24/02/2013

tot recordant Karl Valentin

 Karl Valentin (Munic 1882 - Planegg 1948), comediant, cabareter, clown, performer, autor teatral i productor de cinema alemany.

Va començar la seva carrera còmica el 1902, després d'estudiar durant tres mesos en una escola de varietats a Munic sota la direcció de Hermann Strebel, a la Zeughaus (antic arsenal), de Nurember 

Després de la mort del seu pare, Valentín es va retirar dels escenaris durant tres anys, temps durant el qual va construir el seu personatge d'home orquestra, amb el qual va començar, el 1906, a actuar amb regularitat pels cabarets i els "beerhalls" de Munic . 

Valentin va desenvolupar quadres i curtes rutines còmiques, escrites en el fort dialecte bavarès, que interpretava, en general, amb la seva parella femenina, Liesl Karlstadt. També va realitzar diverses pel·lícules, tant mudes com sonores, però va ser com a autor i actor de teatre de cabaret,  com Valentí es va construir una sòlida reputació, arribant a ser considerat un dels més importants còmics d'Alemanya durant la República de Weimar.


L'estil literari de Valentin està connectat amb el dadaisme, l'expressionisme social i l'humor negre de Karl Kraus. La seva ploma juga amb les paraules, obrint, sovint, les seves comèdies amb un simple malentès. Valentin, per al crtic Alfred Kerr, destrossa les paraules i el llenguatge per extreure tota la força de les paraules i analitzar el seu significat més social.

Tot recordant Karl Valentin
espectacle a càrrec de la companyia  Passi-ho-bé Teatre, amb la Jonies Band

divendres 1 de març
22 hores
Teatre Ateneu


23/02/2013

pielroja


Pielroja, marca colombiana de cigarrillos, comenzó a comercializarse el año 1924 en la ciudad de Medellín. Tuvo como antecedentes las marcas "Victoria" y "Pierrot" ambas de origen Antioqueño que,  al crearse la tabacalera,  fomentaron el cultivo de tabaco negro en Santander, una región agreste del nordeste de Colombia,  que desde el siglo XIX producía los mejores tabacos del país.  Al principio se usaban tabacos turcos negros y amarillos, que luego fueron reemplazados por tabacos norteamericanos y finalmente por los negros de Santander.

 Su principal distintivo es el indio con su tocado de plumas que aparece en las cajetillas, dibujado por Ricardo Rendón, uno de los mejores caricaturistas colombianos del siglo pasado.  Los cigarrillos vienen en cajetillas de papel de 18 unidades ovaladas, de 70 milímetros, de tabaco negro y sin filtro. Actualmente se le conoce como "rompe pechos", "tiraflechas", "el indio" o "peche".

“Nando Barragàn pasa las horas encerrado en la oficina haciendo lo que nunca antes. Se dedica al análisis, la lec­tura y la pensadera, para descifrar lo indescifrable. No se baña y huele a tigre enjaulado, no pierde el tiempo con mujeres, no bebe ni come: se mantiene vivo con café negro y cigarrillos Pielroja. Tampoco atiende asuntos de dinero. Los secretes del negocio se fueron a la tumba con Narciso y Nando no demuestra preocupación por rescatarlos, porque cuando necesita plata se la pide a la cruz de Caravaca. De su esposa, Ana Santana, se ha olvidado porcompleto.
-Solo se olvida lo que alguna vez se tuvo en el recuerdo, y Ana no había logrado llegar hasta allá."


Leopardo al sol
Laura Restrepo
Pág. 180

22/02/2013

kola roman



La Kola Roman es un refresco con sabor a vainilla dulce muy intenso.  La bebida fue creada en 1865 en Cartagena de Indias por Carlos Román Polanco con unas máquinas preparadoras de gaseosas que había traído de Londres. Su sabor original no logró atraer del todo al público y, con la llegada de otras bebidas, la Kola Román estuvo a punto de desaparecer; pero los Laboratorios Román dieron un giro a su fórmula en 1936 – la misma fórmula que  se sigue utilizando hoy en día- alcanzando un rotundo éxito con la nueva mezcla. 

El refresco se bebe muy frío, y es tan popular que se ha convertido en el ingrediente de gran número de recetas.

