06/06/2020

la cuina de vespres literaris




Marmitako de atún

por Juan Mesa

INGREDIENTES:

Atún
Cebolla
1 puerro
Pimiento rojo
Pimiento verde
Tomates rallados
La pulpa de un pimiento choricero
Ajos
Patatas
Vino blanco
Sal
Aceite de oliva
El caldo obtenido de la cabeza y las espinas del atún

PREPARACIÓN:

1.Preparar y picar las verduras.


2.Cubrir el fondo de la cazuela con aceite de oliva y sofreír las verduras.



3.Cuando la verdura este hecha, añadir la pulpa del pimiento choricero.

4.Reogamos unos minutos y añadimos el tomate rallado y el vino blanco. Dejar cocinar el conjunto de ingredientes.


5.Añadimos las patatas troceadas y rehogamos unos mínutos.


6.Añadir el caldo obtenido anteriormente (o agua)


7.Dejar cocinando hasta que las patatas estén tiernas.

8.Añadir los trozos de atún y dejar cinco minutos de cocción.


9.Apagar el fuego y dejar reposar.



Buen provecho…..





la retornada, 8



“Me falta la costumbre de volver a casa de quienes he dejado.


La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 114


La Retornada, de Donatella Di Pietrantonio

por  M.C. Mendoza

Hay novelas que pese a no ser de temáticas de tu gusto, no contener una trama especialmente absorbente o espectacular, pese a estar redactadas en una prosa sencilla (que no simple), logran captar tu atención sin que sepas explicar muy bien por qué. Eso me ha ocurrido con este libro.

La historia de la joven retornada me ha parecido bastante bien escrita. Ambientada en los años setenta en Italia, desprende un aura intimista y costumbrista, una muy lograda sinceridad, que calan enseguida en el lector. Hay algunas cosas previsibles, como la atracción entre dos de los personajes, aunque el desenlace de este conato de amorío no me lo esperaba. Pero en general, lees con interés de saber qué pasará. Es como si la escritura de la autora te atrapara en su sencillez y te obligara a seguir leyendo.

Entre los puntos que considero positivos, el hecho de narrar sin aspavientos ni exageraciones dramáticas una historia dura que se hubiera prestado a todo tipo de desgarros emocionales. Se explica muy bien el desconcierto de la joven al ser trasladada de lo que consideraba su familia a su verdadera familia, su incapacidad de entender qué ocurre. Así como las interacciones con sus numerosos hermanos, en especial las que implican a Vincenzo y a Adriana.

El libro te hace pensar sobre los vínculos familiares, los adquiridos socialmente y los biológicos, y cómo los segundos no significan nada cuando te has criado con otros padres. También pone en entredicho el vínculo paternofilial, tanto con el ejemplo de la madre que cede su hija a una pariente para que la críe, como el de esta otra, que se deshace de la niña cuando cambian sus intereses. Y sin embargo, ninguno de estos personajes se muestran como monstruos, sino que se nos ofrece cierta explicación a sus acciones (con las que podemos estar de acuerdo o no). No es un libro de buenos y villanos, sino de personas reales con sus circunstancias.

Me ha gustado sobre todo el final, con la solidaridad de la hermana retornada hacia la pequeña, que rubrica la ruptura con su “familia adoptiva”. La novela también habla, en cierto modo, como se ve en estas últimas escenas, de clasismo.

En resumen, una novela costumbrista que narra un tema duro y algo escabroso pero con contención y sentimiento. Días después de leerla, aún pienso en ella, lo cual no sucede con frecuencia, no al menos para bien.”


Críticas Literarias Regina Irae
15 octubre 2018


05/06/2020

la retornada, 7




“Fue a la muerte última después, con ciento nueve años, sentada en su sitio de siempre. De su espiración final subió como una llamarada que secó al instante la copa del árbol, hoja por hoja. Por eso se dieron cuenta casi enseguida de que ella se había ido. Pasados tres días desde el funeral, con un estruendo nocturno que despertó a toda la comarca, el tronco monumental se desplomó al suelo. Por el lado bueno, sin embargo, sin hundir la casa. Durante años proporcionó leña a la familia de Mediopuro y, quién sabe, igual todavía arde en sus inviernos.”

