20/01/2019

la autora del mes




“«Todas las creaciones intelectuales y artísticas,  incluso las bromas,   las ironías o las parodias,   tienen mejor recepción en la mente de las masas cuando éstas saben que en algún lugar detrás de una gran obra o de un gran engaño se encuentra una polla y un par de pelotas.»  En el año 2003 me topé con esta frase provocativa leyendo una carta al director publicada en la revista The Open Eye, una publicación interdisciplinar que venía leyendo diligentemente desde hacía varios años.  La frase no la había escrito quien firmaba la carta, Richard Brickman. Citaba a una artista cuyo nombre jamás había visto en letra impresa: Harriet Burden.”

El mundo deslumbrente
Siri Hustvedt
traducción: Cecilia Ceriani
Anagrama,  2014
página 7



Para conocer la vida y la obra de Siri Hustvedt, en el blog "Taller de Literatura"

o su página personal (en inglés)

12/01/2019

presentació llibre miguel pajares






El proper dimecres, 23 de gener de 2019,  Vespres Literaris, organitza la presentació del llibre de Miguel Pajares,  Crímenes de hambre.  

L'acte,  presentat per la nostra companya Eva Torralba,  comptarà amb la presència de l'autor i tindrà lloc a l'espai Enric Granados,  de la Biblioteca Central de Cerdanyola del Vallès (Plaça d'Enric Granados, 1),  a les 19.00 hores.

En aquesta,  la seva quarta novel·la,  l'autor denuncia la desigualtat profunda que, en un extrem,  té als qui moren per fam i , en l'altre,  a les elits que concentren la riquesa a les seves mans.

L'autor:

Miguel Pajares és doctor en Antropologia Social per la Universitat de Barcelona i membre investigador del Grup de Recerca sobre Exclusió i Control Social, adscrit al Departament d'Antropologia Social de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona. En aquest mateix Departament, participa en l'elaboració d'estudis europeus en l'European Social Research Unit. Actualment és president de la Comissió Catalana d'Ajuda al Refugiat.

Ha estat impulsor d'altres associacions. Va ser un dels responsables de SOS Racisme entre 1991 i 1996. Va dirigir l'estructura sindical dels CITE, Centres d'Informació per a treballadors estrangers, entre 1996 i 2000. Va ser assessor extern del Comitè Econòmic i Social Europeu entre 2000 i 2012.

És autor de diversos llibres d'assaig, així com de nombrosos articles publicats en revistes especialitzades i en mitjans de comunicació. Els seus llibres d'assaig s'han centrat en temes com la immigració, l'asil, els drets humans o la lluita contra el racisme. Cal destacar: La immigració a Espanya, (1998), Icària, Barcelona; Immigració i ciutadania a Europa, (2000), Institut de Migracions i Serveis Socials, Madrid; "Discriminació racial i polítiques antidiscriminatòries", a La discriminació racial, (2003), Icària, Barcelona; La integració ciutadana, una perspectiva per a la immigració, (2005), Icària, Barcelona; Immigrants de l'Est, (2007), Icària, Barcelona; Immigració i sindicats a Europa, (2012), Icària, Barcelona. A més, entre 2007 i 2010, va ser autor de l'Informe Anual Immigració i Mercat de Treball, publicat per l'Observatori Permanent de la Immigració. En qualitat d'expert extern del Comitè Econòmic i Social Europeu, va participar en l'elaboració de diversos dictàmens sobre immigració i l'asil.

Com a escriptor, va publicar la seva primera novel·la, Captives, l'any 2013, la qual va ser finalista al Premi Nadal en el seu 68a edició i al premi a la millor primera novel·la de gènere negre a la Setmana Negra de Gijón de 2014. El tema que a ella va abordar va ser la tracta de dones. Amb la seva segona novel·la, La llum de l'esclat, va continuar conreant el gènere negre de denúncia social, endinsant aquest cop al racisme més extrem. La tercera novel·la, Aigües de venjança, publicada el 2016, aborda els crims que pateixen immigrants i refugiats a la frontera sud.