"Antes de casarse, Alina Jericó de Monsalve fue virreina nacional de la belleza. Ahora mira al infinito, deja que el viento tibio le enrede el pelo largo, castaño claro, y acompaña a Nelson Ned tarareando con desgano “quién no tuvo en la vida una amarga traición”. Se olvida de todo, se queda inmóvil y deja que pase el tiempo, hasta que se fija en el reloj.


Ve que es muy tarde y una sombra le cruza la cara linda. Empieza a mirar la hora una y otra vez, primero con desazón, después con ansiedad, por ultimo compulsivamente, con angustia. Se muerde las uñas, ovaladas, cuidadas a diario por una manicurista. Sus dientes blanquísimos se ensañan contra ellas, las roen, les pelan el Revlon, arrancan a tirones los padrastros. En sus dedos aparecen puntos de sangre pero ella los ignora y sigue adelante con su pequeña carnicería, empecinada como un ratón.

Entra a la casa, donde todo es recién comprado y costoso: lujo en tonos pastel, tipo Miami. Sus tacones se hunden en alfombras blandas, blancas. Va hasta la cocina, integral, recargada de hornos microondas y electrodomésticos multiusos. Se dirige a la cocinera, una señora cardía­ca que se protege del aire acondicionado con un saco de orlón:

-¿Qué preparaste, Yela?

-Róbalo, arroz con coco y plátano asado.

-¿Enfriaste el vino blanco?

-Para qué, si el señor solo toma Kola Roman.

-Se está haciendo tarde y no llega.

-No espere más, niña. Don Mani no aparece antes de la madrugada.

-¿Cómo sabes? —pregunta Alina, como rogando que no le contesten.
-Debe andar por ahí, matando a alguno.



Leopardo al sol
Laura Restrepo
Pág. 37





21/02/2013

Leopardo al sol, 1

 "Una parte significativa de las novelas producidas en Colombia durante la segunda mitad del siglo XX se caracteriza por una profunda preocupación en analizar el significado y el impacto de la violencia dentro del orden social. Este interés procede del hecho de que, durante este período, Colombia ha atravesado por momentos de agitación en los cuales las acciones violentas han adquirido un alcance que ha impregnado los espacios de lo imaginario y lo discursivo.

Entre 1955 y 1980, varios novelistas emprendieron la tarea de evaluar artísticamente el período conocido como "Época de la violencia," el largo conflicto (1948 – 1958) entre liberales y conservadores que culminó con una enmienda constitucional la cual asignaba gobiernos compartidos y alternados a los dos grupos políticos por un período de 16 años. Aunque no siempre constituyeron un modelo de logros artísticos, las más de 70 novelas que diseccionan los efectos de la guerra civil constituyen uno de los múltiples intentos de aproximarse al fenómeno.

A partir de la década de los setenta, otro fenómeno aparece en el seno de la sociedad colombiana y, por extensión, en el panorama literario. En los últimos 30 años,  el tráfico ilegal de drogas se ha convertido en una inquietud crucial  y sus efectos han alcanzado casi todos los aspectos de la realidad colombiana. Considerando la cercana relación entre las producciones artísticas y las corrientes sociales no resulta sorpresivo que algunos de los escritores que empezaron a publicar sus obras en los años comprendidos entre 1960 y 1980 (Gabriel García Márquez, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Fernando Vallejo), y un grupo de nuevos autores (Jorge Franco Ramos y Laura Restrepo, entre otros) se hayan dado a la tarea de promover una reflexión artística sobre el impacto de la industria del narcotráfico y del deterioro social que ésta ha causado. Novelas como El divino (Gustavo Álvarez Gardeazábal, 1985), Leopardo al sol (Laura Restrepo, 1993), La virgen de los sicarios (Fernando Vallejo, 1994), Noticia de un secuestro (Gabriel García Márquez, 1996), Rosario Tijeras (Jorge Franco Ramos, 1999) y Delirio (Restrepo, 2004), han desarrollado una lectura ética de los conflictos generados por el tráfico de estupefacientes en un intento de racionalizar las causas y diseccionar sus efectos en la sociedad colombiana.  (…)

La narrativa colombiana de la segunda mitad del siglo XX ha mostrado una fuerte inclinación a un análisis de la violencia con marcada raigambre sociológica. No obstante, esta reflexión no se detiene en la descripción del objeto de estudio, sino que, a la vez, intenta puntualizar  que, aunque las manifestaciones de violencia han sido un fenómeno recurrente en los últimos 50 años, éstas son una problemática promovida por grupos marginales, no representativos de cualquier concepto imaginario de "ser colombiano", (porque) la violencia en el dominio del Otro al situar a sus ejecutores en las márgenes de la sociedad, no sólo desde una perspectiva moral, sino porque los mismos parecen hallarse más allá de toda comprensión racional.

