Jean Marie Auel, de soltera Untinen, nació en Chicago (Estados Unidos de Norteamérica) el 18 de febrero de 1.936. Su padre era un pintor de paredes de origen finés. El 18 de Marzo de 1954, con 18 años, se casó con el señor Ray Bernard Auel. Ccon 25 años ya tenía cinco hijos. Entre los años 1.965 a 1.976 desempeño diversos trabajos que compaginaba con sus estudios en la Universidad Estatal de Portland y en la Universidad de Portland, donde se licenció en 1.976 con 40 años. 25/09/2006
Los Hijos de la tierra (El clan del oso cavernario) LA AUTORA
Jean Marie Auel, de soltera Untinen, nació en Chicago (Estados Unidos de Norteamérica) el 18 de febrero de 1.936. Su padre era un pintor de paredes de origen finés. El 18 de Marzo de 1954, con 18 años, se casó con el señor Ray Bernard Auel. Ccon 25 años ya tenía cinco hijos. Entre los años 1.965 a 1.976 desempeño diversos trabajos que compaginaba con sus estudios en la Universidad Estatal de Portland y en la Universidad de Portland, donde se licenció en 1.976 con 40 años. 23/09/2006
Taller literario de Vespres

Este curso Vespres Literaris ha iniciado una nueva actividad: el taller de escritura.
La mécanica del mismo es muy sencilla, en cada encuentro de Vespres Literaris se entregará un pequeño dossier de consejos e indicaciones de autores conocidos; de maestros en el arte del buen narrar y de los que todos hemos disfrutado.
No hay unas "reglas" del buen narrador; cada persona debe encontrar su propia forma de narrar, su "voz". A pesar de ello, allá van una serie de consejos´"útiles":
1ª) No hay una forma de narrar sino tantas como narradores.
2ª) No existe la originalidad sino la sinceridad. Cada narrador se sustenta en los hombros de los que le han precedido y en sus experiencias personales.
3ª) La escritura se perfecciona practicándola. No te importe escribir " a la manera" de tus autores favoritos. En el cultivo de la escritura encontraras el camino hacia tú estilo.
4ª) La curiosidad y la memoria son elementos esenciales del narrador.
5ª) Lee, lee mucho, lee compulsivamente.
6ª) Indaga, pregunta, anota ...
7ª) Participa en el foro de Vespres Literaris, en otros foros, lee revistas literarias, programas de televisión..., el diálogo y el intercambio de opiniones enriquecen el punto de vista del narrador.
8ª) No te de pánico el folio en blanco, cualquier idea puede ser objeto de una excelente narración
Los miembros del grupo que se han unido a esta iniciativa son once. Recordad que cada mes entregaremos el dossier y en los encuentros trimestrales gastronómicos leeremos las prácticas de cada uno.
Para este trimestre la práctica es:
Una narración de terror o misterio.
No tengaís miedo a escribir, ninguno de nosotros somos escritores ni, es mi opinión, lo pretendemos; pero este taller puede ser una herramienta excelente para poner en práctica aquello a lo que todos tenemos pasión: la literatura.
Os animo a todas/os a uniros al taller literario.
13/09/2006
Euskadi, un viaje.
Todo viaje es un descubrimiento , una experiencia única y personal. Los paisajes que una vez transitamos en los libros, en las crónicas o en, actualmente, imágenes, se hacen gozosa realidad en la ruta diaria del viajero.
Con ilusión, partimos el día siete, muy de mañana, como debe comenzar todo viaje. Dejamos atrás los frutales ilerdenses, transitamos la áridas tierras de ceniza aragonesas, para adentramos en la fértil huerta de Navarra y en los extensos campos de vid riojanos y alaveses (hasta estas últimas llega el influjo mimético del fénomeno Guggenheim en la construcción de unas modernas bodegas). Como guardianes de nuestro viaje, fuimos acompañados por batallones de modernos molinos de la ciencia eólica. Por fin, una estrecha garganta es la puerta de entrada a un paisaje ciclópeo, donde las montañas, la piedra y los árboles no parecen tener fin. Estamos en la vertiente oceánica de Euskadi, nuestro destino.
La primera impresión que se tiene del paisaje euskaldún, a juicio de este cronista, es que los vascos han conseguido domesticar el paisaje. Frente al desafío de una orografía que no da respiro, la sucesión de valles y montañas es continua, el esfuerzo de generaciones ha conseguido hacer prosperar la industria humana en esos escasos espacios que la naturaleza le ha permitido. En el ser de Euskadi está la montaña, está la piedra, está el árbol y está el mar, elementos todos ellos que forman parte singular de la cultura vasca.
