
31/12/2007
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El origen perdido (2)
22/12/2007
En navidad

18/12/2007
16/12/2007
Aziz Salama en la UAB
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Como la mayoría del grupo estaba en el ensayo de nuestra próxima representación, el amigo Aziz nos hace llegar sus palabras y reflexiones en torno a esta nueva exposición de su trabajo. Un saludo ¡artista!.
EL SEMEJANTE
Puedo caminar hacia el Muro de las Lamentaciones, puedo caminar hacia Santiago de Compostela, y puedo caminar hacia la Mekka, como puedo caminar en dirección a.. . . . . . . .
No tengo porque parar, ni para retroceder. No tengo porque odiar, ni para rechazar, ni para romper un diálogo. Son símbolos de mis semejantes de unas épocas lejanas. Cada uno ha expresado su ser a través de los instrumentos de su tiempo, a través del interés del espacio humano de entonces y de sus exigencias cotidianas.
No tengo porque expresar lo mismo, ni hacer mío el pensamiento del antiguo semejante. Ni usar sus argumentos ideológicos, para dañar a mi actual semejante.
No es mi herencia, ni mi continuidad cultural ni intelectual.
Yo soy heredero del antiguo en lo noble, en el universal, y en lo humano.
Tengo mis instrumentos, mi lenguaje, tengo mi espacio y mi tiempo.
Fabrico mi mundo y creo mi espacio del día a día. El producto caducado, no lo consumo, no lo adopto, no lo uso como argumento para afirmar una identidad errónea, ni para herir a mi semejante. Lo miro, lo respeto y puedo inspirarme de ello.
Como humano soy anterior al Muro de las Lamentaciones, a Santiago de Compostela y a la Mekka. Quedan las palabras que marcaran a los posteriores y que se usaran para marcar las diferencias. Huellas de unas personas semejantes a nosotros que hoy hacen el paraíso de la impotencia y de la intolerancia. No necesito buscar mi imagen en el imaginario del otro, ni tengo razón para dar explicación al otro sobre mi propia imagen.
El otro soy yo. Soy Beethoven, soy Averroes, soy Kandinsky, soy Von braun.
Quiero guardar mi esencia de hombre libre, de un ser que mira mas allá del rostro que puede reflejar cualquier espejo, deseo comunicar con este semejante que usa la lógica, el respeto y el perdón como indicadores para construirse un sitio bajo el sol de las/os humanas/os.
El artista,
Aziz Salama
Diciembre 2007
12/12/2007
RECUERDOS DE INFANCIA (3)

Pero..., lo que son las cosas. Ya de jovencita, un pequeño pueblo me convirtió, o al menos así lo sentí yo, en una especie de " hija adoptiva". Lo cierto es que durante los muchos años que he estado yendo lo he considerado un poco mio.
Llegué allí por primera vez el verano del 79 y fue, sinceramente, como transportarse un poco al pasado. Una estrechísima carretera te llevaba hacia el pueblo y se transformaba de asfalto a tierra en cuanto rozaba la primera casa. Al llegar a la plaza unos grandes olmos custodiaban un abrevadero que todo el mundo conocía como " el pilón" y que era punto de encuentro para todos pues en las casas no había agua corriente y además en aquellos años allí aún se seguían trabajando los campos con caballerías, así que era paso obligado de mulos, burros, ovejas y cabras antes de recogerse en sus respectivas cuadras.
Otro lugar de encuentro era el Teleclub, en aquel entonces único lugar del pueblo que contaba con una televisión, donde podías tomar algo, echar una partida de cartas o simplemente charlar con la gente. Eso sí, salvo la mujer que se ocupaba del bar, rara vez veías mujeres allí.
Para las fiestas de la Virgen, pasacalles con acordeón, guitarrico, botella de anís y algún que otro utensilio de versatilidad indudable. Por la noche baile en el granero que previamente habíamos vaciado. El músico, un hombre orquesta que pasaba del pasodoble a la rumba intercalando de vez en cuando un vals o una canción de moda.
En esos años en que no podíamos imaginarnos que un día no demasiado lejano llevaríamos el teléfono colgado todo el día, la única comunicación con el exterior era un teléfono público gestionado por una persona del pueblo que dependía, a su vez, de otra centralita de un pueblo cercano; así que llegabas al locutorio y pedías conferencia a Barcelona, dabas el número de teléfono y te ibas al teleclub , que estaba enfrente, hasta que te avisaban de que tu conferencia estaba disponible, lo cual podía tardar un promedio de 30 minutos.
El día a día para nosotros, habituados a la ciudad, se convertía en una auténtica aventura. En lugar de ducha un barreño y un cazo, en lugar de lavadora unos lavaderos públicos que estaban a 10 minutos de casa, dos barreños sobre los poyetes eran la alternativa a la fregadera, la cuadra sustituía al lavabo y en la mayoría de las casas cocina económica y fuego a tierra.
Poco tiempo después todo empezó a cambiar y a modernizarse, cosa que sin duda agradecieron sus habitantes porque no es lo mismo pasar unos días de vacaciones que vivir todo el año en esas condiciones.
En cualquier caso yo siempre tendré un especial recuerdo de ese verano"