La consecuencia más inmediata de este extrañamiento en el espacio literario es el despliegue de un conflicto en el que la voz narrativa marca su distanciamiento de los individuos que generan o personifican las imágenes de violencia; simultáneamente, los mecanismos utilizados intentan ofrecer una explicación de las causas del fenómeno que, por lo general, libran de toda responsabilidad a los estamentos sociales que configuran la ideología y el discurso del narrador.  En estas circunstancias, el elemento más llamativo a nivel argumental es la atracción que tanto los capos de la mafia como los ejecutores de sus programas de intimidación y represalias ejercen sobre una colectividad que se enfrenta a una disyuntiva entre principios éticos contradictorios: el soporte que los individuos que están fuera de la ley ofrecen para un potencial progreso económico (individual y social) versus las consecuencias adversas que su oposición a las normas atraen para la comunidad.
Un primer aspecto a considerar en esta producción de alteridad es la constante demarcación de que los individuos que constituyen el centro del relato poseen características que los hacen diferentes.  Para empezar, sus actividades ilegales los sitúan en el exterior del grupo social, por variadas razones, sicarios, mulas y capos carecen de una genealogía,  son criaturas de un presente efímero que no se concreta en ningún tipo de futuro.

Una segunda marca de otredad se centra en la imagen física de los individuos involucrados en las actividades ilegales. Nos encontramos con personajes cuya excepcional belleza desarticula las barreras morales de las personas con las que entran en contacto.  Las personas que trabajan en el negocio de las drogas producen integraciones que se consideraban impensables en la sociedad colombiana: riqueza sin tradición, clase o gusto estético (rompe la idea de que la riqueza se obtiene por herencia o por talento empresarial); nuevos criterios de comportamiento moral (religiosidad y menosprecio por la vida humana, o religiosidad entrelazada con el crimen); notable desprecio por el valor asignado al linaje y, por extensión, al  significante "padre", en contraposición a la importancia que recibe la madre.

Metaforización de la violencia en la nueva narrativa colombiana
Luis C. Cano
(Extracto)


" Ese que está ahí, sentado con la rubia. Ese es Nando Barragán.
Por la penumbra del bar se riega el chisme. Ese es. Nando Barragán. Cien ojos lo miran con disimulo, cincuenta bocas lo nombran en voz baja.

—Ahí está: es uno de ellos.

Dondequiera que van los Barraganes los sigue el murmullo. La maldición entre dientes, la admiración secreta, el rencor soterrado. Viven en vitrina. No son lo que son sino lo que la gente cuenta, opina, se imagina de ellos. Mito vivo, leyenda presente, se han vuelto sacos de palabras de tanto que los mientan. Su vida no es suya, es de dominio público. Los odian, los adulan, los repudian, los imitan. Eso según. Pero todos, por parejo, les temen.

—Sentado en la barra. Es el jefe, Nando Barragán.

La frase resbala por la pista de baile, rebota en las esquinas, corre de mesa en mesa, se multiplica en los espejos del techo. Bajo la luz negra se hace compacto el temor. La tensión, filuda, corta las nubes de humo y destiempla los boleros que salen de la rocola. Las parejas dejan de bailar. Los rayos de los reflectores refulgen azules y violetas, presagiando desastres. Se humedecen las palmas de las manos y se eriza la piel de las espaldas.
Desentendido del cuchicheo y ajeno al trastorno que produce su presencia, Nando Barragán, el gigante amarillo, fuma un Pielroja sentado en uno de los butacos altos de la barra.

-¿De qué color es su piel?

-Amarilla requemada, igual a la de sus hermanos.

Tiene el rostro picado de agujeros como si lo hubieran maltratado los pájaros y los ojos miopes ocultos tras unas gafas negras Ray-Ban de espejo reflector. Camiseta grasienta bajo la guayabera caribeña. Sobre el amplio pecho lampiño brillado por el sudor, cuelga de una cadena la gran cruz de Caravaca, ostentosa, de oro macizo. Pesada y poderosa.

-Todos los Barraganes usan la cruz de Caravaca. Es su talismán. Le piden dinero, salud, amor y felicidad.

