06/03/2024

(in)visibles i (o)cultes, 3

 





    “Mujeres con ciencia” és un projecte de la Universitat del País Basc (UPV/EHU) que es presenta en aquests termes:

​

    “Las mujeres no gozan de las mismas oportunidades que los hombres para desarrollar una profesión científica y para progresar en ella. Los datos al respecto son muy claros y se pueden resumir en el hecho de que conforme se avanza hacia puestos más altos en los escalafones académicos o profesionales, la proporción de mujeres va siendo cada vez menor.

    Ese desequilibrio se viene produciendo desde hace mucho tiempo, tanto que, para justificar su permanencia, no cabe aducir que es la consecuencia de un estado de cosas en épocas pasadas y que desaparecerá, sin más, en unos años. La persistencia y magnitud del desequilibrio entre la presencia de mujeres y la de hombres en el mundo de la ciencia y la tecnología y, en especial, en los niveles altos de las carreras científicas hace necesarias actuaciones que lo corrijan, y eso es algo que solo se puede producir orientando esas actuaciones a combatir las causas.

(…)

    Mujeres con ciencia nace con el objetivo de mostrar lo que hacen y han hecho las mujeres que se han dedicado y dedican a la ciencia y a la tecnología. Biografías, entrevistas, eventos, efemérides y todo tipo de crónicas o hechos relevantes tendrán cabida en este medio. Nuestro propósito es que Mujeres con ciencia dé a conocer la existencia de esas mujeres, su trabajo y las circunstancias en que lo desarrollaron o lo desarrollan.

(…)

    La edición de “Mujeres con ciencia” corre a cargo de Marta Macho Stadler.”



Visitar el blog MUJERES CON CIENCIA

05/03/2024

(in)visibles i (o)cultes, 2

 




    El proper dissabte 9 de març de 2024, a les 18,30h i a l’Espai Feixa Baixa, l’aula didàctica del Museu i Poblat Ibèric de Ca n’Oliver (Carrer de València, 19; 08290 - Cerdanyola del Vallès), l’Associació Cultural Vespres Literaris organitza un acte-debat al voltant de la primera botànica espanyola, Blanca Catalán de Ocón y Gayolà, que hem anomenat:

 “Blanca Catalán de Ocón: una nota a peu de pàgina”

  

 
L’acte està vinculat a l’exposició “Invisibles i ocultes”, un viatge a través de l’espai i el temps per la vida de 24 dones científiques, les quals la història ha fet invisibles.

    L’acte constarà de tres parts: a la primera un vídeo ens endinsarà en la vida i el treball de la Blanca, amb les poques dades que ens han arribat, i il·lustrarà el paper de la dona en la segona meitat del segle XIX. 

    A la segona part, farem una lectura dramatitzada d’un fragment de la obra teatral “Un pájaro en el garlito”, estrenada el 1871, de la actriu i autora teatral Joaquina García Balmaseda. Aquesta autora, per mitjà dels seus personatges femenins, il·lumina la realitat conflictiva i l'ideari, de vegades contradictori, de la dona que volia participar a la vida pública. 

    Per últim, invitarem als assistents a una xerrada-debat.

04/03/2024

(in)visibles i (o)cultes

 


    El passat dissabte, 25 de febrer de 2024, va tindre lloc la inauguració de l’exposició   “(In)visibles i (O)cultes” a la sala d’exposicions temporals del Museu de Ca n’Oliver.

    L’exposició, produïda pel Museu de Ciències Naturals de Barcelona, mostra com al llarg de la història de la ciència, l'home ha estat el protagonista i les dones s'han vist sotmeses, per raó de gènere, a una exclusió total. Des de l'antic Egipte fins a la Gran Bretanya del segle XXI, passant per totes les èpoques i tots els continents, les dones han estat ocultes, a tot arreu i des de sempre.

    La mostra ens proposa un viatge a través de l'espai i del temps per la vida de vint-i-quatre dones científiques que la història ha fet invisibles. Per lluitar contra aquesta discriminació, el 2016 es va instaurar l'11 de febrer com el Dia Internacional de les Dones i les Nenes en la Ciència.

    L'exposició es pot gaudir del 25 de febrer al 11 d'agost.


