05/09/2023

ruta gabriel ferrater

 




    El proper dissabte, 9 de setembre, els de Vespres Literaris coneixerem i llegirem Gabriel Ferrater pels carrers de Sant Cugat del Vallès.






El mutilat

Jo sé que no l'estimes.
No ho diguis a ningú.
Tots tres, si tu ens ajudes,
guardarem el secret.
Que ningú més no vegi
allò que hem vist tu i jo.
De la gent i les coses
que us han estat amics,
ell se n'amagarà.
No tornarà al cafè
que és fet per a esperar-te.
Vindran mesos amb erra:
serà lluny de les taules
de marbre, on us servien
les ostres i el vi blanc.
En els dies de pluja
no mirarà l'asfalt
on us havíeu vist
quan no es trobaven taxis
i havíeu d'anar a peu.
No obrirà més els llibres
que li han parlat de tu:
ignorarà què diuen
quan no parlen de tu.
I sobretot, hi pots
comptar, ni a tu ni a mi
no ens farà saber on para.
S'anira confinant
dins de les terres llunyanes.
Caminarà per boscos
foscos. No el sobtarà
l'atzagaia de llum
de la nostra memòria.
I quan sigui tan lluny
que mig el creguem mort,
podrem recordar i dir
que no te l'estimaves.
No ens farà cap angúnia
de veure com li manques.
Serà com un espectre
sense vida ni pena.
Com la foto macabra
d'una Gueule Cassee,
que orna un aparador
i no ens fa cap efecte.
Per ara, no ho diguem:
no trasbalsem la gent
mostrant-los la ferida
sagnant i purulenta.
Donem-li temps i oblit.
Callem, fins que ningú,
ni jo mateix, no el pugui
confondre encara amb mi.

Gabriel Ferrater

Da nuces pueris, 1960

Nota: gueule cassee: literalment boca trencada. 
Boca trencada és el nom que se'ls donava als combatents de la Primera Guerra Mundial que havien estat ferits a la cara, que havien patit greus traumatismes a la cara; el terme sovint implica desfiguració permanent.

la setmana 2023

 



PÀGINA

03/09/2023

l'autor del mes, 1

 



Kapuściński, el reportero que cambió las historias de África

Por Sebastian Ruiz
El País, 04/10/2018
(fragment)


    "Al final, se trata de pulsar la tecla o no. De enviar. De cuando tienes la maldita exclusiva sopesar de qué lado quedas: del de la información por encima de todo, o del de una historia que la presientes vulnerable porque puede cambiar para siempre su rumbo. Es en ese preciso momento cuando quedas expuesto a uno de esos francotiradores emocionales que de un disparo pueden pulverizarte los ideales que creías intocables.

    ¿De qué lado anda un periodista que cubre una guerra desde la trinchera? ¿Puede cambiar la realidad de la que escribe? Esta misma pregunta le hicieron al reportero Ryszard Kapuściński en uno de sus cursos de periodismo. Un profesional del que García Márquez llegó a decir que era el “verdadero maestro del periodismo y uno de los mejores cronistas del siglo XX”. Y Kapuscinski lo tenía claro. “Mi tema principal es la vida de los pobres. Si soñáis con ser periodistas no podéis ignorarlos. Los pobres constituyen el 80% de la población de este planeta. La pobreza no tiene voz. Mi obligación es lograr que la voz de estas personas sea escuchada”."

02/09/2023

fragment final

 


CARTA X


EL ACABOSE EN LOS GAZULES


(…)

    “En aquel momento decidí de una vez para siempre lo que iba a hacer. Saldría para Madrid al día siguiente sin decirlo a nadie y me presentaría en Pensilvania cuanto antes. Allí terminaría la tesis, y mi novio Richard se entretendría durante la luna de miel copiándola a máquina. Los datos los tengo ya todos. Ni uno siquiera de esos datos está sacado de los libros ni de los polvorientos archivos, sino que son de primerísima mano. Como solía decir mi padre, yo he tenido siempre un punto de vista realista en las cosas de la cultura lo mismo que en las de la vida en general. Curro iba haciéndose demasiado posesivo y, sin darme cuenta y bajo la influencia de su erotismo tarteso, yo iba afeminándome un poco. No importa. En definitiva, mi tesis habrá valido la experiencia.

