06/06/2018

música



ENLORQUECIDO, de Miguel Poveda (un tributo a Federico García Lorca)


“Cuando Miguel Poveda conoció a Ian Gibson después de un concierto suyo,  andaba el hombre muy nervioso.  Había cantado una copla en honor a Federico.  El hispanista se acercó a él y le dijo: “Veo que tú también andas enlorquecido”.  El término le impactó.  Tanto que acaba de publicar Enlorquecido,  su nuevo disco de homenaje al poeta granadino.  Un canto de verdad mestiza,  rabia y esperanza dirigido al esternón de su memoria viva.  Con una selección compleja y arriesgada de sus textos más oscuros.  Esos clamorosos abismos de silencio sublimados en grito poético.  “Viajé a su mundo a ver qué ocurría,  sin pretensiones,  ni la certeza de lograrlo. Pero me quedé atrapado en él, lo siento muy mío”, afirma el cantaor.

Para certificar el compromiso,  Poveda fue más allá.  Compuso todas las canciones. “Es la primera vez que lo hago”, afirma el músico nacido en Barcelona hace 45 años.  “Quería cantarlo más de lo que lo cantaba. Ha ocurrido cuando tenía que ocurrir, no ha sido nada premeditado. Todo viene de leerlo, de estar en contacto permanente con él como mi poeta favorito. Interpreto a muchos y siempre vuelvo a su lado. Fui tomando notas, acercándome más y más, hasta decir: subo la montaña, este Everest. Y un día pasé de lo voy a intentar a lo voy a conseguir”.

Pero a ese salto le puso red.  La de Joan Albert Amargós y Jesús Guerrero,  entre otros, autores de casi todos los arreglos.  El director de orquesta y compositor catalán,  sobre todo,  lo guio de manera propicia.  Desde la esencia flamenca pero también caribeña que coloca al Son de negros en Cuba,  junto a Alain Pérez, los músicos que colaboran en Enlorquecido buscaron fusiones coherentes y audaces en concordancia con el estilo Poveda:  “Esta vez, ecos de rock sinfónico se nos han colado por ahí. Música que yo llamo de mi padre, grupos como Supertrump, Pink Floyd o Alan Parsons”.

Funcionan en temas como No me encontraron, fragmento de Fábula y rueda de tres amigos o en el Grito hacia Roma desde la torre del Chrysler Building.  En ellos se encierra el poderío de su audacia a la hora de elegir.  Referencias previas y contundentes como el Omega, de Enrique Morente,  obligaban a mirar alto.  No ha escogido Poveda temas fáciles.  Al disco lo tiñen esos nubarrones preñados de tormenta y los más negros presentimientos lorquianos.  El pavor a la muerte y ese sermón contemporáneo en la montaña metálica de Nueva York,  que es un clamor contra la injusticia y la desigualdad en la tinta de un Cristo contemporáneo.  “Le añadí un coro de niños refugiados,  porque no hay nada que resulte más convincente para la denuncia que quienes han sufrido esos males en propia carne”.

De Poeta en Nueva York –al que pertenecen los dos textos que abren el disco,  así como la Oda a Walt Whitman- a los Sonetos del amor oscuro.  Ahí comenzó la indagación de Poveda en Lorca. “Yo lo había escuchado antes de leerlo en boca de Morente, Camarón y Carmen Linares. Pero cuando me encuentro con el Soneto de la dulce queja, me agarró fuerte. Yo pasaba por una situación parecida a mis 25 años. Qué manera de describir lo que siento, me dije”.  De dicho cuaderno,  con su intimidad homosexual encarcelada,  publicados al completo en 1981,  Poveda ha escogido ¡Ay voz secreta del amor oscuro! y El amor duerme en el pecho del poeta.

Pero sorprenden aún más otras opciones. Como la insólita y brillante carta que le envía a Regino Sainz de la Maza.  Poveda no ha podido resistir el impulso de hacerla canción.  Un texto así, lo merecía “Había mil Federicos Garcías Lorcas tendidos para siempre en el desván del tiempo y en el almacén del porvenir, contemplé otros mil Federicos Garcías Lorcas muy planchaditos,  esperando que los llenasen de gas para volar sin dirección.  Fue en ese momento, un momento terrible de miedo.  Mi mamá,  doña muerte,  me había dado la llave del tiempo y por un instante lo comprendí todo. Yo vivo de prestado. Lo que tengo dentro no es mío,  veremos a ver si nazco”.  Ponle música y voz a eso… A tamaña sensación de desubicado desamparo, de desarraigo frente al mundo, de extrañeza.

