12/04/2014

en el adiós



Los caminitos blancos
se cruzan y se alejan,
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos...
¡Ay, ya no puedo caminar con ella!


Antonio Machado

Campos de Castilla

En recuerdo de Rufina

¡Un abrazo de Vespres,  Cesa!

l’agrupació musical de Cerdanyola a l’auditori de Barcelona




L’Agrupació Musical de Cerdanyola del Vallès celebrarà el seu quinzè aniversari a la Sala Oriol Martorell de l’Auditori de Barcelona.


La celebració tindrà lloc el proper 26 d’abril, a les 19. 30 hores.

El concert tindrà dues parts: la primera la protagonitzarà “La Banda”,  amb setanta músics dalt de l’escenari . En la segona, actuaran conjuntament  amb  “La Coral” i el grup “Veus cor de músic”, de Castelldefels. En aquesta part, s’interpretaran cors de La Traviata, Madame Butterfly i altres.



la especie humana

Robert Antelme nació en Córcega en 1917. Al estallar la Segunda Guerra Mundial  entró en la resistencia contra la ocupación alemana. Militante comunista, se casó con la escritora Marguerite Duras, de la que se divorció en 1947. Detenido por la Gestapo  en 1944, estuvo en varios campos de concentración: Dachau,  Buchenwald y  Gandersheim, del cual fue liberado al final de la guerra.

Al regresar a Francia, comenzó a escribir sus memorias  de su paso por el infierno de los Lagers: “La especie humana”, publicada en 1947.  
En 1985, Marguerite Duras publicó “El Dolor”, que narra la espera y la búsqueda de información para conocer el destino de Robert Antelme.

“La especie humana” narra la experiencia personal de Antelme en los campos de concentración nazis.  El relato de un “horror peor que la muerte”. El relato discurre  en dos planos: el material  de la miseria, el frío, el cansancio, el hambre, la suciedad, la enfermedad y la muerte;  y el moral de lunos hombres que quieren erradicar todo lo humano de otros  hombres.

“En Gandersheim no había cámara de gas, ni crematorio. El horror ahí es oscuridad, falta absoluta de referencias, soledad, opresión incesante, lento aniquilamiento. El resorte de nuestra lucha no habrá sido más que la reivindicación enloquecida, y casi siempre solitaria por sí misma, de seguir siendo, hasta el final, hombres. (…)

El rostro de Jacques ya no es el mismo que conocimos cuando llegamos aquí. Está chupado y surcado por dos anchas arrugas y dividido por una nariz puntiaguda como la de los muertos. Nadie sabe allá, en su hogar, la rareza que podría encubrir este rostro. Allá miran siempre la misma fotografía, fotografía que ya no es de nadie. Nos transformamos. La cara y el cuerpo van a la deriva, los lindos y los feos se confunden. (…)

Hace dos años, durante los primeros días que siguieron a nuestro retorno, fuimos todos presas de un verdadero delirio. Queríamos hablar. Ser escuchados al fin... traíamos con nosotros nuestra memoria, nuestra experiencia viva aún, y sentíamos el deseo frenético de decirla tal cual era. Y sin embargo ya desde los primeros días nos parecía imposible colmar la distancia que íbamos descubriendo entre el lenguaje del que disponíamos y esa experiencia que seguíamos viviendo casi todos en nuestros cuerpos. ... Era imposible. Apenas comenzábamos a relatar nos sofocábamos. A nosotros mismos lo que teníamos para decir empezaba a parecernos inimaginable... Estábamos efectivamente frente a una de esas realidades de las que se dice que sobrepasan la imaginación. Quedaba claro entonces que sólo por elección, es decir, una vez más gracias a la imaginación podríamos intentar decir algo. "

Robert Antelme



«Consideraba que él, que había vivido aquello, no era nada. Porque lo que había vivido era inmenso, increíble. Aquello ponía de relieve una fuerza que no se conocía en el hombre. Ante ese fenómeno, él sentía que había sido accidentalmente el objeto de tal encuentro.»

