01/09/2012

suite Sarajevo


"La crisis parece no afectar al comercio de armas. Las ventas de los principales fabricantes de armas se incrementaron un 8%, según los datos del “Stockholm International Peace Reserch Institute” (Sipri). Las ventas aumentaron hasta alcanzar los 293.000 millones de euros en 2009, según el informe de la institución que se ha publicado hoy. Del total de las ventas, casi un 57% se debe a las diez primeras empresas de la lista, que se localizan en su totalidad en Europa y Estados Unidos. (…)
Las ventas de armas de los cien principales fabricantes crecieron un 59% entre los años 2002 y 2009, según los datos de la organización, que señalas que el comercio se ha acelerado "firmemente" desde 2005."

Fuente: El País 21/02/2011

"La venta de armas por parte de Estados Unidos batió en 2011 un récord histórico. EE UU vendió el año pasado más armas al extranjero que nunca, por un valor total de 66.300 millones de dólares (aproximadamente 53.000 millones de euros), según revela el diario estadounidense The New York Times."

Fuente: El País 27/08/2012


31/08/2012

literatura i Sarajevo


La palabra más hermosa
"Venuto al mondo"
Margaret Mazzantini
Traducció: Roberto Falcó Miramontes 
Lumen
Barcelona, 2009

Presentació del llibre a la contraportada:

“Es de noche en Roma, todos duermen, pero el teléfono suena de repente…… Una voz que llega de lejos invita a Gemma a un viaje a Sarajevo, la ciudad donde nacieron y murieron las emociones más hondas de su vida.
Allí, entre los estallidos de una guerra cruel e inútil, hace dieciséis años nació Pietro, un niño que ahora la llama mamá y es tan hermoso, sano y egoísta como cualquier otro adolescente. Pietro no conoce bien su origen y no sabe que en las calles estrechas de aquella ciudad sitiada Gemma vivió una historia de amor de esas que se te pegan a los huesos y te cambian para siempre.
Ahora, de vuelta a aquellas tierras, madre e hijo tendrán que enfrentarse a un pasado que esconde secretos, a unos cuerpos que aún llevan las huellas de un dolor antiguo, pero a lo largo del viaje también aprenderán palabras nuevas, esas que nos sirven para dar un sentido a nuestros errores y seguir apostando por un nuevo comienzo para todos.”

un petit fragment que narra el succés que va ser el germen del llibre de Galloway:
       
       "Era inevitable hacer cola. Para el agua, para el pan, para los medicamentos…La gente se jugaba el pellejo cuando se amontonaba en el mismo lugar, como palomas, pero era un día de confianza, de mujeres que hablaban en la acera, de niños que corrían entre las piernas. Brillaba el sol. La calle era Vase Miskina, donde ahora hay una de las rosas más grandes. También existe todavía la pequeña puerta, ya no venden pan pero continúa ahí.
La lista de nombres, pequeños y ordenados, se encuentra junto a la estrella y la luna musulmana, junto a un versículo del Coràn.