La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 106


La Retornada. Donatella Di Pietrantonio.


Compré este libro con la promesa de una gran historia y una imagen un tanto perturbadora en la cubierta. Esos ojos me llamaron la atención. Hoy traigo a mi estantería personal, La retornada.

Una muchacha de trece años es devuelta a su pueblo junto a su humilde familia. Ella ni siquiera los recuerda ya que vivía con quienes creía sus padres, en una bonita casa y, de la noche a la mañana, se encuentra en un lugar que le es ajeno y en el que se empeñan en llamarle "la retornada". Desconoce el motivo de su regreso, y solo consigue sentirse cómoda junto a una de sus hermanas.

"La Retornada" nos cuenta su historia, la historia de una niña de 13 años perdida en una vida que se ha desvanecido en el aire empujándole a una casa que no conoce, llena de unos niños que le dicen son sus hermano y con unos padres a los que no recuerda y se niega a aceptar. Quizás sea por eso por lo que no nos dice su nombre, porque a nadie parece importarle ni ella, ni su opinión. Se niega a olvidar a la que llamaba mamá y que la echó de casa sin saber el motivo, y también a la nueva que parece no prestarle ninguna atención y menos aprecio. Mientras pasa el tiempo e intenta comprender lo sucedido y adaptarse, vamos acompañando a esta niña en su camino a la vida adulta.

Lo cierto es que la historia es llamativa y promete una buena trama, una niña en edad complicada, una familia totalmente desestructurada, humilde y llena de carencias... el libro tenía muchos ingredientes para ser una historia brusca o conmovedora, brutal o tierna. Y sin embargo, algo falló.

Pocas veces se cierra un libro con indiferencia, sabiendo que dentro de un mes lo leído habrá caído en el olvido y menos veces aún se trata de una historia narrada en primera persona. Y, sin embargo, eso es lo que me ha sucedido con La retornada. No he sido capaz de empatizar con la protagonista a la que ha faltado, cosa casi imposible cuando se narra en primera persona, la profundidad necesaria como para lograr que me importaran sus sentimientos. Si algo le sorprendía, lo miraba. Si algo le aturdía, lo miraba. No he comprendido muchas de sus reacciones, que me han parecido absurdas y mucho menos sus cambios. De hecho, será su hermana pequeña la única que consiga captar mi atención durante la historia en la que sobran hermanos que apenas son una sombra, padres que salen para mostrar una reacción y una vecina que de repente parece ser una más. La sensación ha sido de desapego entre la autora y la historia, un desapego que se ha trasladado a mi durante la lectura que, si bien avanza con cierta rapidez, no me ha preocupado en ningún momento el motivo de ese retorno a casa de la protagonista.

La autora nos da casi al final la resolución del misterio, en la que he visto algún punto que no ha terminado de encajarme y finalmente interrumpe la historia, según mi modo de verlo, porque ya no sabe qué hacer con ella. Esto implica que, si bien ha dado alguna pincelada del futuro durante la lectura, estas pinceladas solo consiguen que el final se antoje brusco, como si la mayor parte de lo que allí nos han contado, no importase nada en absoluto.

La retornada me ha parecido una novela fallida, en la que las denuncias sociales se enumeran y la protagonista está desdibujada. Sin embargo, cada libro tiene un lector y me encantaría ver opiniones contrarias que, casi seguro, arrojarán una luz distinta a la mía.”


04/06/2020

la retornada, 6




“—La abuela Carmela te espera, ya sabes dónde está.