Veamos un ejemplo. El bosque animado del artista Ibarrola, en el valle de Oma, integra los valores humanos en el tiempo y en los espacios naturales. La obra da vida al bosque, que dialoga con el visitante, en un espacio único para la reflexión y el recogimiento.
Otro ejemplo de la domesticación de la naturaleza es que la especie arbórea dominante en el territorio es foránea, concretamente de California, y es el pino de Monterrey. Junto a los extensos bosques de esta conífera, se alterna ejemplares de las especies autóctonas como el roble, el castaño o el haya. En el sotobosque, gracias a la abundante pluviometría de estos bosques, prosperan los helechos. Un paseo por los bosques vascos nos traen a nosotros, ciudadanos mediterráneos, el recuerdo del bosque primordial que hemos ido perdiendo. Al fondo contemplamos una marea verde y la enormidad de los eucaliptos en el borde de la carretera, en el valle el hombre.
En este sistema de valles cerrados, cada villa, cada pueblo, tiene una marcada personalidad. Las recias villas aforadas medievales mantienen sus tradiciones (el Lehendakari jura su cargo en Gernika, frente a la Casa de Juntas de los territorios históricos) y el orgullo de pertenencia. La tradición de la cuadrilla es reflejo de este sentimiento de pertenecer a un lugar, a un grupo singular. El visitante se siente ajeno a los ritos grupales del vasco (ese peregrinar por las tascas del casco viejo de Donostia o de Bilbo, siempre en grupos de edad y sexo homogéneos y siempre de pie, trastocan nuestro concepto de diversión). Es, a nuestro parecer, un mundo cerrado difícil de penetrar.
Pero no se debe desesperar, nuestro viaje continúa. Otro elemento esencial del paisaje vasco es el mar. A pesar que en la actualidad son más las barcas de recreo que las dedicadas a las pesquerías y las fábricas de conservas cierran sus puertas, el contacto con el mar es esencial para el vasco. Como si de una final de un mundial de fútbol se tratara, las carreras de traineras son seguidas por miles y miles de personas, que jalean a los esforzados remeros que recuerdan la pesca de la ballena de antaño.
La piedra, el hierro y la madera son los otros elementos que definíamos como parte singular de la cultura vasca. Un recorrido pausado por el museo de Bellas Artes de Bilbao, por la recuperada ría que acoge el museo Guggenheim o las casas museo de Oteiza y Chillida, dan idea de la simbiosis de los artistas vascos con estos elementos y su integración en un discurso contemporáneo.
Llega el final de la visita. En estos momentos, después de contemplar este paisaje roturado y mimado por el hombre, me viene a la memoria una reflexión de John Steinbeck realizada en otro viaje que hizo él por la baja California en el verano de 1.941. Decía Steinbeck: “Nosotros hemos dejado nuestra huella en el mundo, pero en realidad no hemos hecho nada que los árboles, el hielo y la erosión, no puedan remover en poco tiempo” (Por el mar de Cortés)
06/09/2006
Las fosas y un señor de Japón
La noticia, una más en nuestra lenta recuperación del pasado común, me ha llamado la atención por el apunte final de la misma. Dice la noticia: " Trabajan en ello un equipo de 20 personas - forenses, antropólogos, arqueólogos y voluntarios - procedentes del País Vasco, Valencia, Cataluña, Madrid, Castilla y León e incluso un ciudadano de Japón. - Se plantó un día aquí con un periódico japonés en el que salía un reportaje sobre las fosas de la guerra civil y desde entonces trabaja con nosotros. Está entusiasmadísimo. Y nos ayuda mucho. No parece que tenga 68 años"
El señor Toru Arakaguaw, que así se llama el señor japones, es un profesor de inglés jubilado que no ha dudado en venir a España para ayudar en la tarea de recuperar una parte de nuestra historia. Y yo me pregunto ¿por qué?, ¿ qué razones le han movido ha realizar este paso?.
No las se y quiero creer que no hacen falta razones para reponer a los olvidados de la historia en su lugar. Por ello, gracias señor Arakaguaw, es un honor tenerlo entre nosotros.
05/09/2006
Dos novelas de Joseph Roth
Icaria, Barcelona, 1979
160 páginas
El peso falso (1937)
Siruela, Madrid, 1994
147 páginas
Coincidiendo con la salida al mercado de la recopilación de una serie de artículos periodísticos de Joseph Roth: Crónicas berlinesas (Minúscula, Barcelona) , sería interesante dar a conocer al grupo a unos de los novelistas imprescindibles del siglo XX.
