30/05/2009

Nuevas propuestas de lectura


Glòria nos hace llegar la siguiente propuesta de lectura: El Pilar Medio de Israel Regardie, 1938
Su comentario: "dóna claus per repensar el concepte de cosmos, el concepte de persona, el concepte de religió, els conceptes psicològics (conscient, inconscient, super-jo), el concepte del sentit de la vida... Amb exercicis pràctics i una valoració "diferent" dels principis masculins i femenins. Una manera de fer reflexions profundes de manera sencilla i a l'abast de qui vulgui obrir la seva manera de pensar amb la intenció de ser més feliç"
Para ampliar la información, insertamos , a la noticia de Glòria, la introducción del autor a su obra:

"El mundo está en crisis. Hombres de todas las edades observan con desesperación el caos que han heredado de incontables generaciones de antepasados, y se unen en lo que se ha convertido en un grito de desilusión universal: «Paren el mundo, que me quiero bajar.»
Desafortunadamente, no es tan fácil bajarse. Las respuestas no son tan simples como alguno podría haber imaginado. Y suponiendo que lo fueran, ¿adónde iría la gente cuando se apeara de este «alegre tiovivo»? Hace muchos siglos, algunos sabios abordaron este problema desde otro ángulo, y descubrieron algo que les pareció una solución práctica. Si la vida es dolor, lo único que hay que hacer es salirse de la rueda de la existencia, que gira constantemente. Una vida sigue a otra vida, una encarnación sigue a otra y todas ellas significan ansiedad y dolor. Para estos sabios, estaba claro que podrían transcurrir millones de años antes de que las masas humanas desarrollaran la consciencia suficiente para acabar con el penoso ciclo de la existencia. Sin embargo, el individuo iluminado que se dedicara a una disciplina piscó-espiritual concreta, podría conseguir escapar eones antes que el individuo medio. Aprendieron que esta liberación llega únicamente a través de la adquisición de una consciencia superior. Llamémoslo consciencia cósmica, experiencia mística, comunión con Dios o liberación, pues el mensaje de todas estas expresiones es el mismo. Nadie puede conocer esta consciencia a través de otro. Todo ser humano debe lograr por sí mismo la percepción de su propia unidad con la Vida Infinita, pues la consciencia de vivir en un estado de separabilidad existe sólo dentro de su propia mente.
Hasta que el hombre no reconozca que él es en sí mismo un microcosmos del macrocosmos, un reflejo del universo, un mundo en sí mismo, dirigido y gobernado por su propia divinidad, no podrá salirse de la rueda. El logro de esta comprensión es lo que todas las escuelas de misticismo, de magia y diversas formas de enseñanza oculta han denominado «La Gran Obra». La Gran Obra no se hace realidad de un día para otro, ni siquiera durante toda una vida. Pero -cuanto antes emprenda el aspirante la tarea antes la acabará, y antes se liberará del ciclo de la necesidad, de la rueda de la evolución a la cual está atada la humanidad. En el proceso normal de evolución pueden pasar millones de años antes de que la mayor parte del género humano logre el estado de libertad que aquellos pocos individuos que se dedican a esta Obra pueden conseguir en una fracción de dicho tiempo. Y lo curioso es que entonces se dan cuenta de que la vida, en lugar de ser dolorosa, puede ser justamente lo contrario. «Recordad todos que la existencia es pura alegría; que todas las penas no son más que sombras. Todas pasan y luego desaparecen, pero hay algo que permanece.» Y también se ha escrito: «Estoy dividido por el amor, por la posibilidad de la unión. Esta es la creación del mundo, que el dolor de la división no sea nada, y la alegría de la disolución lo sea todo.» De aquí el valor de la Magia. Normalmente tienen que pasar meses para que una planta florezca, pero el uso de un invernadero producirá idénticos resultados en pocas semanas. El entendimiento y la aplicación de la Magia puede reducir espectacularmente el tiempo que un hombre necesita para adquirir la comprensión de su propia divinidad. Luego, una vez que es consciente de la existencia de su Yo Superior y trabaja en colaboración con Él más que en oposición a Él; y busca en Él guía y dirección, considerando a su ego a partir de entonces como una herramienta, afilada y pulida, que ahora debe utilizar para la realización del plan divino más que para la indulgencia de sus propios e insignificantes propósitos, entonces su camino se hará más fácil. Mucho antes de lograr su liberación final, podrá avanzar por el sendero ascendente, con alegría y ecuanimidad.