03/03/2024

viola ardone

 




Viola Ardone: 
"Italia es un país con muy poca memoria histórica"

por Jaime Iglesias
Zenda libros
10/03/2023

    "Fue Antonio Gramsci, uno de los intelectuales más importantes de Italia y fundador del Partido Comunista, el que, en sus diarios (escritos desde la cárcel), manifestó la necesidad de avanzar hacia un arte nacional-popular que sirviéndose de formas de representación de aceptación masiva pudiera inocular en la ciudadanía un pensamiento crítico a la hora de confrontarse con su pasado, su presente y su futuro. Esa base teórica alimentó la comedia cinematográfica italiana rodada en los años 50 y 60 del siglo pasado y forjó la base de una tradición expresiva que ha llegado hasta nuestros días de la mano de escritores como Viola Ardone, toda vez que la literatura se abrió a lo emocional poniendo fin a esa división un tanto artificial entre alta y baja cultura promovida desde ciertos ámbitos intelectuales.

    Nacida en Nápoles en 1974, Viola Ardone reconoce su deuda con toda esa generación de cineastas. En sus novelas, muy visuales, la autora rescata episodios de la historia italiana para reflexionar sobre nuestro presente, y lo hace con la idea de conmover al lector, algo que lejos de ocultar (alentada quizá por un falso pudor) reconoce abiertamente. Su primera novela La ricetta del cuore in subbuglio la publicó en 2012, pero no sería hasta 2019 cuando lograría el reconocimiento internacional con El tren de los niños, inspirada en los programas de acogida que el PCI implementó en los años 60 para niños del sur en condiciones de precariedad económica. Su última obra, La decisión, acaba de ser publicada por Seix Barral. En sus páginas, Viola Ardone vuelve a viajar a los 60, en este caso a Sicilia, para narrarnos el despertar a la edad adulta de una joven que, en su recién estrenada feminidad, ha de enfrentarse a miradas que la estigmatizan como objeto de deseo, miradas que van minando su confianza en sí misma hasta vivir un trágico suceso que condicionará su futuro. Inspirada en el caso que cambió la legislación italiana en lo tocante a los llamados matrimonios reparatorios (que permitían al agresor sexual limpiar su delito desposando a su víctima), la novela es finalista del prestigioso Premio Strega.

PREGUNTA: la decisión está ambientada en la Sicilia de los años 60, en una sociedad cerrada y machista donde la voluntad de la mujer estaba absolutamente sometida. Sin embargo, muchas de la cuestiones que aborda en las páginas de esta novela están hoy en el centro del debate político de manera mucho más acentuada que entonces, ¿hemos evolucionado menos de lo que pensamos como sociedad?

RESPUESTA: Evolucionar hemos evolucionado. Cuando una echa la vista atrás y se confronta con los años 60, está claro que hemos avanzado mucho. Hoy en día en Italia, y en casi toda Europa, se puede hablar de paridad, al menos desde un punto de vista legal. Pero al mismo tiempo resulta incuestionable que las mujeres seguimos sufriendo violencia. En Italia prácticamente cada día hay un feminicidio. ¿Cómo se explica esto? Según yo, existen varias razones pero todo se puede sintetizar en que si bien los cambios legales son extremadamente lentos —basta pensar que el “matrimonio reparador” frente a una violación es una figura que no desapareció del código penal italiano hasta 1981—, los cambios de mentalidad exigen aún más tiempo. Incluso las nuevas generaciones, que son bastante tolerantes en lo referente a cuestiones de género, siguen cargando con una mochila de prejuicios respecto a la percepción de cómo debe comportarse una mujer socialmente, respecto a cómo se viste, con quién sale, con quién se relaciona y cómo vive su sexualidad.

P:¿Esa aparente incongruencia es la que le ha llevado a escribir La decisión?

R: Sí, porque creo que una novela apela a las emociones, y ese es un escenario que puede ser mucho más útil a la hora de reflejar esas cuestiones de las que estamos hablando que si nos limitamos a abordarlas únicamente de un modo racional.

P: Usted misma reconoce que en el personaje de Oliva, la protagonista de la historia, hay mucho de su propia experiencia vital. ¿En qué aspectos del personaje cabe localizar de una manera más clara la personalidad de Viola Ardone?

