03/12/2006

Fin de semana literario-gastronómico (2ª parte)



Como habíamos anunciado, transcribimos el relato que Mabel escribió para el encuentro otoñal literario-gastronómico. Se titula:

PERDIDA EN LA CARRETERA

Después de tres horas de conducir, decidió que debía parar, estaba cansada, había repasado más de una vez lo que le diría, a pesar de estar segura de su decisión, el hecho de repetirlo mentalmente y hasta alguna vez en voz alta, había provocado una cierta inquietud, e incluso llegó a observar un atisbo de duda, por eso cogería la próxima salida.

Eran casi las seis de la tarde y comenzaba a oscurecer, el otoño se hacía presente con más intensidad.


Llegó a un pueblo pequeño, circuló por sus calles, estaba desértico, poco iluminado, parecía abandonado. Se detuvo al ver un letrero que ponía bar, al parecer estaba abierto.


Entró, solo había una mujer detrás del mostrador, al oír el rechinar de los goznes oxidados, esta dirigió su atención a la persona que entraba, sus miradas se cruzaron y Alicia sintió un escalofrío que le recorría todo su cuerpo, esos ojos penetrantes, e interrogantes la hicieron trastabillar, casi cae de bruces, tropezó con una silla, que la recogió obligándola a sentarse para así evitar la caída, de pronto sintió una respiración muy cerca, se giró y vio de pie a su lado a la mujer, con un hilo de voz pidió un café con leche y un croissant, esta asintió con la cabeza y se retiró sin mediar palabra. Alicia se sentía angustiada, no comprendía nada, ¿dónde estoy?, ¿qué pasa?, mientras sus ideas se ponían en orden, vio como la mujer se acercaba y dejaba la taza y el plato junto a ella.


El ambiente era extraño, la mujer seguía con su faena, pero al mismo tiempo nerviosa, mirando continuamente hacia la puerta, como esperando alguien, y sin dejar de observar a la cliente que como ella estaba también muy nerviosa.


La puerta se volvió a abrir y dos miradas se dirigieron a ella, entró un hombre fuerte, alto, y con cara de pocos amigos, se dirigió directamente al mostrador sin mirarla, la mujer que tenía un vaso en las manos lo dejó caer, Alicia sintió miedo y de pronto todo las luces se apagaron, y a continuación un grito ahogado.


Se despertó con un fuerte dolor de cabeza y muy desorientada, al principio le costo recordar que había pasado, estaba en el coche en una carretera que no conocía, no recordaba como había llegado a ese lugar, se toco la cabeza y tenía un chichón. Intento hacer esfuerzos por acordarse y lo que le venia a la memoria, era que había conducido muchas horas y decidió parar a descansar, pero nada más.

Bajó del coche miró en todas las direcciones no sabía dónde estaba, parecía una carretera interior, de poca circulación, era evidente ya que nadie la auxilió.


Se subió al coche y emprendió la marcha, sin saber adonde se dirigía, no hacía nada quedándose allí, mientras conducía, empezaron aparecer imágenes en su mente, como si viera una película, la cafetería, la mujer, el hombre, el grito y algo que la sobresalto y la hizo frenar de golpe, recordó la voz que decía: - "¡Es lo que mereces!". Ella intentó salir corriendo y fue cuando sintió un fuerte golpe en la cabeza. Ahora tenia todo claro, era testigo de un asesinato, un sinfín de preguntas se hicieron presentes, ¿cómo llegue al coche? ¿Cómo seguía con vida? ¿Quién era esa mujer?¿Quién el hombre?


Pensó en medio de todo esto ir a la comisaría y denunciar lo sucedido, pero más preguntas ¿qué nombre tenia el pueblo? ¿Acaso se dirigía a él sin saberlo?, lo dudaba, ya que estaba viva.
Emprendió nuevamente la marcha, ningún cartel, ninguna señal de donde estaba y adonde se dirigía.


Siguió una hora más, hasta que por fin una señal, un cartel indicando, que a quinientos metros, girando a la izquierda saldría a una carretera, que la llevaría a la autopista, que ella había cogido para ir a Madrid, pero ahora en sentido inverso, dirección Barcelona, solo estaba a cien kilómetros para llegar, no se lo podía creer, si cuando decidió parar le quedaban dos horas para llegar.


