27 de febr. 2023

el hombre de tiza, 4

 

El hombre de tiza, C. J. Tudor. Un atractivo, pero simplista relato de intriga.

16/11/2018



    "El hombre de tiza de C. J. Tudor se ha representado como uno de los libros indispensables de este año, sobre todo para aquellos que aman una buena novela de intriga. Y las buenas novelas de intriga son como agujas en un pajar, difíciles de encontrar. ¿Qué tenía de atractivo este libro? Primero que su autora fuera una reciente novelista, de este modo, aparece como una voz nueva que puede aportar una visión distinta al mundo literario. Proeza del todo imposible ya que todo se ha dicho y lo único que queda por hacer de repetirlo en distinto modo. Y ese toque nuevo parece que podía aportarlo C. J. Tudor. Un segundo elemento importante es que no es una novela al uso, en el sentido de que tenemos un asesinato, un misterio y muchos secretos , y el encargado de descubrir la verdad en la actualidad es un profesor cuya relación con toda esta tragedia es que descubrió el cadáver junto con sus amigos cuando era solo un niño. No es la típica novela policial al uso, que puede dar pie a una larga serie sino que se presenta como una historia única y cerrada. Otro punto a su favor.

    Queda claro que esta novela presenta unos aspectos preliminares muy buenos, que se ven agudizados por las buenas críticas que ha recibido a lo largo de los meses. Era casi imposible no leerlo.

    Eddie tiene doce años y está muy contento de poder ir a la feria con sus amigos. Allí conocerá a un singular personaje que le ayudará cuando un terrible accidente sucede en la feria. Este hombre le dará la idea de usar la tiza para intercambiar mensajes con sus amigos, y por eso se convirtió en el Hombre de Tiza. No será hasta más tarde cuando los mensajes y dibujos secretos los conduzcan al descubrimiento del cuerpo de una joven mutilada. Han pasado treinta años, y Eddie tiene una vida tranquila hasta que una carta con pequeños dibujos de tiza le hacen recordar su pasado.

    El hombre de tiza tiene algo de original y también el sabor de algo que hemos masticado mucho tiempo y que ahora no sabe a nada. El libro deambula entre estas dos características: original y masticado. La originalidad lleva de la mano del propio Eddie, un protagonista difícil de clasificar porque guarda demasiados secretos. Es el mismo el que nos cuenta lo que ocurrió hace treinta años, alternando el presente con el pasado. Pero es un pasado contado desde su punto de vista, en el que se guarda muchos detalles que luego serán importantes para el desarrollo de la trama. No te das cuenta de lo importantes es la visión que tiene de su pasado hasta los capítulos finales del libro cuando todo comienza a tener sentido. Que en cierto sentido no confíes en lo que te dice el narrador le añade una prespectiva muy interesante a la novela porque como lector te permite cierta libertad para imaginarte qué puede esconder, qué es lo que no quiere que descubras. Original también es que la trama no se centre completamente el en asesinato, sino que va más allá. En cierto punto llega a parecer un relato constumbrista de un niño inglés de mediados de los ochente, gracias a las descripciones de esta época. A pesar de que a algunos lectores esto puede ser considerado un modo de alargar la trama de manera innecesaria, a mi me ha gustado, me parece que le otorga más profundidad a la historia.

    ¿Lo masticable? Todo lo demás, es decir, la manera narrativa es simple, efectista y poco original pues es propia de todo escritor inglés desde hace décadas. No hay nada atractiva en ella más allá de que permite que la historia fluya sin problemas. Se puede decir sin dudar que la novela está bien escrita, con descripciones correctas, y cierta superficialidad. Pero nada más, no te vas a encontrar con una prosa que te deje maravillado, o que te enganche desde la primera página, o que te permita sincronizar con los personajes. También hay cierto elemento aséptico en la manera en que se cuenta la historia, de tal modo que pese a que está escrita en primera persona y muchos de los personajes son niños, el protagonista incluido, que siendo adultos han pasado por muchas penalidades, no llegas a preocuparte por ninguno de ellos. No llegan a despertarte emociones. Y esa es una característica que deberían tener todos los libros.

    En cuanto a la trama que rodea el asesinato, no se pueden poner muchas pegas. Sí, podía estar más desarrollada. Sí, podía los personajes secundarios en la época presente tener más presencia. Sí, el verdadero culpable podría no ser tan obvio. Sí, podía desarrollar aún más el concepto Hombre de Tiza y no dejarlo como algo casi anecdótico. Y pese a todos estos sí, funciona bastante bien aunque lo hace a un ritmo un tanto lento. Pero esto es lo que ocurre en los libros donde el presente se mezcla con el pasado.

    El hombre de tiza es un libro correcto. No puedo decir que sea el libro de intriga del año pero he de confesar en que ciertos momentos me entretuvo compensando los otros momentos en los que parecía no pasar nada. En cualquier caso y como valoración general me ha gustado sin llegar a entusiasmarme. Supongo que eso significa que se queda en un punto medio."

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