R: A priori es una historia que no me pertenece ya que yo soy napolitana, no siciliana, y crecí en los años 80, no en los 60. Dicho lo cual, a la hora de describir la adolescencia de Oliva, lo que he hecho es describir mi propia adolescencia, de ahí que el nombre del personaje, Oliva Denaro, sea un anagrama de mi propio nombre. Esa relación complicada que ella misma mantiene con su propia feminidad, con su propio deseo, pero también con el deseo que despierta en otros y el modo en que ella mira y es observada, a su vez, por el resto, son cuestiones que evoco a partir de mi propia experiencia. Oliva es una chica que cuando entra en la pubertad comienza a caminar velozmente, casi a correr, porque teme la mirada desafiante de los hombres y el conflicto que anuncia esa mirada, y también para mí fue un poco así, fue como si, de la noche a la mañana, tuviera que entender lo que significa convertirse en una mujer, las servidumbres que ese hecho conlleva. En el caso de Oliva la experiencia resulta más traumática porque mientras está en ese proceso de reflexión pensando que tipo de mujer le gustaría llegar a ser, es secuestrada, forzada y violada por el deseo de un hombre que aspira a convertirla en su mujer y que, como tal, la impide reflexionar libremente sobre aquello que le gusta o no le gusta, sobre aquello que quiere para sí misma. De este modo Oliva se convierte en un ser anulado en su capacidad para desear, víctima de una doble violencia: física y psicológica.

P: ¿Cómo abordó esa voluntad de denuncia que subyace en la novela sin incurrir en el ventajismo que supone escribir desde el presente? Me refiero sobre todo al hecho de ser fiel a un tiempo y a un país, evitando emitir juicios sobre esa realidad social desde una perspectiva contemporánea.

R: Para mí esto constituía algo muy importante. No quería en modo alguno incurrir en el lugar común o en el estereotipo de cara a narrar esta historia, y mucho menos construirla desde una mirada viciada de contemporaneidad. Lo que hice fue documentarme mucho, leer muchas entrevistas con mujeres sicilianas que habían vivido su adolescencia durante los años 50 y 60 a fin de tener una perspectiva clara de lo que ellas sentían y pensaban. También leí muchas novelas sicilianas de la época y muchos ensayos sobre el mundo rural, y la realidad social y cultural imperante en el mismo. Fue un trabajo inmersivo y debo decir que, según iba investigando, fue afianzándose mi convicción de que los años 60 fueron una época de gran modernidad donde los jóvenes comenzaron a confrontarse con un mundo nuevo y a hacer su propia revolución. En ese sentido, creo que se trata de una época que se entiende muy bien desde el presente, aunque la lucha de los jóvenes hoy sea por desprenderse del pasado mientras que en aquellos años lo que se buscaba era imaginar un futuro.

P: En ese retrato de la Italia de los años 60 hay una mirada política que ya estaba presente en su anterior novela, una mirada donde se pone en valor el papel que tuvo el PCI como partido transformador. ¿Se siente impelida a reivindicar ese legado hoy, cuando el adjetivo comunista está tan denostado?

R: El Partido Comunista Italiano tuvo un papel fundamental en la Constitución de la República Italiana. No solo eso, sino que durante años canalizó las exigencias de los trabajadores, de la gente pobre e incluso de las mujeres. Esto último no deja de ser curioso porque en el fondo se trataba de un partido bastante machista (risas). En definitiva, fue una organización que se mantuvo al servicio de muchas causas y gracias a la cual leyes como la del divorcio pudieron salir adelante. Fue un partido, además, que supo ver que la política no podía ser una actividad al margen de las emociones y los deseos de las personas, que las decisiones que se toman desde el parlamento tienen una incidencia directa en el bienestar de los ciudadanos. Dicho lo cual, fue un partido que también tuvo sus fallos y sus limitaciones, pero fue un agente de transformación social importante. Como escritora me interesa esa idea de cómo la política tiene una influencia directa sobre el bienestar de las personas y la transformación que se produce en la protagonista de mi novela responde a una educación sentimental que va unida a una educación política porque, como decían en los años 60, “lo personal es político”. En este sentido, no puedo dejar de considerarme un ser político.

P: ¿Qué intereses hay detrás de esa negación de la importancia que tuvieron los partidos comunistas en la consolidación de nuestras democracias?

R: Concurren varias circunstancias, pero es cierto que hoy se vincula la idea de comunismo al estalinismo, como si fueran la misma cosa. Supongo que ha cambiado mucho el modo de hacer política. Ese mantra de que hay que dejar atrás las ideologías ha dado lugar a una política más personalizada. Antes había un sentimiento de unión más fuerte, hoy, sin embargo, la política no busca dar satisfacción al interés general sino a los deseos más íntimos de cada individuo, algo a todas luces inviable. Hemos perdido conciencia colectiva y eso nos hace estar más aislados, más indefensos frente al poder y más solos.