En ese momento se dio cuenta de las molestias que se había tomado el asesino, desviándola de su camino; ¿qué incrédulo?, acaso no pensó por un instante ¿qué podría recordarlo todo y volver con la policía?, aunque primero tendría que saber donde había ocurrido.


En el estado en que se encontraba, decidió volver a casa. Mañana volvería hacer el recorrido, y así encontrar el pueblo donde había estado. Era peligroso lo sabía, intentarlo era lo que tenía que hacer, ya que no podría vivir si el crimen quedara impune.


¡Alicia! ¡Alicia!, ¿No has escuchado el despertador?, vas a llegar tarde.


Alicia, le costo abrir los ojos, pero cuando pudo, se encontró con la sonrisa de Edu, que le decía - Anoche te moviste mucho, estabas inquieta, supongo que tuviste una pesadilla -.


Así es como se dio cuenta que todo lo que había pasado era un sueño, se había acostado pensando en el texto de suspense que tenía que escribir.

Vespres Literaris en el Collsacabra.

Mabel

24/11/2006

Tú, lector/ra

Si una noche de invierno un viajero...

Ítalo Calvino
Siruela,
Madrid, 1.989 (1ª edición italiana 1.979)
289 páginas


Se hace difícil resumir el argumento de esta obra porque el autor, de forma consciente, ha querido romper con toda convención, con el tradicional punto de vista unívoco en primera o en tercera persona y con la estructura formal de cualquier relato que se ajuste a la tradición. Se puede decir que no hay argumento porque el argumento lo debemos desarrollar nosotros, lectores, a lo largo de cada una de nuestras lecturas.

Me explico:

Lo primero que choca al leer la obra calviniana es el cambio constante del punto de vista narrativo. Comienza con una contundente e inusual, en narrativa, segunda persona: “Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino” (página 7), con lo que, de forma inopinada, nos hace protagonistas de la narración. Esta figura del lector-personaje, que algunas veces es un personaje más de la trama y otras nosotros mismos, la utiliza Calvino con el fin de dar protagonismo al lector en la ordenación de los hechos de la trama frente a un autor “ausente” que, al igual que en la misma novela, se muestra esquivo y escurridizo. El lector se erige, por ello, en protagonista y autor de la continuación de la trama de cada una de las novelas. Italo Calvino cultiva en esta obra su gusto por la experimentación y el laboratorio novelístico, por el equívoco y el desafío intelectual. Calvino lo expresa claramente en la misma obra: “El abrirte paso a filo de espada (abrecartas) en la barrera de las hojas se asocia con el pensamiento de cuanto la palabra encierra y esconde: te adentras por la lectura como por un tupido bosque” (página 53). Inmediatamente señala: : “ La novelaque estás leyendo quisiera presentarte un mundo compacto, denso, minucioso “ (páginas 53-54) y, acaba, “… y ya estás lanzado a la persecución de todas estas sombras juntas, las de la imaginación y la de la vida” (página 62)., porque Calvino juega con nosotros en todo momento, con la confusión entre realidad y ficción. Entre vida y sueño. Entre este lado del espejo y el de Alicia.

La segunda característica que deseo destacar de la novela es la destrucción de cualquier indicio de trama. Calvino desprecia el tiempo cronológico y se recrea en el tiempo del ahora, en las sensaciones y el tiempo interior del lector-protagonista, es decir, de nosotros. Así, el autor, por medio de la lectora nos enuncia su ideario literario: “La novela que más me gustaría leer en este momento – explica Ludmilla- debería tener como fuerza motriz sólo las ganas de contar, de acumular historias sobre historias, sin pretender imponerte una visión del mundo, sino sólo hacerte asistir a su propio crecimiento, como una planta, un enmarañarse como de ramas y hojas… recobrar una condición de lectura natural, inocente, primitiva…” (página 107) porque “leer es ir al encuentro de algo que está a punto de ser y aún nadie sabe qué será” (página 86).
Por otra parte, como lectores habituales que somos, todos sabemos que en la lectura de una novela o relato adoptamos una posición de “espectadores” del desarrollo de la trama que nos va ofreciendo el autor. Calvino, sin embargo, anula el distanciamiento entre texto y lector o, si se prefiere, entre lector y autor (el lector-personaje termina la novela al mismo tiempo que nosotros, lectores reales). En un pasaje memorable señala la rotura de esta barrera: “… , te asalta el temor de haber pasado también tú “al otro lado” y de haber perdido esa relación privilegiada con el libro que es sólo la del lector: el considerar lo que está escrito como algo terminado y definitivo, al que no hay nada que añadir o que quitar” (página 133)

