07/08/2017

llibre del mes, 5


Suketu ­Mehta, nacido en Calcuta (1963), criado en Bombay y asentado en Nueva York, describe, en La vida secreta de las ciudades, desde su propia experiencia, a ciudadanos que dejan de ser de un único lugar.  El autor pone el foco en la población, en las distintas formas de comunidad, al tiempo que profundiza en los movimientos migratorios y la alienación que estos provocan. La estampida global hacia las áreas urbanas ha generado a su vez un conjunto de relatos alrededor de las metrópolis, historias oficiales y extraoficiales que de alguna forma logran atraer a los emigrantes.

A pesar de sus inconvenientes -la soledad, las desigualdades, los suburbios-, la ciudad logra crear un fuerte vínculo afectivo con aquellos que permanecen en ella y, como un organismo vivo, tiene una gran capacidad para sobrevivir, adaptarse y evolucionar. A falta de una buena gobernabilidad, una red espontánea de solidaridad repleta de pequeñas soluciones se pone en marcha para sostener una población enorme y heterogénea; es en este sentido que el autor se plantea cómo deberíamos diseñar una ciudad diversa que no excluyera a nadie.


06/08/2017

llibre del mes, 4



Kunal Nayyar Londres, 1981) es un actor y cómico inglés de origen indio. Es conocido por su papel de Rajesh Ramayan Koothrappali en la serie de la CBS The Big Bang Theory.

Comenzó a actuar en obras de teatro y musicales, debutando en cine con un pequeño papel en la comedia "S.C.I.E.N.C.E" (2004). Luego tuvo una participación como invitado en la serie "Navy NCIS: Naval Criminal Investigative Service", hasta que fue elegido para interpretar a Rajesh Koothrappali, un joven científico hindú -que odia la comida de su país y no puede relacionarse con el sexo opuesto- en la sitcom "The Big Bang Theory".

La serie comienza con la llegada de Penny, aspirante a actriz, al apartamento vecino, que comparten Sheldon y Leonard, dos físicos que trabajan en el Instituto Tecnológico de California (Caltech). Leonard se enamora desde el primer momento de Penny.

Leonard y Sheldon son científicos destacados en Caltech , amigos a su vez de Howard y Raj,  que son presentados como unos completos geeks, alejados de las inquietudes y problemas de la gente común. En el curso de la serie se muestra la dificultad de los protagonistas masculinos para relacionarse con personas de fuera de su entorno, principalmente de sexo femenino, dando lugar a situaciones cómicas.

La serie contiene una gran cantidad de situaciones muy cómicas y referencias a principios y teorías físicas auténticas, aunque simplificados al máximo para poder ser entendidos rápidamente por la audiencia que no posea estudios en física, matemáticas o ingeniería. 

05/08/2017

llibre del mes, 3



Aziz Ansari es un cómico estadounidense, nacido en Carlona del Sur el año 1983,  de origen indio. En la actualidad es uno de los humoristas más importantes de aquel país y es el protagonista y coautor, junto con Alan Yang, de una serie, Master of none, que habla de relaciones raciales en EE.UU.


El argumento es sencillo:  Dev, un aspirante a actor neoyorquino, y de origen indio, al que vemos quedar con sus amigos, visitar de vez en cuando a sus padres, buscar trabajo y tener alguna que otra cita con mujeres a las que conoce a través de amigos o de aplicaciones de internet. 

04/08/2017

llibre del mes, 2

Padmasree Warrior, directora de Cisco System

“Primero fueron los europeos, perseguidos, pobres y ricos en busca del Nuevo Mundo; después, los latinoamericanos, artífices del gran cambio demográfico estadounidense; y ahora, los asiáticos, que están tomando el relevo a estos últimos para protagonizar un nuevo paradigma migratorio.

Por primera vez en 2013, los asiáticos, con los chinos a la cabeza, se situaron como el primer colectivo de origen de la inmigración reciente a Estados Unidos, por delante de latinoamericanos.

Los hispanoamericanos han pasado de representar el 47% de esas llegadas en 2000 al 30% en 2013, según nuevos datos del Censo presentados este mes en la conferencia anual de la Population Association of America.

Mientras, los vecinos del sur reducen sus llegadas, uno de cada dos “inmigrantes recientes” -definidos como aquellos que hace un año residían en el extranjero, independientemente de su estatus legal- fueron en 2013 de asiáticos, principalmente de chinos e indios.

