Recordeu, demà, amb la presencia de l’autora, presentació del llibre Nits vermelles,
de la Maria Freixanet Mateo. A les 19 hores a la sala 22 de l’Ateneu de
Cerdanyola del Vallès.
16/11/2015
15/11/2015
pascal quignard
El libro de
Faye se inicia con una cita del escritor y pensador francés Pascal Quignard:
“Se
dice que los bambúes del mismo tronco florecen el mismo día y mueren el mismo
día, por lejanos que sean los lugares del mundo en que los planten”
Pascal Quignard nació
en Verneuil-sur-Avre en 1948, en el seno de una familia de gramáticos y
músicos. Se cuenta de él que de niño fue un poco autista y que fue su tío –que
había sido prisionero en el campo de concentración de Dachau– quien le volvió a
enseñar a hablar. Licenciado en filosofía y lenguas clásicas, fue editor en
Gallimard durante veinte años. Ha sido profesor de la Universidad de Vicennes y
de la Escuela Práctica de Estudios Superiores en Ciencias Sociales. Fundó el
Festival de Ópera y Teatro Barroco de Versalles. Desde que dimitió de todos su
cargos en 1994 se dedica solo a la escritura.
Autor de
numerosas novelas (El salón de
Wurtemberg, Todas las mañanas del mundo, Las escaleras de Chambord, Terraza en
Roma, Las tablillas de boj de Apronenia Avitia) y tratados (Pequeños tratados, Lección de Música, El
odio a la música: diez pequeños tratados), el año 2002 obtuvo el premio
Goncourt por Las sombras errantes,
primer tomo de la trilogía Último reino.
A raíz de la edición del último, Quignard declaraba: “Para mí es importante que
una idea esté íntimamente ligada a la vida que uno lleva. En este libro explico
con claridad mi voluntad, respecto al mundo contemporáneo, de crear un lugar
solitario y ensalzar allí la inseguridad de pensar, cuando las sociedades en
que vivimos preconizan lo contrario. ”
Un fragmento
de la obra:
“El grito que
pide socorro, una vez convertido en canto, ya no se dirige a nadie. Las artes
no tienen por destino, como hace la Historia, organizar el olvido. Ni dar un
sentido a lo Otro del sentido. Ni manchar y engullir el tiempo pasado de la
tierra. Ni aniquilar in situ la otra parte del tiempo. Ni proscribir los
lenguajes anteriores a todas las lenguas naturales. Ni emparedar lo Abierto.
Hay que ser nazi para pensar que el arte es una mentira decorativa. Hay que ser
comunista para pensar que el arte divierte. Hay que ser burgués liberal para
pensar que alegra. Sólo en los regímenes totalitarios el arte es concebido como
una estetización del sometimiento, una mitificación del pasado, una
falsificación constante de la hora que llega y pasa. El artista no puede tomar
parte en el funcionamiento de la comunidad humana desde el momento en que se
esfuerza por desprenderse de ella. Ni siquiera tiene derecho a recibir un
sueldo como contrapartida de su obra. Está más cerca del duelo que del sueldo.
Menos olvidadizo que la memoria voluntaria. Menos interesado que el dinero en
el intercambio. El arte no tiene como función negar lo Otro en lo social.
El individuo
es como la ola que se levanta en la superficie del agua. No puede separarse de
ella completamente. Y vuelve a caer rápidamente en la masa solidaria, que se la
traga. Vuelve a caer una y otra vez continuamente con el movimiento
irresistible de la marea que la arrastra. Pero ¿por qué no levantarse una vez,
y otra vez, y otra vez?”
Pascal
Quignard
Las sombras
errantes
nagasaki, obertura
![]() |
| calle de NagasaKi |
“Hay que
imaginarse un cincuentón decepcionado por serlo tanto y tan pronto, domiciliado
en las afueras de Nagasaki, en una casita de un barrio con calles de cuestas
vertiginosas. Y ver esas serpientes de blando asfalto que reptan hacia la cima
de los montes, donde una muralla de caóticos y torcidos bambúes detiene el
hervidero urbano de tejados, terrados, techados y sabe Dios qué más. Ahí es
donde vivo. ¿Quién soy? Sin querer exagerar, un don nadie. Me aferro a
costumbres de soltero que me sirven de parapeto y para decirme que, en el
fondo, no tengo mucho que reprocharme.