Había mujeres, hombres y niños que jugaban... Y no sabían que sus nombres iban a quedar grabados en la pared, a ser fotografiados por los teléfonos móviles de los turistas hasta el infinito. Era la cola para el pan, olía muy bien. Era finales de mayo, las golondrinas picoteaban las migas dejadas por la gente que desmenuzaba el pan en la calle. Hubo algunos afortunados. Gente mas rápida, con un mayor don de la oportunidad, que había empezado a hacer cola antes, antes que los demás, y se había ido con su barra de pan o una de aquellas hogazas sin levadura ni sal. Pero también hubo alguno que se quedo por casualidad, que se puso a charlar, a bromear con un conocido. Cayeron tres granadas, dos en la calle y una en el mercado de enfrente. Y todos los que estaban allí salieron despedidos, entre salpicaduras. La plaza se convirtió en un escenario teatral, con harapos ensangrentados por doquier. Esa escena repugnante iba a dar la vuelta al mundo. Ese pan empapado de sangre.
—No me podía creer que un niño tuviera un cerebro tan grande —dijo un anciano aferrado a un bastón—. Aquello no paraba de rezumar.
Una mujer sentada en un muro bajo no lloraba; abrazaba a sus dos hijos muertos, uno a cada lado. Otra intentaba recuperar su pierna, se arrastraba por el suelo con los codos para alcanzarla. Había un hombre que tenía un aspecto más macabro que los demás. Estaba boca arriba como uno de esos guantes que la gente encuentra por la calle y deja apoyado en una valla, por si acaso quien lo ha perdido vuelve a pasar por allí. Guantes desparejados, tristes, sucios de barro. Ese hombre estaba ahí como un guante apoyado en uno de aquellos tubos de hierro que dividen las calles. Pero no tenía barriga. Solo un gran agujero circular, algo deshilachado. Por detrás se veía huir a la gente, las camillas, y el seguía allí como si fuera un adorno extravagante.
Ese dia Gojko pareció enloquecer, se dirigió rápidamente hacia el lugar de la explosión, gritaba a los periodistas para que grabaran...
—i Así ahora la gente se dará cuenta de lo que pasa aquí!
Cogió una hogaza de pan y la abrió; la miga estaba empapada de sangre, como si fuera una salsa. Se la ofreció a los periodistas. —Tomad y comed todos, esta es nuestra sangre...
Luego se fue, desesperado como un Judas que va a ahorcarse.
Mas tarde la ciudad callaba. Había sido un día de confianza. Habían llegado aquellos jóvenes con los uniformes iguales y los cascos azules como el cielo... La gente se había ilusionado con que fueran ángeles custodios, con que la guerra hubiera acabado. Pero ahora el hospital estaba lleno de carne que esperaba sutura. También la montaña callaba. Las televisiones del mundo no hacían mas que emitir una y otra vez aquella cinta truculenta. Y los animales de allí arriba habían regresado a su guarida para beber rakija y celebrar su fama.
Nos fuimos al cabo de dos días. Había vuelto la luz, todas las lavadoras de Sarajevo empezaron a funcionar aquella misma noche. Me pareció una buena señal. Llegamos a 'Zagreb en un autocar que incluso tenia aire acondicionado; era uno de los que acostumbraba a llevar a los peregrinos a Medjugorje. En la capital croata pudimos coger un avión tranquilamente. Quería decirle muchas cosas a Diego, pero voy y le pregunto:
— ¿Qué tal un plató de espaguetis?
Diego sonrió.
Tenía los ojos rojos. Había que llevarlo a un medico y era lo primero que pensaba hacer. Ahora pensaba que Dios no iba a lavarnos los ojos nunca más.”

Pàgines: 323-325

30/08/2012

les "pelis" del conflicte, 3


La vida secreta de las palabras, “The Secret Life of Words”, 2005
Direcció i guió: Isabel Coixet
Fotografia: Jean-Claude Larrieu
Repartiment: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Leonor Watling, Sverre Anker Ousdal, Steven MacKintosh, Eddie Marsan, Christine Inge, Daniel Mays, Dean Lennox Kelly, Danny Cunningham, Emmanuel Idowu, Reg Wilson, Julie Christie
Producció: El Deseo S.A.,  Mediapro
Premis: Quatre premis Goya: millor pel·lícula, director, guió original i  disseny de producció

En una plataforma petrolífera, aïllada enmig del mar,  ha ocorregut un accident. Una dona solitària i enigmàtica, Hanna (Sarah Polley) que intenta fugir del seu passat  va fins allà per tenir cura d'un home (Tim Robbins) que s'ha quedat temporalment cec. Entre tots dos neix una profunda intimitat, plena de secrets, veritats, humor i dolor. Cap sortirà indemne d'aquesta relació que marcarà les seves vides per sempre.
Hanna és el símbol de totes les víctimes que sobreviuen a les atrocitats comeses en els conflictes bèl·lics com el de l'antiga Iugoslàvia



29/08/2012

adagio Sarajevo

ruïnes biblioteca de Dresden
El Adagio d'Albinoni, obra per a orquestra de cordes i òrgan en sol menor, va ser composta el 1945 pel musicòleg italià Remo Giazotto. L'editor que la va publicar per primera vegada (1958), la Casa Ricordi, la publicitar afirmant que l'autor s'havia basat en uns fragments d'un moviment lent d'una sonata de Tomaso Albinoni, presumiblement trobats a les ruïnes de la Biblioteca de Dresden després els bombardejos de la ciutat durant la Segona Guerra Mundial. No s'ha trobat cap prova que aquests fragments siguin d'Albinoni.