Us hi esperem!!!!!!



11/01/2019

rabos de lagartija, final




“Ahora alguien ha abierto ventanas y celosías, toco bajo la almohada mi lápiz y mis cuadernos llenos de garabatos como olas persiguiéndose en un mar infinito, y enseguida vendrá la prima Lucía con otro vaso de leche y la medicina, después tendré ganas de leer un rato la única novela que conservo de la pelirroja, y le diré a Lucía: alcánzame Guerra y paz.  Pero tendré que repetirlo varias veces porque,  aunque me esfuerzo mucho, lo que me sale de la boca es algo así como cázame guerripa.

Y es que todavía me cuesta mucho hacerme entender.”



Rabos de lagartija
Juan Marsé
Lumen, 2000
página 353

10/01/2019

rabos de lagartija, 16




 “En la primavera de 1951 se desarrolla en Barcelona uno de los episodios fundamentales de la lucha de la oposición. Tradicionalmente, se ha considerado el boicot a los tranvías y la huelga general que le sucede como el punto de referencia histórica que marca el final de la posguerra. Tal como señala J.M. Colomer, los sucesos de marzo de 1951 constituyen «una clara manifestación del agotamiento de las fórmulas políticas de la larga posguerra, tanto por parte del régimen como por parte de la resistencia» y se sitúan en una encrucijada de cambio de planteamientos de ambos. Sin embargo, si bien hasta el momento el tema ha merecido un tratamiento exhaustivo desde la perspectiva de la oposición, faltan estudios que revelen el impacto de la huelga en el seno de las instituciones del poder y que profundicen en la actitud de las clases dominantes durante el conflicto. En el presente artículo se intentarán ofrecer algunos elementos de reflexión partiendo de esta perspectiva.”

leer el artículo completo “Tranvías y conflictividad social enBarcelona (marzo de 1951): actitudes políticas y sociales de una huelga mítica”, de  Gemma Ramos Ramos,  Universidad Autónoma de Barcelona

rabos de lagartija, 15




“Era un domingo plomizo y silencioso de septiembre y se le ocurrió acercarse al barranco y sacar unas fotos del chalé de ventanas tapiadas, de la pequeña puerta del antiguo consultorio y del torrente, ahora más descalabrado y pedregoso. Las últimas lluvias torrenciales habían depositado en el lecho nuevas y finísimas lenguas de arena blanca, y asomaban entre el fango desperdicios diversos que David fotografió desde ángulos rebuscados y singulares: una bota militar riéndose con la dentadura de clavos torcidos, la cabeza pelona y abollada de una muñeca sin ojos mirando al cielo como podría hacerlo una patata, una correa o un cinturón enroscado en sí mismo y tan carcomido por la humedad que más parecía el pellejo de una serpiente, las patas rígidas de un pájaro semienterrado arañando el cielo, media esfera de un reloj de pared con las horas transitadas por un caracol... En esos desechos, en todos y cada uno de ellos, el ojo de la cámara indaga muy de cerca una identidad oculta y la distingue, la toca y la vuelve a pensar, la recrea más allá de la historia particular que pudiera sugerir su deterioro y su abandono. Fotografías del barranco, de lo poco que queda de sus arruinados flancos y de su vértigo infantil, en las que está depositado un sedimento del tiempo, una reflexión de la luz que no es totalmente ajena a mi propio discurrir en este hueco de almohada. No hay una sola voz de cuantas llevo registradas aquí, ni una sola palabra emborronada en estos viejos cuadernos escolares —olas interminables y simétricas parodiando una escritura ilegible de discapacitado, es lo que oigo decir— que no esté enraizada en aquel torrente desmoronado y pútrido que mi memoria preserva del olvido. Mi lápiz corre sobre el papel pautado solamente para mantener inviolado su recuerdo.