Así pues, en una época en la que el planeta parece tambalearse bajo nuestros pies, me proporciona un gran placer escribir el prólogo a esta nueva edición de El Pilar Medio. Este es el pilar que se mantiene seguro y relativamente inmutable, como la esfinge, entre los extremos de la Misericordia y la Severidad, los dos pilares laterales del Árbol de la Vida de la Cábala. También aporta principios básicos de Magia que pueden acelerar al estudiante en su camino hacia la liberación de la infausta rueda. Una vez que el estudiante haya adquirido este nuevo conocimiento, es de esperar que, poco a poco, pero con firmeza, progresará hasta completar la Gran Obra. Haciéndolo así, no sólo se ayudará a sí mismo intensificando sus propios procesos de evolución, sino que, en ese mismo grado, elevará las frecuencias de su prójimo e incluso del propio planeta, ya que todo lo que es, es Uno. Frances G. Wickes en El Mundo Interno de la Elección señala que debemos aceptar la «experiencia que dará origen a un potencial latente», y estar dispuestos a entrar en lo desconocido, penetrando en el Inconsciente «en busca de los otros potenciales no despiertos o perdidos del yo»: El Pilar Medio demostrará ser una guía fiable en esta búsqueda. Contiene distintos métodos, cada uno de los cuales ha sido pensado para un fin concreto, pero todos funcionan con objeto de cumplir el último objetivo: suprimir la barrera entre el yo consciente y el inconsciente y capacitar al estudiante para que encuentre en su interior al ser, al «Yo Superior», que en realidad es el único Salvador que tendrá. El uso de la Cruz Cabalística, tal como se describe en los primeros capítulos, es un medio ideal para ayudar a que el ego experimente una enorme expansión, para abrir la consciencia en un nivel voluntariamente ordenado a los dictados del Inconsciente. El ritual del Pentagrama es una técnica vital destinada a eliminar los elementos no deseados de la esfera psíquica y permitir así que el proceso de expansión de la consciencia siga adelante sin daño ni obstáculo. El uso del arcaico ejercicio al que nos referimos como el Pilar Medio aumentará el campo de la atención, ayudará a adquirir estabilidad y equilibrio, y abrirá al aspirante una esfera de poder y percepción espiritual totalmente nueva y significativa. Todas las técnicas de la Magia están pensadas, cada una a su modo, para ampliar el campo de visión del ego consciente hacia los aspectos más profundos y más espirituales de la naturaleza divina la cual, en realidad, es su Yo Superior o su verdadero Yo. De las numerosas técnicas existentes a este fin en el vasto campo de la Magia, las más vitales y esenciales están sintetizadas en los sencillos ejercicios que se explican en este libro. El ceremonial mágico capacita al hombre para poder aprovechar y dirigir el enorme poder que yace en su interior. Para lograr este fin se utilizan multitud de principios básicos. La adoración, que es esencial para alcanzar una sensación de unidad con la Divinidad, la concentración, el desarrollo de la voluntad y su uso para conseguir un determinado propósito, la consciencia de uno mismo y la capacidad de respirar adecuadamente, son sólo algunos de los beneficios derivados de la aplicación continua de las prácticas básicas que se describen en este libro. En las fases que tienen que ver con la Adoración se usan diversos simbolismos, pero la elección de uno u otro símbolo no es realmente importante. Una vez que se ha comprendido que básicamente todas las religiones son una y que todos los profetas son verdaderos, es lógico tomar prestado un grupo de símbolos de una religión para un determinado propósito, y otro grupo de una segunda religión para otro fin. Esto no significa que las prácticas tengan un valor pasajero; al contrario, el conjunto de adoraciones que el estudiante aprenderá en este libro deben integrarse para siempre en su vida. Lo siguiente en importancia es la adquisición de un elevado sentido de autoconsciencia. Todos los demás ejercicios y procedimientos complejos empiezan, en realidad, a partir de este aumento de la consciencia de uno mismo. En la misma medida en la que se expande nuestro horizonte, así lo hace nuestro Ser. El desarrollo de unos hábitos