10/12/2022

laforet, obras 6

 


Siete novelas cortas


Carmen Laforet


Menoscuarto, 2010

páginas: 472

    Álvaro Pombo subraya en el prólogo de este volumen que «la posguerra es el lugar de estas siete novelas cortas de Carmen Laforet, que me han recordado la intensa emoción con que leí "Nada" por primera vez». En efecto, esa «posguerra que circunscribe y es circunstancia de todos los personajes, incluida la propia narradora» da unidad a las siete obras aquí recogidas, escritas entre 1952 y 1954, después del gran éxito de su primera novela. Tras reunir sus cuentos completos ("Carta a don Juan"), Menoscuarto recopila ahora por primera vez esta otra vertiente de una escritora fundamental: la novela corta. «El piano», «La llamada», «El viaje divertido», «La niña», «Los emplazados», «El último verano» y «Un noviazgo» ratifican la voz inconfundible de Laforet y su papel renovador de la narrativa española del siglo XX.

09/12/2022

laforet, obras 5

 

Carta a don Juan: cuentos completos

Carmen Laforet


Menoscuarto, 2007

páginas: 248

por Pedro Antonio Urbina
aceprensa, 18/04/2007

    Carmen Laforet (1921-2004) publicó en 1952 una antología de sus cuentos -ocho-; en dos publicaciones posteriores la amplió a diez. Esta edición, con voluntad totalizadora, se presenta como cuentos completos. Se justifica en la introducción del editor -su hijo- esta recopilación de 25 cuentos -algunos de los cuales la autora no «hubiera querido dejar a la posteridad»-, en tanto que permiten una más completa tarea investigadora sobre el estilo, temática y caracteres en general de la literatura de Carmen Laforet.

    En el primer bloque de cuentos se reúnen los anteriores (de los 17 a los 21 años) a la novela «Nada» (1944). La segunda parte corresponde a la conocida antología, antes citada, que compuso la misma autora. Y los cuentos de la tercera parte fueron escritos entre 1952 (año de la publicación de «La isla y los demonios») y 1955 (año de la novela «La mujer nueva»); estos cuentos son cronológicamente los últimos -la escritora no volvió a este género narrativo-, y quedaron abandonados u olvidados. Como dice el texto introductorio, en estas tres fases de su narrativa encontramos «varias de las constantes de Carmen Laforet: el humor más o menos soterrado, la palpitación lírica ante la naturaleza, la reivindicación de la dignidad y la libertad del ser humano, y muy especialmente de la mujer».”

Con prólogo de Carme Riera.



08/12/2022

laforet, obras 4

 

Al volver la esquina

Carmen Laforet


Destino, 2004

páginas: 288

Al volver la esquina, una obra de libertad

por Elízabeth Hernández Alvarado
en Viaje a Ítaca, 24/02/2015

    Al volver la esquina es la segunda y última obra publicada de la pretendida trilogía «Tres pasos fuera del tiempo», de Carmen Laforet. En el prólogo de La insolación, publicada en 1963, Carmen Laforet declara tener escritas las otras dos novelas que completaban la trilogía. Sin embargo, al retomar el proyecto diez años después, decidió rehacerlo por completo. En vida envió la novela a la editorial, e incluso llegó a corregir las galeradas, pero estas no fueron devueltas, y ha sido a partir de esas correcciones realizadas por la autora de donde ha surgido la edición que finalmente llegó a las librerías en 2004, de la mano de Agustín y Cristina Cerezales Laforet, hijos de la escritora; e Israel Rolón Barada, investigador de su obra.