Ese año, los inmigrantes procedentes de China e India superaron por primera vez a los mexicanos como grupo dominante en la inmigración de nueva hornada.

Pero la inmigración asiática llega por otras vías. No cruza fronteras por tierra o se expone en la misma manera a la deportación, sino que en muchos casos llega a las universidades más caras del país o como contratados en las multinacionales de Silicon Valley.

“Solo en la pasada década, el número de inmigrantes chinos recientes se ha casi triplicado, mientras que en el caso de la inmigración el aumento fue de más del doble”, explicaba en un análisis esta semana el Migration Policy Institute.

Pese a que los hispanos representan la primera minoría en importancia en Estados Unidos, con un 17%, las llegadas de nuevos inmigrantes latinoamericanos se han venido reduciendo gradualmente, mientras la afluencia de asiáticos se disparaba.

La comunidad hispana sigue creciendo en peso demográfico en Estados Unidos, pero ya no es debido a las nuevas llegadas de inmigrantes, sino a las segundas y terceras generaciones, que nacen y crecen en Estados Unidos y relegan el español a la categoría de segundo idioma.

Solo un tercio de los hispanos residentes en EEUU nacieron en el extranjero frente a dos de cada tres en el caso de los asiáticos.

“Hay muchas razones por las que alguien se decide a emigrar (económicas, familiares, educativas,…). Nuestra investigación muestra una tendencia bastante consistente entre 2000 y 2013 (en asiáticos), aunque no podemos asegurar que continuará”, explica a Efe Eric Jensen, autor del estudio y demógrafo del Censo de EEUU.

De los 1.2 millones de inmigrantes llegados a Estados Unidos en 2013, 147,000 fueron chinos, 129,000 indios y 125,000 mexicanos. Dato que considera aquellos llegados con permiso de residencia (“Green Card“), trabajadores con visas de no inmigrante, estudiantes e indocumentados.

“Lo que estamos viendo es que la distribución de inmigrantes mexicanos recientes ha cambiado; vemos inmigrantes más mayores, lo que indicaría menos desplazamientos por motivos de trabajo y más por reunificación familiar”, explica Jensen.

Al contrario que la tradicional migración mexicana, en el caso de chino la mayoría de las oleadas migratorias se están centrando en la franja de edad de entre 20 y 24 años, en edades de ingreso a la universidad, algo que coincide con la del “boom” de graduados chinos en todo Estados Unidos.

“China e India han dominado los visados de estudiante y empleo cualificado, tanto de manera temporal como permanente”, explica en su análisis del estudio el MPI.

Según este instituto, el hecho que los recién llegados asiáticos, programadores o estudiantes ambiciosos capaces de pagar matrículas de más de 45.000 dólares anuales, no tengan a raíces familiares hace esperar que estos “migrantes semilla” asiáticos inicien una nueva ola migratoria histórica cuando comiencen a traer a sus familias.”

El diario NY (EFE)

31/05/2015

03/08/2017

jhumpa lahiri, entrevista

“El inmenso talento literario de Jhumpa Lahiri (Londres, 1967) se basa en que es capaz de contar una y otra vez la misma historia, relatos de inmigrantes indios en la Costa Este de Estados Unidos, y que siempre sea diferente. La crítica la ha comparado con una miniaturista por su capacidad para describir con precisión un mundo pequeño mientras lo convierte en universal. Pero sus relatos son mucho más, se quedan flotando en la memoria durante horas, durante días porque, en el fondo, tocan los temas más importantes de la vida: el amor, la familia y la identidad.

Su último libro, Tierra desacostumbrada, reúne ocho cuentos.  (…) Por su primer libro, El intérprete de enfermedades, recibió el Premio Pulitzer a la mejor obra de ficción cuando acababa de cumplir 32 años. Fue un galardón sorprendente, que Jhumpa Lahiri vivió con una mezcla de ilusión e incredulidad. Luego escribió una novela, El buen nombre, que relata la historia de una familia india desde que emigra a Estados Unidos hasta que sus hijos crecen ya convertidos en ciudadanos del nuevo mundo. El libro fue llevado al cine por la realizadora india Mira Nair en 2006. Con Tierra desacostumbrada -título tomado de Nathaniel Hawthorne-, regresa a sus temas eternos, al mundo de los pequeños dramas familiares, de los indios que luchan toda su vida por adaptarse a un mundo nuevo, a las historias de amor cansadas, a lo nunca dicho que pesa mucho más que lo dicho. Es una lectura absorbente, llena de sorpresas.