adecuados de respiración será de utilidad para muchos propósitos, incluyendo la eliminación de una considerable tensión neuromuscular, con el consiguiente aumento de energía y vitalidad. El aire que nos rodea, en el cual vivimos y nos movemos, es la esencia de la propia vida. Por lo tanto, vivimos literalmente rodeados por un mar de energía y vitalidad ambiental -una fuerza divina que puede ser asimilada por el simple proceso de aprender a respirar con un ritmo apropiado, dejando completamente aparte teorías ocultas más incomprensibles. Cuando el estudiante haya logrado un cierto control sobre sus procesos mentales, podrá aprender a estimular y dirigir sus emociones. Así se crea la Voluntad. Los detalles de este sistema se completan y se entrelazan de tal forma que las emociones pueden utilizarse entonces como una herramienta para dirigir y conservar la mente firme en un objetivo concreto, pues el fervor y la convicción son esenciales para activar las partes creativa y productiva del hombre. Con el tiempo, la vida se consagra de forma que todas nuestras energías se concentran automáticamente en una continua devoción a Dios o a la Vida que corre por todos nosotros. En resumen, el estudiante adquiere una identificación perfecta y armoniosa con el poder divino, con la vida y el amor y entonces sabrá que «la existencia es pura alegría; que todas las penas no son más que sombras; que pasan y desaparecen...». El Pilar Medio fue dedicado originalmente a S. L. McGregor Mathers y al Dr. William Wynn Wescott, jefes de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, a la que tanto debo. Este libro es simplemente la representación más sencilla posible de algunas de las prácticas elementales de aquella Orden. En realidad, es un intento de simplificar y combinar las prácticas de la Aurora Dorada con las profundizaciones y posteriores desarrollos de Aleister Crowley. La auténtica virtud del libro consiste en relacionar la práctica de la Magia con la psicoterapia moderna, pues la Magia considera que la consciencia de uno mismo es lo más importante, si exceptuamos la unidad con Dios. Y según la definición de Jung, la psicoterapia es lo que nos capacita para ser conscientes de lo que antes éramos inconscientes. El hombre ha vivido durante miles de años subyugado por las fuerzas inconscientes de la Naturaleza -instintos y mecanismos poderosos- que lo llevaron a actuar sin deliberación o voluntad consciente, y de hecho con una absoluta ignorancia de las fuerzas que en realidad lo motivaban. La Gran Obra reconoce que en los profundos niveles inconscientes yace un gran depósito de energía, de consciencia y de vitalidad que debe, no solamente despertarse, sino también reconocerse y equilibrarse para que el ser humano funcione con la máxima capacidad y eficiencia. Este es, en resumen, el principal objetivo y la función primordial de las enseñanzas contenidas en este libro. Comencé a leer sobre el psicoanálisis en los escritos de Freud y Jung, hacia el año 1926. No puedo decir que significaran mucho para mí, salvo como un fascinante estímulo intelectual. Cuando escribí El Pilar Medio por primera vez, acababa de iniciar una terapia psicoanalítica gracias a la influencia de un amigo muy querido. Fue entonces cuando empecé a intuir el tremendo valor e importancia de la psicoterapia como preludio para cualquier aprendizaje mágico seno. Mis trabajos con el Dr. E. A. Clegg de Harley Street, y con el Dr. J. L. Bendit, discípulo de Jung, de Wimpole Street en Londres, me llevaron a comprender la importancia de la psicoterapia para el aprendiz de misticismo y de magia. De hecho, treinta y cinco años más tarde, en 1968, estoy más firmemente convencido que entonces. Tanto, que he adquirido algunas de las cualificaciones necesarias para practicar diversas formas de psicoterapia, particularmente la de Wilhelm Reich, cuyo trabajo considero como un puente entre la psicoterapia convencional y el ocultismo. Me pregunto si a Reich le agradaría conocer esta asociación mía, pero, aun así, es un hecho. Actualmente no suelo hablar sobre la Gran Obra con ningún estudiante hasta que éste no haya experimentado algún tipo de psicoterapia, no me importa cuál. Sin ello, carecemos de un marco de referencia y de una forma de comunicación común. En El Pilar Medio se descubrirán los primeros indicios intuitivo s que tuve sobre este tema. Y todavía hoy son válidos. "