Así pues, contra todo pronóstico, pues hay que recordar que los astros no le habían elegido, David estaba en camino de convertirse en un escrupuloso celador de lo veraz, en un artista. Meses después, en los primeros días de marzo de 1951, abandona los rebuscados encuadres, se libra de los resabios técnicos y retoques tan bien aprendidos y se inicia en la fotoreportaje.  En estos días fue cuando pasó todo. Yo en la cama, y el tío Pau a mi lado, sonriente y callado, con un vendaje en la frente y la gorra de tranviario mal encajada, acaba de entrar con mi desayuno y me mira mientras se abrocha el uniforme antes de marcharse a las cocheras a cumplir su turno. Ayer una pedrada rompió el cristal trasero de su tranvía y una esquirla le hizo un buen corte en la cabeza, en algún lugar del piso la voz de la tía Lola grita no sé por qué tienes que ir después de lo que te han hecho, quédate en casa y deja que se maten ellos, os van a quemar los tranvías, no vayas, no seas tonto... Pero el tío sigue abrochándose tranquilamente la chaqueta de tranviario y mirándome desayunar mi bocadillo de atún con su tonta sonrisa en los labios, luego sacude algunas migas sobre la colcha, sí que me dieron en el coco, sí, me susurra, dedicándome su sonrisa, tan limpia su mirada y tan paciente su trato con el niño inválido, tan silenciosos y venales sus afanes en esta vida —del tranvía a la taberna, de la taberna a casa, de casa al tranvía—, fue ayer por la tarde en la plaza de Cataluña, me dice como en secreto, una buena pedrada, que no lo oiga la tía, y eso que el tranvía iba de vacío, todo el día circulamos de vacío, y nos tiran piedras y nos insultan...”

Rabos de lagartija
Juan Marsé
Lumen, 2000
página 347-348

09/01/2019

imatges inauguració carlos utrera






rabos de lagartija, 14


“Tu madre nunca miente, refunfuña papá. Pero ya que en estos tiempos la verdad discurre a ras de suelo, como el turbio estiaje de este torrente bajo la neblina del amanecer, lo veo todos los días y te aseguro que de poético no tiene nada, pues a veces hay que utilizar la mentira para recuperar la dignidad perdida. A ver si me entiendes.

Mamá le dijo al guripa que la foto del piloto la recorté yo de una revista. Y no fui yo.

Fue ella, dice papá con expresión de perdonavidas. Ella en persona.

¿Ah, sí? Pues entonces ha dicho dos mentiras, porque después me ha dicho que fuiste tú.

¿De veras te ha dicho eso?, inquiere desdoblando el pañuelo empapado, doblándolo de nuevo cuidadosamente y aplicándolo a la nalga a través del roto del pantalón. Joder con la raja, no para de sangrar. Si vuelves por aquí más despierto tráeme un par de pañuelos limpios... Fue tu madre la que vio por casualidad esa foto en la portada de la revista Adler, estaba en una comisaría, y la arrancó, la metió en su bolso de amagatotis y se la llevó a casa.

¿Y por qué hizo eso? ¿La cogió para ti?

¿Para mí? No caigo...

Ella dice que tú conocías al aviador. Haz memoria, papá. La memoria es un cementerio, hijo, dice el fugitivo con la voz lúgubre. De todos modos me acuerdo... David había imaginado que la voz podría provenir de su estómago lleno de coñac y hacerse oír como una carraca empapada de alcohol, pero no; salía de su atractiva boca de labios robustos y sonaba desvertebrada, sin timbre, pastosa y rápida y con algo de chunga. Cómo no voy a acordarme del teniente Bryan O'Flynn, prosigue papá. Un tipo alto y rubio, muy simpático y dicharachero. Tenía el brazo tatuado: un corazón con un gusanito en su interior. Era australiano de origen irlandés y sonreía por un lado de la boca de un modo que a tu madre le hacía mucha gracia. Tenía las manos pecosas y siempre decía itismailaif y...

¿Qué significa?

...pilotaba un Spitfire.