La última cita me da pie a hablar del tercer aspecto de la novela, la sensación de obra inconclusa, deslavazada, caótica. Esto es así porque el autor quiere destacar la sensación de que el lenguaje y su faceta más acabada, la narración, son un proceso abierto y en constante construcción. La búsqueda desesperada de las continuaciones de los libros denota que no hay libros originales sino rastros de los mismos, no hay textos, sino tantas lecturas de los mismos como lectores. En un juego de muñecas rusas, una novela se construye dentro de otra novela, que a su vez se construye… ”¿cómo fijar el momento exacto en que empieza una historia? "(página 172) "¿Cómo hacer para derrotar no a los autores sino la función del autor, la idea de qué detrás de cada libro hay alguien que garantiza una verdad a ese mundo de fantasmas y de invenciones por el mero hecho de haberles transferido su propia verdad, de haberse identificado a si mismo con aquella construcción de palabras? " (páginas 178-179) Más adelante vuelve a destacar esta sensación de que hay lecturas, no textos: “Cada vez que trato de revivir la emoción de una lectura precedente, extraigo impresiones distintas e inesperadas, y no encuentro las de antes. En ciertos momentos me parece que entre una lectura y otra hay un progreso, en el sentido, por ejemplo, de penetrar más en el espíritu del texto o de aumentar el distanciamiento crítico” (página 283)

Para finalizar, y abundando en la idea de la importancia de las lecturas, se ha de destacar que la novela, obviamente, ya que es una novela de "incipits" , de princios de novelas, considera que el verdadero misterio de los libros radica en su inicio y no en su final. Es, como señala el autor “… la promesa de la lectura” (página 285) lo que quiere realzar la prosa calviniana.

En conclusión, estamos ante una obra que es todo un canto al placer de la lectura y de la imaginación. Un viaje, una aventura, por el ser de una de las principales pasiones del grupo: el arte de narrar historias, de adentrarse en el misterio y la intriga de los libros.

… la lectura es un acto necesariamente individual, mucho más que el escribir” (página 196) pero, nos recuerda: “ la lectura es una operación sin objeto” (página 284), pero bendita operación, añado yo.


Si una noche de invierno un viajero
fuera del poblado de Malbork
asomándose desde la abrupta costa
sin temor al viento y al vértigo
mira hacia abajo donde la sombra se adensa
en una red de líneas que se entrelazan
en una red de líneas que se intersecan
sobre la alfombra de hojas iluminadas por la luna
en torno a una fosa vacia
¿Cuál historia espera su fin allá abajo?

Nosotros decidimos,amigas/os vesprestinos cual será la próxima.

23/11/2006

Cuando el mundo fue dominado por las máquinas

El pasado sábado Fermín planteo un debate, origen de lo que iba a ser su relato, sobre máquinas, internet y el futuro de la humanidad. Como la polémica suscitada fue muy viva, os recomiendo la lectura de este artículo aparecido en la prensa de hoy.

La tendencia, por lo menos en nuestro entorno, es a depender cada vez más de esta red de redes que es internet. Que el siguiente paso sea, al parecer, que adquiera una cierta forma de inteligencia para utilizarla como una herramienta de asesoramiento en nuestra vida diaria o en nuestras elecciones más personales, nos lleva a preguntarnos: ¿ tiene razón Fermín cuando afirma que la máquina nos esclavizara?, ¿acabaremos sucumbiendo a nuestras propias creaciones? Lo hablamos.

21/11/2006

Fin de semana literario-gastronómico

Además de los placeres del paseo y de la buena mesa, los encuentros de temporada " Vespres Literaris" son un lugar para exponer nuestras propias creaciones. En este artículo publicamos el artículo que yo aporte a la reunión y, más adelante, cuando Mabel me pase el suyo, también lo publicaremos en esta bitácora.

ECHEYDE


Siempre me ha gustado el mar. Nací en un pueblo pesquero y cada día de mi vida, hasta donde se remontan mis recuerdos, he soñado con zarpar en busca de aventuras y atracar en lugares desconocidos. Soy un soñador, lo sé, me lo recuerdan constantemente mis amigos, pero el sueño tan esperado, por fin, se puede hacer realidad.