Marguerite Duras

   «Ha escrito un libro sobre lo que cree haber vivido en Alemania:  La especie humana. Una vez escrito, hecho, editado el libro, no ha hablado más de los campos de concentración alemanes. Nunca pronuncia esas palabras. Nunca más. Nunca más tampoco el título del libro.»
Marguerite Duras


   

10/04/2014

resultat de la votació



Així han quedat ordenades les nostres propostes de lectures per la propera temporada després del recompte de les votacions.


propostes temporada 2014-2015

ordretítolautor/aPunts
1Pedra de tartera Maria Barbal220
2Donde la ciudad cambia su nombreFrancisco Candel216
3Tiempo de arenaInma Chacón202
4Muerte en La FeniceDonna Leon196
5Memorias de un librero escritas por él mismoHéctor Yánover193
6Les filles de HannaMarianne Fredriksson189
7La soledad de las parejasDorothy Parker188
8Confusión de sentimientos. Apuntes personales del consejero privado R.v.D.Stefan Zweíg185
9El guardián entre el centenoJ.D. Salinger182
10La senda del perdedorCharles Bukowski181
11La importancia de vivirLin Yutang180
12Sombras en el tiempoJordi Sierra i Fabra177
13Imprenta BabelAndreu Carranza 175
14En un rincón del almaAntonia de Jesús Corrales170
15Viento del este, viento del oestePearl S. Buck167
16Un cel de plomCarme Martí167
17El grito silenciadoAna Tortajada 166
18KokoroNatsume Soseki166
19La libreria encantadaChristopher Morley163
20Carta de una desconocidaStefan Zweig163
21Marines i boscatgesJoaquim Ruyra160
22Cien años de soledadGabriel García Márquez153
23Casa de muñecasHenrik Ibsen152
24El lápiz del carpinteroManuel Rivas145
25Inés y la alegríaAlmudena Grandes141
26Los ángeles mueren por nuestras heridasYasmina Khadra141
27Un mundo felizAldous Huxley141
28MentiraEnrique de Heriz139
29El lectorBernhard Schlink132
30Asesinato en el comité centralManuel Vázquez Montalbán131
31La pell fredaAlbert Sánchez Piñol122
32El nombre que ahora digoAntonio Soler104
33La España heréticaVictoria Sendón de León94


Com sempre, d'aquí a uns dies el calendari.

09/04/2014

más allá de la culpa y la expiación


No me angustia ni el ser ni la nada ni dios ni la ausencia de dios, sólo la sociedad: pues ella, y sólo ella, me ha infligido el desequilibrio existencial al que intento oponer un porte erguido. Ella y sólo ella me ha robado la confianza en el mundo.
Jean Amèry


Jean Améry, Viena, 31 de octubre de 1912 - Salzburgo, 17 de octubre de 1978,  fue un escritor austriaco  cuyo verdadero nombre era Hans Mayer.

Nada más llegar el partido nacionalsocialista en Alemania (año 1933), comenzó a leer e informarse sobre los escritos sobre antisemitismo y nazismo. Amèry, en aquellos años, estaba estudiando en Viena y, por  primera vez se sintió un extraño dentro de su cultura.  Tras la  promulgación de las Leyes de Núremberg (1935), dijo: “La inmensa mayoría, no sólo del pueblo alemán, sino también de mi propio pueblo austriaco, me ha excluido de su comunidad”, pero tampoco encontró su lugar entre la  judía.

Tras su huida a Bélgica, se une a la Resistencia. En julio de 1943 le detiene la Gestapo por distribuir propaganda contra las fuerzas de ocupación alemanas en Bélgica. Es torturado y encarcelado en Breendonk, donde fue interrogado por las SS durante largas sesiones. Posteriormente fue deportado a  Auschwitz, para pasar más tarde a Buchenwald y, por último, a Bergen-Belsen, debido al avance del Ejército Rojo.

Tras la liberación, regresó a Bruselas. El pseudónimo que adoptó, en lugar de Hans Maier, dejaba traslucir su rechazo a la cultura alemana y su deseo de identificarse con la francesa. A pesar de ello, Améry continuó escribiendo en alemán. Algunas de sus páginas más dolorosas son las que se centran en la pérdida de identidad,  de la patria, de la propia lengua. Convertirse en un extraño en su propio hogar, en su país, dejar de ser reconocido.

En octubre de 1978  se suicidó en Salzburg  y fue enterrado en el Zentralfriedhof de Viena.

Su número de deportado en Auschwitz fue grabado en la lápida.