Le quitó a Giuseppe de los brazos suavemente y señaló con la barbilla un roble centenario al lado de la casa. Seguí a la madre en aquella dirección, sin comprender. No la vi hasta estar a pocos pasos de distancia y me detuve de golpe. Se sentaba en una silla alta, de respaldo toscamente tallado, como un rústico trono al aire libre. Vestía un sayo abotonado por delante, del color de la sombra que la cubría. Me quedé allí mirándola, hechizada por su imponencia de cuento. La piel del rostro abrasada por el sol de cien veranos se mimetizaba con la corteza del árbol de atrás, tenían la misma inmovilidad, la misma trama de grietas. A mis ojos ambos parecían eternos, la vieja y el roble.”

La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 102


La Retornada, de Donatella di Pietrantonio.

Por Francisco J. Portela

“Las buenas críticas que leí de la prensa especializada, pero sobre todo las reseñas positivas de blogs literarios que frecuento, y de cuyo criterio me fío, me impulsaron a leer la novela de la escritora italiana Donatella di Pietrantonio, La Retornada, sin olvidarme del atractivo catálogo que tiene la Editorial Duomo en su sección Nefelibata. Se cumplieron las expectativas que tenía puestas en su lectura, diría que con creces. Sin embargo, y en mi modesta opinión, el desenlace me pareció precipitado, lo que desluce un tanto el buen trabajo literario realizado por la autora a lo largo de los capítulos. Pese a esta particular observación, merece la pena su lectura, por el tema que toca en la novela, y por cómo lo afronta la autora, que invita a la reflexión ante los episodios que vive la niña que protagoniza esta historia. Donatella di Pietrantonio trata con delicadeza y sensibilidad el tema de las adopciones irregulares de niños y lo que esto supone para su identidad, que los confunde al no saber quién es realmente su verdadera madre, si la biológica o la adoptiva; se sienten en tierra de nadie al no saber a cuál de las dos aferrarse, como lo podrá comprobar el lector a lo largo de los 33 capítulos en los que está estructurada la novela.

La Retornada es una novela cautivadora, desde el momento en el que “subía con trabajo la escalera de su casa con una maleta incómoda y una bolsa llena de zapatos revueltos” (pág. 11), ante ese futuro incierto que se le presentaba a una niña de 13 años. Una incomodidad que se plasma en la estructura de la novela, porque la corta extensión de los primeros capítulos, de apenas dos o tres páginas, me daba a entender que era la forma que la protagonista y narradora de la novela utilizaba para expresar el miedo que sentía ante el cambio al que se enfrentaba, plasmando con ideas concisas las impresiones iniciales que le causaba su nueva familia, de la que sobre todo le impactaba el rudo comportamiento de sus miembros. Un comportamiento al que no le quedó otro remedio que amoldarse, y que se verá reflejado en los siguientes capítulos, ya un poco más extensos, en los que ofrece al lector sus confidencias sobre todo lo que ocurre a su alrededor, sin olvidarse nunca de su vida anterior, de la que ofrecerá retazos que mostrarán el drástico cambio que supuso para ella el que se tuviera que ir a vivir con una familia que no consideraba suya, y a la que la había empujado quien ella creía que era realmente su verdadera madre. La protagonista pasará de llevar una vida acomodada a convivir con las estrecheces por las que pasan los miembros de su familia biológica. En algunos capítulos el lector conocerá retazos de ese pasado en el que las preocupaciones no formaban parte del personaje principal de esta novela.

Me llamó la atención la forma que elige Donatella di Pietrantonio para atraer el interés del lector en relación con el tema central de La Retornada. Y es que en ningún momento se mencionará el nombre de las localizaciones por las que se mueven los personajes, ni tampoco dará a conocer al lector el nombre de algunos de ellos, ni de la protagonista, que tampoco sabremos cómo se llama. Entiendo que la escritora italiana utiliza esta técnica para así universalizar un problema que afecta a nuestra sociedad, como es el de las adopciones ilegales. Sin embargo solo conocerá el nombre de quien la protagonista creía que era su verdadera madre, Adalgisa, y el tres de sus hermanos, con los que tendrá una relación más directa; no así los nombres de sus padres biológicos.