Ocho ametralladoras de ala, se apresura a decir David de corrido, monoplaza, puede elevarse a 3.500 metros en cuatro minutos y ocho segundos y su techo son los 10.000, alcanza una velocidad de 587 kilómetros horas y carga 2.610 kilos.

Vaya, sí que estás enterado.

Eso lo sabe cualquiera, padre.

¿Y quién clavó a ese bravo teniente en la pared de tu cuarto, tú o mamá?

Yo. ¿Por qué lo preguntas?

Te pareció un tipo interesante, ¿verdad?

Me gusta su cazadora de cuero. Pero no es sólo por eso... Sabe que lo van a matar, y sonríe. ¿Quién es capaz de sonreír, sabiendo que la va a palmar?
No lo mataron, dice papá después de echar un trago de la botella. Consiguió escapar.

¿Cómo lo sabes?

Siempre sospeché que las cosas son como son, pero me callé por respeto.

¿Respeto a qué, padre?

A mis mayores. Y a las mujeres. Hay que ser precavido. Las mujeres andan toda la vida con algún asunto sentimental pendiente, así que conviene tomar precauciones... Ay ay ay cómo duele esta maldita raja. ¿Cuándo parará de sangrar, por las barbas de Lucifer?

Te has alejado mucho de nosotros, padre. ¿Por qué?

Porque debo reflexionar, hijo.

Piensas mucho en mamá, ¿verdad? Sigues muy enamorado de ella, ¿verdad?

El amor es para los hombres que no miran atrás. Y yo no hago otra cosa que mirar detrás de mí, ahí está ese desdichado culo... Pero háblame de tu madre. Cómo está nuestra costurera pelirroja, qué hace.

Ya sabes, labores de confección para los mercadillos de Camelias y de la Travesera. Vestiditos tobilleros, falditas plisadas, toreritas y todo eso, confecciones para muñecas baratas. Lo hace con patrones de la misma fábrica de muñecas, que son una birria.

¿Y cómo le va con el bebé que espera?

Mal. Es un feto muy cotorra. Un día le oí gritar. David se tapa los oídos con las manos, pero el zumbido no cesa. Lleva en el bolsillo del pantalón dos pastillas de chocolate terroso que ya estarán deshaciéndose, las ha cogido de casa por si encuentra a papá, pero no se atrevería a ofrecérselas. No es eso lo que necesita, está bien claro. Lo único que necesita es darle al trago. Echado a sus pies, Chispa suelta un resoplido ronco y descontrolado, como un pellejo que vaciara un aire hediondo. Una nube de abejas sobrevuela el barranco modulando su zumbido, recomponiendo una y otra vez su simetría compulsiva. Pero la percepción más inmediata y persistente, paseando en compañía del perro, consiste siempre en una especie de náusea submarina, la sensación de caminar bajo las aguas muertas que un día pasaron por aquí devorando los márgenes, viniendo de muy lejos, arrastrando árboles y fango y animales y soldados muertos. Chispa no puede ya de calor y fatiga, y David se da cuenta, se agacha y lo coge en brazos. Y cuando se incorpora recibiendo cálidos lengüetazos en la cara y se vuelve diciéndose el matón del poli debería ver esto, debería ver cómo me quiere y me necesita y qué lejos está de querer morirse, y mi padre también debería verlo si estuviera aquí sentado bajo las raíces de la higuera con su culo rajado y su pañuelo manchado de sangre y su botella. Podrían ver sus ganas de vivir y la compañía que me hace y cómo entiende con quién estoy hablando aunque no le vea, de qué modo escucha y mira con sus ojos mansos lo que ni el guripa ni la pelirroja ni nadie sabría mirar ni escuchar...”


Rabos de lagartija
Juan Marsé
Lumen, 2000
página 136-139

”La memoria es un cementerio, hijo”, un análisis literario de Rabos de lagartija de Juan Marsé. Por Lars Göran Asmundsson de la  Universidad de Estocolmo