Rafael Narbona, en su reseña del libro “Más allá de la culpa y la expiación”, del escritor austriaco, señala:

“Améry recreó su experiencia en Auschwitz en Más allá de la culpa y la expiación. Publicada en 1964, la obra no escatima las críticas hacia la filosofía contemporánea. La brutalidad del universo concentracionario pone de manifiesto la insuficiencia del pensamiento de Heidegger, cuyas piruetas lingüísticas muestran su impotencia en un espacio donde la palabra marca la diferencia entre morir o vivir un día más (“en el campo era más convincente que en el exterior que la jerga del ente y la luz del ser no servía para nada”). El "amor fati" de la ética nietzscheana, que se revela como una idea siniestra ante la experiencia de la tortura y la muerte del hombre anunciada por los estructuralistas, no puede irritar más a un Améry apegado al humanismo ilustrado. También repudia las explicaciones de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal, pues considera que el Lager es la expresión del Mal radical. En cuanto a su fe en el neopositivismo lógico, se esfumará ante la utilización de la técnica en las matanzas masivas. Lejos de tener un poder esclarecedor, la ciencia puede convertirse en el aliado más temible del autoritarismo. Frente a Lévi-Strauss, que reduce la historia a cadenas de procesos físico-químicos, y a Horkheimer y Adorno, que acusan a los "philosophes" de haber hundido a la humanidad en el infortunio,  Améry reivindica la herencia de los enciclopedistas. “Ilustración. He aquí nuestro santo y seña, [pero] ¿dónde está escrito que la Ilustración deba ser desapasionada? [...] El concepto de Ilustración incluye no sólo la mera deducción lógica y verificación empírica, sino también la voluntad y la capacidad de especulación fenomenológica, de empatía, de acercamiento a los límites de la ratio. Sólo cumpliendo la ley de la Ilustración y al mismo tiempo sobrepasándola, alcanzaremos espiritualmente espacios en que la "raison" no se agota en el simple cálculo”.

No es casual que Auschwitz se mostrara especialmente inclemente con los intelectuales. La dictadura nazi no ocultaba su propósito de borrar la herencia ilustrada, liquidando a los que se esforzaban en preservar y transmitir su legado. “


Miguel Ángel Vazquez Villagrasa, destaca de la obra de Amèry: “es un hervidero de rencor contra la realidad triunfante y olvidadiza, un fino hervidero que todo lo teje bajo la lucidez del absolutamente aplastado. Los pesimismos y optimismos de seminario no dejan de ser actitudes estéticas más o menos respetables frente al horror y la violencia de una única realidad: la realidad social. (…) Frente al horror de esa realidad, Améry no pide mera venganza ni odio, tan sólo la conciencia del duelo. “


sant jordi 2014

Demà dijous, 10 d'abril, l'escriptor Sergi Pàmies presenta el llibre "Cançons d'amor i de pluja" al MAC-Can Domènech. L'acte tindrà lloc a les 19.30 hores, dins de la programació del Cafè amb lletres

 Transcrivim un fragment del llibre de Pàmies: "Si menges una llimona sense fer ganyotes"que vam llegir a Vespres Literaris el setembre de 2008