Francis Israel Regardie. Londres, 1907, Sedona (Arizona) 1985.

29/05/2009

Entrevista a la autora del mes




¿Cómo se te ocurrió la idea de Posdata: Te amo?
Me encanta escribir, soy muy soñadora y todo el tiempo se me ocurren historias e ideas. Pero ésta era la más fuerte, y pensé “Voy a tener que escribirla”.
¿Cuánto tiempo te llevó escribirla?
Tres meses, fue muy rápido.
Pero escribes hace mucho, ¿no es así?
Sí, desde que era pequeña. Siempre me gustó escribir poemas e historias cortas, sólo para mí misma.
Da la impresión de que tu pasaje de alguien que escribe por diversión a novelista famosa ha sido muy suave, como natural.
Sí, sé que no suele ser así . Fue realmente muy tranquilo. Tuve mucha suerte. Además, supongo que ayuda tener un buen agente. Yo no hubiera sabido cómo ofrecer mi trabajo a las editoriales.
¿Te sorprendió el éxito internacional de Posdata: te amo y de tus libros siguientes?
No estaba preparada para ello. Jamás pensé que iban a tener tanta repercusión. Además, he viajado a más lugares en un año que en toda mi vida... Mi vida cambió mucho. El encuentro con los lectores es siempre algo muy emocionante. He conocido a hombres y mujeres de todas las edades, algunos se acercaron a mí con lágrimas en los ojos diciéndome que había perdido a un ser querido y Posdata: te amo los había ayudado mucho...
Habiendo tenido tanto éxito con el primer libro, ¿has sentido alguna presión al escribir los siguientes?
Completé mi segundo libro antes de que se hubiera publicado el primero, por lo que no sentí ningún tipo de presión. Para mí, escribir es algo sumamente agradable y nunca me permitiría sentirme presionada. Sería un círculo vicioso: creo que cuanta más presión ejerces sobre ti misma, más difícil es escribir. Así que me mantengo tranquila, con la esperanza de que el caudal de ideas que surge de mi cabeza no se detenga.
¿Qué piensas del fenómeno del chick lit (1) , y de que se lo mencione con relación a tus libros?
No me gusta el término. Pienso que limita el género a los lectores a una cierta edad y sexo, cuando no debería ser así. He recibido cartas de hombres y de mujeres, desde chicos de nueve años hasta ancianos, y el término chick lit no representa esta variedad de lectores. Pero yo no compro los libros por su género, sino por la historia. Pienso que, obviamente, muchos hacen lo mismo.
¿Es cierto que escribes tus libros de noche, y a mano?
Sí, de noche trabajo mejor, pero a menudo también siento la necesidad de escribir durante el día. No tengo una rutina, escribo cuando siento que tengo algo que decir.
Escribo a mano primero, porque me encanta el acto físico de escribir. Para mí es parte del proceso. Las palabras e ideas fluyen con más facilidad de una lapicera que dándole a las teclas.
¡Las ideas a veces me salen a tanta velocidad que apenas puedo escribir, y cuando amanece me duele la mano!
Algunos escritores recortan fotos de revistas y crean personajes a partir de ellas. ¿Cómo lo haces tú?
Mis personajes parecen ir desarrollándose solos a medida que escribo sobre ellos. Ocurre muy naturalmente.
Nada de lo que hago está planeado desde el principio. Mientras tengo en mente una historia, los personajes van creciendo con ella.
¿Has hecho algún curso para aprender a escribir?
He estudiado escritura creativa en la universidad, pero siempre he sentido que mis métodos propios son los mejores, porque salen de mí y no de las notas tomadas en clase.
Escribir es algo natural para mí y me cuesta asociarlo con algo que puede ser enseñado. Pero jamás desalentaría a alguien que desea aprenderlo o perfeccionarse con la ayuda de otros.