Hace unos meses un grupo de amigos y conocidos del pueblo decidimos preparar un largo viaje en barco. Nos gusta el riesgo, la aventura y conocer el mundo más allá de nuestro pequeño pueblo de pescadores donde nunca pasa nada. Algunos lo llamaran suicidio, otros locura, para nosotros puede ser la aventura de nuestra vida y un giro radical en nuestros destinos. Los preparativos han sido intensos, días frenéticos de calcular los aprovisionamientos, la cantidad de combustible, de conseguir el dinero para hacer las compras, de interminables charlas con los compañeros sobre cuál puede ser la mejor ruta El entusiasmo se palpa en el grupo a pesar de nuestra corta experiencia marinera y la queja de algún compañero que tiene sus reservas sobre el éxito de la travesía. Salvando las iniciales reticencias de nuestras familias, en muy poco tiempo hemos conseguido reunir dinero para la embarcación, el combustible, los alimentos, el agua y los instrumentos de navegación. Ya llevamos en el puerto unas dos semanas y se acerca el día de zarpar. Mañana empezará una nueva vida. Esta noche, con toda seguridad, dormiremos muy poco porque ardemos en deseos de iniciar el viaje, no tenemos miedo, somos jóvenes y queremos conocer nuevas tierras y nuevas gentes.


Han pasado cuatro semanas desde que escribí en mi diario los párrafos anteriores. Hoy, en el barco, vivimos inmersos en el miedo, en la angustia y nuestros rostros reflejan el horror de una travesía espeluznante. Cuando partimos el día amaneció radiante, sin nubes, ideal para navegar. Todo fue bien durante los primeros cuatro días de ruta; la mar estaba encalmada y el motor de nuestra embarcación runruneaba suavemente a la par de nuestra felicidad y de nuestra esperanza. En la noche del quinto día de navegación, ¡nefasta noche!, se abatió sobre nosotros una tormenta espeluznante, atroz. En la negrura insondable del mar, abatidos por olas sin tregua, horrísonos rayos iluminaban los cuerpos contraídos por el miedo. De repente, una ola gigantesca barrió la cubierta de nuestro barco llevándose a cuatro de los nuestros e inutilizando el motor. Desde entonces vagamos a la deriva sin motor, ¿por qué no se le ocurrió a nadie comprar piezas de repuesto?, navegamos al capricho de esta mar, que creíamos amiga y que se ha tornado veleidosa y cruel. Hoy se han acabado las provisiones (calculamos una travesía de unas tres semanas) y el agua pronto escaseará. ¿Qué va a ser de nosotros? Nadie habla, nadie osa expresar lo que todos sentimos, el miedo nos ha privado de voluntad, de cualquier intento de acción .Los ojos extraviados de los compañeros se cruzan sin ver. En el silencio de la nave percibo unos sollozos sofocados.

Un mes desde la última anotación en el diario. ¿Cómo puedo narrar lo que he vivido? ¡Horror, horror, horror!, no encuentro otra definición. Con los escasos alimentos que nos ofrece esta mar enemiga y el agua que el cielo nos quiera hacer llegar, los compañeros han ido muriendo sin remedio. Los pocos que aún conservamos alguna fuerza, con gran pesar, los hemos ido lanzando por la borda a medida que morían. Pero lo peor ocurrió ayer. Dos compañeros, de los pocos que quedamos ya en el barco, plantearon la necesidad de comerse al último compañero muerto para poder sobrevivir. Yo creí enloquecer, al fallecido lo conocía desde que éramos unos niños, habíamos jugado juntos, crecido juntos, ¡cómo se les ocurría pensar que me lo tenía que comer! Creí enloquecer, en un ataque de rabia he luchado a muerte contra ellos. Al final, después de haber herido de muerte a uno de ellos, he conseguido lanzar al compañero por la borda. Agotado, me he refugiado en un rincón de la nave atento a lo que harán los que habían sido mis compañeros hasta ahora. El odio, el miedo y la impotencia se dibujan en nuestros rostros agrietados por el sol y el salitre; poco a poco, el sueño, el hambre y el agotamiento van nublando mi vista, he de abandonar, de momento, el diario.




