“Jenny Erpenbeck se ha criado en una de esas familias alemanas que
ha tenido que hacer frente a los grandes vaivenes políticos del siglo pasado.
Sus abuelos paternos, ambos actores y escritores, así como comunistas
convencidos, decidieron huir de su propio país (la Alemania de Hitler) hacía la
URSS; para después de la segunda guerra mundial, tener que regresar a
Berlín-Pankow mientras la ciudad estaba siendo troceada.
Por otra parte, su abuela
materna tuvo que coger a sus hijos y abandonar el lugar donde los había criado
(Prusia oriental) porque éste pasó a formar parte de Polonia, y ponerse en
marcha con lo puesto, a pie o en tren, durante semanas hasta llegar a Berlín.
La propia Erpenbeck nació y
creció en la dividida capital de un país (RDA) que dejó de existir una noche de
1989, cuando ella tenía 22 años. Ella misma comenta cómo tras la caída del
muro, se sintió parte de una sociedad distinta, donde tuvo que aprender todo
otra vez, y aún hoy en día se asombra de lo rápido que se puede transformar un
país.
Por eso no extraña que el tema
central de su literatura sea el cambio y las consecuencias de éste. A Erpenbeck
le interesa mostrarnos esas situaciones en las que todo se transforma de pronto
y uno debe encontrarse o reinventarse a sí mismo; invitando al lector a
reflexionar sobre las diferentes maneras en que el ser humano reacciona en
estas circunstancias.
Su primera novela Historia de la niña vieja (1999), que
ya tuvo un éxito relativo en Alemania, nos ofrece un hermoso relato lleno de
melancolía sobre una mujer adulta que intentará buscar refugio en un hogar
infantil y para ello se transformará en una niña gorda y torpe; en lo puede
leerse como una metáfora de la desubicación de algunos alemanes orientales tras
la desaparición de la RDA.
Otros libros suyos nos llevarán
más explícitamente a través de la memoria reciente, alemana y europea. Por
ejemplo en Una casa en Brandenburgo
(2008), en el que nos contará los cambios que tienen lugar en una parcela de
terreno y en sus habitantes a través del siglo pasado. Para ello nos guiará,
con una forma narrativa muy peculiar, casi taquigráfica, a través de pequeños
sucesos en diferentes épocas. También en El
fin de los días (2012) transitamos con Erpenbeck por los pasillos de la
historia contemporánea; esta vez con una saga familiar de judíos del Este de
Europa que nos conducirá desde el imperio austrohúngaro hasta el mundo que
quedó después de la caída el muro, por ciudades como Viena, Moscú o Berlín y
con personajes que mueren y vuelven a aparecer, en lo que resulta ser un juego
de conjeturas sobre el azar del destino y de los acontecimientos políticos e
históricos que la gente común no puede influir pero sí padecer.
Pero ha sido Gehen, ging, gegangen – su última
novela (aún no traducida al español) – la que ha situado a Jenny Erpenbeck en el centro de la escena literaria alemana; por el
tema del que trata y por el momento en el que se publicó (2015).
Según ella misma cuenta, llevaba
mucho tiempo queriendo escribir sobre el tema de los refugiados. Las noticias
que ya en 2013 mostraban naufragios en los que cientos de personas perdían la
vida frente a Lampedusa y las reacciones que esto despertaba en Alemania (desde
el absoluto desinterés, hasta la agresividad del “en Europa no hay sitio para
todos”) fueron la chispa que prendió la mecha de este libro.
En su Berlín natal encontró
además la posibilidad de documentarse con historias de primera mano. Para ello
acudió al encuentro de los refugiados que durante muchos meses se concentraron
en la Oranienplatz de Kreuzberg. Allí comenzó a escuchar las historias de estas
personas que están atrapadas en las telarañas de la burocracia y que el destino
condena a una eterna espera. Más tarde los acompañó por los distintos albergues
donde fueron reubicados, donde además de brindarles ayuda práctica (llegó a
acoger en su casa a uno de los personajes que aparecen en la novela), les
ofreció la ocasión de ser escuchados. Con estos relatos personales, que nunca
encontrarán un sitio en los medios informativos, llenó Erpenbeck docenas de
libretas, que sirvieron de base para su obra. En ella nos hablará de guerra,
muerte, viajes, sociedades que miran para otro lado, de volver a empezar… en
definitiva, de historias similares a las que sus abuelos le contaban.”
por Antonio Ulloa
Vilela
Desbandada
25/03/2018