Una de esas
costumbres consiste en seguir lo menos posible a mis compañeros cuando van a
tomar unas cervezas o unas copas al salir del trabajo. Prefiero reencontrarme
un poco conmigo mismo en mi casa y cenar temprano, en todo caso, nunca después de
las seis y media. Si estuviera casado, puede que no me impusiera la misma disciplina
y los acompañara más de una vez. Pero no lo estoy (casado). Y, en realidad, tengo
cincuenta y seis.”
La intrusa
Éric Faye
salamandra, 2013
pág. 11-12
14/11/2015
cervantes 2015
El escritor mexicano Fernando del Paso ha ganado el Premio Cervantes por el conjunto de su obra . El narrador y ensayista mexicano es autor de
novelas como 'Noticias del imperio' y 'Palinuro de México'.
" Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio.
Vino, cargado de recuerdos y de sueños, en una carabela cuyas velas hinchó una
sola bocanada de viento luminoso preñado de papagayos. Me trajo un puñado de
arena de la Isla de Sacrificios, unos guantes de piel de venado y un enorme
barril de maderas preciosas rebosantes de chocolate ardiente y espumoso, donde
me voy a bañar todos los días de mi vida hasta que mi piel de princesa borbona,
hasta que mi piel de loca octogenaria, hasta que mi piel blanca de encaje de
Alenzón y de Bruselas, mi piel nevada como las magnolias de los Jardines de
Miramar, hasta que mi piel, Maximiliano, mi piel quebrada por los siglos y las
tempestades y los desmoronamientos de las dinastías, mi piel blanca de ángel de
Memling y de novia del Béguinage se caiga a pedazos y una nueva piel oscura y
perfumada, oscura como el cacao de Soconusco y perfumada como la vainilla de
Papantla me cubra entera, Maximiliano, desde mi frente oscura hasta la punta de
mis pies descalzos y perfumados de india mexicana, de virgen morena, de
Emperatriz de América.
El mensajero me trajo también, querido Max, un relicario con
algunas hebras de la barba rubia que llovía sobre tu pecho condecorado con el
Águila Azteca y que aleteaba como una inmensa mariposa de alas doradas, cuando
a caballo y al galope y con tu traje de charro y tu sombrero incrustado con
arabescos de plata esterlina recorrías los llanos de Apam entre nubes de gloria
y de polvo. Me han dicho que esos bárbaros, Maximiliano, cuando tu cuerpo
estaba caliente todavía, cuando apenas acababan de hacer tu máscara mortuoria
con yeso de París, esos salvajes te arrancaron la barba y el pelo para vender
los mechones por unas cuantas piastras. Quién iba a imaginar, Maximiliano, que
te iba a suceder lo mismo que a tu padre, si es que de verdad lo fue el infeliz
del Duque de Reichstadt a quien nada ni nadie pudo salvar de la muerte
temprana, ni los baños muriáticos ni la leche de burra ni el amor de tu madre
la Archiduquesa Sofía, y que apenas unos minutos después de haber muerto en el
mismo Palacio de Schönbrunn donde acababas de nacer, le habían trasquilado
todos sus bucles rubios para guardarlos en relicarios: pero de lo que sí se
salvó él, y tú no, Maximiliano, fue de que le cortaran en pedazos el corazón
para vender las piltrafas por unos cuantos reales. Me lo dijo el mensajero. Al
mensajero se lo contó Tüdös el fiel cocinero húngaro que te acompañó hasta el
patíbulo y sofocó el fuego que prendió en tu chaleco el tiro de gracia, y me
entregó, el mensajero, y de parte del Príncipe y la Princesa Salm Salm un
estuche de cedro donde había una caja de zinc donde había una caja de palo de
rosa donde había, Maximiliano, un pedazo de tu corazón y la bala que acabó con
tu vida y con tu Imperio en el Cerro de las Campanas. Tengo aquí esta caja
agarrada con las dos manos todo el día para que nadie, nunca, me la arrebate.