Quince agónicos días han pasado, creo, desde la muerte del compañero, ¿quién puede contar los días en este infierno? Al parecer me he quedado solo, no oigo ningún sonido, no se oyen maldiciones, ni oraciones, ni toses… nada, silencio; pero no puedo asegurarlo porque me es imposible moverme del lugar donde me he derrumbado. En los últimos días se han sucedido las muertes, Desgraciadamente, como nuestro estado de debilidad es extremo, se han ido quedando allí donde morían, expuestos al sol, ¡secándose al sol!... ¿Seré yo el próximo? Creo que tengo algo de fiebre, ¡estoy tan débil! Algunas veces me río sin motivo aparente, recordando los preparativos del que iba a ser el viaje de nuestra vida. De una nueva vida para todos nosotros. La mayor parte del tiempo dormito o lloro. Me es imposible moverme pero, en los escasos minutos de lucidez que disfruto, intento escribir estas líneas. Cada vez estoy peor, me noto los labios totalmente agrietados y sangrantes. En el duermevela febril de las últimas horas he visto la montaña blanca que, según los marineros del pueblo, debía ser nuestro destino. Será una alucinación o tal vez estoy muerto porque veo una luz muy intensa que se acerca.

EPÍLOGO

El pueblo guanche denominaba al viejo volcán Echeyde.
Para los romanos era Nivaria
Para los aborígenes de la Palma era Tene ife (que significa montaña blanca)
Para los españoles es el Teide, en la isla de Tenerife.
Para los muchachos que se lanzan a la mar cada día, es un faro que señala la frontera de sus esperanzas: es la montaña blanca que señala el inicio de una nueva vida: .Europa.

Vespres Literaris en el Collsacabra, otoño 2.006

20/11/2006

A pie por el Collsacabra


Vespres Literaris ha celebrado su primer fin de semana literario-gastronómico (Otoño 2.006) a los pies de los despeñaderos del Collsacabra, en el valle de Sau.

Esta zona pertenece a lo que se denomina Catalunya húmeda y está situada entre las sierras prelitoral y transversal, en un altiplano rodeado por el sur y por levante por despeñaderos , denominados por aquí "cingles" de una altitud media de unos 1.100 metros. Geológicamente, los "cingles" están formados por materiales sedimentarios, especialmente margas y arcillas rojizas de época eocénica. El paisaje está vertebrado por toda la cuenca que ha formado el río Ter. La Generalitat de Catlalunya lo ha declarado espacio natural protegido bajo el nombre de "Espai Natural Gilleries- Savassona."

El poblamiento de la zona es muy disperso, abundan las masias aisladas y la economía se sostenía, hasta hace unas décadas, en la agrícola y la ganadería. Actualmente el sector terciario y de segundas residencias dominan los fines de semana de la comarca. Los municipios que comprende el Collsacabra son, por orden de importancia: L'Esquirol (o Santa Maria del Corcó), Tavertet, Rupit y Pruit. El nombre de Collsacabra le proviene porque el lugar pertenecía a la jurisdicción del castillo de Cabrera , denominado Cabrerès).

El domingo parte del grupo emprendió el camino por estos escarpaderos en dirección a la localidad de Tavertet. El paisaje, en algunos puntos ciclopeo, sobrecogía por la belleza de los espacios abiertos. Cerca del pueblo, se podía gozar de la vista de los pantanos de Sau y Susqueda y, al fondo, hacia el oeste la silueta inconfundible del Canigó nos recordaba la cercanía del Pirineo.


El equipo de cocina (gracias Mabel, Carmen, Juan, Montse y Joan) nos obsequiaron con unos deliciosos manjares de temporada, adquiridos en el mercado de Vic.

Os transcribo el menú que degustamos:

Cena del sábado:
1er plato
Amanida de temporada amb formatge de cabra.
2o plato
Saltejat de bolets amb butifarres de la Plana.
Postre
Delicies de codony amb formatge fresc.


Comida del domingo:
1er plato
Crema de carabassa amb crostonets.
20 plato
Galtes de porc amb puré de castanyes i puding de arrós.
Postre
Pa de pessic amb ratafia i music.

El encuentro literario-gastronómico se desarrollo bajo los auspicios que nos dedicó el equipo de cocina:


Del cor dels Vespres Literaris
sortirà un gran espetec
que farà ressons de culleres
a les parets del Collsacabra



Un éxito total que tendrá su segunda edición en febrero por tierras tarraconenses en el encuentro "Hivern 2006-2007". ¡Hasta entonces!