    En Al volver la esquina la novelista retoma los personajes principales de La insolación, dando un paso más en el tiempo de sus vidas. Ahora los protagonistas ya no son los adolescentes que vivían sus veranos en Beniteca, sino adultos que se han vuelto a encontrar de forma fortuita en Madrid. De los tres veranos donde el tiempo era fugaz e insuficiente para las correrías de los amigos, del calor estival, de la luz del Mediterráneo, de los constantes descubrimientos propios de la adolescencia, la autora nos traslada primero a una noche de lluvia y frío de Toledo, una auténtica noche toledana; y después, a un Madrid igualmente gélido y oscuro, con un pequeño paréntesis en la costa que parece trasladar a los protagonistas a aquellos veranos en los que se conocieron. Una vez más, el espacio y el clima se convierten en personajes de la obra. Si a la edad temprana le era propio un tiempo estival de playa y juegos, a la madurez algo confusa le toca lluvia y oscuridad.

    La continuidad en los personajes está muy lograda de una obra a otra. La sensación de que, como lectores-espectadores, estamos siguiendo la vida de Martín Soto y los hermanos Corsi, Ana y Carlos, es absoluta. Efectivamente son adultos y sus circunstancias han cambiado, pero la autora ha conseguido seguir el rastro de los tres protagonistas haciéndoles crecer en el papel.

    Si con la lectura de La insolación se tiene el convencimiento de estar ante la obra de madurez de Carmen Laforet, Al volver la esquina rezuma libertad. La libertad de la creadora que ya no balbucea ante su primera novela, que ha logrado dar por terminado diversos proyectos, que tiene la necesidad de rehacer un trabajo por completo y que combina con maestría atmósferas, voces narrativas, tiempos y espacios diferentes.

    Esta novela de 2004 está llena de una escritura viva propia de una creadora madura, nada sujeta a convencionalismos narrativos. La libertad mencionada se deja notar en la alternancia de voces: desde el monólogo interior a los diálogos, pasando por el narrador-protagonista y el narrador-impersonal en tercera persona. En la misma obra nos encontraremos tanto con atmósferas misteriosas, más propias de una novela negra, como con escenas corales de enredo. La publicación de la noticia que da cuenta de la desaparición del protagonista, punto de partida de la novela, es el elemento perfecto para presentar una trama inquietante. Y sin embargo, a pesar de su sabor nuevo y su aire fresco, Laforet vuelve a recrear perfectamente el ambiente que ya en La insolación caracterizaba a la familia Corsi y a la oscuridad propia de las reflexiones del joven Martín.

    La autora logra un perfecto equilibrio entre el rescate de algunos personajes secundarios de la primera novela y la incorporación de otros nuevos. Con gran maestría realiza, como ha hecho en todos sus títulos, un retrato de la España del momento. Al volver la esquina repite la dualidad de mundos: la miseria de las pensiones, las comidas exiguas, la picaresca de los personajes para sobrevivir y las cenas suntuosas con invitados extravagantes, el gran piso frente a El Retiro con servicio, las luces y neones de una vida de fiestas y viajes.

    Dos realidades que el protagonista transita como si cruzara un puente: del pintor de miseria que buscaba los alojamientos más baratos al señorito que paga los gastos de sus amigos con su recién adquirida herencia. Martín salta de un mundo a otro llevándose consigo a alguno de los personajes.

    Con esta dualidad la autora también nos muestra que no son todo luces al otro lado, que una vida llena de aparentes ventajas también tiene sus sombras: violencia y drogas, celos, maltrato, mentiras, matrimonios de conveniencia… Laforet nos describe vidas que distan de ser simples, y mucho menos satisfactorias, a pesar de su aparente bienestar. Martín cruza el puente, entregándose a esa existencia de luces de neón y privilegios.

    En La insolación el jovencísimo Martín ve la necesidad de dedicarse por completo al arte de la pintura, manifestando su desinterés por cualquier enamoramiento y estabilidad familiar que pudiese alejarlo de su objetivo. No quiere pertenecer a nada que no sea su pasión creativa. En Al volver la esquina, en el instante en el que surge la figura de Ana en la noche toledana, las aspiraciones artísticas de Martín pasan a un segundo plano. De nuevo su vida se ve absorbida por sus amigos de antaño, como ocurría en los veranos en Beniteca. No sería del todo correcto y nada justo decir que Martín pierde su voluntad con la irrupción de los Corsi, pero sí que sorprende su capacidad de mimetizarse y de, al menos aparentemente, dejar atrás todo lo que hasta ese momento le preocupaba.

