa provençal — diuen que Marsella és la capital de la bollabessa —, i d'aquestes horribles sarsueles que se serveixen en els establiments, sense cap sentit culinari i amb un cert perill dels estómacs.

    Havent viscut i vivint, amb molta continuïtat, entre els pagesos, una cosa em sorprengué sempre d'aquest estament tan important: els pagesos no mengen més que l'escudella de la carn d'olla, que, com deia, està tan de baixa i que mantenen, sens dubte, accentuant-ne la precarietat. El fet que els pagesos no disposin, en la seva alimentació, de les sopes de verdures seques o verdes que constitueixen un dels factors essencials del manteniment de les classes rurals en el continent europeu sempre m'ha produït una gran sorpresa i m'ha portat a fer reflexions d'escassa amenitat. Fet i fet, jo sóc un partidari de les sopes de verdures de tipus camperol i agrari.

    Crec que es podria afirmar que els pagesos d'aquest país mengen molt malament i, des del punt de vista higiènic, d'una manera equivocada. Mengen, naturalment, escudella i carn d'olla amenitzada amb porc i cansalada rància, coses que utilitzades en excés son una barbaritat. Sobre gairebé tota la resta, hi projecten la seva aversió a les coses bullides i ho fan tot fregit i refregit, sempre que poden amb tomàquet, que ho malmena tot en forma irreparable. Les sopes, amb els productes naturals que tenen a l'abast, les sopes de llegums i de verdures, no son del seu gust, en contraposició, en aquest punt, amb tota la cuina europea rural. ¿Per què no mengen sopes, sobretot a l'hora de sopar? No ho he compres mai. En part, potser es degut al fet que aquestes sopes son de cocció lenta i volen temps i, per contra, els fregits i refregits son ràpids, i les dones, en la vida rural, tenen molta feina. Però potser la qüestió ha estat mal plantejada per raons temperamentals i ha produït solucions en general contràries.

    He sostingut sempre que un dels més grans trencacolls d'aquesta península fa referencia a l’alimentació popular. En aquells vastíssims espais en què no existeixen horts, resoldre aquest problema serà molt difícil. Ara, en el país en què vivim, no es pot concebre una aglomeració rural sense la producció hortícola corresponent immediata. No es pot concebre una masia, en aquests rodals, sense l'hort en funcionament acurat, de vegades molt productiu i ben cultivat. Ara, el pagès, sobretot el de les terres baixes o posat a mig aire, tendeix, abans que tot, a portar els seus productes al mercat i monetitzar-los. És un element positiu de l'economia general. El millor que produeix, ho porta sempre al mercat. Personalment fa una vida precària. Prefereix mercadejar a menjat d'una manera passable. La seva ànsia de seguretat el porta a fer una vida mediocre i precària, i aquesta tendència el porta sovint a extrems exagerats.

    Les sopes de verdures i de llegums són, doncs, generalment , inexistents en el camp, i aquest fet és Igualment constatable en les poblacions i ciutats — tot i que potser aquests últims anys aquests condiments s’han difós una mica, no gaire. Aquestes sopes, si més no, són un dels mes grans al·licients de la vida europea rural, que n'ha fet una alimentació intel·ligent, substanciosa i molt apta per a produir un rendiment humà. En el nostre país son amb prou feines conegudes les sopes d'aquesta classe de caràcter general fetes amb els ossos corresponents i una barreja de patates, pastanagues, api, mongetes blanques, porros, etc., mantega i llet i les sopes de verdures de caràcter monogràfic, es a dir, amb un sol llegum, vull dir les sopes de patates, les sopes de pèsols, les de tomàquet, etc., i tantes com en podríem citar. Vull dir, amb tot això, que la mes gran part de la producció no és aprofitada, pel pagès, per a la seva satisfacció personal. Es fa la corresponent objecció dient que aquest no es un país de prats, ni de vaques, ni de llet abundant i, en definitiva, de mantega, i que són precisament totes aquestes coses — perquè a la cuina la llet arregla moltes qüestions, i no diguem la mantega— que donen a aquestes sopes un interès sensacional. Tot això es cert, i tractar de negar-ho sería una absurditat. Ara: la utilització, en la seva condimentació, de l'oli d'oliva bo no fa, en definitiva, cap mal, i de llet, sempre més o menys se'n pot disposar. En realitat, hem de manipular el que tenim, no hi ha dos països iguals i no es poden fer miracles. El quer jo no he dit mai es que aquestes sopes no puguin, en un o altre lloc, ésser millors. El que dic és que no aprofitem el que tenim per gasiveria i per una tendència a fer les coses molt abandonada, rutinària i sense interès de cap classe.

    En la nostra historia no s'han produït sopes de verdures i de llegums importants i en les nostres ciutats s’està passant, ara, en aquest punt, de la pura inanitat a la presentació de sopes envasades. En aquest punt, tenim una posició molt distinta de la cuina popular i agrària del món occidental, una posició que, al meu entendre, no és precisament de superioritat, sinó tot el contrari. D'aquestes sopes, n'hi ha una a França, la de ceba — la soupe à l'oignon — , que al meu modest entendre és extraordinària. Aquesta sopa, cal gratinar-la amb formatge ratllat i mantenir-la al forn el temps que sigui necessari. I ens abstindrem de fer la mes lleu referència a una de les sopes mes substancioses i fines d'Europa i que jo he menjat sobretot a Alemanya : la sopa de cua de bou — l’oxtail soup — , que, al meu tendre, és absolutament ben trobada.

    Una de les coses de més profunditat d'aquesta península — i mes complexes — es el millorament de la cuina popular i rural, no solament per a arribar a viure amb un punt de discreció, sinó amb vista a l’eficàcia. Independentment del que es pugui haver millorat en aquests últims anys — cosa complexa, quela gent judicarà al seu gust — , sempre he cregut que en aquest país es podien menjar molt bones sopes d'aquesta classe, si més no perquè les coses essencials per a fer-les es troben en els horts del costat. Si no s'ha fet és per incúria i per la deixadesa ancestral. Continua en peu la idea que la cuina només val la pena quan es una cosa extraordinària, quan en realitat hauria d'ésser la cosa més normal i habitual que hi ha. Vet aquí, fet i fet, el que hauria d'ésser la tendència positiva. Per dir-ho clar : jo sóc partidari de les sopes, que el país sigui cada dia més soper, no solament per a la bona marxa de la salut física, sinó de l'equilibri espiritual. Anem entrant en un món en què l’única cosa que tindrà valor serà el treball i la integració personal, i, a tot això, hi podria contribuir una alimentació que poses fi a l'hiperclorhídric, el frenesí i l'ús de les innombrables formes del bicarbonat.”

Josep Pla
“El que hem menjat”
Obra completa, XXII
Destino, 2004
pàgines:61-66