La entrevista tiene lugar en la casa de Lahiri en Brooklyn. Fuera cae una intensa nevada, aunque la luz se cuela desde el jardín. La escritora, tímida, guapa, está casada con un periodista guatemalteco, Alberto Vourvoulias-Bush, director de La Prensa, el diario en español más importante de Nueva York. Tienen dos hijos cuyas risas lejanas acompañan la conversación. Nació en Londres de padres indios, aunque se trasladaron a Rhode Island cuando era una niña y creció en Kingston. Sus hijos son una mezcla de culturas que viven en el barrio de Nueva York que simboliza precisamente ese mundo en el que la identidad cultural se diluye. Y, sí, podría ser tal vez uno de sus personajes, aunque la diferencia es que sus libros están llenos de historias de amor tristes (a veces parecen variaciones sobre la frase con la que arranca Anna Karenina: "Todas las familias felices se parecen, las desdichadas lo son cada una a su modo"), mientras que su casa, su mirada, exhalan tranquilidad y felicidad.

PREGUNTA. ¿Por qué sus historias de amor son siempre tan tristes?

RESPUESTA. (Se ríe). Son más interesantes. Como escritora, no me interesan las historias de amor felices. Creo que es algo en lo que se fijan muchos otros escritores que también han reflexionado sobre ello, sobre todas las formas en que las cosas pueden ir mal, sobre todas las formas en que algo puede fracasar, en que podemos sufrir una decepción. Es algo a lo que se ha enfrentado siempre la literatura: no creo que necesitemos los libros para enseñarnos a ser felices. Nos dirigimos a ellos para entender la parte más difícil de la vida.

P. "Su vida no era feliz pero tampoco infeliz", dice de uno de sus personajes femeninos para definir su matrimonio. Muchas de sus mujeres viven en esa especie de limbo, en esa resignación que empieza con las bodas arregladas. ¿Sigue habiendo tantos matrimonios de ese tipo en la comunidad india de Estados Unidos?

R. No creo que mis cuentos reflejen nada más allá de la propia literatura. Supongo que estoy interesada en narrar diferentes formas de matrimonio y la idea de felicidad frente a la infelicidad, algo románticamente inspirado frente a algo más tradicional, un acto social, como son los matrimonios arreglados. Es algo que me ha interesado porque toda mi vida he visto ese tipo de matrimonios y veo que ambos pueden ser felices o infelices.

P. Al leer sus cuentos uno tiene la impresión de que siempre cuenta la misma historia, pero que es siempre diferente. ¿Está usted de acuerdo?

R. Sí, creo que estoy de acuerdo. Escribo siempre sobre un cierto mundo, un cierto tipo de personajes. No creo que escriba siempre la misma historia, porque hay diferentes pulsiones y luchas en cada una de ellas. A veces es la familia, otras veces son asuntos personales. Es algo que les ocurre a muchos escritores, a muchos pintores, que reflejan una y otra vez la misma montaña, el mismo río, el mismo jardín, la misma catedral y la dibujan constantemente. Es verdad que observo siempre el mismo tipo de situaciones y personajes pero siempre encuentro cosas nuevas. Si dejase de encontrar esa mirada renovada, seguramente cambiaría de temas. Pero puede ser infinito.

P. ¿Qué parte de sus historias está basada en hechos reales y qué parte es inventada?

R. Realmente, nada de lo que cuento ha ocurrido de verdad, aparte de unos detalles de un relato de mi primer libro que describen la llegada de mi padre a Estados Unidos. Tal vez haya pequeñas cosas que hayan ocurrido y que he reconstruido de forma diferente. Las historias de este libro son completamente inventadas, no se apoyan en una realidad concreta.