Mis damas de compañía me dan de comer en la boca, porque yo no la suelto. La
Condesa d'Hulst me da de beber leche en los labios, como si fuera yo todavía el
pequeño ángel de mi padre Leopoldo, la pequeña bonapartista de los cabellos
castaños, porque yo no te olvido.
Y es por eso, nada más que por eso, te lo juro, Maximiliano, que
dicen que estoy loca. Es por eso que me llaman la loca de Miramar, de
Terveuren, de Bouchout. Pero si te lo dicen, si te dicen que loca salí de
México y que loca atravesé el mar encerrada en un camarote del barco
Impératrice Eugénie después que le ordené al capitán que arriara la bandera
francesa para izar el pabellón imperial mexicano, si te cuentan que en todo el
viaje nunca salí de mi camarote porque estaba ya loca y lo estaba no porque me
hubieran dado de beber toloache en Yucatán o porque supiera que Napoleón y el
Papa nos iban a negar su ayuda y a abandonarnos a nuestra suerte, a nuestra
maldita suerte en México, sino que lo estaba, loca y desesperada, perdida
porque en mi vientre crecía un hijo que no era tuyo sino del Coronel Van Der
Smissen, si te cuentan eso, Maximiliano, diles que no es verdad, que tú siempre
fuiste y serás el amor de mi vida, y que si estoy loca es de hambre y de sed, y
que siempre lo he estado desde ese día en el Palacio de Saint Cloud en que el
mismísimo diablo Napoleón Tercero y su mujer Eugenia de Montijo me ofrecieron
un vaso de naranjada fría y yo supe y lo sabía todo el mundo que estaba
envenenada porque no les bastaba habernos traicionado, querían borrarnos de la
faz de la Tierra, envenenarnos y no sólo Napoleón el Pequeño y la Montijo, sino
hasta nuestros amigos más cercanos, nuestros servidores, no lo vas a creer,
Max, el propio Blasio: cuídate del lápiz-tinta con el que escribe las cartas
que le dictas camino a Cuernavaca y de su saliva y del agua sulfurosa de los
manantiales de Cuautla cuídate, Max, y del pulque con champaña, como tuve yo
que cuidarme de todos, hasta de la Señora Neri del Barrio con la que iba yo
todas las mañanas en un fiacre negro a la Fuente de Trevi porque decidí, y así
lo hice, beber sólo de las aguas de las fuentes de Roma en el vaso de Murano
que me regaló Su Santidad Pío Nono cuando fui a verlo de sorpresa sin pedirle
audiencia y lo encontré desayunando y él se dio cuenta de que estaba yo muerta
de hambre y de sed, ¿quiere unas uvas la Emperatriz de México? ¿Se le antojaría
un cuerno con mantequilla? ¿Leche quizás, Doña Carlota, leche de cabra recién
ordeñada? Pero yo lo único que quería era mojar los dedos en ese líquido
ardiente y espumoso que me habría de quemar y tostar la piel, y me abalancé
sobre el tazón, metí los dedos en el chocolate del Papa, me los chupé, Max, y
no sé qué hubiera hecho yo después de no haber ido al mercado a comprar nueces
y naranjas para llevarlas al Albergo di Roma: yo misma las escogí, las limpié
con la mantilla de encaje negro que me regaló Eugenia, examiné las cáscaras,
las pelé, las devoré y también unas castañas asadas que compré en la Via Appia
y no puedo imaginar cómo me las hubiera arreglado sin la Señora Kuchacsévich y
sin el gato, que probaban toda mi comida antes que yo, y sin mi camarera
Matilde Doblinger que se procuró un hornillo de carbón y me hizo el favor de
llevar unas gallinas a la suite imperial para que yo pudiera comer sólo
aquellos huevos que viera poner con mis propios ojos. "
Fernando del Paso
"Noticias el Imperio", Fragmento
13/11/2015
nagasaki
![]() |
| imatge de la ciutat c. 1870 |
Nagasaki descansa al cap d'una llarga badia, que forma un dels ports
naturals més bonics de l'illa de Kyushu. Cap al final de la badia, en una
esplanada, es troba la zona comercial i l'àrea residencial de la ciutat. Una
muntanya divideix dos rius que formen les dues valls on la ciutat està situada.