Son los personajes que acabo de mencionar en el párrafo anterior quienes más perfilados están a lo largo de los capítulos, salvo Sergio, al que supongo conocemos más directamente por su carácter díscolo, y por el mal trato que tiene con la protagonista, a quien procura incordiar cada vez que encuentra el motivo para hacerle daño, bien físico o psicológico. Sin embargo, el lector conocerá más a fondo al mayor de todos ellos, Vinzenzo, y a Adriana, la hermana con la que más relación tendrá con la protagonista, que se consolida con el transcurso de los capítulos. Adriana muestra una madurez semejante a la que se va afianzando en su nueva hermana, quizás ya moldeada por ese ambiente tan rudo del que forma parte. Y supongo que será Vinzenzo quien acapare la mayor atención del lector, no solo por la particular relación que mantiene con la protagonista y narradora de esta novela, sino porque es un personaje que da mucho aliciente a la trama, como lo podrá comprobar el lector a lo largo de los capítulos, atrayendo sobre todo nuestra atención en el que quizás sea uno de los episodios más álgidos de todos los que se suceden en la novela. No me olvido tampoco del papel que juega en la vida de la protagonista el menor de los hermanos, Giuseppe, desde el momento en el que se da cuenta de los rasgos que atraen su atención, y hace que se preocupe más por él.

En La Retornada nos encontramos con que la protagonista tiene 13 años, pero comprobamos cómo a lo largo de los capítulos su madurez es tal que cuesta trabajo asimilar la edad que tiene esta niña. Pero es que le toca vivir un cúmulo de episodios que provocan que su mente despierte y asimile con el paso de los capítulos cómo es la cruda realidad del mundo de los adultos en el que se mueve. Una realidad que le llevará a hacerse múltiples preguntas, y sobre todo a hacérselas a quienes tienen la obligación moral de responderle, pero el lector comprobará cómo esas respuestas las va conociendo en pequeñas dosis que todavía la confunden más, hasta el momento en el que conoce la cruda realidad y se lleva el mayor golpe de todos los muchos que ya le habían dado entre unos y otros, alguno incluso físico, en el espacio de ese año que tan largo se le hizo y que marcaría su vida. Pero sobre todo, y pese a lo que acabo de comentar, destacaría la fuerza de superación que tiene la protagonista, que sobresale en los estudios por encima de sus compañeros, logrando incluso que le concedan un premio de carácter nacional por una redacción que escribió. De hecho, su profesora, Perilli, se preocupará de que sus padres la envíen al instituto, porque les dice que tiene cualidades para seguir estudiando; aunque, en este sentido, contará con el apoyo económico de la que había creído que era su madre hasta que fue devuelta a su familia biológica.

Donatella di Pietrantonio escribe esta novela con un estilo muy directo y una prosa sencilla, adaptándose en la mayor parte de la narración a la edad de la protagonista, aunque en algunos momentos nos dé la impresión de que está escrita por un personaje más adulto, como lo recordará la narradora en alguna fase de la novela, pero relata lo ocurrido durante ese año de una forma muy vívida, que hace que recuerde todo lo que le sucedió con ambas madres con total nitidez, porque ese año marcaría un antes y un después en su vida. La escritora italiana ofrece al lector una historia que todo lo que se refleja a lo largo de los capítulos está plasmado de tal forma que semejan muy reales los episodios que viven los personajes. El ritmo de lectura es muy fluido, diría que adictivo, porque me preguntaba qué más cosas le podrían pasar a una niña de trece años, con los palos que le estaba dando la vida en un período tan corto de tiempo, pero que le ayudaría a madurar y a superarse ante las adversidades a las que se enfrentó.”


