03/01/2014

el quinto en discordia, 2

En su autobiografía “Recuerdos, sueños y pensamientos”, Jung  escribió:

“Mi vida es la historia de una autorrealización de lo inconsciente. Todo lo que se encuentra en lo inconsciente quiere acontecer y así también la personalidad desea liberarse de sus inconscientes limitaciones y condiciones   para vivirse a sí misma y desarrollarse como un todo. Para describir este proceso, no puedo utilizar el método científico puesto que no puedo considerarme a mí mismo como un problema científico a desentrañar… Así que hoy en mi octogésimo tercer año de vida me he propuesto contar el mito de ésta. Podría sin embargo tan sólo relatar algunas consideraciones o sólo contar historias, fueran o no ciertas, ése no es el problema. La pregunta es: ¿es éste mi cuento?, ¿es ésta mi verdad ?…

…. La vida siempre se me ha parecido a una planta que vive de su rizoma. Su auténtica vida es invisible, yace en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra apenas dura un verano, y luego se marchita. Una aparición efímera.  Si nos paramos a pensar en el infinito acaecer y perecer de la vida y las culturas, nos embarga un sentimiento de absoluta nimiedad.  Sin embargo nunca he perdido la sensación de que algo vive y perdura tras el eterno cambio.  Lo que se ve son las flores que se marchitan y desaparecen,  el rizoma perdura.”


“Anhelaba encontrar un sitio donde me sintiera en casa, y hasta mi primera visita al Collège de Saint Michel, en Bruselas, fui tan ingenuo que creí que podría encontrarse entre los bolandistas. Pasé varias semanas muy felices allí; desde el principio me liberaron de la residencia para estudiantes extranjeros,  y a medida que estrechaba relaciones con algunos de los jesuitas que dirigían el lugar, disfrutaba de más y más privilegios, incluido el acceso a su magnífica biblioteca.  ¡Más de ciento cincuenta mil libros sobre santos! Parecía un paraíso.

Pero a menudo, casi siempre alrededor de las tres en punto de la tarde, cuando el ambiente se cargaba y los estudiosos de las mesas cercanas dormitaban sobre sus notas, me decía: «Dunstan Ramsay, ¿qué diablos estás haciendo aquí y adónde te crees que vas? Ya has cumplido treinta y cuatro años;  no tienes esposa ni hijos y ningún plan que no sea el de dejarte llevar por los caprichos;  das clase a chicos que, con razón, te observan como si fueras una señal de tráfico en el camino que deben recorrer y que,  al igual que se haría con una señal de tráfico,  pasan a tu lado y te dejan atrás sin un simple pensamiento; tu única responsabilidad humana es una loca sobre la que albergas un delirante y peligroso engaño;  y aquí estás, rompiéndote la cabeza sobre documentos de vidas tan extrañas como cuentos de hadas, escritos por personas sin sentido de la historia, y sin embargo no eres capaz de desechar la idea de que es una ocupación interesante. ¿Por qué no te marchas a Harvard, consigues un doctorado, te buscas un empleo en la universidad y te haces intelectualmente respetable? ¡Despierta,  hombre! ¡Estás malgastando tu vida con los sueños!».

Acto seguido, me dedicaba a intentar averiguar cómo fue posible que María Magdalena fuera aceptada como la misma María que era hermana de Lázaro y Marta, y si aquellas hermanas, una representativa del ama de casa y la otra de la mujer sensual,  tenían homólogas reales en los cultos paganos, y a veces — ¡ah, zoquete y haragán!— si su rico padre era descrito en alguna parte como los ricos a los que conocía en las cenas de Boy Staunton.  En caso afirmativo, ¿quién podría sorprenderse de que su hija hubiera salido así?