16/11/2006

La primera novela Okupa

Lola Lafon

Una fiebre ingobernable
Anagrama
Panorama de narrativas
Barcelona, 2.005
314 páginas

Todos nosotros hemos leído, visto o escuchado en prensa, televisión y radios de la existencia de grupos radicales que producen destrozos en el corazón de Barcelona. Para unos son grupos antisistema, otros los engloban en los colectivos de Okupas y antiglobalización. La característica común a todos ellos es que han elegido la vía de la acción directa, que no es nueva en la ciudad, para hacer oír sus reivindicaciones.

La obra de Lola Lafon narra, desde la vida interior de estos grupos, el ideario, los métodos y las consignas de lucha de los mismos. Landra, la protagonista de esta novela-diario, ha sufrido una violación a manos de “un hombre por encima de toda sospecha”, en palabras de la protagonista. La rabia, el miedo y el convencimiento de que esta agresión ha roto toda relación afectiva con la vida que había llevado hasta ahora, le impele a acudir, por casualidad, a una manifestación del grupo de extrema izquierda Estrella Negra Express (en unos carteles que el grupo ha repartido por la ciudad, convocan un acto reivindicativo bajo el lema “La resignación es un suicidio cotidiano”. De esta manera, Landra, durante cuatro años, inicia una vida de “vértigo”, de una “fiebre ingobernable”, donde tratará de ocultar su dolor, borrar el pasado bajo el “ruido” de los encuentros “altermundistas”, de la okupación de inmuebles y la acción en el seno de los grupos de extrema izquierda europeos.

La novela es una biografía, más o menos fiel, de la vida de la autora (en entrevistas concedidas por Lafon, afirma que las palabras y los hechos narrados en la novela pertenecen al mundo de la ficción), joven cantante, escritora y artista de origen rumano y afincada en Francia. A lo largo de sus páginas hay una palabra que se repite machaconamente: MIEDO. Por ello, para mi, la novela es la narración de la lucha constante de Landra para enfrentarse al mismo, para hacerle frente “de pie” al abuso, la humillación, la prepotencia que le produjo ese hombre, que la puso “de rodillas”, y que se transmuta en una lucha colectiva contra los abusos, las humillaciones y las imposiciones de este mundo “globalizado”, necio e insolidario.


“Día tras día, del orden del mundo se derivan diferentes tipos de violencia. Pobreza, hambre, exclusiones, la muerte de millones de personas, la destrucción de espacios vivos, los árboles, los océanos. Eso es precisamente lo que rechazamos.

Romper los escaparates de los bancos y de las multinacionales es un acto simbólico.

¿Nos acusan de violencia?

Sólo destruimos objetos inanimados, pero los campesinos brasileños, los rebeldes mexicanos, los niños de siete años que trabajan, los mares del mundo entero están vivos y bien vivos y sus sufrimientos son muy reales.

Lloráis si vibran unos cristales.

Y no decís nada cuando mueren personas

(la cursiva es mía)

(páginas 56-57)

Una novela escrita con el corazón abierto.




Publicar es fácil


Se va convirtiendo en una costumbre las miradas de esta bitácora a la relación entre literatura e internet.

Hoy presentamos al grupo una página que nos promete publicar y vender nuestra creación (ya sea una novela, un relato corto, una recopilación de cuentos, un libro de poemas o una obra de teatro. También se puede publicar una canción, un reportaje fotográfico o un estudio o ensayo); todo ello en cuestión de¡ mínutos!. Además no hay costos iniciales, ni tiradas mínimas y, ¡eureka!, se tiene el control absoluto de los derechos de autor y, ¡sí, hay más!, nosotros fijamos el precio de nuestra creación.

El mecanismo es sencillo y rápido. El creador "cuelga" en la página su creación después de elegir el tipo de encuadernación, de papel, de letra, etcétera y fijar el precio por su obra. Los potenciales compradores visitan la página y encargan el producto; con lo que las tiradas se ajustan a la demanda real. Los autores del invento aseguran que de esta forma el autor, que controla la autoría de su obra, pasa a cobrar del 10% de derechos de autor que ofrecen las editoriales tradicionales al 80 % de los mismos gracias al sistema de compra bajo pedido.

Podeís visitar la página.