03/06/2020

la retornada, 5




“—¿Y no es lo que querías? —preguntó después de una pausa. En su tono repentinamente adulto un matiz de reproche, pero leve, cariñoso
—. Te trajeron aquí a la fuerza, pero esto no te gusta. Desde que has vuelto lloras todas las noches, das vueltas bajo las mantas, no coges el sueño. ¿Y ahora no estás contenta de volver a la ciudad?
—Ya no estoy segura de nada, todo es confuso. Nadie me dice a dónde iré. Mi madre me encontrará un alojamiento, quizá un internado.
—¿Es que está loca? En los internados mandan las tocas y esas son terribles, te revisan hasta las bragas.
—¿Tú qué sabes?
—Ha estado una que vive detrás del horno. ¡Cuenta unas historias!
—No son las monjas las que me preocupan —le murmuré tocándole el pelo—. No te veré más. —Y volví a sollozar.
Nos desesperamos juntas un poco, luego aquello la sublevó y se sentó en la cama.
—Pero estas dos te mandan de un sitio a otro cada vez que se les pasa por la cabeza. Ya basta, tienes que rebelarte —me incitó sacudiéndome por un hombro.
—¿Y cómo?
—Ahora mismito no lo sé, tengo que pensarlo. Mientras, juremos no dejarnos nunca. Si te vas, yo me voy contigo.
Cruzó los índices y los besó por ambos lados, invirtiendo las manos con un movimiento rápido. La entreveía en la oscuridad. Juré como ella.”


La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 95-96



Una difícil tornada a la familia

per Júlia Costa

"La Retornada, de Donatella Di Pietrantonio (Duomo, amb traducció de Miguel García), és una novel·la no massa llarga, que potser acaba d’una manera una mica apressada, i que ens explica la història d’una nena, als inicis de l’adolescència, que es veu obligada a deixar la seva llar d’acollida, en una ciutat alegre i lluminosa i amb una família convencional, educada i responsable, per anar a raure amb la seva família biològica, en una zona endarrerida de la Itàlia profunda.

Avui es parla sovint de les adopcions poc clares o forçades però els fets que ens explica el llibre van passar també a casa nostra en més d’un cas. Moltes famílies humils i nombroses del passat, en èpoques difícils, com ara la postguerra, optaven en més d’un cas per cedir algun fill o filla a parents que no tenien descendència. Aquesta manera de fer no comportava cap tràmit administratiu i encara bo si aquella cessió significava una millora per la persona afortunada, de vegades s’enviaven noietes joves, de pagès, a les poblacions més grans, per tal que fessin de criades barates a les cases dels parents benestants.

En aquesta novel·la la nena ha tingut sort materialment i afectiva, per això el retorn, incomprensible, ja que no li expliquen les raons, esdevé traumàtic. Els seus pares biològics freguen la misèria, no son dolents però no poden fer res més del que fan, enmig de la pobresa i la ignorància. La noia estudiava, amb bons resultats, feia activitats de luxe, com ara ballet o piscina, i tenia cambra pròpia. Ara ha de compartir llit amb una germana, en una habitació on també dormen els nois de la família. La novel·la no cau en el sentimentalisme fàcil i aquí rau un dels seus grans valors. No sabem el nom de la protagonista però sí el d’aquesta germana, Adriana, una supervivent lluminosa que representarà un gran suport per a la retornada.

L’acció se situa a mitjans dels anys setanta, tot i que per la situació de l’indret sembli que ens trobem en una època molt més antiga. Com ha passat amb d’altres persones en situacions difícils la protagonista opta per la resistència, a través de coses com ara l’estudi i l’escola, en la qual, per sort, topa amb una mestra que s’interessa per la seva situació i el seu futur. En canvi el seu germà, també molt intel·ligent, optarà per l’autodestrucció i la rebel·lia violenta. A poc a poc la noia anirà esbrinant detalls del seu passat, dels motius pels quals la van transferir als familiars i dels detalls del seu retorn. Cal dir que la mare adoptiva s’ha fet responsable del tema econòmic i pensa ajudar-la en els estudis superiors. El retrobament amb aquesta mare adoptiva, que la defuig durant un temps, i alguns detalls sobre la seva situació actual, evidencien que les coses no sempre son senzilles, quan cal prendre decisions importants. I que hi ha mancances per ignorància i mancances a causa de dogmes educatius abusius i,  suposadament, moderns.