A pesar de las dudas y los reproches vespertinos,  me aferraba a mi convicción —por ridícula que fuera— de que un estudio serio de cualquier corpus del conocimiento humano,  de cualquier teoría o de cualquier creencia, podía concluir con el descubrimiento de algún secreto oculto,  de algún valor permanente sobre la naturaleza de la vida y el verdadero fin del hombre, si dicho estudio se realizaba con una mente crítica, aunque no despiadada. Estaba siguiendo un camino ciertamente extraño para un chico de Deptford criado en la fe protestante,  pero el destino me había empujado con tanta fuerza en aquella dirección que resistirme habría significado un peligroso desafío a mi suerte; como ya habrá adivinado,  yo colaboraba con el destino,  en vez de dedicarme a ponerle una pistola en la cabeza para exigir algún tesoro en concreto. Lo único que podía hacer era seguir adelante, tener fe en mis caprichos y recordar que en lo relativo a mí, como en lo relativo a los santos, la iluminación llegaría con toda probabilidad desde un lugar inesperado.”
“El quinto en discòrdia”

Robertson Davies

02/01/2014

el quinto en discordia, 1

Carl Gustav Jung

Al conjunto de planteamientos teóricos, analíticos y metodológicos formulados por Jung se le denomina psicología analítica, para diferenciarla de los postulados de Adler a los que se denomina psicología individual, y de los de Freud, que constituyen el psicoanálisis.

La teoría junguiana constituye un interesante esfuerzo por comprender la complejidad de la personalidad humana y de ofrecer criterios de clasificación que ayuden a entenderla. Parte de considerar que los individuos nacen con una actitud psicológica introvertida o extravertida, dependiendo de si su interés natural es por su mundo interior o por la realidad social que los rodea.  Además, considera  que el ser humano puede orientarse en el mundo a través de cuatro funciones básicas: el sentimiento, el pensamiento, la intuición y la sensación.

La Psicología Analítica concibe a la psique como una relación entre consciente e inconsciente en la que todos los efectos son recíprocos y ningún elemento actúa sobre el otro sin ser él mismo modificado. Esta relación lleva en sí misma integrada la facultad de autorregulación: La psique no sólo reacciona, también da su propia respuesta específica a las influencias que actúan sobre ella.


Carl Gustav Jung (1875 - 1961) fue uno de los científicos que reconocieron la existencia del inconsciente y, por tanto, uno de los fundadores de las bases del psicoanálisis y de la psicología profunda.

“—No me sorprende —afirmé  yo —. Creaste un Dios a tu imagen y semejanza, y cuando descubriste que no daba la talla, lo depusiste. Es una forma bastante habitual de suicidio psicológico.
Solo pretendía devolverle el golpe;  pero para mi sorpresa, se derrumbó.
—No la tomes conmigo, Dunny. Estoy destrozado. He hecho casi todo lo que había planeado hacer, y todos piensan que he tenido un gran éxito. Y por supuesto tengo a Denyse para ayudarme, lo cual es una suerte..., una enorme suerte, y no pienses que no soy consciente de ello.  Pero a veces me gustaría subir al coche y huir de todo esto.
—Es un deseo verdaderamente mitológico. Te ahorraré la pesadez de leer mi libro para averiguar lo que significa: quieres desvanecerte en la inexistencia con la armadura puesta, como el rey Arturo,  pero la moderna ciencia médica es demasiado lista para permitirlo.  Debes envejecer,  Boy, descubrir lo que implica la edad y cómo ser viejo. Un querido amigo me dijo una vez que desearía tener un Dios que lo enseñara a envejecer. Espero que encontrara lo que buscaba. Y tú debes hacer lo mismo o perecer.  Los dioses mantienen eternamente jóvenes a los que odian.
Boy me miro casi con odio.
—Ésa es la declaración de derrotismo más lunática que he oído en toda mi vida.
Sin embargo, antes de que termináramos de tomar el café, volvió a ser el de siempre.
A pesar de haber sido algo duro con él, me preocupaba. De niño había sido un bravucón, un fanfarrón y,  desde luego, un mal perdedor.  A medida que crecía había aprendido a desembarazarse de esos elementos, y cualquiera que no lo conociera tan bien como yo podría haber llegado a la conclusión de que había aprendido a dominarlos.  Pero yo nunca he creído que las tendencias más marcadas de la infancia puedan desaparecer;  quizá permanezcan como sustrato o cambien y se conviertan en otra cosa,  pero no se desvanecen,  y a menudo aparecen con mayor vigor tras cruzar el ecuador de la vida. Eso, y no la demencia senil, es lo que constituye la segunda infancia.  Puedo verlo en mí mismo: mi truco infantil de salir con una buena, que iba más allá de lo necesario para defenderme y se convertía en agresión,  había regresado en mi cincuentena. Iba a convertirme en un viejo de lengua viperina,  al igual que había sido un niño de lengua viperina. Y Boy Staunton había llegado a un punto en el que ya no podía seguir ocultando su descarnado deseo de dominar a todo el mundo, y se enfadaba y perdía la paciencia cuando las cosas le salían mal.
A medida que nos aproximábamos a los sesenta años, los artificios con los que habíamos cubierto nuestra esencia se iban disipando.”

