17/11/2014

PRIMERA FIRA I MERCAT D'INTERCANVI A MONTFLORIT



Tres companys del grup, Carlos, Josep M. i Sergi, posaran paradetes de llibres i objectes d’artesania el dissabte 22 de novembre, de 10 a 20 hores.


Us esperem!!!

14/11/2014

la fenice

El primer teatre anomenat "La Fenice" va ser inaugurat el 16 de maig del 1792 amb una òpera de Giovanni Paisiello anomenada "Giochi di Agrigento".  Des de llavors, el teatre poc a poc va guanyant una gran reputació, al punt en què Rossini va muntar dues produccions i Bellini va estrenar dues òperes al teatre.    
        
En 1836 el teatre va ser destruït per un incendi, però va ser reconstruït ràpidament amb un nou disseny per obrir les seves portes novament en 1837.  El 1884 es va iniciar la col·laboració de Giuseppe Verdi amb el teatre, amb una producció de Ernani durant la temporada de carnaval. Després es van succeir les estrenes d'Attila, Rigoletto, La Traviata i Simon Boccanegra. 

El teatre va passar per la Primera Guerra Mundial amb les seves portes tancades, i quan va reiniciar les seves activitats ho va fer amb moltes produccions, i atraient a grans cantants i directors del món. El 1930 la Biennal de Venècia iniciava el primer Festival Internacional de Música Contemporània, en el qual es van presentar compositors com Ígor Stravinski i Benjamin Britten.

L’any 1996, durant uns treballs de remodelació, el teatre es va incendiar novament. La reconstrucció va començar el 2001 i van ser fidels a l'estil del segle XIX basats en un disseny de l'arquitecte Aldo Rossi i usant velles fotografies del lloc. El 14 de desembre del 2003, amb un concert inaugural de Beethoven, Wagner i Stravinsky, el teatre va obrir una vegada més les seves portes al públic. 




13/11/2014

la opinión de los lectores y 2

… y una selección de opiniones sobre la novela “El secreto de Amalia”

"Nos pega el zarpazo en la página uno y no lo suelta más hasta que aparece la palabra "fin"..."
"No digo más...sólo puedo decir...que me ha encantado"
"Fresca y entretenida"
"Engancha desde la primera página"
"Me trasladé a un mundo nuevo y "fantasmagórico"
"Ágil y tan natural que tienes la sensación de encontrarte ante una pantalla en lugar de un libro"
"Tengo que decir que no he cogido el libro de noche"
"Te mantiene en vilo hasta el final"
"Encuentras intriga, cierto misterio y hasta espíritus"
"Parecen verdaderas historias"
"Me encanta su narración"
"Va al grano que es lo que me gusta"
"Hace que no puedas parar de leerla"
"Una conmovedora historia de fantasmas sin terror, de amor y de soledad..."
"Ha logrado que me identifique y que llegue a estimar a los personajes"
"Tiene todo lo que pido a un libro"
"Amalia me encantó"

"Este libro tiene identidad propia y un buen argumento"



Mañana departiremos con la autora sobre sus obras, lecturas, literatura ….. Recordar, 19 horas en el Centro Cívico de Montflorit, Cerdanyola del Vallès.

12/11/2014

la opinión de los lectores, 1


Tomo prestado del bloc de Pepa Fraile una selección de opiniones de los lectores de su novela “Las siete verdades de Elena”

“Te sientes próxima a los personajes, inmersa en su historia y atrapada por querer saber más en todo momento…”

“La verdad es que engancha de tal manera que no la puedes dejar a medias”.

“…una historia y una trama que me ha emocionado y atrapado. Pero ha sido Miguel quien con su ternura, bondad, nobleza y honestidad me ha hecho revivir sentimientos hermosos y sentir nuevamente la tranquilidad y seguridad que sentía junto a mi padre”.

“Si me hubiera pasado lo mismo que a la protagonista no habría sabido que hacer con mi vida. Me ha gustado.”

“Pese a no ser mi género preferido, ―género romántico―, una vez que empecé a leerla ya no pude parar ―cosa que ya dice mucho y bueno de ella―. Ciertamente tiene muchas cosas más aparte de romanticismo, que conste…”

“Me ha gustado mucho esta escritora, describe muy bien la historia y la hace muy amena. Entretenida y divertida”

“Disfrute tanto de su lectura que os invito a leerla, emociona porque trata unos temas de primerísima actualidad.”