El genio lorquiano no solo salía de paseo impreso o representado en teatro. Quedaba patente en su idea de la amistad,  en su día a día.  En ese fatalismo trufado de alegría cósmica: “En el arte de llegar a una casa y hacerse dueño de la situación.  Por eso generaba tanta envidia, por el carisma que tenía.  Era un líder natural,  sin buscarlo”,  afirma Poveda.

Como no buscó jamás la muerte,  aunque sí la olfateara de manera constante, consciente e inconsciente.  ¿Presentiría también el desamparo de seguir en una fosa con la que nadie da?  “No me parece normal que Lorca esté en una cuneta y Queipo de Llano enterrado en basílica de La Macarena…”, comenta Poveda.  “Pero no lo digo sólo por él.  Me refiero a tantos otros que cuando pasen las generaciones que los reclaman hoy,  se quedarán ahí,  en el olvido”.

Al artista le encantaría que reposara dignamente en un lugar debidamente señalado. “Un sitio donde llevarle flores.  A estas alturas,  Federico nos pertenece a todos.  Es patrimonio del universo.  El amor que yo siento por él,  no es menor del que pueda tener ningún familiar”.

Jesús Ruíz Mantilla
El País

26/05/2018

05/06/2018

lecturas, 2




Instrumental

Memorias de música, medicina y locura

James Rhodes

traducción: Ismael Attrache

Blackie Books, 2015

288 páginas



              "La música fue su salvación.  James Rhodes fue víctima de abusos durante su infancia y su vida ha estado marcada por esa tragedia.  Escuchar a Rajmáninov en bucle durante su adolescencia y descubrir el Adagio de Bach en un ala psiquiátrica le ayudó a combatir sus demonios y a transformar su vida.  James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica.  Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4,  escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo.  Instrumental son sus memorias,  que vieron la luz en Reino Unido después de que el Tribunal Supremo levantara el veto que pesaba sobre la obra.  Todo un tributo apasionado al poder terapéutico de la música y que aborda cuestiones fascinantes sobre cómo funciona la música clásica y sobre cómo y por qué puede cambiar nuestras vidas."

04/06/2018

el universo


El sábado, en el último encuentro de la temporada, hablamos del universo y de posibles lecturas divulgativas.  Últimamente yo he leído dos que me han gustado especialmente.

Un universo de la nada 
¿Por qué hay algo en vez de nada?

Lawrence M. Krauss

taducción Cecilia Belza y Gonzalo García

Pasado y Presente, 2013

252 páginas

El primero se presenta  como un  “revolucionario y entretenidísimo ensayo en el que se explica por qué existe un Universo en lugar de Nada y qué papel juega esa Nada en el Universo que conocemos.

Según Richard Dawkins este libro es a la física lo que El origen de las especies a la biología.  En él se explica de forma sencilla y apasionada los complejos mecanismo por los que surgió un Universo a partir de la Nada (con todo lo que eso conlleva) y la importancia de esa Nada (la llamada materia oscura) en el Universo que hoy habitamos. Por su claridad de exposición y su pericia narrativa a Krauss lo han comparado a menudo con Carl Sagan y al igual que él ha colaborado en diversos programas televisivos y on-line de divulgación científica.


El universo en tu mano
Un viaje extraordinario a los límites del tiempo y el espacio

traducción Pablo Álvarez Ellacuria

Blackie Books, 2016

455 páginas

El segundo que os propongo, lo hace así:

“No estás solo en el universo. Y no estás solo en este viaje por el universo.  Estás tumbado mirando el cielo en una playa cuando alguien te coge de la mano. Te guía en una odisea alucinante hasta los agujeros negros, las galaxias más lejanas y el inicio mismo del cosmos. Abandonas tu cuerpo y te desplazas a velocidades imposibles, te introduces en un núcleo atómico, viajas en el tiempo, entras en el Sol.  No es que te expliquen el universo. Es que lo tocas.  No es que por fin entiendas el universo.  Lo tienes en tu mano.  Christophe Galfard,  el mejor discípulo de Stephen Hawking, es uno de los divulgadores científicos más renombrados del planeta.  El universo en tu mano ha recibido el premio al mejor libro de ciencia de 2015 en Francia."


lecturas




Víctor Espuny

narrativa

Editorial Nazarí,  diciembre 2015

Páginas: 232



Sinopsis 

“En Puerto Hermoso, una ciudad imaginaria de un país reconocible, en plena guerra civil, un hombre joven con mujer e hijos es sacado a la fuerza de su casa para ser fusilado, pero un conocido le salva la vida. A partir de ese día, intentará por todos los medios salvar la vida de los suyos, tanto de familiares como de amigos cercanos, no dudando en correr cuantos riesgos sean necesarios para conseguirlo.”