“Descendía envuelto en un alarido, rasgando el aire y el cielo sin esfuerzo. El blanco aumentó de tamaño, cada vez mejor enfocado por el tiempo y la velocidad. Hubo un último instante antes del impacto en que las cosas aún fueron como habían sido. Luego, el mundo visible explotó.
     En 1945, un musicólogo italiano encontró cuatro compases de una partitura para contrabajo, la partitura de una sonata, en los restos de la biblioteca de música de Dresden, arrasada con bombas incendiarias. Creyó que esas notas eran obra del compositor veneciano del siglo xvii Tomaso Albinoni, y dedicó los siguientes doce años a componer una pieza más larga a partir de aquel fragmento manuscrito y abrasado. La composición resultante, conocida como el Adagio de Albinoni, apenas guarda parecido con la mayor parte de la obra del compositor y muchos eruditos la consideran fraudulenta. No obstante, incluso aquellos que dudan de su autenticidad carecen de argumentos para rebatir su belleza.
     Casi medio siglo después, es esta contradicción lo que atrae al violonchelista. Que algo pudiera haber estado a punto de dejar de existir en el paisaje de una ciudad en ruinas y que después fuese reconstruido en otro algo nuevo y valioso le insufla esperanza. Una esperanza que, ahora, es una de las pocas cosas que les quedan a los ciudadanos de un Sarajevo sitiado, cosas que, para muchos de ellos, disminuyen con cada día que pasa.
     Y así, hoy, como todos los días en la memoria reciente, el violonchelista se sienta junto a la ventana de su apartamento, en la segunda planta del edificio, y toca hasta que siente que la esperanza regresa. Raramente toca el Adagio. La mayoría de los días consigue sentir que la música le rejuvenece con la misma facilidad como si estuviese repostando gasolina con el coche. Pero otros no ocurre lo mismo. Si, tras varias horas, ve que la esperanza no regresa, hace una pausa para recomponerse, y luego él y su violonchelo rescatan pacientes el Adagio de Albinoni del arrasado museo de Dresden y lo trasladan a las calles de Sarajevo, horadadas por el mortero e infestadas de francotiradores. Para cuando las últimas notas se desvanecen, su esperanza está ya restablecida, pero cada vez le resulta más arduo recurrir al Adagio, aunque se vea obligado a hacerlo, porque sabe que su efecto es finito. Sólo queda una cantidad concreta de adagios en él, y no comentará la imprudencia de malgastar esta valiosa moneda de cambio.”

El violonchelista de Sarajevo
Steven Galloway
El Aleph
Barcelona, 2008
Páginas: 13-14


diari de Zlata


Zlata Filipovic, Sarajevo, 3 de desembre de 1980, és l'autora de "El diari de Zlata", un llibre que relata la seva vida durant la guerra de Bosnia (1991 a 1993). Zlata vivia en un cèntric carrer de Sarajevo, i cada dia, entre 1991 i 1993, va ser escrivint les seves vivències i sentiments en "Mimmy", el seu diari persona. El dietari és un testimoni de primera mà de l'horror que viu la ciutat i la seva gent, i, entre ells, els més joves.



“5 de abril de 1992:
Trato de concentrarme en hacer los deberes, pero no puedo. Algo está ocurriendo en la ciudad. Se pueden oír disparos desde las colinas. Desde Dobrinja salen columnas de personas. Intentan parar algo, pero ni ellos saben qué. Simplemente uno siente que algo va a suceder, algo muy malo. [...] tengo un nudo en el estómago y ya no me puedo concentrar en mis deberes. ¡¡¡Tengo miedo de la guerra!!!

12 de abril de 1992:
La gente salía para estar junta, nadie quiere la guerra. La gente quiere vivir y disfrutar como antes. Es lo natural, ¿no? ¿A quién le gusta o quiere la guerra, siendo lo peor que hay en el mundo?