¿Podrías darle algunos consejos a los escritores noveles?
- Escribe desde el corazón, y no la historia que piensas que la gente quiere leer.
- Descubre el entorno y el momento del día en que te resulta cómodo escribir, y mantente fiel a ellos.
- Lleva un cuaderno de ideas.
- Asegúrate de que alguien vaya leyendo lo que escribes mientras lo haces. Puede ser muy alentador, y puedes recibir buenos consejos.
- Recuerda: calidad, no cantidad. Algunas personas creen que deben escribir equis cantidad de palabra por día, y me parece un error. Escribir despacio está bien, lo que importa es la buena calidad del texto.
- Encuentra a un agente al que tu trabajo le entusiasme tanto como a ti, que te acompañe y te apoye.
Entrevista extraida del portal "El Rincón Romántico"
(1) Género de la novela romántica escrito y dirigido para mujeres jóvenes, especialmente solteras, que trabajan y están entre los veinte y los treinta años.

27/05/2009

Lecturas




Hace meses, emprendimos una lectura pausada, profunda y admirada del libro Vida y destino, de Vasili Grossman.
La escritura del autor y periodista ruso (1905-1964) es tierna, cercana, amorosa a pesar de la desolación de los hechos narrados. Testigo directo de la batalla de Stalingrado y primer periodista en dar a conocer al mundo la existencia de los campos de exterminio nazis; muchos de los pasajes de la obra son conmovedores; mas merece la pena detenerse en la carta que le dirige una madre a su hijo.