“Es la primera novela que leo de esta autora y espero que no sea la última. Me ha sorprendido gratamente el estilo de Pepa Fraile. Un gran descubrimiento.”

“Hablar de Las siete verdades de Elena, es trazar cada una de las rayas de la portada. Un libro que te atrapa desde la primera página y que no puedes dejar un instante de leer.”

“La historia es fantástica, pero el libro, al menos en su versión kindle está lleno de faltas de ortografía”  (YA NO…)

“Me recuerda muchísimo está autora a Isabel Allende, tiene una narrativa muy ágil e interesante, y hace que cada personaje los sientas muy cercanos…”

“…empecé una tarde y ya no pude parar. Tiene un poquito de todo pero en la justa medida, no tiene desperdicio.”

“Es una novela en la que he encontrado momentos duros y también momentos de risas. Personajes que atrapan y evolucionan, algunos a los que llegas a odiar y otros que me han recordado algunos momentos de mi vida. Una novela que contiene una trama que despierta la curiosidad de seguir leyendo.”

“Es una novela indicada para aquellos a quienes les gusta el género romántico sin empalagos y bien escritos. Es una historia para disfrutar con gusto y con tiempo.”


“Todos los personajes -tal vez Miguel mi preferido- nos son mostrados en un lenguaje cercano y cálido.  Lectura para realizarla de un tirón… “

11/11/2014

proper taller de reflexió i debat



"Había mar de fondo. Hacía resaca en la costa. Estaba de pie al borde del pozo natural que formaban las rocas de la playa. Ensimismado, pensaba en el compromiso de la noche. La chica me iba a presentar a sus padres. Creo que me estaba entrando el temor a la idea del compromiso matrimonial. Sin saber cómo me vi cayendo hacia el agua. No me había lanzado voluntariamente. Cuando iba por el aire me di cuenta de que la resaca había retirado casi toda el agua. No había remedio. En la vida jamás se puede volver atrás. Choqué con el mar. Toqué con las dos manos la arena del fondo, pero no bastó la reacción para frenar la inercia. Vi la arena. No era posible evitar el choque de la cabeza. Con el ángulo que llevaba de entrada en el agua, lo lógico era tocar con la cara, pero un reflejo instintivo me hizo inclinar la cabeza hacia delante. La cabeza pegó en la arena. El cuerpo quiso dar el tumbo, pero la presión del agua lo impidió. Sonó un chasquido, como el romperse de unas ramas al pisarlas. Como un pequeño y desagradable calambre recorrió mi espina dorsal y el cuerpo entero. Me acababa de fracturar la espina cervical por la séptima vértebra.

Después del choque me quedé en el fondo, como un muñeco de trapo. Los brazos y las piernas colgaban hacia abajo. El cuerpo comenzó a ascender hacia la superficie. Despacio, muy despacio. Yo intentaba moverlos, pero ellos seguían inermes, como si nunca me hubiesen pertenecido.

Mi cuerpo alcanzó la superficie. Cesó todo movimiento. Sólo me quedaba el pensamiento, que se movía por un espacio infinito y en blanco. Mis ojos miraban la arena. Se me pasó por la cabeza la imagen del cielo azul, claro y limpio.

Llevaba manteniendo la respiración desde el instante que me había caído al agua. Empecé a pensar que iba a ahogarme. Pasaban los segundos. Era como si el tiempo se deslizase con celeridad y el pensamiento quisiera llevarse grabado en la memoria, antes de morir, la historia del tiempo vivido.

Dicen, a veces, que cuando las personas sienten que van a morir les pasa por la cabeza como una película a gran velocidad todo lo acontecido, todo aquello que les ha marcado para siempre. Ésta fue, desde entonces, la frase que definió lo que estaba por llegar: para siempre.

Yo era marino mercante y las primeras imágenes que llenaron mis recuerdos fueron las de los puertos que había recorrido. Y la figura que destacaba por encima de todas ellas era la de la mujer que había penetrado, que me había poseído y que nunca más, nunca más, formaría parte de mi historia, o quizás sí, pero tomando el cuerpo etéreo de que están hechos los recuerdos.