20 de abril de 1992:
La guerra no es ninguna broma. Destruye, mata, quema, separa, hace desgraciada a la gente. Hoy han caído unas bombas terribles en Bascarsija, el antiguo centro de la ciudad. Explosiones terribles. Bajamos al sótano, al sótano frío, oscuro y asqueroso. Y el nuestro ni siquiera es muy seguro. Mamá, papá y yo estábamos allí agazapados, abrazados los tres en un rincón que parecía algo más seguro. Cuando estaba en la oscuridad y sentía el calor de los brazos de mis padres, pensé en abandonar Sarajevo. Todos piensan en hacerlo, y yo también. No soportaría irme sola, abandonar a papá y a mamá, a la abuela y al abuelo. Y el irme sola con mamá no arregla las cosas. Lo mejor sería que nos fuésemos los tres. Pero papá no puede irse. Así pues, he decidido que nos quedaremos aquí juntos. Mañana le diré a Keka que una debe ser valiente y permanecer con aquellos a los que quiere y que le quieren.

7 de mayo de 1992:
Querido Mimmy, Estaba casi segura de que la guerra terminaría, pero hoy… Hoy ha caído una bomba en el parque, delante de mi casa, el parque donde iba a jugar con mis amigas. Hubo muchos heridos. (…) Selma ha perdido un riñón, pero no sé cómo se encuentra porque todavía está en el hospital. Y NINA HA MUERTO. Un trozo de metralla se le incrustó en el cerebro y murió. Era una niña tan dulce, tan encantadora. Fuimos juntas a la guardería y jugábamos juntas en el parque. ¿Es posible que nunca más vuelva a ver a Nina?

20 de julio de 1992:
Como me paso todo el tiempo en casa, observo el mundo a través de la ventana. Sólo un pedazo de mundo. Hay un montón de perros de raza vagando por las calles. Probablemente sus dueños tuvieron que abandonarlos porque ya no les podían dar de comer. Qué triste. Ayer vi a un cocker que cruzaba el puente, sin saber qué dirección tomar. Estaba perdido. Quería ir hacia delante, pero luego se detenía, se daba la vuelta y miraba hacia atrás. Seguramente buscaba a su dueño. ¿Quién sabe si su dueño sigue vivo? Aquí incluso sufren los animales.



15 de noviembre de 1992:
Un montón de gente se ha marchado de Sarajevo. Todos ellos conocidos. Mamá ha dicho: «Sarajevo se marcha». Mamá y papá conocen a muchos de los que se han ido. Hablaron con ellos, y cuando se despidieron, todos decían: «Nos volveremos a ver algún día, en algún lugar». Fue triste. Triste y sobrecogedor.

29 de noviembre de 1992:
Hace frío. No tenemos suficiente leña, así que la estamos racionando. Hay leña en el mercado, pero, como todo lo demás, sólo puede comprarse con marcos alemanes, y eso es muy caro. Yo no puedo evitar pensar que quizá los tilos, abedules y plátanos de mi parque estén allí, con toda la otra leña.

6 de enero de 1993:
Está helando. El invierno ha llegado a la ciudad. Antes el invierno me gustaba mucho, pero en el Sarajevo de ahora es un huésped muy desagradable. Las flores se nos han congelado. Estaban en las habitaciones sin calefacción. Ahora vivimos en la cocina. Es la única habitación que calentamos.

26 de enero de 1993:
Me he dado cuenta de que ya no te escribo sobre la guerra ni sobre los tiroteos. Debe de ser porque me he acostumbrado a ello."