Tot i que la maternitat sembla aquí un dels temes clau acaba per tenir poca importància, al capdavall un ha de comptar amb ell mateix, quan les coses son difícils. El llibre és auster, concís, gens retòric, vitalista i relativament esperançador. Fa poc, precisament, una persona més gran que jo, molt  intel·ligent, m’explicava com durant la dura postguerra a ella la van enviar amb els avis, al poble remot, mentre els seus germans es quedaven amb els pares, en un indret més amable. Admetia que pensar en aquells anys encara li produïa neguit i tristor. No va tenir la sort, pel que fa als estudis, de la protagonista, va haver d’anar a treballar abans dels deu anys, però va acabar per tenir una vida convencional i feliç. La infantesa i els seus problemes és i serà un gran tema literari, en totes les èpoques.

Donatella Di Pietratonio (Arsita, 1963) és una escriptora italiana, dentista infantil de professió, i aquest llibre, que ha tingut un gran ressò és la seva tercera novel·la. No ens menciona mai el lloc on passen els fets però és fàcil identificar-lo amb la seva terra, els Abruços, on encara viu. Tot i que les descripcions no són excessives ens mostren, amb pocs recursos, un món rural que canvia amb dificultats. Un altre tema que pot semblar marginal però a mi em sembla interessant és el de les variants dialectals i la llengua oficial. La protagonista sent vergonya de la parla de la seva família biològica i mostra com encara són vigents molts dels prejudicis existent sobre parles diverses, no oficials ni acadèmiques, que en el cas italià són molt nombroses. Al llibre, que té molt d’encant, hi trobem ressons d’altres narradores italianes, les escriptores d’aquell país han estat moltes i molt bones, i s’hi poden copsar elements d’altres manifestacions artístiques, com ara el cinema neorealista.”

Llegir en cas dincendi
2 de gener 2020

02/06/2020

la retornada, 4



“Con el tiempo perdí también aquella idea confusa de normalidad y hoy ignoro de verdad qué lugar es una madre. Me falta como puede faltarme la salud, un cobijo, una certeza. Es un vacío persistente, que conozco pero no supero. Me da vueltas la cabeza si miro dentro. Un paisaje desolado que de noche me quita el sueño y fabrica pesadillas en el poco que me deja. La única madre que nunca he perdido es la de mis miedos.”


La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 92-93


La retornada

por Lourdes Ventura

 “Al leer esta novela de Donatella Di Pietrantonio (Arsita, Teramo, 1962), inmediatamente pensamos en el cine neorrealista italiano. El extrañamiento de la protagonista de Stromboli, de Roberto Rossellini, en un lugar hostil y sórdido, está en conexión directa con el desarraigo de la adolescente de trece años, heroína de esta ficción.

La niña sin nombre que nos cuenta su historia en primera persona ha sido inesperadamente arrancada de su hogar burgués en una ciudad luminosa y marítima, para ir a caer en una familia en los límites de la penuria más profunda, en un atrasado pueblo de la región de los Abruzos.

El desconcierto de la muchacha expulsada de su casa sin conocer la razón se convertirá en profundo exilio al saber que los desheredados que la acogen, esos absolutos desconocidos, son en realidad su familia biológica. Los hermanos siempre la llamarán la retornada, la extraña que fue entregada cuando tenía apenas unos meses a unos parientes acomodados y que ahora regresa. La niña de ciudad que iba a la piscina, tenía un dormitorio y un cuarto de baño para ella sola y que leía libros incansable, se enfrenta de pronto a la ignorancia, a la miseria y al cuarto colectivo donde dormirá junto a sus tres hermanos, que la desprecian, y en la misma cama que su hermana Adriana.

La retornada no podrá amar a una madre nada sentimental, dura, ocupada en sobrevivir, que la rechazó apenas recién nacida. Se sentirá “huérfana de dos madres vivas”. El sentimiento de abandono será tan doloroso como el cambio súbito de condición social.