“El quinto en discòrdia”
Robertson Davies

01/01/2014

comencem l'any


  "Gretchen am Spinnrade" (Margarida en la filosa), és un "lied" compost per Franz Schubert  (Viena 1797 – 1828) quan tenia 17 anys. Va ser un dels seus primers èxits musicals.  Escrita per a soprano i piano,  també s'ha adaptat per a mezzosoprano.


El text és una poesia de l'obra "Faust", de Goethe, (1749-1832) poeta,  novel·lista i dramaturg  alemany, i un dels fundadors del  moviment romàntic alemany.


La història explica que Faust invoca al Diable. Mefistòfil se li fa present i Faust li ven la seva ànima a canvi d'una joventut eterna. Rejovenit, Faust aconsegueix seduir i enamorar la bella i dolça Gretchen.

En aquest video, interpreten l'obra Barbara Bonney, soprano nord-americana i el pianista australià Geoffrey Parsons.

"Va desaparèixer el meu assossec
i em pesa el cor,
mai aconseguiré
trobar la pau.

Sóc com una morta
si ell no està al meu costat.
El món sencer
no té atractiu.

Alienat tinc
el meu pobre cap,
i tots els meus sentits
deliren incoherents.

Si miro per la finestra,
només a ell els meus ulls busquen.
Únicament per trobar-lo
surto fora de casa.

El seu caminar altiu,
la seva noble figura,
el somriure de la seva boca
i el foc de la seva mirada.

El fluir encantador
de les seves paraules,
la carícia de les seves mans,
Oh!  I els seus petons ardents!

El meu pit cap a ell es llança
en poderós impuls.
Si pogués agafar-lo,
retenir-lo al meu costat,

i besar-lo,
fins saciar les meves ànsies,
fins quedar morta
sota els seus llavis!"


29/12/2013

sonet d'un sonat



SONET D’UN SONAT PELS VESPRES


Rosa, l’Eva,  l’Andrés i la Pilar
Borja, Mabel, Roser, Juan, Jesús
Vespres tendres i amb un bon sopar
Molts pastissos, truites vi i un cuscús

Novel·la, històries amb llibres
Gus, Pili, Cris, Lola, Emi i Nanci
Parlem, pensem per a ser tots lliures
Carmen, Paco, festa i amb vi ranci

Esperança per fer el món millor
Amira de lluny ets més propera
Dani, Xefi, Carlitos gran pintor!

La Roser, Sergi, Joana i Joaquim
Farem deu anys en la primavera
L’Amàlia, Cesa i la Montse Prim




Dedicat al José Antonio, la Maria, l’Andreu, en Xavi,  la Rosa,
la Marutxi, la Mery, el Mario i a tots els que cerquem divertir-nos
i pensar i que no entrem en un sonet


28 de desembre de 2013
Josep M. Riera

 

Gràcies, Josep M.!!!!!!!




24/12/2013

isaura

Jorairátar, Alpujarra Granadina
ISAURA

un relato de Francisco Jesús Galindo Sánchez

"Tu teléfono está sonando ¿no escuchas su Ave María?, ¿me oyes Justo?, ¿en qué estás pensando?, alguien te llama. 