Zlata Filipovic
El diari de Zlata

28/08/2012

els periodistes


“La jubilación. Hermann Tertsch solía mencionarla con lengua insegura hacia el tercer whisky, cuando su ordenador portátil ya había transmitido por línea telefónica la crónica que publicaría El País a la mañana siguiente. Hermann acababa de escribir un libro explicando la guerra en la ex Yugoslavia y lo habían ascendido a jefe de Opinión del diario, lo que significaba jubilarse de los viajes y la acción después de muchos años como reportero en Europa central. Era un fulano de la escuela austrohúngara, como Ricardo Estarriol, de La Vanguardia,  y el maestro de maestros, Francisco Eguiagaray,  a quien todos los taxistas de todos los hoteles de todo el este europeo saludaban con un elocuente champán, chicas, factura, no problema. Generoso como un gran señor, entrañable, nostálgico del Imperio y capaz de verter lágrimas con la Marcha de Radetzky, Paco Eguiagaray era el gran especialista de la zona, y sus crónicas para televisión, ferozmente antiserbias en los primeros momentos de la guerra, le costaron una jubilación anticipada. Sin embargo, el tiempo le daba la razón. Con Estarriol y Tertsch llego a predecir, al pie de la letra, lo que se avecinaba en los Balcanes:
-Esos imbéciles de las cancillerías europeas no leen historia.
Solía referirse al tema mientras invitaba a champaña helado en Viena, Zagreb o Budapest a los colegas más jóvenes, que acudían a él en busca de doctrina y experiencia. Acudían todos salvo la Niña Rodicio, que después de solo dos años de periodismo activo se había transformado directamente de modosa becaria en pozo de experiencia, y no necesitaba doctrina de nadie, ni siquiera cuando confundía los calibres, hablaba de los B-52 bombardeando en picado, o permitía que Márquez y los cámaras que trabajaban con ella le sacaran las castañas del fuego. Quizá por eso la Niña Rodicio hablaba mal de Paco Eguiagaray, de Alfonso Rojo, de Hermann y de todo el mundo, y trataba a patadas a la gente de su equipo. Como decían Miguel de la Fuente, Fermín, Alvaro Benavent y los que tuvieron el privilegio de vivir de cerca el asunto, trabajar con ella era igualito que hacerlo con Ava Gardner.
En cuanto a los fulanos de las cancillerías citados por Paco Eguiagaray al predecir el negro futuro de los Balcanes, estaban demasiado ocupados ensayando sonrisitas de autocomplacencia y posturas ante el espejo como para hacerle caso. "Vemos la crisis con razonable optimismo", había dicho el ministro español de Exteriores días antes de que los serbios atacaran Vukovar. "Habrá que hacer algo un día de estos", declararon sus colegas europeos cuando la segunda parte empezó en Sarajevo. Entre pitos y flautas habían tardado tres años en reaccionar, y lo hicieron chantajeando a los musulmanes bosnios para que aceptasen el hecho consumado de la partición del país; cuando ya nada podía devolver la virginidad a las niñas violadas, ni la vida a las decenas de miles de muertos. Hemos parado la guerra, decían ahora que todo parecía cerca de acabar, y se empujaban unos a otros para salir en la foto, presentándose en el cementerio a pintar de azul las cruces. Cuarenta y ocho de esas cruces correspondían a reporteros, muchos de ellos viejos amigos de Márquez y Barlés. Y ojalá los ministros y los generales y los gobiernos hubiesen hecho su trabajo como todos ellos: con el mismo pundonor y con la misma vergüenza.”

Territorio Comanche
Arturo Pérez-Reverte
Ollero&Ramos editores, SL
Barcelona, 1994
Págs: 66-68
Arturo Pérez-Reverte cubrió como reportero de TVE  la guerra de Bosnia




“Territorio Comanche”

Director: Gerardo Herrero
Intérpretes: Imanol Arias, Carmelo Gómez, Cecilia Dopazo, Gastón Pauls, Bruno Todeschini
Coproducción: Alemania, España, Francia
Año: 1997.
Guion: Salvador García Ruiz, Arturo Pérez Reverte
Montaje: Carmen Frías
Fotografía: Alfredo Mayo
Música:  Ivan Wyszogrod
Dirección artística: Luis Valles


Basada en la  novela de Arturo Pérez Reverte, la película narra la historia de Laura (Cecilia Dopazo), una periodista con mucho éxito y con muy pocos escrúpulos que viaja a Sarajevo durante el brutal cerco al que se vio sometida la ciudad durante la horrible guerra de Bosnia. Laura quiere ascender en su carrera periodística con sus crónicas sobre el asedio. Allí conoce al español Mikel (Imanol Arias), un reportero experimentado de vuelta de todo y con firmes convicciones, y a José (Carmelo Gómez), su cámara. Este último está totalmente obsesionado con filmar la voladura de un puente, al tiempo que intenta superar la dureza del día a día de la guerra.  El viaje al  horror de las bombas y francotiradores cambiará la mentalidad de Laura.