P: En Italia, por primera vez desde la II Guerra Mundial, un partido neofascista ha asumido el gobierno del país: ¿vivimos tiempos de regresión?

R: Yo tampoco considero la victoria de Meloni como una amenaza a la democracia, más bien creo que se trata de una victoria de la rabia, del resentimiento y del desencanto que hay en muchos ciudadanos frente a la inoperancia de los partidos tradicionales para hacer que las cosas cambien. Ideológicamente estoy en las antípodas de ella pero confío bastante en la solidez de las instituciones y no creo que estén en peligro, más bien creo que en Italia la democracia está bastante consolidada.

P: Entonces, ¿no participa de ese discurso alarmista sobre el hecho de que el auge de estos partidos de extrema derecha ponga en peligro los derechos conquistados por las mujeres?

R: Es cierto que se está volviendo a cuestionar el derecho al aborto, que siendo como es una tragedia para cualquier mujer, también es un derecho. Al mismo tiempo, las uniones entre personas del mismo sexo son puestas en entredicho por estos partidos, y la inmigración se contempla exclusivamente como un fenómeno a reprimir. Escuchar estos discursos es preocupante y puede que genere un cierto alarmismo, pero, sinceramente, no creo que el reloj de la historia pueda retrasarse tanto como para volver a un escenario de hace 50 o 100 años.

P:En este sentido, novelas como las suyas son una suerte de toque de atención ¿no?

R: Un poco sí, creo que para comprender un fenómeno hay que conocer su origen y esa es una de las razones que me mueven a escribir, más aún en un país como Italia donde hay muy poca memoria histórica. El pasado está ahí para que aprendamos de él. En este sentido vale la pena recordar que hasta hace nada, como quien dice, el hombre que asesinaba a su mujer por serle infiel apenas era condenado a un año de cárcel. Si queremos entender la persistencia de esa violencia que aún hoy se da contra las mujeres hemos de reflexionar sobre fenómenos como este. Pero en Italia la Historia, en la escuela, se estudia poco y mal, siendo como es una materia fundamental.

P: Usted, aparte de novelista es profesora de instituto, ¿qué valor concede a la educación a la hora de cambiar ciertos paradigmas sociales?

R: —Yo soy una firme defensora del valor de la escuela pública a la hora de propiciar esos cambios de mentalidad. En este sentido, qué duda cabe, es muy importante la labor de los docentes pero más importante resulta aún lo que los profesores podemos aprender de nuestros alumnos porque, aunque es cierto que estos pueden aprender alguna cosa de nosotros, su aprendizaje se da, sobre todo, en las relaciones que ellos mantienen entre sí, en el modo en que se relacionan con el grupo. Y eso, en un momento de cambio profundo como el actual, repercute a su vez sobre los profesores que recibimos estímulos muy útiles interactuando con ellos.

P:¿Qué ha aprendido usted de sus alumnos en este sentido?

R: Pues que, por ejemplo, en cuestiones de identidad de género son una generación bastante avanzada: no tienen ningún problema para aceptar la homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad. Ahora bien, si nos ceñimos a las relaciones entre hombres y mujeres, todavía existen muchos prejuicios: si una chica tiene muchos novios o tiene relaciones con unos y otros, tiene que vivir con el estigma de ser una cualquiera, mientras que si un chico de su edad hace lo mismo, la percepción es la contraria. Quizá porque el debate sobre la identidad de género es algo relativamente novedoso mientras que las relaciones entre hombres y mujeres son una cosa mucho más estructurada, y desmontar esas estructuras y esos prejuicios lleva su tiempo. De ahí la utilidad de una novela o de una serie televisiva donde se planteen este tipo de cuestiones, ya que pueden ser herramientas que ayuden a cambiar ese paradigma.

P: No sé si es algo que tiene que ver con esto, pero su literatura tiene una naturaleza emocional muy marcada, su prosa busca, sobre todo, conmover al lector. ¿Definiría sus novelas como novelas populares en la acepción más noble del término?