P. Todas sus historias gravitan en torno a tres temas: familia, amor e identidad. ¿Está usted de acuerdo?

R. Sí, creo que es justo. Familia, amor, identidad, tal vez pertenecer a un lugar son temas esenciales para mí. Me siento agradecida por haber encontrado algo sobre lo que escribir, que haya cosas que me interesen, que me parezcan un desafío. Eso es lo principal. Creo que analizar las relaciones humanas es algo que la literatura puede hacer de una forma que otras artes no pueden conseguir con la misma intimidad. La pintura, la música, la danza nos pueden llevar a otros lugares, consiguen abrir nuestros ojos de una manera concreta, pero la literatura tiene la ventaja de que logra entrar en la mente de personajes imaginarios, y relacionarnos con otros, y el lector comparte esos estados de ánimo. Entrar en la vida de esa gente es un viaje extraordinario, más que el cine, porque realmente accedes a la conciencia de los personajes, al misterio de las vidas, cómo nos vemos, cómo nos ven los demás.

P. Sus libros giran una y otra vez en torno a las migraciones y la identidad. ¿Cree que estos temas son los que definen el siglo XX?

R. No creo que definan sólo el siglo XX. Definen a la humanidad. Lo que más me interesó de los etruscos es que vienen de otros lugares. Toda la historia de Estados Unidos es una historia de migraciones. En el siglo XX se convirtió en algo más radical, más común. Porque es mucho más fácil moverse, subirse a un avión, ir a otro lugar. La noción de familia se ha diluido en muchas partes del mundo. Las circunstancias históricas y políticas han aumentado la necesidad de que la gente se mueva. Más que nunca hemos migrado a otros lugares. Y eso me interesa mucho: la noción de gente, de identidad, de sus casas, de dónde vienen y adónde creen que pertenecen, su realidad.

P. ¿Por eso muchos de sus personajes luchan una y otra vez con su identidad, se debaten entre su identidad personal y su identidad colectiva?

R. Sí, es cierto. Creo que es algo que nos ocurre a todos, en mayor o menor medida. Tal vez es más agudo en una persona como yo: no he nacido con una idea obvia de pertenencia a un lugar. Es una cosa básica. Creo que es muy importante tener un sentido de dónde pertenecemos y algunos de mis personajes han nacido con esa carencia y tratan de rellenarla.

P. También su literatura está marcada por la presencia de la familia. ¿Sigue siendo muy importante en la sociedad india?

R. La noción de familia es mucho más estrecha en la sociedad india que en Estados Unidos: no creces y te vas a los 18 años y vuelves una o dos veces al año. Ayer volvía de Washington y nevaba, y mi madre me llamó para ver si había llegado bien. Tengo 42 años, pero para ella tengo la misma edad que mis hijos. La ansiedad, el amor, la preocupación.
... Según iban creciendo mis amigos, sus familias desaparecían de sus vidas. Mi marido, que es guatemalteco, tiene la misma relación con sus padres que yo. No he tenido que explicárselo a él, ni él ha tenido que explicármelo a mí, aunque venimos de mundos muy diferentes. Creo que aquí es muy desconcertante. Y los padres inmigrantes dejan atrás su extensa familia y cuando llegan aquí, en la otra parte del mundo, sus hijos son toda su familia.

P. La comida también es muy importante como signo de identidad para sus personajes.

R. Es muy importante, mucho más para los padres que para los hijos. Los padres siempre están buscando la comida que consideran normal y buena, los hijos están menos atados a esas tradiciones. La comida forma parte de todo eso de lo que hablamos, es la forma obvia que reúne a la familia, es lo que la define. Es divertido para mí porque Estados Unidos parece haber descubierto por fin la importancia de la comida y es algo que en mi familia siempre ha sido obvio. En el mundo del que vengo, no hay muchos afectos abiertos, no hay abrazos, ni besos, pero la comida es una de esas cosas que sigue siendo una expresión de amor y conexión entre los miembros de una familia.

P. A veces en sus libros creo que la familia es una bendición y en otros es casi una condena. ¿Cree usted que sus personajes se mueven siempre entre esos dos conceptos?

R. Creo que es las dos cosas, una bendición y una condena. Algunos de los personajes son muy radicales en su alejamiento de la familia, pero es una excepción. La mayoría se sienten limitados por su familia, sobre todo los de segunda generación, porque para ellos crecer es alejarse de algunas de las cosas que representan. Creo que en El buen nombre es donde estudié esto más a fondo, al narrar cómo Gógol pasa de tener una relación muy estrecha con su familia a tratar de buscar un lugar sin sus padres. Creo que es algo que todos tenemos que hacer como personas. La familia es una bendición, pero luego como adulto tienes que reinventar lo que significan todas esas cosas. La familia es algo muy dinámico, que cambia constantemente. Nunca es obvio lo que ocurre, incluso en una familia nuclear.