27/08/2012

viure a la ciutat assetjada


“Viure sota el setge”. Els que no ho hagin experimentat mai difícilment podran entendre aquest sentiment. És una qüestió de resistència física i d'un estat excepcional de la ment. El més difícil és aguantar el primer cop, quan has d'acceptar el fet que t'observen i et controlen en cada situació i a cada moment. “Assetjar una ciutat europea al final del segle XX”, a l'escenari de Sarajevo, significava envoltar la ciutat amb una àmplia franja d'armament lleuger i pesant situat als turons perifèrics i fer-lo servir per apuntar contra els civils desarmats. No hi havia una zona segura. El ciutadà de Sarajevo estava exposat a foc de les escopetes i de les granades tant a casa seva com al carrer, a les escoles, als parcs, als hospitals, als temples; sempre exposat als terroristes invisibles i a la mort probable.

La segona fase, la “d'estar sota el setge”, significava abatre's sobre els civils sotmesos a setge mitjançant l'exercici del terror més sofisticat en les seves innombrables formes: deixar-los sense aigua, sense aliments, sense llum, sense gas, sense gasoil, sense calefacció, sense botigues, sense diaris, sense programes de televisió, sense telèfon i sense transport. Fer un gir de cent vuitanta graus en tot. “Estar sota el setge” significava acceptar el fet que ja no existien les coses conegudes, que la mort era més probable que la vida i que l'anterior manera de viure havia desaparegut.

La tercera fase es coneix com “l’adaptació biològica, humana i creativa” a la nova manera d'existir. Els ciutadans de Sarajevo van descobrir uns recursos increïbles en l'humor, en les innovacions, en la bona disposició i en la imaginació; aquests recursos van ser una expressió de llibertat en la seva lluita contra el terror permanent. La vida quotidiana es desenvolupava a l'entorn d'unes necessitats de caràcter molt pràctic; el temps i els torns de dia i nit estaven regulats per les breus i escasses arribades de llum o per la pluja de mitjanit, quan tothom es llevava per recollir l'aigua de pluja a carrer. La nit esdevenia dia quan es ciutadans, protegits dels franctiradors pe vel de la foscor, anaven lluny per buscar aigua.

Les estacions de 'any, al llarg de quatre anys, es valoraven en funció de la capacitat d’emmagatzemar aliments dels horts improvisats, recollir branques als parcs o aprofitar la neu i a pluja com una font suplementària d'aigua. Aquestes circumstàncies canviaven l'estat de la consciència a tots els ciutadans. De manera espontània, va aparèixer la necessitat d'establir algun tipus d'equilibri en tot aquell caos. Per mantenirl a salut mental, cadascú intentava posar en equilibri la seva vida reconduint la seva existència anterior cap a les condicions ara canviades. De manera que Sarajevo va experimentar el seu boom cultural més important precisament durant e setge més llarg de la història moderna de la humanitat. El boom cultural es va convertir en l’actualitat social, en l’estil de vida. Els actors actuaven, es escriptors escrivien, es escultors esculpien, es pintors pintaven, es periodistes publicaven els diaris, els directors de cinema feien cinema, així com els banquers i els directors anaven als bancs i als despatxos sense telèfons i sense finestres. Calia una enorme intel·ligència i una gran concentració per buscar solucions, per inventar una cosa gairebé impossible. (...)

Sarajevo ha demostrat que un medi urbà pot sobreviure malgrat la destrucció total i el tanca-ment de tots els punts d'entrada i sortida de la ciutat; que pot sobreviure i romandre civilitzat i humanitzat, i a més, assolir nous paràmetres en la filosofia de les vivències, en la teràpia mental í en les creacions artístiques

VlURE SOTA EL SETGE
Suada Kapic
extret de: Sarajevo! La ciutat en la nostra memòria