R: Me gusta la definición de emocional y también la de popular porque una, al final, escribe para que la lea el pueblo, no me reconozco en esa otra literatura “para escritores”. También me gusta eso que dices de que mis libros buscan conmover al lector. Etimológicamente conmover significa lograr poner en movimiento a alguien. En este sentido, el conmover estaría relacionado con el hecho de seducir y yo soy de la opinión de que una buena novela debe seducir al lector. Al menos eso es lo que yo intento con mis libros. Supongo que eso que comentas también tiene que ver con el hecho de que tanto La decisión como El tren de los niños sean dos novelas escritas en primera persona. Escribir en primera persona confiere a mis novelas un carácter testimonial, y el lector siempre está más predispuesto a escuchar historias de personajes que hablan de sí mismos, que nos cuentan su historia. Pero lo que más feliz me hace es haber conseguido escribir dos novelas que han sido disfrutadas por lectores de distintas edades. Los más mayores conectan con ellas porque les hablan de una época que es la suya, mientras que lo más jóvenes tienen la oportunidad de confrontarse con unos hechos que les ayudan a entender nuestro presente.

P: Esa naturaleza emocional de sus novelas hace que estén muy conectadas con el relato cinematográfico y más específicamente con toda una tradición, como la de la Commedia all’italiana ¿Se reconoce en ella?

R: Sí, totalmente. A mí el cine me ha influido mucho como escritora, siempre tiendo a visualizar lo que escribo, a ver a mis personajes en acción. Por otra parte, me gusta abordar mi trabajo un poco a la manera en que lo hacen los cineastas, en el sentido de brindarle al lector una historia que le colme tras haber abonado el precio de una entrada, en este caso, tras haber comprado el libro, claro (risas). Y sí, respecto a la commedia italiana de los años 60 y 70, tengo que reconocer que es una fuente de inspiración permanente para mí. El cine de directores como Ettore Scola, Dino Risi o Mario Monicelli tenía esa cosa de narrar historias muy cercanas a las personas de un modo divertido y conmovedor, pero sobre todo sabiendo contar. Curiosamente ahora El tren de los niños, mi anterior novela, va a conocer una adaptación al cine realizada por Cristina Comencini, la hija de Luigi Comencini, uno de esos realizadores cuyas películas tanto me han influido.

P:¿Hasta qué punto esa naturaleza popular que atesoran sus novelas viene dada también por la herencia de la tradición narrativa meridional? Si lo pensamos, en casi todas las formas de expresión artística que se han dado en el sur de Italia en el último siglo, ya sea el teatro, la narrativa o la poesía, subyace esa esencia. Es un arte por y para el pueblo.

R: Bueno, más que por la tradición narrativa meridional, yo me siento concernida, en todo caso, por la tradición napolitana. Nápoles es mi ciudad y supongo que tiene un cierto peso en mi manera de escribir y de acercarme a la realidad. Si un escritor es de Milán nadie se refiere a él como “un escritor milanés”, pero si has nacido en Nápoles es inevitable que a ojos de todo el mundo seas un escritor napolitano. En cierto modo es una responsabilidad porque la napolitanidad es un fardo con el que, quieras o no, tienes que cargar y a veces pesa mucho. Se trata de una ciudad que tiene su mitología, que arrastra toda una serie de ritos y un cierto sentido de la teatralidad, y se supone que todo eso tiene que tener reflejo en nuestra manera de contarnos, pero al mismo tiempo tienes que estar muy atenta a la hora de evitar caer en el lugar común, en el estereotipo o en contar algo que ya se ha contado otras veces.

P: La cuestión meridional, ¿sigue teniendo peso en el debate político italiano? ¿Sigue existiendo esa Italia de dos velocidades?

R: Sigue existiendo pero, por desgracia, es algo que no está en el centro del debate político italiano cuando, de hecho, debería estar muy presente. El acceso a los servicios públicos, a la sanidad, a la educación, no es igual en el norte que en el sur. Eso es algo que durante la pandemia se evidenció de un modo notable. Quizá el hecho de que sea una cuestión que no tenga espacio en la agenda política venga motivado por el carácter fatalista que tenemos en el sur: como la política no se ocupa de nosotros, nosotros parece que tampoco nos ocupamos de la política. Vivimos como resignados y esa resignación siempre me ha fastidiado un poco porque si quieres que te hagan caso lo que tienes que hacer es tocar la puerta. Si llamas y no te responden, tú sigue llamando y si hace falta tira la puerta abajo, pero no te conformes."