"Vitia, estoy segura de que mi carta te llegará, a pesar de que estoy detrás de la línea del frente y detrás de las alambradas del gueto judío. Yo no recibiré tu respuesta, puesto que ya no estaré en este mundo. Quiero que sepas lo que han sido mis últimos días; con este pensamiento me será más fácil dejar esta vida.
Es difícil, Vitia, comprender realmente a los hombres... Los alemanes irrumpieron en la ciudad el 7 de julio. (…)Había tomado una decisión: que me suceda lo que haya de suceder a los demás. Al principio tuve un miedo espantoso; comprendí que no te volvería a ver, y me entraron unas ganas locas de volver a verte, de besarte la frente, los ojos una vez más. Entonces me di cuenta de la suerte que tenía de que estuvieras a salvo. (…) Aquella misma mañana me recordaron lo que había logrado olvidar durante los años de régimen soviético: que yo era judía. Los alemanes pasaban en sus camiones y gritaban: «Juden kaputt!». Y los vecinos también me lo recordaron más tarde (…)
Pronto se anunció la creación de un gueto judío; cada persona tenía derecho a llevar consigo quince kilos de objetos personales. (…) Así que, Vítenka, yo también me puse a preparar mis cosas. Cogí una almohada, algo de ropa blanca, la tacita que un día me regalaste, una cuchara, un cuchillo, dos platos. ¿Acaso necesitábamos mucho más? Cogí parte del instrumental médico. Cogí tus cartas, las fotografías de mi madre y del tío David, y también aquella donde sales tú con papá, un pequeño volumen de Pushkin, las Lettres de mon moulin, otro de Maupassant, donde está Une vie, un pequeño diccionario... Cogí Chéjov, el libro aquel donde aparece Una historia trivial y El obispo y eso es todo: mi cesta estaba llena. Cuántas cartas te he escrito bajo este techo, cuántas noches me he pasado llorando, sí, ahora puedo decírtelo, por mi soledad. (…)
Qué triste fue, hijo mío, mi camino hacia el gueto medieval. Atravesaba la ciudad donde había trabajado durante veinte años. Primero pasamos por la calle Svechnaya, completamente desértica. Pero cuando llegamos a la calle Nikólskaya vi a cientos de personas, todas ellas dirigiéndose al maldito gueto.(…) Avanzábamos por la calzada mientras los habitantes de la ciudad permanecían de pie en las aceras, mirándonos pasar.
Durante un rato anduve al lado de los Margulis y oí los suspiros de compasión de las mujeres. Pero había quien se reía de Cordón y de su abrigo de invierno, aunque te aseguro que el aspecto que presentaba era más espantoso que divertido. Vi muchas caras conocidas. Algunos me hacían un ligero gesto con la cabeza, despidiéndose; otros desviaban la mirada. Me parece que en aquella muchedumbre no había miradas indiferentes; había ojos curiosos, despiadados y, algunas veces, vi ojos anegados de lágrimas.(…)
¿Sabes, Vítenka, lo que sentí al hallarme detrás de las alambradas? Esperaba sentir terror. Pero, figúratelo, en realidad me sentí aliviada dentro de aquel redil para ganado. No pienses que es porque tengo alma de esclava. No, no. Me sentía así porque todo el mundo a mi alrededor compartía mi destino. En el gueto ya no estaba obligada a andar por la calzada, como los caballos; la gente no me miraba con odio; y los que me conocían no apartaban los ojos de mí ni evitaban toparse conmigo. En este redil todos llevamos el sello con el que nos han marcado los fascistas, y por esa razón el sello no me quema tanto en el alma. Aquí ya no me siento como una bestia privada de derechos, sino como una mujer desdichada. Y es más fácil de sobrellevar. (…)
Yo nunca me he sentido judía; de niña crecí rodeada de amigas rusas, mis poetas preferidos eran Pushkin y Nekrásov, y la obra de teatro con la que lloré junto a todo el auditorio de la sala, en el Congreso de Médicos Rurales, fue Tío Vania, la producción de Stanislavski. Una vez, Vítenka, cuando era una chiquilla de catorce años, mi familia se disponía a emigrar a América del Sur. Yo le dije a papá: «No abandonaré Rusia, antes preferiría ahogarme». Y no me fui.
Y ahora, en estos días terribles, mi corazón se colma de ternura maternal hacia el pueblo judío. Nunca antes había conocido ese amor. Me recuerda al amor que te tengo a ti, mi querido hijo. (…)
¿Qué puedo decirte de los seres humanos, Vitia? Me sorprenden tanto por sus buenas cualidades como por las malas. Son extraordinariamente diferentes, aunque todos conocen un idéntico destino. Imagínate a un grupo de gente bajo un temporal: la mayoría se afanará por guarecerse de la lluvia, pero eso no significa que todos sean iguales. Incluso en esa tesitura cada cual se protege de la lluvia a su manera.(…)
Los pobres, los hojalateros, los sastres que se saben condenados a morir son más nobles, desprendidos e inteligentes que aquellos que se las ingenian para aprovisionarse de comida. Las maestras jovencitas; Spielberg, el viejo y estrambótico profesor y jugador de ajedrez; las tímidas chicas que trabajan en la biblioteca; el ingeniero Reivich, débil como un niño, que sueña con armar al gueto con granadas de fabricación casera... ¡Qué personas tan admirables, qué poco prácticas, agradables, tristes y buenas!
Me he dado cuenta de que la esperanza casi nunca va ligada a la razón; está privada de sensatez, creo que nace del instinto.
Las personas, Vitia, viven como si les quedaran largos años por delante. Es imposible saber si es estúpido o inteligente, es así y basta. Yo también he acatado esa ley. (…)
Conforme al plan, nuestro turno debe de estar previsto para dentro de una o dos semanas. Pero, imagínatelo, aún comprendiendo eso, sigo curando a los enfermos y les digo: «Si se lava el ojo regularmente con esta loción, dentro de dos o tres semanas estará curado». Examino a un viejo que dentro de seis meses o un año podría ser operado de cataratas. Continúo dando clases de francés a Yura, me desmoraliza su pésima pronunciación. (…)
Y cuántos niños hay aquí: ojos maravillosos, cabellos rizados oscuros. Entre ellos habría, probablemente, futuros científicos, físicos, profesores de medicina, músicos, incluso poetas. Dicen que los niños son el futuro, pero ¿qué se puede decir de estos niños? No llegarán a ser músicos ni zapateros ni talladores. Y esta noche me hice una idea clara de cómo este mundo ruidoso, de papás barbudos, atareados, de abuelas refunfuñonas que hornean melindres de miel y cuellos de ganso, el mundo entero de las costumbres nupciales, los proverbios, las celebraciones del sabbat, desaparecerá para siempre bajo tierra, y después de la guerra la vida se reanudará, y nosotros ya no estaremos, nos habremos extinguido al igual que se extinguieron los aztecas. (…)
Vítenka, quiero decirte... no, no es eso, no es eso.
Vítenka, termino ya la carta y voy a llevarla al límite del gueto, se la entregaré a mi amigo. No es fácil interrumpir esta carta, ésta es mi última conversación contigo, y cuando la haya entregado me habré apartado de ti definitivamente, nunca sabrás lo que han sido mis últimas horas. Ésta es nuestra última despedida (…)
Vitia, yo siempre he estado sola. Me he pasado noches en blanco llorando de tristeza. Pero nadie lo sabía. Me consolaba la idea de que un día te contaría mi vida. (…) Pero mi destino es acabar la vida sola, sin haberla compartido contigo. A veces pensaba que no debía vivir lejos de ti, que te quería demasiado, que ese amor me daba derecho a vivir mi vejez junto a ti. A veces pensaba que no debía vivir contigo, que te quería demasiado.
Bueno, en fin... Que seas feliz siempre con aquellos que amas, con los que te rodean, con los que han llegado a estar más cerca de ti que tu madre. Perdóname.
De la calle llegan llantos de mujer, improperios de los policías, y yo, yo miro estas páginas y me parece que me protegen de un mundo espantoso, lleno de sufrimiento.
¿Cómo poner punto final a esta carta? ¿De dónde sacar fuerzas, hijo mío? ¿Existen palabras en este mundo capaces de expresar el amor que te tengo? Te beso, beso tus ojos, tu frente, tu pelo.
Recuerda que el amor de tu madre siempre estará contigo, en los días felices y en los días tristes, nadie tendrá nunca el poder de matarlo.
Vítenka... Ésta es la última línea de la última carta de tu madre. Vive, vive, vive siempre...