Lo mejor de esta novela, clave de su éxito, es la transparencia de la escritura y la ausencia de sentimentalismo

Hasta aquí podríamos estar ante un drama dickensiano. Dickens pensaba que la miserabilidad incluía la muerte de la belleza. La fealdad y las vidas descarriadas crecían en la indigencia y el hambre. En ese sentido, la crítica social en la novela de Donatella di Pietrantonio quedará implícita. Con los ojos y las impresiones de la retornada conoceremos el sentimiento de carencia, o más exactamente, penetraremos en los olores, los ruidos, las sensaciones táctiles de la miseria.

La acción transcurre a mediados de los años setenta, y diez años antes, todavía muchas familias campesinas entregaban a algún hijo a familiares más acomodados, para liberarse de una carga económica. No existía ningún vínculo legal de adopción, por lo que en cualquier momento la situación podía revertirse. Se ha hablado de Dickens, pero hay que puntualizar que la autora italiana es de una concisión asombrosa. Hay capítulos de trece o veinte líneas y situaciones complejas que se resuelven en tres páginas.

Las reflexiones de la protagonista son claras, las percepciones sobre su familia y el ambiente sórdido en que se mueven, resultan exactas, desoladas, pero no despreciativas. En esta novela de aprendizaje, en la que las relaciones fraternas serán muy complicadas, el contraste entre la vida acomodada y la mísera se despliega por sí solo entre violencia y hambre, sin necesidad de más análisis sociales. La adolescente observa la vida inclemente de los suyos, siempre en desesperado combate por la supervivencia; pero también advierte el disfrute de lo pequeño y los momentos de belleza sencilla, como en la visita al caserío de unos conocidos en el campo.

Arrancando vainas de habas en el huerto con su madre verdadera, tiene la impresión de que todo está, “cuidado y en orden”: “Quisiera que mi vida fuera como este campo”, dice la retornada. En esa serenidad de las acacias en flor y los trabajos en las eras, también se atreve a preguntarle a la mujer que la ha concebido, qué edad tenía cuando la entregó a una prima. La narradora indica que lo dijo “con un cansancio sin rabia”. Esa ambivalencia entre la comprensión de por qué fue abandonada, en unas circunstancias difíciles, y la rebeldía frente a un destino que no acepta, se plasma a lo largo de toda la historia.

Lo mejor de esta novela y seguramente la clave de su extraordinario éxito en Italia, es la transparencia de la escritura y la ausencia de sentimentalismo. La retornada se comportará como una astuta superviviente, capaz de desenredar los hilos de su vida y contagiar su energía esperanzada a su hermana Adriana.”

El Cultural
14 diciembre 2018


01/06/2020

la retornada, 3




“Era la Retornada.  Hablaba otra lengua y ya no sabía a quién pertenecía. Envidiaba a mis compañeras de colegio del pueblo e incluso a Adriana por su certidumbre sobre sus madres.”

La Retornada
Donatella di Pietrantonio
Editorial Duomo, 2018
Pág. 87


La Retornada: el nuevo fenómeno literario que llega de Italia

por Andrea Pérez


“La muchacha sube la escalera de su casa con una bolsa de zapatos revueltos en una mano y una maleta en la otra. No hay cálida bienvenida en el hogar. Observa a su nueva madre, biológica, que advierte su presencia: "Has llegado -espeta- Tus cosas, déjalas ahí".

 L'Arminuta (en castellano, La Retornada) es la historia de una niña de 13 años que descubre que es adoptada y -ese mismo día- es devuelta a su familia original que, de repente, se convierte en su segunda familia.  La Retornada, todo un éxito en su Italia natal, es también la primera novela en español de la premiada escritora Donatella Di Pietrantonio, calificada ya de fenómeno literario por la crítica.

Ganadora del Premio Brancati por su obra Bella mia (2014) y del Premio Campiello por La Retornada (2017) -entre otros-, Donatella recoge en esta última el recuerdo presente de la maternidad, como hija, el gran tema que las atraviesa a ambas. Como ella misma descubre, "la maternidad es una cuestión recurrente por motivos personales", ya que de pequeña tuvo una relación difícil con el mundo de lo maternal. "Probablemente, en aquel contexto surgió mi escritura", reconoce.