Víctor Espuny (Madrid, 1961) es licenciado en Filología Hispánica. En los años noventa del siglo pasado publicó poesía: Doce mil noches y Diario Sonoro, así como narraciones breves Manuel el titiritero y otros cuentos de abandono.


Tras unos años dedicados a la investigación lingüística: Los nombres de poblaciones y el reino vegetal: un acercamiento a los principales fitotopónimos del Estado Español, ensayo publicado en 2004, ha editado una recopilación de nuevas narraciones breves: Pecadillos de juventud y varias novelas: El proyecto de Mariano, ¡Susana! ¡¡Susanita!! y Camino a Puerto Hermoso.

03/06/2018

exposició




Ahir la Roser ens va donar noticia d’una exposició fotogràfica d’un familiar seu instal·lada al Castell de Montjuic: ‘Memòria perduda’, de Miquel González.

"Miquel Gonzalez va néixer el 1964 a Alemanya, fill d'emigrants espanyols. Sent adolescent,  redescobreix les seves arrels i emigra a Barcelona (1987-2000),  on estudia fotografia a l'Institut d'Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC). Ha treballat com a fotògraf durant més de 20 anys i ha publicat a tot el món. En la seva fotografia documental i paisatgística, tradueix els temes culturals i socials a les dimensions humanes. Està interessat en la condició humana i especialment en les àrees perifèriques tant de l'individu com del paisatge.  Allò que la civilització ha violat o que jeu darrere dels nostres estereotips.

La seva obra és caracteritza per una visió contemplativa dels espais i situacions que fotografia, que li dóna un equilibri i qualitat monumental a les seves fotografies que inciten l'espectador a reflexionar més sobre el tema."

(extret de la seva pàgina)

MEMÒRIA PERDUDA: La memòria perduda d'Espanya 1936-1975, és un àlbum de fotografies que fa el seguiment dels llocs on 114.000 desapareguts romanen immòbils en fosses comunes sense nom al llarg de camins, camps o barrancs de tota la geografia espanyola .

El fotògraf els ha recorregut, capturant amb la seva càmera les ubicacions de les fosses i de les zones en què es van produir els magnicidis. Son indrets que encara no han estat excavats o commemorats.  Molts d’aquests es van perdre i van restar ocults sota noves carreteres o edificis,  o simplement van desaparèixer sense deixar cap rastre o senyal del seu passat cruel.


Editorial: IPSO FACTO PUBLISHERS

Any d’edició: 2018
Matèria: FOTOGRAFIA
Pàgines: 125



01/06/2018

lectura del mes, intertextualidad i 4




“La gente pasea por los senderos de los jardines y el viento silba himnos entre los setos y crujen los viejos cedros a la entrada del laberinto. Marie-Laure se imagina las ondas electromagnéticas entrando y saliendo de la máquina de Michel, inclinándose a su alrededor, tal y como Etienne solía describirlas,  solo que ahora miles de veces más entrecruzadas en el aire en el que viven, tal vez millones de veces más.  Torrentes de textos,  mareas de conversaciones, programas de televisión,  correos electrónicos, enormes redes de fibra y cable entrelazados sobre y bajo la ciudad,  que pasan entre los edificios,  arqueándose entre los transmisores, en los túneles del metro,  las antenas en lo alto de los edificios,  los postes de la luz con repetidores, anuncios de Carrefour y Evian y pastelería precocinada rebotando en el espacio y regresando a la tierra. «Llego tarde» y « ¿Reservamos o no?» y «Compra aguacates» y « ¿Qué dijo él?» y diez mil «Te echo de menos» y cincuenta mil «Te quiero», correos electrónicos con mensajes de odio y recordatorios de citas, actualizaciones de mercado, anuncios de joyerías,  de cafés,  anuncios de muebles que vuelan invisibles sobre los laberintos de París, sobre los campos de batalla y las tumbas, sobre las Ardenas,  sobre el Rin,  sobre Bélgica y Dinamarca,  sobre las cicatrizadas y siempre abiertas tierras a las que llamamos paí­ses.  ¿Acaso resulta difícil creer que también las almas viajan a tra­vés de esos senderos, que su padre y Etienne y madame Manee y ese muchacho alemán llamado Werner Pfennig cruzan el cielo en bandadas como si fueran garzas,  charranes o estorninos,  que hay grandes bandadas de almas que vuelan alrededor,  desvaídas pero audibles si se escucha con bastante atención? Flotan sobre las chi­meneas, ruedan sobre las aceras, se deslizan entre las chaquetas y las camisas, las costillas y los pulmones, y nos atraviesan. El aire es una biblioteca y registro de todas las vidas vividas, de todas las frases dichas, de todas las palabras que aún reverberan.