P. ¿No cree que su libro, sobre todo las tres historias finales, representa una reflexión sobre el destino?

R. En cierta medida, supongo, no estaba pensando a fondo en ello cuando lo escribí. Son cosas abstractas y difíciles de verbalizar, incluso cuando estoy pensando en ellas de manera inconsciente. Pero en ese caso, no tenía la intención de escribir sobre eso. Para mí era importante hablar de personajes que no pueden huir de sí mismos. (…)

P. En sus libros siempre es muy importante lo que sus personajes no dicen o no se atreven a decirse. ¿Cree que ése es un factor importante en la vida, la falta de comunicación?

R. He escrito de esto durante largo tiempo: es la verdad, incluso en las relaciones más íntimas, matrimonio o amor, nunca se dice todo. Todos tenemos una vida interior, una vida privada. No es posible decir siempre lo que sientes o lo que piensas. Para mí, las cosas que no se dicen entre personas muy cercanas son muy interesantes y mucho más como narradora. Porque allí es donde los personajes descubren cosas.

P. Uno de sus personajes dice en un momento dado: "Pertenecen a ese lugar como yo nunca perteneceré a ninguno". ¿Cree que es algo que define muchos de sus relatos?

R. Algunos de mis personajes sí están marcados por ese sentimiento, por esa necesidad de pertenecer a un lugar que puedan llamar su casa. Para ellos la vida está tan fracturada que no pueden llamar hogar a ningún lugar, y es una diferencia enorme entre una ciudad pequeña y remota y cercana y antigua en la que seguramente crecieron con la experiencia que se puede tener en una ciudad de Estados Unidos, que es un país tan joven. Acabo de volver de ver a mi hermana, en el sur de Estados Unidos, en Alabama, donde nunca había estado. Y sentí que tienen más sentido de pertenencia a una población, desde por lo menos cien años, y era interesante compararlo incluso con el lugar donde crecí, Rhode Island, que es muy provinciano, pero a la vez había apellidos de todos los países en mi clase: irlandeses, polacos, judíos, italianos, franceses, indios... Nunca sentí que hubiese una población específica. La primera vez que fui a Italia recuerdo que me chocó esa sensación de continuidad, me pareció a la vez extraña y atrayente.

P. ¿Siente que su familia es realmente muy significativa de lo que representa el siglo XX?

R. Sí, el mundo es así, aunque haya gente a la que le da miedo, porque ven como una amenaza que se diluye su sentido de pertenencia, de compromiso con un lugar.

P. Por muy dura que sea la vida en el país al que llega, la gente sigue emigrando y emigrando, y no hablo de gente que huye de la pobreza o de la guerra, sino de clase media. ¿Por qué?

R. Aunque sea muy difícil, hay algo de honor, de ambición, de sentimiento, de orgullo y prestigio para la familia que se queda detrás, es un símbolo. No creo que sea una elección fácil y es muy duro. Por eso les cuesta tanto hacerse a la vida en Estados Unidos, muchas veces se preguntan si tomaron la decisión adecuada, qué hacen allí, si es un lugar para educar a la familia. Y es algo que veo en amigos de mi edad, que han hecho lo que hicieron mis padres, amigos de España, de Suráfrica, que tomaron la misma elección que mi familia, no fueron obligados a emigrar por una hambruna, una guerra o una persecución. Y tienen muchas dudas.

Guillermo Altares
El País
13 de marzo de 2010

02/08/2017

llibre del mes, 1


“Al margen de cómo salieran, aquellos viajes a la India siempre resultaban épicos, y aún recordaba la ansiedad que le provocaban: tener que hacer un equipaje tan voluminoso y transportarlo al aeropuerto, mantener los documentos en regla y trasladar a su familia sin percances tantos miles de kilómetros. Pero su esposa vivía para aquellos viajes y, hasta que murieron sus padres, una parte de él también vivía para ellos. Así que habían ido a pesar de los gastos, a pesar de la tristeza y la vergüenza que sentía cada vez que regresaba a Calcuta, a pesar de que a medida que sus hijos crecían menos les apetecía ir.”

Tierra desacostumbrada
Jhumpa Lahiri
Salamandra, 2010
Pág. 20