La zona més densament construïda de la ciutat no arriba a ocupar uns set
quilòmetres quadrats.
La ciutat de Nagasaki va ser fundada per navegants portuguesos. Abans del
desembarcament lusità, en el lloc que ocupa l'actual ciutat, es va establir un poblat portuari o vila
d'escassa importància fins a l'arribada accidental d'exploradors portuguesos, a mitjan segle XVI, quan una embarcació
portuguesa encallar a la regió de Kagoshima a 1542.
La petita vila portuària, després del seu "descobriment" pels
portuguesos, es va desenvolupar significativament fins a esdevenir una prospera
ciutat portuària a través de la qual van penetrar no només a la ciutat sinó en
tot Japó, molts productes importats de Portugal. Molts d'aquests productes amb
el pas del temps van ser assimilats per la cultura japonesa.
En 1587 amb l'arribada al poder d'Hideyoshi Toyotomi, si inicia la
persecució i expulsió dels missioners cristians d'aquestes terres per tal
d'eradicar la influència cristiana al sud del Japó, encara que els mercaders
portuguesos no van ser molestats, la qual cosa va permetre que la ciutat seguís
comerciant amb l’exterior .
En 1607 accedeix al poder el shōgun Tokugawa Ieyasu, El nou shōgun , l'any
1614, prohibeix completament el
cristianisme i la presència en el país de tots els missioners que no renunciïn
al ensenyament i difusió del cristianisme. En 1637 es produeix una insurrecció
cristiana amb més de 40.000 cristians revoltats que finalitza amb el seu aniquilament
i posa fi al segle de presencia cristiana al Japó.
L'any 1641 el Japó es tanca a tot contacte amb l'estranger, incloent-hi els holandesos que per a la data
havien penetrat en el comerç japonès i havien col·laborat en l'expulsió i
aniquilació dels cristians, i no torna a
obrir-se al món fins a 1720 data en què es aixeca la prohibició de comerciar
amb els holandesos, lo que produeix una gran onada migratòria interna cap a
Nagasaki. Però no és fins a 1853, amb l'arribada del comodor nord-americà
Matthew Perry al Japó, que el shōgun va
decidir obrir les portes del país totalment al món exterior.
El 1859 Nagasaki es va convertir en port lliure i per 1868 la ciutat inicia
un accelerat procés de modernització.
El 9 d'agost de 1945 el bombarder nord-americà "Bockscar" va
llançar la segona bomba atòmica de la història sobre una ciutat (la primera
s'havia llançat sobre Hiroshima el 6 d'agost de 1945). Més potent que la
primera, el seu objectiu eren les drassanes però la mateixa va esclatar sobre
la fàbrica d'armes Mitsubishi per problemes de visibilitat del pilot. Tot i que
la bomba va fallar per una distància considerable, la mateixa va arrasar amb
gairebé la meitat de la ciutat.
Segons xifres oficials van morir instantàniament 75.000 dels 240.000
habitants de Nagasaki i després va morir una quantitat similar per les ferides
o malalties derivades de les mateixes. La majoria de les víctimes van ser
civils. El relleu de la ciutat, molt muntanyosa, va limitar els efectes de
l'ona expansiva.
L’any 2009 la població de la ciutat
era de 446.007 habitants. Actualment Nagasaki és una rica ciutat portuària amb
una potent indústria naval i pol comercial de la regió.
![]() |
| imatge actual |
11/11/2015
presentació llibre
Amb motiu del 25 de novembre ( dia internacional
per l’eliminació de la violència vers la dona) a la nostra ciutat, i dintre
dels actes que s’han organitzat per la seva commemoració, Vespres Literaris
organitza la presentació del llibre “Nits vermelles”, de l’autora maresmenca
Maria Freixanet Mateo.
Maria Freixanet organitza cursos, publicacions i tallers sobre
les condicions de vida de les dones, així com sobre les relacions de gènere,
tot cercant les accions polítiques que ens conduirien a una societat equitativa
i equilibrada entre tots dos sexes.