-Las cuatro cosas le piden, pero la cruz solo les da dinero. De lo demás, nada han tenido ni tendrán.

Frente a Nando, en otro butaco, cruza desafiante la pierna una rubia corpulenta, formidable. Está enfundada a presión en un enterizo negro de encaje elástico. Es una malla discotequera tipo chicle, que deja ver por entre la trama del tejido una piel madura y un sostén de satén, talla 40, copa C. Sus ojos, sin color ni forma propios, parpadean dibujados con pestañina, delineador y sombra irisada. Echa la cabeza hacia atrás y la melena rubia le azota la espalda con rigidez pajiza, revelando la negrura indígena de las raíces. Se mueve con sensualidad desencantada de gata callejera y la envuelve una misteriosa dignidad de diosa antigua.
Nando Barragán la mira y la venera, y su rudo corazón de guerrero se derrite gota a gota como un cirio piadoso encendido ante el altar.

          -Los años no te han dañado. Estás bella, Milena."

Leopardo al sol
Laura Restrepo
Pág. 11-13




19/02/2013

canço per Elna


Una cançó del music empordanès Joanjo Bosk.

Cançó per Elna forma part del treball “Música Intuïtiva”, cançons compostes pel mateix Bosk amb la memòria històrica com a eix vertebrador.

Un treball en record d'Elisabeth Eidenbenz, de la Maternitat d'Elna i els refugiats republicans de 1939.


15/02/2013

Miguel




"tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero."

Elegía
Miguel Hernádez
10/01/1936

14/02/2013

joc de déus, 2




"Havia arribat aviat al Parc Tecnològic, els llums de la carpa que fa de vestíbul estaven apagats i només es veia moviment a l'empresa de programació d'audiovisuals.  La Josefa volia connectar-se per Internet a algunes adreces de les quals ningú no n'havia de fer res. Són els seus negocis de fora del circuit oficial. La seva estada per Amèrica li va servir per conèixer testaferros, paradisos fiscals i financers de noms falsos i resultats espectaculars. Podria presumir d'alternativa, en el món del negocis, però si vols subsistir és imprescindible la discreció. (...)

A pesar que PERT es dedica a un sector fantasmagòric dins l'esteranyinat del món dels negocis, la seva funció és molt clara: ajudar a tancar amb el mínim cost possible i evitant les responsabilitats penals més freqüents dels empresaris que volen perdre de vista l'empresa.

Anava rumiant la diferència que hi ha entre els empresaris i els directius de les empreses. «Catalunya ha sigut una terra d'empresaris, empresaris de poca volada, això sí, disposats a vendre l'empresa si funciona bé i molt lents a tancar-la quan no té els resultats desitjats. En els darrers anys els empresaris més importants del país han estat immigrants espavilats que, mentre lluitaven per garantir-se la subsistència, s'embrancaven sense complexos ni lligams ortodoxos vinculats amb L'auca del senyor Esteve es llançaven a fer negocis intuïtius i agosarats, sovint sorgits després de la segona cervesa del vespre en un bar ple de microbis i de persones suades.

Quan aquests empresaris canvien de local i ja no tenen el despatx al terrabastall del taller, decoren el seu lloc de treball amb una taula rodona, a més de la gran del despatx, amb alguna pintura de caçadors o una marina, tot emmoquetat o folrat de fusta fosca, i alguns aparells de telèfon sense mans que permetin cridar la secretària, normalment de bon veure. És plantegen la nova organització de l'empresa.
Aquells empresaris que fins ara, que no havien de patir per la subsistència immediata, veien la necessitat de refundar l'empresa dotant-la de sistemes i mètodes inspirats en les escoles de MBA com ESADE o el IESE. Consideren que l'etapa anterior seria una anècdota que podrien explicar als seus néts, tots ells llicenciats en universitats nord-americanes, amb alguna excepció bohèmia que serviria per confirmar l'estatus aconseguit. A l'empresari, segurament, el conviden a visitar alguna empresa gran i despersonalitzada —paraula màgica!—; ell vol deixar de ser necessari i quedar-se a l'empresa només com a prescindible. Possiblement contractarà algun assessor, i si li feien cas allò marcaria l'inici de la decadència de l'empresa, que probablement es convertiria en un client de PERT o de voltors semblants."

Joc de déus
Josep Ma Riera Gassiot
pàg: 17-18