    Martín ha cruzado el puente pero vive en las dos orillas: una vida que puede parecer de cartón piedra, más propia de la oscuridad de la noche y de la vida loca de los hermanos Corsi. Y otra en la que se comporta según le dicta su conciencia, en la que mira por su futuro y donde planea echar raíces, una tierra fértil para continuar con su vida una vez pase el terremoto que siempre supone la aparición de sus amigos.

    Aunque se empeñe en negar sus sentimientos, la novela está llena de páginas que cantan al amor sincero y apasionado. Sin embargo, el joven Martín no se conforma con un único amor y decide dar un paso más en el disfrute de las pasiones amorosas, enredándose en historias complicadas y oscuras, historias de traición que enredan la madeja de su existencia y lo convierten en un personaje con una doble vida y, tal vez, con una doble moral.

    Carmen Laforet vuelve a ser la escritora que sugiere, mostrando sin dar explicaciones, saltando de la voz del protagonista a la del narrador, utilizando todos los recursos necesarios para dar vida a un mundo literario donde el lector tiene ojos, oídos y piel para sentir como el propio Martín. El paso entre la obra de 1963 y la publicada en 2004 es abismal, sin suponer una ruptura absoluta: hay continuidad entre ellas pero se nota el uso de nuevos recursos al servicio de la novela, la madurez creativa de la escritora, la libertad y la maestría de alguien cuyas obras beben directamente de la realidad.

Al final de estas páginas, el lector se queda con el profundo deseo de que el manuscrito de Jaque mate aparezca algún día entre papeles sueltos o en una saca perdida de correos, para volver a sumergirse en los mundos de una escritora capaz de crear realidades tan certeras y cercanas. Una autora que logró hacer de la vida pura literatura. Y de la literatura, la vida misma.”

07/12/2022

laforet, obras 3

 

La insolación (1963)

Carmen Laforet

Destino, 2007

páginas: 200

    Esta novela, publicada en 1963, formaba parte de un proyecto de trilogía (Tres pasos fuera del tiempo) que la autora nunca completó. De hecho, ésta es la única de las tres que se editó en vida de Carmen Laforet (1921-2004). Póstumamente, en 2004, se publicó Al volver la esquina; aunque terminada en 1973, la escritora nunca devolvió las pruebas de imprenta a la editorial, probablemente porque no se sentía satisfecha con ese texto. Se desconoce si llegó a escribir la tercera, Jaque mate. Se trataba de narrar tres momentos de la vida de un hombre.

    La insolación es una novela de aprendizaje. Ambientada en los primeros años de la postguerra civil española, relata la relación entre Martín Soto, que pasa tres veranos con su padre, militar, y con su madrastra en el pueblo de la costa levantina en el que aquél está destacado, y Anita y Carlos Corsi, huérfanos de madre, a los que su padre visita periódicamente, y deja, durante las vacaciones, al cuidado de Frufrú, una anciana peculiar y un tanto misteriosa, pero leal.

    La evolución de los protagonistas a lo largo de los tres veranos, que marcan su paso de la infancia a la adolescencia, está bien descrita. También el ambiente de la época, expuesto con realismo, pero sin cargar las tintas en lo negativo o en lo amargo, porque la vida siempre es más variada y rica que los adjetivos simplificadores con que suelen etiquetarse los periodos históricos. La gente trata de salir adelante en momentos de penuria y sufrimiento, pero también sabe divertirse e intentar ser feliz.

    Destaca en la novela la caracterización de los tres chicos protagonistas, muy distintos, pero unidos por una amistad que siempre prevalece, aunque haya momentos de tensión y divergencias propias de la inmadurez juvenil. También el ambiente y las costumbres de la zona están bien reflejados, así como la mentalidad dominante entonces en España.