Entre tocar el fondo y llegar a la superficie pasaron treinta segundos. Y un minuto y medio fue el tiempo que transcurrió en la superficie expulsando lenta, muy lentamente, el aire acumulado en los pulmones. En aquel instante –yo no lo sabía, pero dicen que la persona que se ahoga, después de expulsar todo el aire de los pulmones, tiene una muerte instantánea, muy dulce-, si hubiese intuido la vida que me esperaba, habría inspirado la tantas veces acariciada agua de la mar.

Y de repente aparecieron los puertos de Holanda, Maracaibo, Nueva York, y se fundieron, dolorosamente, las mujeres que había amado, y surgieron los recuerdos de mi infancia. Aquéllos que habían contribuido a hacerme hombre. ¿Hombre? – me pregunto ahora, pero ahora han pasado veintisiete años-. Aparecieron los verdes de mi tierra, las vaquiñas mansas, el rostro tan dulce de mi madre, la autoridad paterna y la ternura de mi tía y de mi abuela. Recordé su paciencia, sus caricias, y también apareció el rostro de aquel profesor que en la escuela nos pegaba.
No hay palabras para definir todas las imágenes que recorrieron mi mente en aquel minuto y medio. Es como si la facultad de recordar saliese del cuerpo, anduviera sobrevolando todos los lugares amados: el prado, el río, la gente, la niña con la que jugabas entre el maizal, el recodo del río donde te bañabas desnudo. Tal vez fuese el deseo del hombre de toparse de nuevo, de poder sentir y tocar la naturaleza. No sé a qué se deberá esa extraña sensación, quizá al deseo de la materia de volver siempre al principio.

De repente noté que alguien sujetaba mis cabellos y me levantaba la cabeza para preguntarme:
-¿Qué te pasa?
Se llamaba Manuel.
-No sé, sácame de aquí –respondí.

Cuando me sacaron del agua mi primera sensación fue la de que mi cabeza pesaba enormemente. No entendía nada. Me tumbaron boca arriba y contemplaba el cielo azul que antes me había pasado por los recuerdos. Nita de Vilas me pellizcaba las piernas y las manos, y me preguntaba:
-¿No sientes nada?

Ésa fue la primera vez que comencé a ver a los seres humanos desde abajo. Me metieron en un coche y me llevaron al circuito médico y continué viendo como fantasmas las caras de las personas. Desde abajo. Desde la camilla. Desde la cama. Ahí es donde empecé a contemplar el mundo desde el infierno. Parece que siempre veía a la gente allá arriba... Uno quiere levantarse, ponerse a su altura, en el lugar que había abandonado unas horas antes. Y tomas conciencia de que eso nunca jamás podrá ser.

Después de tres meses de deambular por entre los vericuetos de la ciencia, buscando el equilibrio perdido, pasa el tiempo y tomas conciencia de que no puedes encontrarlo. Nunca jamás. Ni puedes morirte, ni volver atrás".

Cartas desde el infierno
Ramón Sampedro


El proper diumenge, 14 de desembre de 2014, dintre del taller de reflexió i debat de Vespres Literaris, abordarem el tema: “El dret a una mort digna”                               

las siete verdades de Elena



“— ¿Estás limpia?
— ¿Cómo? –respondió mirándolo indignada.
—Sí, que si no te metes nada, ¿O es que no sabes lo que quiere decir “limpia”?
—Pues claro, que se ha pensado –mintió.
—Aquí no nos pensamos nada, primero preguntamos, luego observamos y después comprobamos. No nos gustan las mentiras. A ver, enséñame los brazos –dijo él alargando su mano esperando que Elena le hiciera caso.”

Las siete verdades de Elena
Pepa Fraile


10/11/2014

el secreto de Amalia




“…Cuando se disponía a cerrar el cajón unas manos se posaron sobre el mármol rodeándola sin que ella pudiera girarse. Amalia sintió el aliento del hombre en su nuca y aquel olor tan peculiar que, aún sin querer reconocerlo, le gustaba. Su respiración se volvió agitada y durante un instante tuvo la sensación que el corazón se le iba a salir por la boca..."

El secreto de Amalia
Pepa Fraile