Justo sale de su ensimismamiento y mira la pantalla de su portátil, su silencio se prolonga durante quince segundos, el tiempo necesario para convencerse de que todo es real.  ¡Es Isaura!, dice con la voz quebrada mientras su rostro se llena de sorpresa y de una ternura llena de nostalgia.  Ya la había dado por perdida, la Odisea de mi vida la desbordó ¿sabes Dámaso?, tanto que un día tomó la decisión de desaparecer.

Supe que había comenzado de nuevo- alguien me lo dijo- sin embargo nunca logré averiguar dónde se encontraba.

Viví preocupado un tiempo, muy preocupado… quizás durante demasiado tiempo. Dejé mensajes a la deriva  entre las brumas de las nubes virtuales de internet, y arrojé botellas al mar con cientos de ruegos escritos en su interior intentando arrancarle una señal a su silencio, pero nunca obtuve respuesta.

Ahora me doy cuenta de que quise justificar con mis miedos y con  mi cobardía el no haber seguido las huellas de sus pasos... lo cierto es que yo siempre la quise libre, con su pensamiento limpio y ajeno a la sinrazón, lejos de las ataduras y lastres que pudiesen borrar el brillo de sus ojos y la claridad de sus ideas.

Una noche dejé de dormir mal, porque desaparecieron mis pesadillas, y lo primero que hice al levantarme -como naufrago dispuesto a luchar por sobrevivir- fue asirme al convencimiento de que todo le iría bien aunque no tuviese verdadera constancia de ella.

Así que, mi querido amigo Dámaso, comencé a olvidar a partir de aquel preciso instante. Y borré todo su pasado,  pero curiosamente, inexplicablemente, sigue vivo en mí su presente y su futuro, pero  ahora sin miedos.

Me prometí no recordar, pero recordaré siempre cómo fue su presentación  aquel primer día, con la misma claridad que si la estuviese escuchando ahora, con su vocalización perfecta y su sutil sentido del humor, en un Auditorio repleto de personas expectantes:

          “Pues sí, soy de Jorairátar ¿quién lo diría verdad?, con estos modales tan refinados, con mi expediente brillante, envuelta en relevancia y prestigio. Sí señores, en el territorio más inhóspito y bello del mundo yo nací y aprendí casi todo lo que sé……“

¿Qué querrá decirme después de tanto tiempo?, solo han sido unos toques a mi teléfono,  tal vez no haya conseguido mantener la llamada, o puede que su intención solo fuese la de comprobar si yo también sigo estando aquí después de tanto tiempo, vivo sobre la tierra, perdido en mi mundo de pérdidas y de quimeras.

Cómo decirle ahora que aún no conseguí hacer lo que quería, que aquellos grandes proyectos que nos separaron  todavía forman parte de mis ilusiones y de mis fantasías más inalcanzables.

Cómo decirle que he comenzado a desandar mi propio camino,  a base de caminar siempre hacia delante. Cómo contarle que he logrado hacer realidad algo que contiene la esencia de mis propios sueños y de todo aquello que ella siempre intentó mostrarme: que es...... el querer de verdad todo lo que hago."


Sanlúcar de Barrameda, 12 de diciembre de 2013.


Queridos amigos de Vespres Literaris, desde aquí, desde este Sur a donde llegan y desde donde también parten  vuestros propios caminos, en mi nombre y en el de mi familia, os deseamos a todos unas Felices Fiestas y un nuevo año lleno de Esperanza, de Salud, y de proyectos e ilusiones que os mantengan intactas  vuestras enormes ganas de vivir.

Nos gustaría que la vida os tratase con la mísma dulzura que vosotros le entregáis; que os sintáis queridos allá donde el corazón os lleve.

Esperamos poder seguir compartiendo con vosotros muchos buenos instantes.

Abrazos para todos y hasta siempre, os enviamos con el  corazón desde el Sur.

Granada, a 24 de Diciembre de 2013.

FRANCÍSCO JESÚS GALINDO SÁNCHEZ