    Se lo dije en voz baja al príncipe Garambo, y él hacía amables gestos de asombro y de admiración. Comprendí que mi situación en aquella cabina de teléfonos era por demás excéntrica. Nos salvó a todos el timbre del teléfono. Lo tomé y me dijeron: «Trescientas veinte pesetas, señorita.» Yo calculé: «Seis dólares.» Pero él se negaba a recibir el dinero. Y cuando más discutíamos, apareció su madre apoyada en el bastón de plata. A Curro se lo llevaban los criados a la fuerza. Abrió la duquesa la puerta de la cabina y dijo con aire triunfal:

    —Hijo mío, el zopenco del Trianero bajó la testuz y la niña se llamará Bartolomea.

    Reía el duque como un bobo, repitiendo: «Bartolomea.» Hice prometer al duque que no apalearían a Curro en las escaleras del palacio ni en ninguna otra parte, y él prometió por su honor. Lo prometió entre los hipos de la risa.

    Se oía fuera de la casa —en el aire— el minueto, y la vieja duquesa marcaba ligeramente (casi imperceptiblemente) los movimientos de baile. En suma, querida Betsy, que se acabó la experiencia tartesa-turdetana-bética-flamenca; que la vieja duquesa no se escandalizó de vernos en la cabina pompeyana, y que dentro de unos días, Deo volente (así decían los españoles en el siglo XIX), estaré ahí, en el nuevo mundo, con Richard, contigo, con el borrador de mi tesis y con unas doscientas fichas que debo incorporar a ella antes de hacerla copiar definitivamente.”


La tesis de Nancy
Ramó J. Sender
Editorial Bambú, 2012
páginas: 289-290



cuines literàries

 

    Las chiretas (girella en el Pirineo catalán) son un plato típico del Pirineo de Huesca , en concreto de tres comarcas: el Sobrarbe, Somontano y Ribagorza. En aragonés, chireta significa vuelta, y se denominan así porque se preparan con la tripa de cordero que se tiene que volver del revés. Este procedimiento se realizaba con un palo de boj, que en aragonés se denomina “chirador de limpiar budillos”.

    En 2016 Ildefonso García-Serena publica el libro titulado Elogio de la chireta y otras crónicas sentimentales del Somontano.

    Ildefonso García-Serena nace en el exilio republicano español de Latinoamérica en 1949, recién llegados sus padres a Buenos Aires. Descendiente de boticarios, comerciantes y agricultores aragoneses, regresa a España con su familia y pasa su infancia y adolescencia en Barbastro y Zaragoza. Después de graduarse en la Escuela Oficial de Publicidad y licenciarse en Ciencias de la Información, se traslada a Barcelona, donde trabaja en diversas empresas, desarrollando a lo largo de treinta años una intensa carrera publicitaria. 

    En 2016 publica Elogio de la Chireta, una crónica local costumbrista, y en 2019 El hijo del doctor, memoria de la emigración y el exilio de decenas de millones de europeos a América del Sur.

LA CHIRETA

INGREDIENTES:

Tripa de cordero
Pulmón (liviano) de cordero
Corazón de cordero
Grasa que envuelve la tripa (entresijos, entrevivos, tela o redaños)
Panceta fresca
Arroz
Pimienta blanca (y/o pimentón dulce)
Ajo
Perejil
Sal
Agua

ELABORACIÓN:

    Se lava la tripa del cordero con abundante agua y cal pura, rascándola con un cuchillo hasta que esté totalmente blanca y haya desaparecido su característico olor. Una vez limpia, se corta en partes más o menos iguales a cuadrados o rectángulos no muy grandes, más o menos como la palma de la mano.

    Para el relleno se trocean el corazón, el pulmón (liviano, en aragonés), la panceta y los entrevivos, mezclándolos con el perejil, la pimienta blanca molida, la canela y el ajo. Sobre cada uno de los trozos de tripa cortada se coloca este relleno más una cucharada de arroz. Una vez relleno, se cogen los extremos de la tripa y se van cosiendo de izquierda a derecha con hilo blanco, de forma que el contenido no quede demasiado prieto (ya que el arroz se expande al cocerlo). Una vez preparadas las chiretas, se ponen a cocer con agua fría sazonada (se puede poner además en la cazuela, zanahoria, un hueso de jamón, puerro, todo esto a gusto del comensal) durante una hora y media a fuego lento.

Comer siempre bien calientes.

    Antiguamente, el caldo de hervir las chiretas se utilizaba para preparar unas buenas y contundentes sopas, simplemente, añadiéndole pan.

    También se pueden comer rebozadas: una vez cocidas y frías, se cortan en rodajas, se pasan por harina y huevo, y se fríen a fuego lento.