Destinataris

              “Envio sobres buits a gent que no conec. Fa temps m’agradava telefonar a un número qual­sevol, però me’n vaig atipar. El plaer que proporciona sentir una veu llunyana que despenja el telèfon a mitjanit s’esvaeix massa ràpidament. M’estimo més els sobres buits, repeteixo. Escric el nom del destinatari a màquina o a mà, depèn del que m’inspira. La forma, la mida i la mena de sobre varien en funció de la identitat. Cada nom triat a l’atzar a la guia telefònica m’empeny a prendre una decisió o una altra.  Si, posem per cas, selecciono algú que es diu Sampedro Vílchez, de seguida intueixo que el sobre ha de ser capitonat, amb les dades escrites a mà, amb retolador negre i majúscules. Per a una empresa que es digués Mobles Ventura, en canvi, triaria un sobre rectangular de finestreta i l’adreça l’escriuria a la carta i a màquina. M’agraden les adreces llargues: avingudes amb nom de general, polígons, urbanitzacions, números dobles d’edificis, escales, pisos i, al final, la contrasenya del codi postal. No hi poso mai remitent. Al principi vaig estar temptat d’inventar-me correspondències misterioses entre persones escollides a l’atzar. Però aquest joc no s’adaptava al meu propòsit: provocar un instant de dubte i aconseguir que, durant una estona o unes hores, la persona que ha rebut el sobre pensi qui caram l’hi deu haver enviat i per què. No faig mal a ningú i no puc considerar-me un psicòpata. A la televisió parlen constantment de gent que col·lecciona cadàvers d’insectes o espia les veïnes amb un telescopi, per no parlar dels que assassinen, segresten o extorsionen. Això meu amb prou feines és una dèria. M’agrada imaginar-me algú sense respostes davant d’un sobre buit. Jo tampoc no en tinc, de respostes. Fa deu dies vaig pensar que seria una bona idea enviar-me’n un, de sobre buit. No va ser fàcil triar-lo. Al final vaig optar per un d’invitació, amb paper bo i pestanya llarga. A l’hora de tancar-lo, mentre llepava suaument la tira de cola ensucrada, vaig sentir una esgarrifança que vaig interpretar com d’esperança de tornar-lo a veure. L’adreça la vaig escriure a mà i, en el moment de deixar-lo caure dins la bústia, vaig intuïr que, durant el trajecte que separa la condició de remitent de la de destinatari, el sobre s’ompliria i em sorprendria amb un contingut imprevist. Contràriament al que havia pronosticat, el sobre no arriba. Fa dies que espero el carter. Quan entra a l’escala maldo perquè no se’m noti la inquietud de veure que avui tampoc no porta cap sobre buit per a mi (tant me fan els secrets dels altres que porta). Suposo que deu haver-se perdut, o que potser algú ha sentit la curiositat d’obrir-lo, i torno a entrar a casa una mica inquiet, malhumorat, indignat per la negligència del servei de correus.”
Si menges una llimona sense fer ganyotes
Sergi Pàmies



06/04/2014

l'obra del mes

Amb 60 anys de retard es va publicar aquí un dels clàssics de la literatura de l'Holocaust, Una dona en Birkenau (Dymy nad Birkenau), de la polonesa Seweryna Szmaglewska. L'obra està catalogada com el primer testimoni d'un supervivent d'un camp d'extermini nazi. 



Obstinación de sobrevivir
por  Cecilia Dreymüller
El País, 9 de diciembre de 2006
(fragmento)

“Ya lo afirmó Imre Kertész: "El campo de concentración es sólo imaginable como literatura, no como realidad". Y, a pesar de que la "literatura del Holocausto" actualmente cuenta con un amplio público, los hechos nos llevan a los límites del lenguaje. Esto vale para el escritor, para el lector y también para el crítico. ¿Cómo hablar de un libro como Una mujer en Birkenau? Especialmente cuando Seweryna Szmaglewska, deportada en 1942 por pertenecer a la resistencia polaca, ha prescindido al máximo de una construcción literaria, como la que emplean Kertész, Jorge Semprún o Tadeusz Borowski. No personaliza su propia experiencia: expresa cómo el lager borra toda individualidad, adentrándose en las diversas existencias de las personas con quienes coincidió, en las formas imaginables de sobrevivir y morir en el infierno del campo de mujeres Auschwitz-Birkenau. Y esta falta de asidero de identificación, esta impersonal descripción de las más tremendas circunstancias a lo largo de 400 densas páginas, deja literalmente sin palabra.

Una mujer en Birkenau es un clásico de la "literatura del Holocausto", traducido en su momento a veinte lenguas; por razones inexplicables, ignorado en España hasta ahora. Esto resulta aún más incomprensible, tratándose del primer testimonio de un superviviente del campo de exterminio. El libro fue publicado en otoño de 1945 y enseguida se convirtió en referente documental para la persecución de criminales nazis; las declaraciones de Szmaglewska en los juicios de Núremberg fueron esenciales para el conocimiento de la organización del campo de concentración. “



“Mi historia abarca solo un fragmento de lo que fue la gigantesca máquina mortífera de Oswiçcim. Pretendo relatar tan solo hechos vividos u observados directamente por mí. Los acontecimientos que describo tuvieron lugar en Birkenau . Quiero dejar claro que no pretendo aumentar en nada la relevancia de los hechos ni modificarlos con fines propagandísticos. Hay acontecimientos que no es preciso exagerar. Podría mantener cada detalle de lo que aquí relato ante los tribunales correspondientes.
Este testimonio es fruto de la experiencia y de las observaciones de una sola persona. Son una gota de agua en un océano enorme e inconmensurable.
Sin duda, hablarán otras personas que también sobrevivieron al campo. Hablarán, asimismo, los supervivientes de muchos otros campos.
Pero la mayoría jamás volverá, jamás hablara.”

de la introducció de l'obra