    El ritmo de la novela no decae y se intensifica al final. La prosa cuidada, elegante, con abundantes diálogos que le dan agilidad, pero sin artificios ni experimentos estilísticos, porque de lo que se trata es de contar una historia.

06/12/2022

laforet, obras 2

 

La mujer nueva (1955)

Carmen Laforet

Destino, 2013

páginas: 336

    Paulina, una mujer de mediana edad, se separa de su marido, cuyo matrimonio es invalidado por las coincidencias contradictorias de la Guerra Civil y decide independizarse y demostrar que puede valerse por sí misma, acomodándose en un piso en Madrid y, si es necesario, haciéndose cargo de su hijo. Es una nueva vida, llena de desconocidos horizontes, descubre de nuevo el amor y mantiene una apasionada relación amorosa. Esta historia podía parecer habitual en nuestra época, pero La mujer nueva está escrita en los años cincuenta, en plena posguerra y en una etapa de gran represión franquista lo que hace de esta novela una precursora en España de una literatura feminista. Premio Nacional de Literatura de 1956 y Premio Menorca de Novela de 1955.

Fragmento:

    "Estaba sonriente, tranquila. Con todo aquello dentro o envuelta en todo aquello. Se vio a sí misma, dándose cuenta de que se pintaba los labios frente al espejo del lavabo, haciendo mil equilibrios con el traqueteo del tren. Sus ojos estaban profundamente serenos. Con una serenidad que no tenían hacía muchos años.

    -¿Qué te pasa Paulina?

    Lo preguntó suavemente, a media voz, dirigiéndose a la imagen suya del espejo… pero, en verdad, materialmente, no le sucedía nada. Alrededor suyo no sucedía absolutamente nada.

    De nuevo volvió a la ventana y la abrió. Entonces recibió en la cara el fresco aroma, el viento que la velocidad del tren producía, los chirridos de los pájaros, los fuertes colores de la tierra, que el sol caldeaba ya y que se confundían en el brillante amanecer.

    El amor –notaba el alma de Paulina- , el amor es algo más allá de una pequeña pasión o de una grande, es más… Es lo que traspasa esa pasión, lo que queda en el alma de bueno, si algo queda, cuando el deseo, el dolor, el ansia han pasado. El amor se parece a la armonía del mundo, tan serena. A su inmensa belleza, que se nutre incluso con las muertes y las separaciones y la enfermedad y la pena… El amor es más que esta armonía; es lo que la sostiene… El amor recoge en sí todas las armonías, todas las bellezas, todas las aspiraciones, los sollozos, los gritos de júbilo… El amor dispone la inmensidad del Universo, la ordenación de leyes que son matemáticamente las mismas para las estrellas que para los átomos, esas leyes que, en penosos balbuceos, a veces, descubre el hombre.

    El Amor es Dios –supo Paulina- ; Dios, esa inmensa hoguera de felicidad y bien, en la que nos encontramos, nos colmamos, a la que tendemos, a la que tenemos libertad para ir y vamos, si no nos atamos nosotros mismos piedras al cuello. "

05/12/2022

laforet, obras 1

 

La isla y los demonios (1952)

Carmen Laforet

Destino, 2022

páginas: 368

    Marta Camino es una joven que vive con su hermano José y su cuñada Pino en una casa situada en las afueras de Las Palmas. Con ellos, encerrada en una habitación, se consume su madre, Teresa, que enloqueció tras un accidente. Esta vida rutinaria de contenidas tensiones se quiebra con la llegada de unos parientes que huyen de la guerra civil en la Península, y Marta entiende su presencia como la promesa de una vida distinta, llena de sensaciones nuevas. El paisaje bello y sobrecogedor se convierte en un protagonista más y asiste al implacable descubrimiento de los demonios interiores de los formidables personajes y a la progresiva transformación de Marta, que ve en el mar la ruta hacia su liberación.


Fragmento:

    “¿Puede llegar a ser una caldera hirviente, un gran nido de pájaros, el corazón de una niña perdida en una isla de los océanos?”