MAMÁ "

Vasili Grossman, Vida y destino. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Barceloma, 2007 (páginas 94-110)


23/05/2009

Joan Vinyoli a Montflorit


ELS HORTSA hores petites
... I la pagesa va i les cull,
provant-les amb la mà,
primer, fluixet, no fos que es malmetessin,
les albergínies que més tard, en el casull,
enfarinades, fregirà a foc lent.
Oh fosca
dels horts a l'hora en què s'acosta
la nit humida, xafogosa,
d'estiu i passen les parelles
ardents, que no tothora saben
com podran fer-s'ho per caçar plaer
dins el vinyar.
Però no tot es cou
dessota el ventre, ni tot és impuls
ineluctable vers l'apegalosa
dolçor frenetica.
Parlem, ara, asseguts
en la gran plaça del rellotge. Cauen
campanades vermelles.
Aigua en el canal,
flueix el temps.

CÒDOLS A DOMICILI

RAMAT DE PEDRES ..............................
ELEGIA DE VALLVIDRERA
Ara puc dir: sóc a la font i bec,
i bec fins a morir-me
de set de voler més no sabent què,
que és així com no es mor
en veritat del tot: vivint en la fretura
d'alguna cosa sempre.
Sense
fretura, què seria de nosaltres,
aquests a qui fou dat el privilegi
de la santa follia de ser càntic,
vent desfermat, incendi
que es destrueix a si mateix, mentre salvades
queden les coses que tocà i més pures.
Oh, il.luminats! La nostra
comesa humil: obrir del tot orelles
al primigeni cant
i declinar.
JOAN VINYOLI, barcelona 1914-1984

Feina de Vell
En fer-se fosc, foraviler, passejo,
cercant allò que mai no trobaré.
Travo paraules amb dolor i records
de goigs viscuts. Famèlics gats acuden
a devorar-me. Somnis, heu fugit.
Palpo la roca i l'arbre i m'hi recolzo.
És hora ja de tornar a casa. Vell,
duc a la mà la pedra del poema.

Joan Vinyoli a lletrA de l'UOC