Joseph Roth nace en 1894 en Volnia (Galitzia Oriental), en lo que fue parte del Imperio austrohúngaro y hoy es Ucrania, de padres judios. Participa en la I Guerra Mundial como voluntario y de periodista, profesión que ejercera hasta su muerte. Cubre activamente la Revolución bolchevique y asiste al fin del Imperio. Desde entonces, participa del ambiente cosmoplita de la Europa de entreguerras, viaja por las principales capitales europeas (Paris, Berlín, Austria,...) asiste al ascenso del nazismo criticamente y muere alcoholia¡zdo en 1.939 en su exilio de Paris.
Joseph Roth es un autor inclasificable, pero su pluma es puro acero en la disección de la sociedad y la política europea de entreguerras. Crítico a todo totalitarismo, rápidamente se decepciona del la revolución soviética y anticipa de forma meridiana el horror del nazismo desde sus columnas y escritos. Es, con Alfred Kerr, Karl Kraus o Tucholski, uno de los miembros de lo que vinó a denominarse autores del "asfalto", agudos observadores de la modernidad y de la ciudad como expresión de la misma
Autor de lectura obligada, especialmente sus obras La Marcha Radedetzky, Confesión de un asesino o La leyenda del Santo Bebedor.
04/09/2006
Humano, demasiado humano
Historia de la estupidez humana
Ediciones S XX, Buenos Aires
288 páginas
Las páginas que ocupan los ejemplos de timos e imposturas ocupan kilómetros y kilómetros de estanterías. Este libro que hoy reseñamos es, tan sólo, uno más de los cientos que se han ocupado de tan fecundo tema. Porque, como señalaba el libro, la estupidez humana no tiene fin.
La obra no tiene pretensión de exhaustibidad en tan prolijo asunto. Se centra en algunos aspectos de la actividad humana donde la estupidez ha dado hermosos y lozanos frutos: la voracidad por la riqueza, el protocólo y la jerarquía, la herencia, la burocracia y la justicia, la renuncia a los avances científicos y técnicos, las curas milagrosas o el mito de la eterna juventud.
Desde los albores de la humanidad la ambición y el egoismo, unido a la candidez, que mueve a compasión muchas veces, legendaria del ser humano le ha llevado a caer en las más burdas trampas y camelos a lo largo de la historia . Asimismo, el deseo de predominar unos sobre otros y de reglamentar las relaciones de poder a llevado a absurdos como al pobre rey español, Felipe III "... que sufrió quemaduras mortales frente a su propia chimenea, porque los cortesanos no lograron hallar a tiempo al grande de España a quien correspondía mover el sillón del rey" (66).
Un libro de lectura deliciosa, amena y divertida por la multiplicidad de anécdotas que atesora.
Por cierto, ayer el más que probable candidato de la derecha a las presidenciales francesas de 2007, Nicolas Sarkozy, dijo en Marsella ante cientos de jóvenes: "Quiero una Francia en la que los alumnos se pongan en pie cuando el profesor entra en clase".
Sobran los comentarios.
23/08/2006
Amanece, que no es poco
Una breve historia de casi todo
RBA Libros
Barcelona, 2005
639 paginas
8,50 €
"Estamos hechos de la misma substancia que los sueños.Y en nuestras pequeñas vidas, de sueños vivimos." Shakespeare
Es un libro de divulgacion, necesariamente conciso, sobre diversas ramas de la ciencia, como biologia, arqueologia, geologia, astronomia, y otros. El autor esboza los temas, añadiendo pinceladas de humor para hacer mas llevaderos algunos de ellos, de por si bastante pesaditos. La verdad es que lo consigue.
Es un libro acerca de lo mucho que hemos llegado a conocer, pero a la vez de lo increiblemente ignorantes que somos.
De lo poderosos que nos creemos, y de lo vulnerables que, en realidad, somos.
De lo mucho que dependemos de la Naturaleza, y en cambio nos hemos convertido en el peor depredador del resto de especies.
Somos un milagro de la evolucion, pero el planeta estaria mucho mejor sin nosotros.
Como dice el autor, tu y yo, todos nosotros, estamos hoy aqui porque la linea que va desde las celulas primigenias hasta nuestros dias, pasando por los anfibios, los dinosuarios, los mamiferos, los primates, las calamidades, los cataclismos, las guerras, las corrientes migratorias, los apareamientos familiares y un sinfin de acontecimientos probables e improbables, ... esa linea nunca se rompio. Sin embargo, hubos veces en la historia en que esa linea fue tan fina, tan fina, que el que no se rompiera fue pura cuestion de suerte, totalmente al azar.
Es uno de esos libros que, al menos a mi, te hacen dar las gracias a Dios, si es que existe, por seguir vivo un dia mas...
Fermín