02/03/2024

las primas, final

 

Cacho Carmelo (Cachito) Spichafoco prejuicioso

    "Ya Petra se había mudado. Ya respiraba un ambiente siempre sereno, inaugurado para mí porque no debía nada a nadie y cuanto me rodeaba de mi exclusiva propiedad, aunque escaso, me pertenecía…, ¿sería posible? Me adormecí en el sillón antiguo que adquirí y entre el celaje liláceo del sueño apacible, sobre la sábana que debe ser el alma, una luciérnaga entreabrió el denso tinte y vi dos siluetas caducas no yacentes pero casi, y me negué a reconocerlas, sí, me negué pero insistieron con la fuerza de los desesperados. Dije bajísimo Betina y José Camaleón… y ellos en la tiniebla rancia de los no deseados, por un instante me miraron y fantasmas al fin para mí, fantasmas, desaparecieron.

    A las ocho llamaron. Atendí. Cachito formal y bien trajeado, perfumado Atkinson, apareció a pesar de tanto limarse y lustrarse, más taño que nunca, y solicitó permiso para sentarse a menos que de no haber cenado lo acompañara y le dije que mi estómago no me respondía, que no cenaría y que ni bien él se fuera me acostaría y dijo temprano como las gallinas… Como las pigmeas… respondí y al cabo bajó los bigotes que antes alzó su risa y exclamó vamos al grano, pensé hacerle otro chiste pero callé como lo hago siempre a tiempo.

    Cruzó las piernas, las cortas piernas contadinas o vulgares, se acarició los bigotes y charló de futilezas y yo repetí al grano. 

    Sí, sí, vamos vamos…, respiró. Noté que le costaba hablar. 

    Sentí que si inmutaba mi paz recién nacida le rompería una silla por su cabeza teñida de negro azulado.

    No me di cuenta de que con lo de pigmea le puse pie para empezar el edificio de fraseología, llamémoslo y ocurrió.

    Entiendo Yuna que usted sienta envidia por la suerte de su primita, pero a los buenos de corazón, el Corazón de Jesús, tarde o temprano los ayuda, y si no piénselo qué vida regalada gozará Petra… después de tanto sufrir, la pobrecita, buena y decente en este ambiente de artistas y gente bohemia de la que usted forma parte aunque haya sido generosa con la pobrecita, los ejemplos de la gente de la noche no le han hecho bien, yo deberé esforzarme para que olvide todas las experiencias sin moral que estuvo en peligro de contagiarse porque hasta me confesó que intentaron corromperla y si bien no nombró a nadie por la descripción, perdóneme, creo que usted quiso corromperla en varias ocasiones. Pero Petra no la acusó, no vaya a pensar eso, y tal vez quien quiso enlodar su pureza no fue usted sino cualquier otra artista… por eso le ruego que no se acerque a mi futura esposa ni usted ni ninguno de esos personajes melenudos y extravagantes que la rodean y que si insisten yo haré cualquier cosa por guardar el honor de la familia y si alguna lengua se atreviera a calumniar a Petra, mire… Y sacó de su bolsillo una sevillana, y agregó le corto la lengua.

    Todas las fatigas y penas de mi vida cayeron como chaparrón de invierno encima de la sábana que ustedes conocen y no contesté ni una palabra al horror de este guante dado vuelta que fuera cuanto expresó el infeliz, el único más infeliz que yo porque no hallaría remedio. Se fue.

     Y pasó diciembre, enero, febrero, en marzo comencé las clases. Me sentía recién nacida, conseguí nivelarme, exponer, viajar.

    Borré. Borré. Borré todo.

    Una enorme melancolía invadió mis pinturas y las valorizó porque la gente al verse reflejada en la pena, puede consolarse algo.

    Supe que Betina había fallecido y que el profesor a causa de la existencia miserable exigida de cuidar a la enferma no salía de la casa y recordé que la casa era mía, por herencia, pero también lo olvidé."

Las primas
Aurora Venturini
Tusquets editores, 2021
páginas 215-218

cuines literàries

 




POR QUÉ EL ASADO ARGENTINO NO ES UN ASADO CUALQUIERA

Un ritual gastronómico cuyas raíces se entierran en la necesidad básica de supervivencia en medio de la pampa argentina.

por Lucía Díaz Madurga
National Geographic viajes
17/12/2022

    "El origen del asado argentino se remonta a la necesidad que los gauchos, los jinetes de la pampa dedicados a la ganadería, tenían por sobrevivir. Pero eso fue mucho después, puesto que el primer asado -sin la connotación de “argentino”- tuvo lugar 500.000 años antes de Cristo, con el descubrimiento del fuego.

    Fue en ese momento, con la aparición de las primeras evidencias de la lumbre, cuando los primeros homínidos cazadores y sus comunidades prepararon los primeros asados de la historia de la humanidad sin otro pretérito que lanzar una carne a las brasas y ver qué ocurría. El asado como tal, como plato o elaboración, apareció en 1890 en el recetario de cocina popular Cocina Ecléctica firmado por la salteña Juana Manuela Gorriti, de ahí que se atribuyera su origen como receta de cabecera en América Latina a los gauchos.

    Es ahí, en sus líneas, donde por primera vez se describe minuciosa y detalladamente la forma de trocear, condimentar y preparar el asado argentino. Más tarde, con la expansión de las parrillas a lo largo del siglo XX, se difundió la cultura del asado desde el campo hasta la ciudad. Así, empezaron a aparecer parrillas en las casas y las carnicerías comenzaron a crecer cada vez más.

    Este asado, con apellido nacional, lleva intrínseco un ritual gastronómico cuyas raíces se entierran en la necesidad básica de supervivencia en medio de la pampa argentina. En familia o entre amigos, el asado argentino es todo un acto litúrgico, un momento de conexión entre personas que se quieren alrededor de la carne y el fuego.

    La ceremonia comienza temprano, con una “picada” de quesos, embutidos, empanadas y choripanes; un picoteo o vermut que sirve de entretiempo acompañado con algo de beber mientras se prepara la carne. Entraña, corazón de cuadril o bife angosto, son algunos de los mejores por ser tiernos, jugosos y con mucho sabor, aunque son muchas más las piezas que encajan en el asado argentino. Como las mollejas, el chorizo, la morcilla, el churrasco, la tira, el vacío, el ojo de bife o el solomillo, como demuestra el chef argentino Javier Brichetto en su restaurante de parrilla argentina Piantao, en Madrid. Lo que esta claro es que la carne para preparar el mejor asado argentino debe ser de la mejor calidad, esa es una de sus claves y el motivo de que la carne argentina sea considerada de las más valoradas gracias a su crianza en campo abierto.

    En el asado argentino, los cortes de vacuno son muy específicos y las piezas siempre se cocinan enteras. Para sazonarlas, lo ideal, es hacerlo con sal gorda además de con hierbas aromáticas y especias como tomillo, orégano y pimienta. Y, por supuesto, acompañarlas con salsa chimichurri o criolla, elaborada con cebolla, tomate, ají y limón.

    Uno de los secretos del asado argentino es el cocinado constante y prolongado de la carne, entre una y dos horas, haciendo que quede marcada y jugosa por dentro y por fuera. La parrilla, que habitualmente carece de tapa, se enciende con leña para que su aroma llegue a impregnarse en cada una de las piezas. En el centro, se colocan los cortes más gruesos, mientras que los finos se ubican en los laterales para evitar que se quemen.

    A la hora de servir, la forma más tradicional es hacerlo sobre una bandeja o una pequeña parrilla que mantenga caliente la carne y la guarnición caliente. En el acompañamiento es habitual encontrar verduras asadas como patatas, cebollas o pimientos, pero también una gran diversidad de ensaladas. De aguacate, de tomates asados, de brotes, César… el límite está en la imaginación, pero lo que está claro es que el asado argentino se acompaña de contundentes y coloridos vegetales y un pan rico, con el que empujar la carne. Y, de postre, no cabe duda que el punto dulce lo pone el alfajor."

01/03/2024

las primas, fragment

 

Cuando se llevó a cabo la exposición

    "Cuando colgaron los cuadros en el salón enorme a los más importantes les pusieron una lucecita para que sobresalieran y vi que casi todos mis cuadros estaban iluminados y firmados Yuna Riglos pero lo de Riglos fue un invento del profesor porque el apellido de mi papá es López y cuando la señorita mayor leyó Riglos creo que se olvidó del motivo pintado y vino a preguntarme si era de los Riglos emparentados con los… no me acuerdo quiénes y yo le dije que me llamaba Yuna López y lo de Riglos corría por cuenta del profesor y la señorita exclamó ah… y se alejó como para observar otro cuadro y al ratito la vi salir y pensé que ya no volvería y cuando el profesor vino a decirme que cuando me preguntaran si me apellidaba Riglos lo afirmara pero ya era tarde porque la señorita que me preguntó ya sabía la mentira pero mis trabajos serían apreciados, pensé, aunque me apellidara López y no le dije nada al profesor pero bajó varios tramos en el afecto respetuoso que yo le profesaba.

    La exposición duró una semana y me compraron diez cuadros pero noté frialdad hacia mi persona no sé si frialdad pero algo semejante que me dejaba entrever que nunca me integrarían en el grupo lo cual significó alivio porque yo necesitaba mis tiempos para estudiar y pintar que para otra cosa no servía ni para desatar un nudo o destapar una botella.

    Por suerte los diarios se hicieron eco del acto y aunque no me di cuenta algún fotógrafo sacó mi foto que apareció en el diario junto a mi obra "Decepción".

    "Decepción" es un trazo largo color humo que cae en un lago lleno de plumas y pétalos de rosa y el fondo muestra una tonalidad rojo desvaído y en mi sentimiento significa un pasaje de Hamlet, el de Ofelia ahogándose en el lago.

    Cuando describo mis obras hablo como una artista pero para mis adentros de otra manera desdoraría el significado de lo que quise dar a luz.

    Después participé en otras exposiciones más importantes y adopté el seudónimo Riglos es decir Yuna Riglos y el profesor siempre me acompañaba y una vez me prometió viajar a Europa si las cosas venían bien aunque todavía espero ir a Europa pero sola porque he llegado a la conclusión de que es mejor entenderse con una misma pero nunca dejaré de reconocer cuánto le debo al profesor porque no soy ingrata que es lo peor que puede ser una persona además de egoísta y envidiosa y con personas así me he chocado a cada paso pero qué culpa tengo yo de ser tan brillante en el arte de la pintura y estoy segura de serlo porque un señor me calificó de la Pettoruti actual y visité exposiciones de ese pintor y quedé maravillada.

    El profesor que es mi apoderado me dijo que si sigo vendiendo dentro de dos o tres años podré comprarme un departamento pequeño pero que no es bueno crecer en dependencia de la familia o como él que a los cuarenta y tantos años carece de vivienda propia.

    Compro libros de plásticos y me enamoro de Picasso y de los franceses puntillistas y he decidido que cuando pueda viajaré a París para visitar el Louvre. Por ahora, mis diecinueve años me detienen en la casa de mamá que pronto va a jubilarse del magisterio y a veces se queda sentada en el patio mirando caer la tarde y yo sé que recuerda a papá que nunca volvió y capaz que ha muerto o vaya una a saber qué…

    Mis actividades consiguen que logre modular mis conversaciones con fluidez no del todo pero si sigo así y leyendo libros todas las noches dejaré de ser diferente aunque lo dudo y no me importa. Hay un muchacho que me mira y anda en bicicleta no muy bien vestido se nota que es pobre y que trabajará de albañil o de pocero digo esto por las manchas de su ropa y la tosquedad de sus manos… pero es tan buen mozo y cuando me mira los ojos le brillan y son de color miel y se parece a Gary Cooper en la película A la hora señalada y yo lo espero pasar rodando con la bicicleta y si  voy a Bellas Artes trata de acercarse y me dice chiquita pero preciosa y esa noche pinto más de la cuenta sin cansarme porque tal vez estaré enamorada pero nunca lo diré y menos a Petra que me contó asquerosidades y va a reírse de mí o creerá que yo practico el acto sexual… nunca, jamás nadie sabrá lo del muchacho flaco de la bicicleta porque lo que puede ocurrir entre un hombre y una mujer es asqueroso y yo nunca podría soportarlo. De ahí que cambiaré de calle para evitar al flaco de la bicicleta porque recuerdo lo que decía mi abuela la madre de mi mamá que está muerta y decía el hombre es fuego la mujer estopa viene el diablo y sopla y de acuerdo a lo inflamable que es la estopa lo demás ya está dicho y sé que lloraré si puedo a la noche porque lo que digo cumplo y cumpliré no ver más al flaco de la bicicleta. Pero en una tela pintaré el fulgor de su mirada que es una belleza como nunca más veré… y bueno… así son las cosas y la fatiga por lo que ustedes saben me obliga a dejar la escritura pero después vuelvo."


Las primas
Aurora Venturini
Tusquets editores, 2021
páginas 98-102