01/09/2023

fragment dos

 

teatre romà d'Itàlica

CARTA IV


LAS EXCURSIONES DE NANCY Y LA TERTULIA DEL CAFÉ


    "El parcheador sigue en la cárcel. Contestando tus preguntas, te diré que Mrs. Adams es la de siempre. ¿Sabes qué hizo? Le regaló a mi novio una Biblia en español, y la misma tarde que se la regaló, paseando por el parque de María Luisa, le explicaba Mrs. Adams —tú la conoces— la utilidad de leer la Biblia, y decía que muchas veces estaba sin saber qué determinación tomar cuando abría el libro al azar y leía la primera línea de la página de la izquierda. Y allí encontraba la solución.

    —Hombre —dijo mi novio—. Yo tengo ahora más problemas que nunca en mi vida. Si eso es verdad, el libro vale la pena. Vamos a ver.

    Abrió al azar y encontró en la primera línea las siguientes palabras del capítulo 27 de San Mateo que se refieren a Judas: «...Y entonces fue y se colgó de un árbol y se ahorcó.» Mi novio palidecía y Mrs. Adams se ruborizaba un poco. Entonces ella dijo: «Bueno, eso es una casualidad. Mire en otra página.» Y mi novio lo hizo, y en el capítulo de los Reyes del Antiguo Testamento la primera línea decía: «Haz tú lo mismo.»

    Mi novio abrió las manos y dejó caer el libro al suelo. Luego se inclinó a recogerlo y lo devolvió a Mrs. Adams.

    —Vaya, señora —le dijo—. Parece que ese libro sabe muy bien lo que a mí me conviene, pero tengo que reflexionar un poco antes de tornar mis determinaciones.

    Y seguía pálido y la voz le temblaba. Con aquello Mrs. Adams renunció a convertir a mi novio a la Iglesia anglicana y él anduvo dos días huyendo de ella como del diablo. Todavía la mira de reojo cuando se acerca.

    —Veo que tus amigas —dice a veces— se preocupan de mi porvenir.

    Me preguntas en tu carta cómo se llama mi novio, y ahora caigo en la cuenta de que no te lo había presentado todavía. Se llama Francisco Antolín Reyes. Unos le llaman Paquito y otros Curro, que son nicknames de Francisco. Pero Antolín es apellido, y mi novio nació cerca de Itálica, lugar de origen de las familias de los Antoninos imperiales. Pienso a veces que su nombre Antolín no es sino Antonín o Antonino. La vocal última se pierde al pasar del latín al romance y, ya sabes, algunas consonantes cambian o desaparecen, según T. N. T. Bueno, te pongo el nombre entero: T. Navarro Tomás. Porque esas TNT son las iniciales de la nitroglicerina en los Estados Unidos y por aquí las cosas andan explosivas.

    Antolín puede ser Antonino. En ese caso, mi novio vendría en línea directa de Trajano, Adriano y Marco Aurelio, lo que no me extrañaría nada Un día mi novio cantaba entre dientes una canción que decía

Tengo sangre de reyes
en la palma de la mano...

    Y entonces yo le pregunté:

    —¿Tu padre o tu abuelo se llaman Antolín o Antonín ?

    —Mujer, ¿qué importa? La cuestión es pasar el rato —decía él.

    Pero el segundo apellido, Reyes, es seguramente un apellido de familia. Y si es Antonino Reyes, ya no me cabe duda. Pero cada vez que le hago preguntas sobre esta materia, él me responde lo mismo: «La cosa es ir pasándola, niña.»

    Por fin, se le olvidó a mi novio la inquina contra Mrs. Adams y fuimos la semana pasada a las ruinas de Itálica juntos Curro, ella y yo. Pasaron muchas cosas. Figúrate. Mrs. Adams quiso dárselas de culta y arqueóloga, pero metió la pata dos o tres veces. Sólo sabía repetir aquello de:

Estos, Fabio, ay dolor, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa...

    Y lo repetía a grandes voces en el escenario del teatro romano para probar, según decía, las condiciones acústicas. No fue sólo eso. Por ejemplo, había una estatua de Hércules muy grande, de mármol. Y al lado, otra pequeñita del mismo dios. Para distinguir al pequeño se puso a llamarlo por el diminutivo: Herculito. Sonaba un poco raro, la verdad. Herculito. Después de ver el anfiteatro le dijo al guía: «Lo mejor que nos ha enseñado usted hasta ahora ha sido Herculito.»

    El hombre se quedaba mirándola de pies a cabeza sin saber qué responder:

—Señora, yo..."

La tesis de Nancy
Ramó J. Sender
Editorial Bambú, 2012
páginas: 83-86