La presentació, que comptarà amb la presencia de
l’autora, tindrà lloc el proper dimarts 17 de novembre de 2015, a les 19 hores a la sala 22 de l’Ateneu de Cerdanyola del Vallès.
Us hi esperem.
09/11/2015
cultura japonesa
![]() |
Takao Nakawaga, artista e ilustrador japonés, realiza retratos de
iconos pop de la cultura actual con un estilo de pintura
característico del Japón de los siglos XVII al XIX.
|
“No cabe duda
que Japón es el país de los contrastes, es decir, un territorio contradictorio,
en donde conviven la tradición y las costumbres más ancestrales con un
galopante modernismo económico y cultural. Japón es el país donde se conjuga el
kimono con los pantalones vaqueros o con el último diseño en moda femenina.
Esta imagen
dual que ofrece el Japón actual es, en muchas ocasiones, difícil de comprender
y asimilar por el ciudadano occidental, que pertenece a otro código de valores
culturales. Japón es, por un lado, la
isla del crisantemo, de los cerezos en flor, de la sensibilidad exquisita, del
arte floral, de la ceremonia del té y también, junto a ello, es la isla de la
espada, de la más alta tecnología, de la agresividad comercial, de sus
dormitorios en nichos y de su crueldad bélica.
Esta
situación bipolar y paradójica suele provocar en el extranjero actitudes de
atracción, debido a su misteriosa belleza, y de rechazo, a causa de su historia
bélica repleta de guerreros y kamikaces.
En realidad,
la verdadera historia cultural de Japón se sustenta en lo que se ha venido
llamando pluralismo de estratos o capas, es decir, Japón es un país que ha ido
asimilando y agregando diferentes actitudes a lo largo de su historia, pero sin
que los nuevos niveles adoptados desplacen a los ya existentes.
En
definitiva, las numerosas islas –cerca de 4.000- que conforman esta gran isla
llamada Japón está formada por progresivas capas de influencias y adaptaciones
históricas que han dado lugar a un amplio y complejo conglomerado de valores en
una misma cultura. Se trata, por tanto, de una simbiosis perfectamente
ensamblada y capaz de recibir y asimilar destacadas influencias externas.
Sin embargo,
la actual sociedad japonesa no es un conjunto de elementos unidos paralelamente
según su asimilación histórica, sino que todos los componentes de la cultura
japonesa coexisten formando una fusión única, destacando unos u otros
dependiendo del contexto histórico del país y de las características
individuales de cada habitante.
La cultura
japonesa ofrece, por tanto, un singular ejemplo de una compleja encrucijada
cultural alimentada a lo largo de los siglos y de su historia por las
diferentes culturas exteriores que le han influido, tales como India, China,
Corea, España, Portugal, Inglaterra, Holanda y más recientemente Estados
Unidos.
El
conglomerado cultural y religioso de Japón ha organizado una sociedad actual
basada en tres actitudes básicas, como son el individuo y su dedicación a la
colectividad, en donde la felicidad individual no es considerada un valor
supremo aunque sí el disfrute de la vida personal; la sociedad, con su
identificación grupal y su verticalismo jerárquico; y la naturaleza, en donde
se hace una unión perfecta entre la naturaleza, el sujeto y el camino de la
salvación.
Curiosamente,
se da la circunstancia de que Japón dispone de numerosas influencias
religiosas, como las siguientes:
El sintoísmo, como identidad
nacional, culto a la naturaleza, veneración de los antepasados y ascendencia
divina de los emperadores.
Confucionismo, como sinónimo de
ética y cuyos valores más destacados son la armonía, las virtudes humanas y la
sociedad jerarquizada.
El taoísmo, al igual que en
filosofía, el taoísmo se sustenta en el ‘yo’ o individualismo como valor
principal.
El budismo como sinónimo de
sufrimiento, falta de permanencia, ilusión del yo y nirvana.
A partir del
siglo XVI, Japón registra sus primeros contactos con Europa y la cultura
occidental imperante en ese momento. En el XIX surge la nación moderna de Japón
como hoy la entendemos y en el XX se hace extensible el concepto de democracia,
así como el de conquista de calidad de vida.”
Japón, una cultura entre la encrucijada y la
contradicción
por Javier Villahizán
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