04/12/2022

carmen laforet

 



CARMEN LAFORET EN CUATRO CLAVES: ENTRE LA NADA Y EL NADIE

La principal novelista española de posguerra fue un ejemplo para una generación de escritoras y, pese a la atención que persistirá, supo mantenerse fiel a las exigencias de su estilo, su literatura y sus anhelos.

por Román Aday
revista VEIN, 19/03/2021

    “Siempre había visto copias y copias de “Nada”, la primera novela de Carmen Laforet, en cada librería de segunda mano a la que había ido. Pero ni me había parado a pensar la revolución que supuso en su tiempo ni en cómo ella se terminó por convertir en un ejemplo para toda una generación de futuras escritoras. O nadie me había contado nunca nada, o era yo, que no estaría escuchando.

ALEJADA DE LOS FOCOS

    Se podría diseccionar hasta llegar a la mitocondria lo mucho que puede pesar un primer gran éxito temprano, hasta el punto arruinar los siguientes. A los 23 años, Carmen Laforet termina “Nada”, una de las mejores novelas hispanoamericanas del siglo XX, una obra que se convierte en un clásico automático y con la que gana el prestigioso premio Nadal.

    En ella habló del paso a la edad adulta, de cómo la realidad siempre se impone a las aspiraciones o sueños y de la desolación de la posguerra en España. Toda una generación se vio identificada con la novela. Fue uno de los tres libros escritos en castellano más convertidos en todo el mundo. De la noche a la mañana. Todos los ojos de la prensa se dirigieron hacia ella. Era la chica del momento.

DISTINTA DE TODOS ELLOS

    Una vez Camilo José Cela, el intocable y único, tiró a la periodista que le estaba entrevistando a la piscina junto a la que caminaban. Umbral, otra especie de monstruo ególatra y omnipresente, dijo aquello de “yo he venido aquí a hablar de mi libro”, como tantas otras cosas que dijo a lo largo de tantos otros momentos. Esa fue la generación de Carmen Laforet. Marcada por egos masculinos inconmensurables que no casaban con su forma- mucho menos vanidosa o pueril- de ver la vida y de entender la literatura. Esto la convirtió en una outsider. Su repulsa a la prensa, a hablar de su vida privada… Todo lo que hacía la alejaba. Y cuando más distante estaba, más fascinaba y atraía.

SU EJEMPLO Y EJEMPLOS

    Lilí Álvarez fue la primera tenista española en llegar a las Olimpiadas. Una figura estelar en su tiempo. Con corte feminista y con un pensamiento místico y religioso, ejerció una tremenda influencia en Carmen Laforet a nivel espiritual y afectivo. Hasta el punto de que la novelista le llegó a dedicar una de sus obras más polémicas. (la obra es La mujer nueva)




    Esa influencia a la que Laforet se vio expuesta también la ejerció sobre una generación de novelistas coetáneas y posteriores. Desde la publicación de “Nada” surgieron otros nombres de tremenda importancia como Martín-Gaite o Ana María Matute que vieron en una autora como Carmen un ejemplo y una inspiración para escribir en un momento en el que ninguna otra mujer escribió una literatura seria y de calidad en España.

EL ALMA EN CUALQUIER PARTE

    Siempre estaba más cómoda fuera de España que en ella. Esa ansia de libertad y anonimato es un reflejo constante en su obra. La fuga. La salida de la tierra al mar, los paseos de la protagonista de “Nada” descubriendo Barcelona, ​​y perdiéndose en la gran ciudad. Estaba mejor fuera que dentro. Por el ambiente menos opresivo, porque no la reconocían. Porque no era nadie. Y, cuanto más desapercibida, también más libre.

    Toda su existencia, su trabajo y su tiempo parecían formar un embudo que la constreñían. El corsé social y político de la época, la tendenciosa prensa detrás de la principal escritora de su tiempo, y el peso en la conciencia de un primer éxito que se vio incapaz de repetir. Por eso, a los 42 años publicó su última novela en vida. A partir de ahí fue incapaz de estar satisfecha con nada de lo que escribía.”