Donatella nació en un pequeño pueblo italiano de la provincia de Teramo, hija natural de padres campesinos, como la protagonista de su libro. Tuvo una infancia humilde, alterada por la imagen de una madre ausente, dedicada a las labores del campo durante "todas las horas de luz solar" y convertida en ama de casa cuando se retiraba el día. La autora recuerda a una madre sin tiempo para ser madre, sometida a una autoridad masculina, y revive a las mujeres de su pasado que "nunca estaban disponibles para sus hijos".

Con un lenguaje conciso y austero, pero efectivo, la italiana compone un relato de aprendizaje que alcanza el estrato más profundo de lo humano. Preguntada por la reminiscencia de las películas realistas de cine italiano de los años 50 en L'Arminuta, ella responde que, respecto a su obra, "la realidad es así de dura, o incluso más". Al hilo de los años posteriores, comenta que creció acostumbrada a escuchar conversaciones sobre adopciones informales, una dinámica no regulada pero muy extendida en la Italia de las décadas de los sesenta y setenta: "La práctica de ceder a los hijos, por parte de las familias pobres, a parejas estériles y acomodadas era bastante común" hasta que llegó al país la Ley de Adopción en 1983. Este panorama dibuja un universo no tan distante del de la España de la época, por lo que se espera que el argumento conecte bien con el público español.

Los niños pasaban de una familia a otra, sin ningún tipo de garantía de lo que serían sus vidas, y lo que sucediera a partir de entonces era "cuestión de suerte", explica conmovida. Inquieta, su pregunta era "¿de quién se sienten hijos?". De La Retornada dice que es una hija "particularmente desafortunada", pues su circunstancia empeora tras su segundo abandono. Un mal día, la que ella consideraba su familia no quiere seguir adelante con su crianza y la devuelve al lugar del que procedió; "se vuelve a encontrar en las mismas condiciones que determinaron que su primera familia renunciara a ella".

Sin embargo, la autora habla claro: "No hay nada de autobiográfico en este libro. Yo no fui abandonada, pero mi experiencia de abandono, por muchos motivos distintos, sí está". La idea que traslada es la de que "si por alguna razón nos ha faltado la madre, este deseo nos acompaña toda la vida. Durante toda la vida, nos sentimos obligados a merecer ese amor que no hemos recibido. Es una persecución que no tiene final".

Para construir a sus personajes, Donatella conecta con ellos a partir de los grandes temas que trata en su obra a través de ellos. "Procedo a la inmersión de mí en el personaje. Naturalmente, esto lo puedo hacer sólo con ciertos temas, que me pertenecen de una manera profunda. No podría entrar en la cabeza de un violador", por ejemplo. La figura de una madre impasible, nuestra relación con ella, la identidad, la diferencia social y emocional, el sentimiento de no pertenencia o la culpabilidad giran alrededor de una protagonista en parte antagónica, en duelo interno permanente contra el dolor del porqué: ¿Por qué ha sido doblemente abandonada? Es un suspense que se mantiene a lo largo de toda la trama. La Retornada, siempre expuesta al riesgo de perder su felicidad, incurre en la paradoja de sentir celos de un muerto (su hermano fallecido), "quien capta todo el sufrimiento [esto es, toda la atención] de su madre biológica compartida. Cuenta Donatella, metiéndose en la mente de La Retornada por un instante, lo que la chica sintió sobre su madre, al verla tan alejada de sí: la certeza de que "el dolor no la destruyó cuando la abandonó a ella".

Para ella, admite, es más fácil identificarse con la niña de la historia que con la mujer que la narra en tercera persona con perspectiva desde la edad adulta, como sobreviviéndose a sí misma. Quizá porque, como a sus lectores más empáticos y reconocidos en La Retornada, le acerca a su propio miedo original.

Para terminar, Donatella se refiere a la obra como un "homenaje a todas las que resistieron", así,  en femenino. Una novela que acoge a cualquiera, por las cuestiones que trata y su fondo, ya que, en una situación de abandono y desengaño, concluye, "todos somos iguales".”

El Mundo, 19 septiembre  2018