La luz que no puedes ver
Anthony Doerr
traducción Carmen Cáceres y Andrés Barba
Penguin Random House, 2016 14
Págs.: 655-656



“Ens queda Joseph Merlin,  de qui ja no es recordava ningú.

Vosaltres tampoc, segur.

No patiu.  En la vida de Joseph Merlin, això es una constant.  La gent l'odiava, i així que havia desaparegut, l'oblidaven. I quan alguna cosa els feia pensar en ell, sempre eren mals records.

S'havia passat tota una nit enganxant amb paper engomat els bitllets que li havia donat Henri d'Aulnay-Pradelle en uns fulls grans de quadern. Cada bitllet era un tros de la seva historia, del  seu fracàs,  però tot això ja ho sabeu.

Després d'entregar aquell informe explosiu que va ser bàsic en la condemna d'Henri, Merlin va entrar en hibernació: estava convençut que la seva carrera s'havia acabat,  igual que la seva vida. Però s'equivocava.

Es va jubilar el 29 de gener del 1921.  Fins aleshores, l’havien anat arraconant d'un servei a l'altre,  però el cop que havia clavat al govern amb el seu informe i les inspeccions als cementiris, per molt que fos tot veritat,  no era una cosa que s'oblidés fàcilment. Quin escàndol! A l'Antiguitat,  castigaven el portador de les males noticies amb la lapidació.  En comptes d’això, Merlin anava cada mati al ministeri,  puntualment.  Tots els seus companys es preguntaven què haurien fet ells amb l'equivalent a deu anys de sou. I encara van odiar mes Merlin pel fet que ni tan sols s'havia quedat vint francs per fer-se enllustrar aquells sabatots, netejar-se la jaqueta plena de taques de tinta o comprar-se una nova dentadura.

De manera que el 29 de gener del 1921,  es va trobar al carrer.  Jubilat.  Amb una pensió, tenint en compte la seva categoria,  equivalent al sou que cobrava Pauline a casa deis Péricourt.

Merlin es va passar molt de temps fent voltes al record d'aquella nit en què havia renunciat a un dineral a canvi d'una cosa menys gratificant però decent,  tot i que a ell no li agradaven gaire les paraules ampul·loses. L'assumpte dels soldats exhumats el va seguir perseguint després de jubilar-se. Havia fet falta que es retires per poder interessar-se pel món i començar a llegir els diaris. I va ser així com va seguir la detenció d'Henri d'Aulnay-Pradelle i el sonat judici dels que van anomenar els mercaders de la mort.  Va llegir amb una gran satisfacció les cròniques de la seva declaració davant del tribunal,  tot i que no el deixaven en gaire bon lloc. Als periodistes no els havia agradat aquell testimoni lúgubre que tenia molt mala presencia i que els empenyia quan intentaven fer-li preguntes a les escales del Palau de Justícia.

Després, l'actualitat va canviar de centre d'atenció i la gent va deixar d'interessar-se per aquest assumpte.

Van quedar les commemoracions,  els caiguts, la gloria. La pàtria.  Merlin,  guiat per vés a saber quin deure,  va continuar llegint els diaris.  Com que no tenia diners per comprar-ne uns quants cada dia,  va començar a freqüentar diferents llocs,  biblioteques, cafès, vestíbuls d'hotels, on els podia consultar sense gastar. I va ser així com va trobar, al setembre del 1925, un petit anunci al qual va respondre. Es buscava un vigilant per al cementiri militar de Saint-Sauveur. El van entrevistar, va mostrar el seu full de serveis i el van contractar.

Durant molts anys,  si passaves per Saint-Sauveur,  fes fred o calor, podies tenir la certesa que el veuries enfonsant la pala a la terra endurida per la pluja, amb el seu enorme sabatot, per mantenir en bon estat els parterres i els camins.

Ens veurem allà dalt
Pierre Lemaitre
traducció Albert Pejó
Bromera, 2014
Pàgs. 472-474



indilletres

Una nova proposta de fira del llibre: