26 d’ag. 2013

literatura del sur, 5

Tennessee Williams
Columbus, Mississippi, 1911
New York, 1983
“Al levantarse el telón, la escena está en la oscuridad. Se oye la música que ejecuta una pequeña orquesta de jazz. La escena se ilumina lentamente, mostrando las dos habitaciones del apartamento de los Kowalski en el barrio francés de Nueva Orleáns.
En el dormitorio, a la izquierda, Stella Kowalski está arrellanada perezosamente en una desvencijada butaca, dándose aire con un abanico de hojas de palma y comiendo chocolates que saca de una bolsita de papel. Lee una revista de estrellas de cine. A su izquierda, una escalinata de dos peldaños lleva a la puerta cerrada del cuarto de baño. Más allá de éste, se ve el vano de una puerta cubierta por una cortina que conduce a un armario de pared.
En la sala, al centro derecho, no hay nadie. Entre ambas habitaciones existe una pared imaginaria y al foro, cerca del centro, pende una cortina corrediza bajo un montante roto, en el “arco” que está sobre el vano de la puerta que une las habitaciones.
Al foro derecha, en la sala, una puerta baja da a un porche sin techo. A la derecha de la puerta, una escalera de caracol lleva al apartamento de arriba. En la escalera están sentadas dos personas: una lánguida negra, que se da aire con un abanico de hojas de palma, y Eunice Hubbel, la ocupante del apartamento de arriba, que come cacahuetes y lee una revista de “confesiones”.
A la derecha de la escalera de caracol y del porche, un pasillo sube hasta el nivel de la calle, atravesando el escenario detrás de las dos habitaciones de los Kowalski, y puede verse, cuando está iluminada, a través de las paredes posteriores del apartamento, ya que son de gasa y sobre ellas están aplicados los contornos de las ventanas.
Más allá del telón que cae inmediatamente detrás de la calle (y que es también de gasa) puede verse un telón de fondo que representa las vías del tren elevado, que pasa cerca.
Al levantarse el telón, una mujer, con una bolsa de compras llena de paquetes, cruza con aire fatigado el escenario de derecha a izquierda y sale.
Stanley Kowalski entra por el foro izquierdo, seguido por Harold Mitchell (Mitch), su amigo, y se dirige presurosamente por la calle hacia la puerta de su apartamento. Mitch avanza a saltos detrás de Stanley, tratando de mantener el mismo ritmo en el andar.
Se oye todavía la música. El brillo de las luces se ha intensificado.


STANLEY (abriendo la puerta y gritando hacia la sala): -¡Eh, Stella! ¡Eh, Stella, nena!

Gran sonrisa de la Negra. Mitch espera a la derecha a Stanley.

STELLA (levantándose de un salto de la butaca, entra en la sala): - No me grites así.

STANLEY (arrojándole un paquete con carne, cubierto de sangre): - ¡Toma!

STELLA (atrapando el paquete al vuelo): - ¿Qué?

STANLEY: - ¡Carne!

Stanley y Mitch salen por la derecha en primer término.

STELLA (corriendo hacia la puerta de calle con el paquete): - ¡Stanley! ¿Adónde vas?

STANLEY (detrás del escenario): - ¡A jugar a los bolos!

STELLA (asomándose por la puerta, le grita): - ¿Puedo ir a mirar?

STANLEY (más lejos): - ¡Ven!

STELLA: - ¡Iré pronto! (Dándole una palmada en el hombro a Eunice.) Hola, Eunice. ¿Cómo estás?

EUNICE: - Muy bien. (Stella pone el paquete con carne sobre la mesa de la sala y se mira fugazmente en un espejo sujeto con tachuelas sobre el lado interno de la puerta de un armario de poca altura, colocado en el foro entre un refrigerador y un sofá, junto a la pared posterior de la sala. Eunice se inclina hacia adelante y agrega):
Dile a Steve que le lleve un sándwich, porque aquí no queda nada.
(Stella pasa sobre una escoba caída junto a la puerta de calle, sale al porche, cierra la puerta y se va por la derecha, en primer término. Eunice y la Negra ríen.)

NEGRA (dándole un codazo a Eunice): - ¿Qué había en ese paquete que le ha tirado?

EUNICE (divertida): - ¡Vamos, cállate!

NEGRA (imitando el gesto de Stanley al arrojar la carne): - ¡Toma eso!

(Ambas ríen. Blanche du Bois entra por la izquierda, viniendo de la calle. En una mano trae una pequeña maleta, y en la otra un trocito de papel. Mira a su alrededor, con aire de escandalizada incredulidad. Su aspecto no armoniza con el decorado. Se diría que viene de un té o de un cóctel, en el distrito de los jardines. Le lleva unos cinco años de edad a Stella. En su aire indeciso, algo sugiere una mariposilla.)
Un Marinero, de traje blanco, entra por el foro derecha y se acerca a Blanche. Le hace una pregunta, que no se oye a causa de la música. Blanche parece perpleja y, aparentemente, no sabe qué contestarle. El Marinero sigue de largo y sale por foro izquierda.
La música se extingue. Blanche dobla la esquina a la derecha y se acerca a la mujer que está sobre la escalera de caracol, llevando la maleta en la mano izquierda. Las luces de la calle comienzan a oscurecerse y la iluminación interior del apartamento se acentúa.

EUNICE (mira a Blanche, luego a la Negra y de nuevo a Blanche, y le dice a ésta): - ¿Qué pasa, querida? ¿Se ha extraviado?

BLANCHE (parada a la derecha de la escalera, con humor ligeramente histérico): - Me dijeron que tomara un tranvía llamado Deseo, luego a otro llamado Cementerio y que, tras seis calles, bajase en los Campos Elíseos.

EUNICE: - Pues ahí es donde ahora está.

BLANCHE: - ¿En los Campos Elíseos?

EUNICE: - Estos son los Campos Elíseos.

Un tranvía llamado deseo
(acto primero, escena primera)
Tennesse Williams


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